UN GENERAL PARA ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me figuro la cara que habrán puesto al leer el título. No, no van por ahí los tiros.

Cuando ascendí a general se me ocurrió mirar en el diccionario el significado de la palabra “general” y, mira por donde, antes de llegar a la acepción militar (la cuarta) encontré otro significado con el que me identifiqué y sentí más satisfecho. General: Común, frecuente, usual. ¿Lo recordaban? General significa lo más común, frecuente, lo más usual. No está lejos la definición del verdadero sentido del generalato, que viene a ser formar un todo con todos los que, aún de naturaleza diferente, están bajo tus órdenes. Aquella definición me llevo a la otra: sentido común; que no es ni más ni menos que la capacidad de entender o juzgar de forma razonable. Lo más común tiene, o debería tener, mucho que ver con el sentido común.

Algo tan sencillo -tan común (?)-, -tan poco general-, que cuando en la política está ausente, todo lo que se hace, se aprueba y se legisla, es contrario al interés general, es decir al interés común, por lo que casi siempre acabamos en el enfrentamiento y la derogación de lo hecho por el anterior. Falta de sentido común.

Porque general es lo contrario a lo particular, al egoísmo, y al interés de partido, clan o grupito.

Porque no tiene sentido, común, que la señora Elsa Artadi, dirigente independentista, diga que el Rey no puede ser recibido con normalidad en Cataluña porque “justificó la violencia”.

Porque no tiene sentido, común, vetar al Rey de España en España, y que la entrega de los premios Princesa de Gerona se realice en un lugar privado debido a que la alcaldesa de Gerona, Marta Madrenas, niegue las instalaciones municipales para ello -¿son suyas en propiedad?-, aunque haya antecedentes como el del alcalde de Barcelona que en su día se negó a que allí se entregase la bandera de combate al buque insignia de la Armada española cuyo madrinazgo ostentaba la Reina Doña Sofía. No es general.

Porque no tiene sentido, común, que asistamos a la reapertura de las embajadas catalanas y que la portavoz del Gobierno diga que ven ese espectáculo con respeto mientras el independentista que se ha alzado contra España en Cataluña, y ahora gobierna (?), anuncia que las utilizará para promocionar el independentismo.

Porque no tiene sentido, como denunciamos cada día y a cada hora, que nuestra lengua, la española, es motivo de enfrentamiento y que en España no se pueda estudiar, hablar, rotular, en definitiva expresarte con libertad en español.

Porque no tiene sentido, común, que los independentistas que dieron el golpe de Estado en España estén huidos de la justicia o en la cárcel mientras los que ahora ocupan sus puestos en la gobernanza de Cataluña digan, hagan, y prediquen con sus obras lo mismo que los perseguidos o encarcelados.

Porque no tiene sentido, común, que un partido que es una franquicia del terrorismo, que ha defendido a los etarras, que exhibe a los que a esa banda han pertenecido, esté en las instituciones.

Porque no tiene sentido, común, que se insulte y se ofenda a los símbolos de España con impunidad y provocación.

Porque no tiene sentido, común, que los independentistas sostengan en pie al Gobierno de España y no tiene sentido, común, ninguno, que el Gobierno de España se deje apoyar por los que quieren romper con España. Nada tiene ese sentido de generalidad sino más bien de particularidad.

Poco general y mucho recluta recién llegado.

Porque no tiene sentido, común, que sigamos con un Gobierno no votado por el pueblo español, que nos sintamos igual votando que no, que nos parezca que cualquiera es apto para estas lides, que sonriamos las ocurrencias que sobre la marcha se le ocurren al gobernante de turno.

Nada en busca del interés general.

General, algo común, usual, frecuente, lleno de sentido, común, que sepa constituir un todo desde las diferencias, la diversidad, y las particularidades de cada cual. Alguien que sintamos común a todos y que piense en todos. No son estos los “generales” (entiéndase como debe entenderse) que tenemos.

El término general se aplicó cuando surgió la necesidad de poner un mando superior, sobre la generalidad o totalidad del ejército.

<<¡Ah, el papa! ¿Cuántas divisiones tiene el papa?>> ¿Recuerdan la chulería de Stalin?

No. No se trata de medir las fuerzas de los contrincantes. No se trata del poder de las divisiones. Estamos en un momento en el que hay que medir el poder de la razón, de la historia de una nación, de sus habitantes, y mostrar el poder moral que nos acompaña frente a los que pretenden aflorar todo lo malo que se ha creado en estos años.  Desmenuzados en taifas necesitamos un general, no un oficial general sino alguien que siendo de lo más común sepa aglutinar ilusiones y proyectos alrededor de esa idea común llamada España. Mira que es sencillo. Pues parece que no.

El sentido común, aunque no suele ser el más común de los sentidos, debe guiar este difícil momento. Alguien habrá que lo tenga y sea capaz de ponerse al frente de ese proyecto. Hoy por hoy no se le ve por ninguna parte. Y eso que es lo más común. Un buen momento para encontrarlo por ejemplo en ese partido que busca líder. Haberlos haylos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 junio 2018

 

 

 

El REY DON JUAN CARLOS: “LA INMENSA SATISFACCIÓN DEL DEBER CUMPLIDO” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía en el homenaje de las Reales Academias

“El compromiso con España permanece vivo en mi corazón, con la satisfacción del deber cumplido”.

