LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Queridos amigos:

Desde este humilde blog (generaldavila.com) desde hace unos tres años un grupo de compañeros escribimos a diario en defensa de la Unidad de España y de nuestras queridas Fuerzas Armadas. Lo que empezó como una forma de llenar el tiempo libre y aportar algo de nuestra experiencia ha llegado a alcanzar buen número de lectores tanto en el mundo civil como en el militar (tres millones y medio de visitas). Entre los temas que tocamos en nuestros artículos no podía faltar el de la Legión al que hemos dedicado un gran número de ellos, con amor y fervor. El próximo Centenario ha sido referencia: “La Legíón Camino del Centenario”.

Es una fecha de indudable valor y contenido, no solo para la Legión sino para el conjunto de las Fuerzas Armadas y Sociedad española, por lo que, dentro de nuestra humildad, queremos contribuir desde el blog a su difusión, resaltando no solo el Centenario sino a su protagonista: La Legión.

Para ello pretendemos recoger en pequeños artículos, que me atrevería a llamar testimonios, la experiencia, sentimiento, ideas, mensaje, en fin que cada cual vea, de aquellos que han estado o sin haberlo hecho estuvieron o están vinculados, la sienten y la quieren. No hace falta ser o haber sido legionario para sentirse cerca de ella.

Los artículos empezarán a publicarse desde el próximo lunes día 28, justo un año antes de la fecha del inicio del Centenario.

Les pido su colaboración para que, cuando puedan, si lo desean, escriban un artículo sobre su experiencia, razones, sentimientos…, en fin un testimonio legionario camino del Centenario. Todos ustedes quedan invitados a participar. Les quedaré muy agradecido, pero no es algo solo mío, sino para todos, para entre todos disponer de un relato legionario de este recorrido de cien años.

Empezaremos con un videoblog dedicado a los que nos dejaron cumpliendo su deber: los muertos de la Legión.

Les remito las normas de colaboración para unificar criterios a la hora de la publicación.

La nueva sección queda abierta. Les espero.

Un fuerte abrazo legionario, y agradecido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

NORMAS DE REDACCIÓN ARTÍCULOS CENTENARIO DE LA LEGIÓN

Tema: Centenario de la Legión. Testimonio, experiencia, sentimientos, que cada cual vea…

Lo que el sentimiento o la razón le indiquen. Eso buscamos. Un sentimiento, una razón, un amor o un dolor, un recuerdo o un presente eterno, pero sobre todo un Credo. A la hora de escribir, como a la hora del combate, allá cada cual, se echa uno el Credo encima y “Legionarios a luchar. Legionarios a morir”.

Extensión: Ni largo ni corto, sino en el objetivo.

Entre 700 y 1000 palabras es lo adecuado para no ser soso ni pasarse de salado. Si te pasas en algunas palabras nada pasa, pero sin excesos.

Enviarlo a la dirección de correo: generaldavila1@gmail.com

Escrito en Times New Roman; tamaño 14.

Si es posible acompañar el artículo con dos o tres fotografías que sean referencia. Lo ideal es que fuesen inéditas para aumentar el interés y conocer nuevas imágenes. Mandarlas en archivos distintos al del artículo lo que me facilitará el trabajo de publicación.

Plazo y publicación: Como sabéis el primer artículo se publicará el 28 de enero de 2019 y el último el 27 de enero de 2020. El día 28 de ese mismo mes de enero 2020 publicaré todos los artículos juntos de forma que se puedan leer como un libro digital.

Para facilitar la labor de publicación y enmaquetación, podéis empezar a enviarme vuestros artículos ¡Ya! Los publicaré en el orden de recepción de los mismos. Antes de publicar un artículo el interesado recibirá comunicación de la fecha de su publicación y le remitiré el enlace al mismo.

Os ruego que firméis el artículo con nombre, apellidos y el que lo desee (es conveniente) ponga también su empleo, situación o ampliación del nombre que a él le parezca.

