PRIMAVERA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es una espectacular primavera la que ya está luciendo. Del amarillo de los jaramagos pasamos a las blancas margaritas. El rojo de las amapolas, tan efímero, recuerda la vida y la muerte, en las cunetas, donde están las reliquias del origen de las cosechas. El cereal, que encaña, aparece salpicado de diminutas flores blancas que se mezclan con las pálidas pamplinas.

Los mirlos del parque, ahora cerrado, clausurado para los niños, tendrán dos polladas; en la segunda será el macho quien se ocupe de la alimentación.

Relaja ver las lagartijas, viejos dinosaurios, calentándose al sol sin que nadie las turbe.

Las golondrinas y los vencejos han llegado; como si todo siguiese igual. Si levantas la mirada al cielo.

Dice un poema anónimo  del siglo XI escrito en Almería:

LA ALBAHACA

¡Déjame de ríos, de barcos

y de paseos por Santiponce!

La mata de albahaca que hay en mi casa

es para mí más preciosa que el paraíso.

¿Habremos caído en la cuenta? ¿Estará ya seca de hastío? Lo bueno -y lo malo- es nuestra capacidad de olvidar y no mirar hacia ninguna parte.

Siempre me impresionaron, y lo siguen haciendo, las palabras de Jesús en capítulo VI de San Mateo: <<Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo vuestro Padre que está en el Cielo les da de comer […]. No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas>>.

¡Cuánto pensamos en ello; entre afanes!, y ¡cuántos afanes vuelven! Entonces te das cuenta que podría ser que lo que tomas por conocimiento sea la puerta del error. Esos afanes…

Aprendo del maestro Albiac el juego de Pascal entre la diversión y la conversión.

<<La diversión es lo que “divierte”, lo que me saca de mí mismo para perderme en El Otro. La conversión es el retorno hacia mí mismo que me permita proyectarme hacia Dios>>.

Llego al gran dilema de Pascal: <<Mío, tuyo>>. En su edición de los Pensamientos Gabriel Albiac añade una nota: <<El pasaje es, como lo señala Lafuma, un desarrollo de la tesis de San Juan Crisóstomo: “Es porque algunos tratan de apropiarse de lo que es de todos por lo que las querellas y las guerras estallan, como si la naturaleza se indignara de que el hombre por medio de esta fría expresión, lo mío, lo tuyo, ponga división en donde Dios puso unidad. He ahí el principio de los desórdenes; he ahí la fuente de mil conflictos”>>.

La rigurosidad de Pascal  le lleva a decir en sus debates con Mitton: <<El yo es odioso>>.

Un Embajador informaba a la Señoría de Venecia que una de las razones de la fortaleza interna de los Tercios españoles en Flandes era hacer la camareta que no era otra cosa que unirse ocho o diez para vivir juntos jurándose (dándose la fe) de sustentarse en la necesidad y en la enfermedad como hermanos. <<Ponen en estas camaretas las pagas reunidas proveyendo primero a su vivir y después se van vistiendo con el mismo tenor, el cual da satisfacción y lustre a toda la compañía>> (Tercios de España. Fernando Martínez Laínez y JM. Sánchez de Toca). Era uso no solo entre soldados, sino entre los maestres de campo y oficiales superiores, lo que formaba unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrificaban individualmente por el bien del grupo.

Quizá nadie le deba nada a nadie, porque somos a la vez nadie y nada; antes que otra cosa. Sin acudir a la rotundidad pascaliana hoy vemos que <<Mío, tuyo>> quiere decirlo todo, sobre todo, cuando algunos tratan de apropiarse de lo que es de todos y eso es todo: la naturaleza indignada.

Una simple mata de albahaca puede ser más preciosa que todos los paraísos.

Diez años esperó que el árbol seco

floreciera de nuevo. Diez años

con el hacha aguzada y temblorosa,

pero el árbol

solo exhibía sus desnudos brazos,

la percha de la urraca y de los cuervos.

Cortóle al fin, y, de repente,

vio su corazón verde, borbotón de savia;

Un año más, y hubiera florecido.

(Árbol Seco- José Jiménez Lozano)

Esta primavera nos la vamos a perder, pero otras volverán si dejamos quieta el hacha que exhibe el <<Mío, tuyo>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 mayo 2020

COMENTARIO DEL DÍA: «MÁRTIRES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. CIVILIZACIÓN DEL AMOR» General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Mártires de Almería

José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos en odio a la fe han sido beatificados este sábado en Almería. Entre ellos 92  sacerdotes, 22 laicos y 1 religioso. Todos fueron víctimas de la violencia por causa de su fe. Ninguno renunció a ella. La fuerza de su creencia les hizo perdonar durísimas torturas. Hasta la muerte.

La persecución religiosa comenzó en 1934 y durante la Guerra Civil alcanzó límites difíciles de comprender en la condición humana. Un profundo odio contra la Iglesia católica fue la única razón. Los 115 mártires ahora beatificados murieron con el perdón en sus labios.

Dos mujeres figuran en la lista de los beatificados, Carmen Godoy Galvache y Emilia Fernández que llevaba el apodo de La Canastera. Hiere la sensibilidad relatar las torturas a las que todos fueron sometidos. Solían acabar enterrándolos aún con vida.

Es ejemplar esta beatificación en unos momentos de tanta trascendencia en los que el mundo se mueve por parámetros muy alejados de la bondad, el amor y el perdón. El Papa Francisco ha retomado la expresión lanzada al mundo por  Pablo VI pidiendo la construcción de una ‹‹civilización del amor››.

‹‹Son modelos de la civilización del amor y testimonios heroicos de Cristo››, ha dicho el Papa Francisco al referirse a los mártires de Almería.

Debería ser un ejemplo de respeto y convivencia. Su recuerdo un toque de atención para los que se empeñan en sembrar la diferencia y el enfrentamiento. Ellos perdonaron atrocidades indescriptibles y su beatificación es un nuevo paso para la civilización y el amor de los que nos habla el Papa y ellos demostraron con sus hechos.

La memoria histórica no está para remover visceralmente los recuerdos del pasado sino para construir sobre los hechos pasados. En esa actitud no está el odio y el rencor.

El momento de la beatificación de 115 mártires víctimas de la violencia por causa de su fe es, para desde el perdón que salió de los labios de los mártires, recordar que la memoria está para aprender, rectificar y sacar a relucir la verdad.

Me siento personalmente reconfortado y profundamente emocionado. Tres de los mártires pertenecían a la Hermandad de la Virgen del Mar, patrona de Almería, de la que soy miembro y tuve el honor de pregonar.

Que el recuerdo nos acompañe desde la fe y el perdón.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 marzo 2017