Homenaje de las Reales Academias a SM. El Rey Don Juan Carlos con motivo de su 80 cumpleaños. Con él, la Reina Doña Sofía que recibía ese afecto que le guarda España. Un acto sencillo, muy cariñoso, cargado de simbolismo y sensibilidad. No ha querido el Rey ser el protagonista y ha devuelto el homenaje a quien él siente como protagonista de su reinado: el pueblo español.

La historia se construye desde el desagradecimiento. También las frustradas ambiciones, cuando son innobles, dejan rencores escritos en almas débiles que buscan la traición en cuanto se les presenta la más mínima oportunidad. Larga lista de desagradecidos… Mejor pasar página.

El reconocimiento a la labor del Rey en el periodo más largo de paz y progreso de la historia de España empezó este año, el de su 80 cumpleaños, en la Pascua Militar, con sus soldados. Ha seguido en la Real Academia de la Historia, junto a todas las Reales Academias: “El reinado de Juan Carlos I fue un gran momento de la historia española”.

El Rey permanece intacto en su reinado por y para España. En las páginas de la historia está reluciente y diáfano.

Este lunes pasado el Rey Don Juan Carlos recibía el homenaje a su esfuerzo dedicación y buen hacer. Mucho hay que agradecer. Se le notaba alegre al Rey. Era el Rey que yo conozco, con su gesto de siempre, el del Rey que día a día he visto afanarse buscando lo mejor, lo justo, equitativo y saludable. Incansable, animoso, alegre, dispuesto y acertado. Enormemente justo y cariñoso, sin empalagos, sin afecciones, con fuerza, coraje y siempre en su lugar. El de Rey de España que fue.

El protagonista ha sido el pueblo español

El Rey inteligente y sensible ha sabido darle la vuelta a su merecido homenaje: “Fueron muchos los que contribuyeron al cambio histórico, pero el verdadero protagonista ha sido, en realidad, el pueblo español”. En sus palabras señala donde está la razón de su reinado, su labor y el porqué de su merecido homenaje. No hay otro que el pueblo español, su España querida; más allá de su labor, de su esfuerzo y de su cumpleaños. El pueblo español ha sido con quien ha reinado y quien le ha seguido en su reinado. Y digan lo que digan, escriban lo que escriban, desagradecidos y frustrados de aviesas intenciones…, el pueblo español quiere a su Rey y a su Reina, Don Juan Carlos y Doña Sofía.

Servir al honor de la Nación es el lema de las Reales Academias. El del Rey ha sido siempre único, un compromiso cumplido: España. Subordinar la honrada ambición a la íntima satisfacción del deber cumplido es su mayor recompensa, la de soldado y la de Rey.

Los Reyes presidieron este martes el concierto en homenaje a las Víctimas del terrorismo y el viernes el Rey viajará a Chile en representación de España en la investidura del presidente chileno, Sebastián Piñera, que tendrá lugar el próximo día 11 en la sede del Congreso en Santiago de Chile.

En buena forma y sirviendo a España. Como siempre.

¡Gracias Majestad!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

8 marzo 2018

Blog generaldavila.com

 

 

 

XAVIER TRIAS I VIDAL DE LLOBATERA General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

El buque de proyección Juan Carlos I

¿Conocen al personaje y sus hazañas? No sé muy bien de qué se trata el tejemaneje que le trae a primera página informativa. Paraísos fiscales, trust de empresas…, dinero, dinero y dinero por medio. Una información periodística le deja al pie de los caballos. De negarlo en un principio a matizar más tarde; hasta que el gallo cantó. Ahora queda esperar a la detallada investigación. Todo se sabrá (?)

Es la noticia relevante sobre este señor de nombre rimbombante, Xavier…, que hace ya tiempo iniciaba con su colega Artur Mas el camino del independentismo. Eso es lo que suelen hacer los que predican mientras llenan sus graneros -mejor en los paraísos terrenales- de trigo dorado. No nos interesan absolutamente nada las andanzas de este personaje, pero sí su actitud frente a España, lo español y sus Fuerzas Armadas.

Javier Trias fue alcalde de Barcelona entre 2011 y 2015. Durante ese periodo demostró, sin que a nadie le preocupase ni contase, su rechazo a España. Hemos denunciado aquellos hechos. en varias ocasiones. En concreto el del insulto y menosprecio a la Corona y a las Fuerzas Armadas. Volvemos a hacerlo porque es necesario que estas cosas se sepan, aunque sea a base de repetirlas. No es por pesadez sino por necesidad. Hay que conocer con quien nos jugamos los cuartos. Los de todos. Lo contaré cien veces ya que los directamente afectados nada dijeron, por prudencia y eso de las formas correctas, que comprendemos, pero hay que escribir la historia.