También os pido que deis la difusión que creáis conveniente al proyecto para que pueda participar todo el que lo desee ya que mis contactos y enlaces son limitados.

Un fuerte abrazo legionario, y agradecido.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

 

MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA JEFE DE LA LEGIÓN. 1923-2018 (LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No todos los jefes de la Legión han tenido el honor de morir al frente de sus legionarios. Solo uno: Rafael Valenzuela y Urzaiz.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>. (Alfonso, Rey)

Tizzi Azza fue ocupada en octubre de 1922. Posición inútil para aumentar o reforzar una línea, pero inmejorable para avanzar, siendo peligroso mantenerla si no se avanzaba. Era la opinión militar que insistía: <<Mientras no se castigue a los moros por su salvajismo del año 21 no podrá haber paz en Marruecos, pese a todas las ilusiones que se quieran forjar los pacifistas, la realidad se impondrá>>.

Se impuso. El dinero del rescate de los prisioneros de Monte Arruit, mucho mayor que el acordado, les sirvió a los rifeños de Abd el Krim para rearmarse y seguir con mayor ferocidad su lucha contra España. Estuvo a punto de ocurrir otro desastre como el de Annual. La sangre de los Regulares y legionarios lo evitó. Un acto de heroísmo que nunca debemos olvidar. Hoy podríamos estar contando otra trágica historia que evitaron hombres como Valenzuela.

Tizi Azza

Tizzi Azza era la línea avanzada de las posiciones alcanzadas durante la reconquista del territorio perdido en 1921. La detención de las operaciones amenazaba el territorio, no había retirada, pero tampoco movimiento ni claridad en los avances a realizar. Una parálisis que animó al enemigo; era su momento. La calma predecesora de la tempestad.

Millán-Astray había dejado la Legión y solicitado el retiro, por << el divorcio existente  entre los que pelean y los que politiquean>>, como dijo refiriéndose a las Juntas de Defensa que se oponían a los ascensos por méritos de guerra, algo inasumible para una fuerza como la Legión.

Le sustituye Valenzuela, un caballero en el que la aristocracia era su comportamiento, ejemplo de vida como poco tardaría en demostrar en la Legión frente a sus legionarios en combate. No había un jefe como él para el mando de la Legión en aquellos momentos convulsos.

En mayo de 1923 las harkas rifeñas empiezan a hostigar la línea avanzada de las tropas españolas. Las posiciones se encuentran en enclaves aptos como decíamos para el avance, como bases de partida, pero eran de difícil apoyo y suministro en situación defensiva y prolongada. Cada convoy de apoyo se convertía en una auténtica batalla a vida o muerte. La sombra del Igueriben, de Annual, empezaba a recorrer el pensamiento del mando que no admite ya echar marcha atrás en un repliegue que podría traer las mismas trágicas consecuencias que Annual.

