PUIGDEMONT VIAJA A EE.UU., TOITO TE LO CONSIENTO MENOS FALTARLE A MI MARE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Puigdemont

Piugdemont viaja a EE.UU

‹‹Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle››.

Debería dedicar este artículo, toíto él, al autor de esta glosa: Rafael de León. Generación del 27, pero de los grandes olvidos y olvidados; no sé si intencionado. Un gran poeta que sobrevivió con sus coplas. Un gran hombre que sobrevivió por su bondad. Un señor con un alma tan elegante que la sinrazón y la ordinariez nunca llegó a entenderle. No olviden, yo no lo hago, a Rafael de León. Muchos han ganado la fama cantando sus letras: Raphael, Nino Bravo o la mismísima Pantoja.

Hoy me quedo con su glosa a la soleá:

‹‹Y me enterao casuarmente
de que le faltaste ayé
y mí nadie me lo ha dicho,
nadie, pero yo lo sé››.

Rafael de León

Puigdemont, a usted se lo digo. Me han contado que ha estado por Estados Unidos, aunque esa palabra ‹‹unidos›› no la entienda muy bien, y, mira por dónde, ha hablado más de España que de lo suyo. Me han contado que en la Universidad de Harvard le han llenado esa salita del fondo a la derecha y que, a pesar de su escasa capacidad, los suyos, previo aviso, no han faltado. A mí todo esto ni me interesa ni me ocupa, pero se empeñan en contarme sus andanzas. Me he enterao casuarmente…

Mire Pugdemont, toito se lo consiento menos faltarle a mi mare.

Puigdemont viaja a EEUU

Y en este caso, como en tantos anteriormente, ha faltado gravemente a los que tenemos a España como madre a la que servimos y amamos más allá de lo que usted es capaz de comprender y amar. Ha querido hablar de ley en la nación de la ley, de solidaridad cuando no conoce su significado, y al final de su incomprensible perorata nos ha ofendido gravemente. Ha llegado a decir que la Constitución española es la única, junto a la de Turquía, que autoriza al Ejército  a actuar contra sus propios ciudadanos. Hartos de incumplimientos de ley, de ofensas a todos los españoles, de ofensas a la razón y a los sentimientos, de dejar por los suelos a la gran Nación española, ahora va y hace usted el ridículo en Estados Unidos. Su golpe contra el Estado español también allí lo han anotado; han descubierto sus mentiras y las que ocultan sus bolsillos. Que haga usted el ridículo es algo habitual, pero parece mentira que no tenga asesores que le indiquen los límites entre hablar y el desprestigio. Ha pretendido desprestigiar a España y se ha desprestigiado usted. Ha ridiculizado a la democracia y se le ha visto el plumero. Hasta aquí nada nuevo sobre usted y sus intenciones. El mismo traje ahora en Estados Unidos.

Pero al margen de lo ilegal de sus planteamientos, de sus mentiras y errores históricos, en este caso nos ha faltado gravemente. Nos ha faltado a los soldados. Gravemente.

Y me enterao casuarmente de que le faltaste ayé y mí nadie me lo ha dicho, nadie, pero yo lo sé.

Puigdemont, sí, el que habla de derechos humanos y de libertades. El que habla de ley desde el incumplimiento y la hipocresía, ha dicho, allí en la distancia de una pequeña sala de la Universidad de Harvard, al fondo a la derecha, que la Constitución española es la única, junto a la de Turquía, que autoriza al Ejército a actuar contra sus propios ciudadanos.

Si lo que quería es ofender desde luego que lo ha conseguido. Si lo que pretendía es asumir su desprestigio internacional también.

Así que hoy y a raíz de su ofensa le dedico esta glosa de Rafael de León. Con todas mis fuerzas y seguro que en nombre de muchos soldados.

Piugdemont viaja a EE.UU sin éxito

Esos que se baten el cobre por todos, usted incluido. Esos que respetan y aman la ley, que la cumplen para que usted pueda incluso ofenderles. Los que a usted le forman y rinden honores a pesar de los pesares porque la Patria, España, es generosa y noble e incluso asume con dolor las ofensas de sus hijos. Su ofensa es a España y a sus soldados. ‹‹Actuar contra sus propios ciudadanos›› son palabras que le condenan aquí y en Estados Unidos. Si quería desprestigiar el nombre de España allí donde desde sus primeros amaneceres estuvo España, se ha equivocado gravemente. Y me alegro. Está usted desprestigiado.

Sus palabras han sido sarcásticas y dolorosas; una tragedia, por cierto, consentida. Si usted perteneciese a alguna de las naciones, que nombra y que no nombra, seguro que no podría haber dicho semejantes barbaridades. Mucho le cuesta aprender el sentido de la democracia señor Puigdemont.

La democracia y el Ejército

La democracia, como el Ejército al que usted ofende, es un sistema donde la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados.

Usted ha ofendido a la democracia, a España y a sus soldados. Y no se lo consentimos.

‹‹Menos faltarle a mi mare
to te lo consiento, serrana
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle.
¡Vete, vete! si no te tié cuenta.

Conque a ver si tu consiensia
se aprende esta copla mía
mu semejante a aquer cante
que escuchamos aquer día
sin sabé quién lo cantaba
ni de qué rincón salía:

Desde la cuna…
a mi mare de mi alma
la quiero desde la cuna,
¡por Dios! no me la avasalles
que mare no hay más que una
y a ti te encontré en la calle››.

Mi madre España: «Servir hasta morir»

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2017