La tumba donde reposan los restos del TCOL.. Valenzuela, Jefe de la Legión

Valenzuela está en Madrid organizando la entrega de la Bandera a la Legión. Una unidad de la Legión se encuentra ya en Algeciras para asistir al acto. Todos regresan urgentemente al grito de ¡A mí la Legión! La situación lo requiere. El día 4 de junio de 1923 el teniente coronel Valenzuela está ya al frente de sus banderas, deseoso de entrar en combate. <<Mañana entrará el convoy en Tizzi Azza o moriremos todos, porque nuestra raza no ha muerto aún>>. Los legionarios no necesitan más arengas. Su Jefe en cabeza, con ellos, cuando saben que van a morir todos. Se inicia el combate. De los más duros en los que la Legión ha participado. Nadie da un paso atrás. Llueve plomo en el ataque. El coronel de la columna, Gómez Morato, ordena al cornetín toque de paso de ataque general. Cuando más rudo era el fuego y la pelea más brava, el teniente coronel Valenzuela da orden de ataque a su cornetín: ¡Paso de ataque para La Legión! Es la llamada a la muerte, suena la contraseña que invita al abrazo mortal, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Nunca ha sonado tan clara. Es el momento legionario que este Cuerpo recién fundado necesita: la confirmación. Cae el jefe de la Legión, muere todo el que se acerca a recoger su cuerpo, mueren sus escoltas, la muerte recorre el barranco de Iguermisen, con la victoria se lleva el alma de los más bravos legionarios: Valenzuela, Casaux, Sanz Perea, Sendra, Suvirán, González, setenta legionarios encabezados por su jefe. Han vencido. Una lista de revista para el cielo inmortal de los hombres que salvaron el honor de España mientras en la retaguardia discutían que si esto o lo otro. Todavía sin bandera con la que cubrirlos, hubo que esperar en la frialdad del barranco, entre los sonidos imperceptibles del dolor de la noche, a que las luces del alba reflejasen en el cielo de España la imagen de aquellos hombres que se mantuvieron, con feroz dolor y amor a España, en aquel lejano barranco donde seguramente nada hacían ni nada ganaban que no fuese mantener el honor de la Legión y el de España. Habían vencido, la victoria ha costado mucha sangre legionaria. Lo sabían. Otros dudaban. Los de siempre. Ya no hay la más mínima duda de que la Legión combate como pregona su Credo, que morir en el combate es el mayor honor. Gritan ya por su Bandera que a este ritmo se teñirá de rojo hasta el asta. Rojo de sangre derramada por sus dorados soldados, los que más brillan en las calcinadas tierras africanas.

La Bandera de la Legión

Vuela desde Tizzi Azza hasta los más lejanos rincones de España el nombre: los legionarios, Valenzuela, la Legión. Nunca ya podrán retroceder, es la inconfundible voz que marcará la forma de ser de un Cuerpo que se ha hecho entre pólvora y muerte, entre honor y valor, y que solo responde a su contraseña: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

Pero no tenían Bandera. Lejos de su Patria. Solo sabían que obedecer era morir, que estaban para cumplir, sin hacer preguntas que no tienen respuesta. Nunca la tendrán. La grandeza del deber cumplido tiene estas cosas, para el que cumple, junto a la tragedia del que debe dar respuesta que no tiene. Cada uno muere con lo que le corresponde, no hay reproches en los que se han batido con honor y valor. En la retaguardia cada cual verá y analizará su responsabilidad. La Legión solo pide responsabilidad ante el enemigo.

Han pasado 95 años. Camino del Centenario la grandeza de la Legión no sería la misma sin el mando y ejemplo de un jefe como el teniente coronel Valenzuela.

<<Colocándose a la cabeza de sus legionarios les arengó y dando vivas a España, al Rey y a la Legión y con la pistola en la mano se lanzó el primero al asalto, siguiéndole sus fuerzas, alcanzando así heroica y gloriosa muerte ante las filas enemigas de cinco balazos>>.

Legionarios: Quien esto no lo entienda y vibre como si en el barranco de Iguermisen estuviera, quien no entienda que ese lugar sagrado para la Legión es el ejemplo de lo que proclama su Credo, quien hoy no eleve su mirada al cielo legionario, lleno de héroes auténticos, de carne y hueso, almas de su Credo, quien no sueñe con ser parte de ellos, quien hoy no rece, y los recuerde, no es legionario. Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior, pero formar bandera, el más alto honor, solo se cumple teniendo el heroísmo como meta, que es el cumplimiento diario, sencillo, desinteresado y sublime. Cuesta casi más que morir, pero ahí está grabado a sangre y fuego: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Vivir y morir por España y la Legión. Como lo hizo Valenzuela y sus legionarios hace hoy 95 años.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>.

Al fin llegó la añorada Bandera que hoy cubre sus heroicos cuerpos.

La Legión ya tiene Bandera teñida con la sangre de sus legionarios. El último trazo de sus colores, el tono más vistoso, el que la distingue del resto, tiene nombre: color Valenzuela, nobleza legionaria.

Un lector de este blog, catedrático de la Universidad de Granada, me decía hace unos días: “Cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo“.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Jefe de la Legión de 2001 a 2004

4 junio 2018

Blog: generaldavila.com

 

LA QUINTA HERIDA DE MILLÁN-ASTRAY FUNDADOR DE LA LEGIÓN. CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Millán-Astray por Zuloaga

Sí. Ya sé que fueron cuatro.

Cuatro heridas graves, de guerra, frente al enemigo:

17 de septiembre de 1921. Barranco de Amadí, toma de las tetas de Nador. Herido en el pecho.

10 de enero de 1922. Combate de Draa el-Asef. Herido en una pierna.

26 de octubre de 1924. Fondak de Ain Yedida. Arengando a los soldados del Batallón “Burgos”. Herido en el brazo izquierdo que tuvo que ser apuntado.

4 de marzo de 1926. Loma Redonda. Revisando las fortificaciones de vanguardia. Herido en el ojo derecho. Desgarros en el maxilar y mejilla izquierda. Como consecuencia de la herida pierde el ojo derecho.

Pero hay más.

Eran sus auténticas condecoraciones. Un ángulo dorado bordado en la manga del uniforme por cada herida. Era un ejemplo, el estandarte de lo que era la Legión. Las palabras que les dirigía a sus legionarios no eran retórica vacía, ni teatral actitud. En la Legión no se miente, a nadie se le engaña.

Habéis venido aquí a morir”. Aquellas palabras las llevaba bordadas el fundador de la Legión no solo en el uniforme sino en su acribillado cuerpo como si fuese el mismísimo Tercio que se erguía entre las balas para escándalo de los mediocres.

En la Legión, las heridas siempre han sido la hoja de servicios de los valientes.

El joven oficial Ríos Capapé allá por el año 1926 cuando Millán-Astray recibe la cuarta herida de guerra le envió el siguiente telegrama:

<<Felicítole por cuarta, gloriosa herida Stop Espero impaciente la quinta>>.

El joven oficial Ríos Capapé enviaba un telegrama al héroe herido, sin pensar muy bien la redacción del texto, en el que venía a desearle otra nueva herida. Decía lo que no quería decir, expresando mal lo que quería decir, aunque todos interpretaban con meridiana claridad lo que quería expresar. Lucir las cicatrices en dorados ángulos era el preciado premio a los duros combates, era la gloria y la buena estrella ante el enemigo.

Lo que no sabía aquel joven oficial es que su metafórico deseo se iba a cumplir. El fundador de la Legión puede haber sido herido por quinta vez, una herida reciente que la cobardía ha esperado a la oscuridad del momento, a la mediocridad de algunos elementos y a la traición y deslealtad, incluso de algunos allegados, para disparar con su vulgar paqueo.

La Legión sigue siendo lo que fue. Lo que era su fundador y lo que quiso su fundador que fuese. Si alguien pretende separar al creador de su obra pierde el tiempo. Mejor será, si se atreve, que destruya la obra; renacerá antes de caer.

La quinta herida de Millán-Astray no está causada por quitar su nombre a una calle, ni por redactar panfletos injuriosos llenos de odio y envidia contra su labor y persona. No hiere quien quiere. Hay que ser inteligente, caballero y noble para enfrentarse a un soldado en combate. No es el caso.

La quinta herida recibida por el fundador de la Legión es, será, sería, podrá ser, ha sido -la bala puede estar haciendo ya su recorrido-…, que separen al fundador de su obra, que escondan el nombre del teniente coronel Millán-Astray cada vez que se hable de la Legión.

La Legión camina a su Centenario de la mano de su fundador. Si no es así no habrá Centenario de la Legión. Será otra cosa.

Camino del Centenario en nada ha cambiado la Legión. Solo hay una cosa que la distinga y la haya hecho grande en su centenaria historia: su espíritu. Adaptarse a los tiempos no es renunciar a otros tiempos. Es recordar y divulgar, es sentirse orgullosos de los hombres que quedaron en el camino. Es el recuerdo a todos los que humildemente sirvieron y todo lo dieron; con su camisa verde abierta a las balas, las de plomo y las que con insidia lanza la retaguardia. No abrocharemos el botón de nuestra camisa verde, a nadie le cerraremos el paso, pero el que se atreva que venga a cerrárnoslo.

El centenario de la Legión, para unos y para otros, para todos, debe estar unido a la figura de su fundador: teniente coronel José Millán-Astray.

El combate está en marcha. El paqueo suena ya muy cerca.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

04 mayo 2018

 

FUNDACIÓN DE LA LEGIÓN. LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Llevo tiempo escribiendo con la mente puesta en una fecha histórica que hay que alcanzar con los deberes bien hechos. Supongo que a quien le corresponda estará en ello y que todos podamos colaborar, unidas nuestras fuerzas, a difundir y apoyar tal celebración: El Centenario de la Fundación de la Legión.

En la Legión, los que aún vivimos estamos recorriendo el camino, estamos en el proceso, pendientes del esfuerzo definitivo para alcanzar el mandato: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

La Legión

Los que ya murieron con la camisa legionaria, en paz o en guerra, son los únicos que definitivamente han cumplido el Credo de la Legión, su deber, y ellos deben guiar estos pasos legionarios, en marcha legionaria, hasta alcanzar el Centenario.

Se escribirán historias, se editarán libros, se recordarán las viejas canciones mientras surgen las nuevas. La poesía volverá a narrar las épicas y nobles acciones. La historia continuará hasta el fin de los tiempos. A pesar de que siempre volverá el primer legionario a decirle al segundo en alistarse: Esto ya no es lo que era… Pero la Legión seguirá…

“En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.
flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

Habrá novedades y propuestas, pero hay cosas inamovibles que deben tener prioridad en un Centenario, porque son algo más que historia, son su fundamento y espíritu:

España. Única razón de su existencia.

Entrega de la Bandera al Tercio de Extranjeros. SM la Reina Victoria Eugenia

La Bandera. Siempre la Bandera de la Legión entregada por la Reina Victoria Eugenia. La sangre derramada por la grandeza de la patria acredita el honor para ser guardadores de la Enseña Nacional.

Sus ritos y tradiciones.

Los muertos, heridos y desaparecidos.

Su fundador: El teniente coronel José Millán- Astray.

Los héroes: condecorados o no. Conocidos o no.

Los veteranos.

Eso es el Centenario. El resto es seguir andando a paso legionario.

La fecha de inicio del Centenario debe ser el 28 de enero de 2020, recordando así la del Real Decreto de su Fundación: 28 de enero de 1920. Cien años.

Desde ese día debe ser anunciado por todos los medios que la Legión celebra su Centenario. Ese día deberían abrirse las puertas de todas las Unidades de la Legión en un acto singular y único que fuese el toque de llamada a los legionarios de ayer, hoy, y siempre. No sé cómo hay que hacerlo, pero si sé que hay que hacer algo singular y legionario. Será el inicio de los actos centenarios que deben culminar en la gran celebración del 20 de septiembre.

Estamos ya en marcha. Llegan los cien años. Hay que encender la llama de la ideas para que todos puedan exponer las que crean necesarias y realizables, valiosas para el homenaje.

Hay un indudable orden de valores en la Legión. Ese es el inolvidable sentido de la celebración. Recordar, revivir, homenajear y reafirmarse en esos valores que dan sentido a lo hecho y a lo que queda por hacer.

La >Legión, libro escrito por Millán-Astray

Lo primero es España y sus símbolos que son el sello legionario como lo demuestran sus vivas: A España, al Rey, la Legión.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

<<Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo legionario, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas  grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados. Y ellos también dan los suyos. Ellos también os entregan su espíritu, y cuando los oís resonar el alma vibra feliz. ¡Aquellos hombres son vuestros!… Conservadlos para la Patria, para cuando llegue el momento>>. Así decía su fundador el Teniente Coronel Millán-Astray al que nadie debe olvidar ni retirar de su puesto de honor en este Centenario. Peligro latente por culpa de los arribistas al poder sin escrúpulo, pero con mucho odio y desconocimiento.

La Bandera, la más gloriosa, aquella que bordó la Reina Victoria Eugenia debe presidir el 20S del Centenario. En la plaza de Armas de Viator en Almería, sede del Mando Institucional de la Legión. No estaría de más, al menos analizarlo, que la Brigada de la Legión, Mando institucional y unidad armada, dispusiera de su bandera sin que eso prive a los Tercios de las suyas laureadas, sus Banderas de combate. La Brigada, unidad superior e institucional,  al margen de la actual normativa siempre fácil de modificar, debería tener su propia Bandera que acoja a todas aquellas unidades dependientes del CG directamente y que no la tienen.

No me cabe la menor duda que los actos del Centenario del 20S serán presididos por SSMM. los Reyes con sus hijas y la compañía de Don Juan Carlos y Doña Sofía y el Gobierno en pleno.

El Cristo de Mena, Cristo de los Legionarios, el de la Buena Muerte

Ese día deben juntarse todas las Unidades legionarias en Almería y allí trasladarse el Cristo de Mena, el Cristo de la Buena Muerte, El Legionario, acompañando a sus fieles Caballeros Soldados y con Él, a su lado, todos los muertos legionarios, ya resucitados en el Cielo de los Caballeros.

Representantes de todos los Ejércitos, de la Guardia Civil, y de todas las Instituciones del Estado deben arropar este Centenario. Allí estarán Ceuta y Melilla. Estarán todos aquellos lugares que han pisado los legionarios desde su fundación hasta el día de hoy. Todos los Ejércitos del mundo con especial relevancia de la Legión Extranjera Francesa, nuestra hermana, que debe ocupar un puesto en formación.

Y ¡cómo no!, que no falte la formación de veteranos en ese lugar preferente que la historia les otorga. A su lado los Legionarios de Honor que con su ejemplo de vida se han ganado tan honroso título. Y las fieles Cofradías que amparan, rezan y protegen con oraciones de amor a la Legión.

Muchas cosas quedan por meditar y ejecutar. Estas son solo algunas que a vuela pluma se nos ocurren. Queda mucho trabajo por hacer.

Es el día de la Legión, es el día de España.

Caballeros Legionarios Veteranos

Y queda la gran noticia esperada… ya está en camino: La Laureada. La ganada por los hechos en combate del Tercio de Extranjeros en la Campaña de Marruecos. Nuestras noticias es que solo es cuestión de trámites. Que ya está ultimado y pronto se dará a conocer. Debería imponerse a la Bandera de la Legión, la que se debería otorgar y entregar a la Brigada “Rey Alfonso XIII”, por ser una condecoración de toda la Legión.

Mientras tanto sigamos, Camino del Centenario, del acontecimiento más importante del Ejército español en sus últimos cien años: La Fundación de la Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Fue Jefe de la Legión.

Blog generaldavila.com

1 marzo 2018

 

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (1920-2020) (III) “El Credo obra de Millán-Astray” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Credo de la Legión

Cuentan en la Legión que el primer alistado le dijo al segundo: ‹‹Esto ya no es lo que era››. Se dijo o no se dijo, pero se sigue diciendo. Todos reivindican su época legionaria como la más ejemplar, dura y auténtica. Veteranía, orgullo del pasado y esperanza en el futuro.

La bandera de la Legión

Camino del Centenario de la fundación de la Legión la más popular y emblemática unidad del Ejército español, es un buen momento para hacer historia y preguntarse ¿Qué va ser de la Legión? ¿Es la Legión la que era? ¿Qué futuro le espera a la Legión? Un interrogante no exento de razones para planteárselo cuando conocemos los intentos de su eliminación o al menos desnaturalización. Romper con sus raíces, con su fundador, o su histórica y heroica actuación en tiempo y lugar es desvirtuar la historia y el comportamiento de un Cuerpo creado para cumplir con su deber, obedecer hasta morir, algo que suena muy épico, pero de una dureza sin igual. Muchas veces es más duro obedecer que morir. La Legión es un compendio de virtudes de tal magnitud y grandeza que parece normal y fácil su cumplimiento precisamente por su cotidiana sencillez. Síntesis de la épica militar, poema de la milicia, renovación del espíritu militar herido, casi muerto, en tristes momentos de olvido y pesadumbre para nuestro Ejército.

Pero vayamos despacio y no caigamos en el dicho legionario ya que cada momento tiene su épica y su tiempo. El tiempo de la Legión también es este sin necesidad de recurrir a la melancolía que no lleva a ninguna parte si no se mira al futuro.

El Credo. Inamovible, un espíritu único y sin igual

Un Credo inamovible, un espíritu único y sin igual, una historia de entrega sin concesiones. Es la Legión. Empecemos por lo más profundo. Vayamos despacio desgranando este misterio. Porque es indudable que la Legión es fundamentalmente un misterio. Todo en su interior, incluso en su historia, es un misterio desvelado solo a los que a ella se acercan y lo descubren.

Recitar el Credo es…

Mística es misterio y hasta que no entremos en él no podremos saber de qué hablamos.

Razones ocultas de difícil comprensión e imposible explicación. Algo que ya de entrada fascina y atrae. Es la magia de unos hombres que se emparejan con la muerte. No es una teoría, un enunciado sin contenido práctico, aunque no se transmite ni se aprehende con la simple capacidad de la razón. Cuando esta se acaba, allí donde esta no llega, empieza el misterio, el verdadero sentido de la mística, que es, en definitiva, una experiencia. No hay transmisión oral sino atracción hacia las gestas, el ejemplo que otros han dado de su vida después de haber descubierto el misterio y morir abrazados a él. Porque místico es el que ha vivido la experiencia y, repito, la Legión es un misterio que no se revela a cualquiera. Esta es una unidad expresamente nacida para aquellos que se elevan por encima de las ofertas diarias que plantean la monotonía y el adocenamiento. Para hombres dispuestos a vivir con y para la Legión en aras del compañerismo. No abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. De su Credo es imposible la elección de uno de sus espíritus porque todos se complementan y van granando el conjunto más hermoso que pueda recitar un soldado. No hay copias, no hay imitaciones, no hay la más mínima posibilidad de crear algo tan grande y duradero. Es el espíritu de la Legión, la Legión en estado puro: La Mística. No hay más secreto ni explicaciones.

Cuando los legionarios recitan el Credo

Recitar el Credo es entrar en una dimensión distinta. Recitar el Credo con la mirada al Cielo es sentir la historia y soñar con el ejemplo de los héroes que la forjaron. Recitar el Credo es unirte allí en el cielo, espiritual y eternamente, con los que te precedieron. Recitar el Credo es apretar las filas, y los dientes, los hombros juntos y fuertes, pegar el fusil al cuerpo, rezar, amar, sentir y llorar si es necesario. Recitar el Credo es el acto más serio, el más duro, el más tierno, es el acto de la esencia de la Legión, porque es donde se encuentra su misterio: La Mística de la Legión.

Si te preguntan: ¿Qué es la Legión?

Contesta: Su Credo.

Credo de La Legión. Obra de Millán-Astray

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

01 abril 2017