En el año 2012 se llevaron a cabo los preparativos para entregar la Bandera de Combate al Buque Insignia de la Armada española el “Juan Carlos I”. Fue elegida Barcelona como ciudad para organizar la ceremonia.Le correspondía por tradición. El “Dédalo”, la fragata “Cataluña”, el “Príncipe de Asturias”, la fragata “Don Juan de Borbón” son algunos de los barcos que han recibido su Bandera de combate en el puerto de Barcelona.

La madrina de la bandera sería la Reina Doña Sofía. La Casa del Rey junto a la Armada y el ministerio de Defensa se pusieron manos a la obra. Pero la empresa duró poco tiempo. Nada más llegar la petición y ofrecimiento al alcalde de la ciudad, señor Trias i Vidal de LLobatera, se negó en rotundo a aceptar que su ciudad acogiese tal acto. Sé muy bien el empeño de la Casa Real y las gestiones de todo tipo que se hicieron, pero todo fue inútil.

No es no, y España, la Corona y las Fuerzas Armadas no fueron recibidas en Barcelona. Poco después la ceremonia se trasladaría a Cádiz don de la Reina de España pudo entregar la bandera de Combate al buque insignia de la Armada española: el “Juan Carlos I”.

Eso son los hechos y nunca se ha oído una explicación por quien debería darla.

Ahora el alcalde que fue de Barcelona deberá dar más de una explicación. Por oscuras maniobras.

A España, a la Corona y a las Fuerzas Armadas nunca se la dio.

Tampoco las necesitamos visto lo visto.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

11 noviembre 2017

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (V) LA BANDERA DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La Reina Victoria entrega la primera Bandera a La Legión en Dar Riffien

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

Orden dada, orden cumplida…  Es la norma de La Legión.

La Reina Doña Sofía, entonces Princesa de España, entrega la Bandera al Tercio Duque de Alba

Tuvo que pasar tiempo para que la Legión tuviese su anhelada bandera. No quisieron cobijarse en ella hasta que con sus vidas hubiesen demostrado su amor y entrega. Fue un largo cortejo, un enamoramiento lento que se consumó cuando se había derramado la última gota de sangre. Ofreciéndose en sacrificio teñían de roja sangre aquella Enseña Nacional  que una Reina ya bordaba. La guerra está en marcha, la Legión sin bandera… ¡Tiene que ser la más gloriosa! Eso requería una espera de sangre y sacrifico.  El jefe y fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, había señalado las condiciones necesarias para alcanzar el Amor de la Bandera, para llevar la Enseña al combate. El valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte. Con ello se lograba el Amor a la Bandera. Nunca quiso decir ‹‹es la más gloriosa››, como algunos equivocadamente recitan, sino ‹‹será››. Es un permanente compromiso. Es la constante búsqueda de su gloria; nadie puede pronunciar el verbo ser hasta que no lo ha entregado todo. En la Legión ‹‹todo›› es la vida. Por eso cada uno lanza su juramento diciendo ‹‹será la más gloriosa›› como lo es ya para los muertos por ella. Cada caído en combate, cada sangre derramada hace gloriosa a la Bandera de la Legión. Mientras, en la diaria entrega, estás en deuda con ella, tienes el compromiso de hacerla la más gloriosa. En la Legión no se admite apropiarse de la gloria de los demás sino aprender de ellos e imitar su comportamiento. La bandera es gloriosa desde el primer día, pero un legionario vive con el compromiso constante que se conjuga en será, será, será… hasta que tengas por sudario, legionario, la Bandera Nacional. Tu gloria es la de tu Bandera y por ello tu vida está hipotecada a su futuro de gloria. Nunca al tuyo.

Tiempo costó recibir aquella bandera. Los primeros legionarios juraron Bandera ante la Enseña Nacional del Regimiento de Infantería Ceuta nº 60. Fue un 21 de octubre de 1920 en el llano de El Tarajal. La formación era mandada por el comandante Jefe de Instrucción Francisco Franco, siendo el abanderado el capitán Justo Pardo Ibáñez, el diseñador del emblema de la Legión. La presidencia la ostentaba el fundador del Tercio de Extranjeros, teniente coronel Millán-Astray.

La fórmula del juramento fue: ‹‹¿Juráis a Dios y prometéis al Rey, defender la Bandera de España hasta perder la última gota de vuestra sangre y no abandonar al que os mande?››.

Cuando se retiraba la bandera, la emoción se unía al deseo de ser merecedores de tener su propia bandera.

La primera Bandera de La Legión

‹‹Tendréis Bandera propia y estaréis cobijados por ella›› decían los carteles de propaganda. Pasaron tres años hasta que se iniciaron los preparativos para la ceremonia de entrega de la merecida Enseña propia a la Legión. Debería ser en la Corte el año 1923. Cuando una Bandera expedicionaria formada por legionarios de todas las unidades de La Legión se encontraba en Algeciras camino de Madrid para el acto de entrega y el Jefe de La Legión, teniente coronel Valenzuela, ya estaba en la capital del Reino organizando el acto, los acontecimientos en el protectorado exigieron la presencia de todas las unidades y sus jefes, por lo que la programada y tan ansiada entrega de la Enseña Nacional se vio suspendida.

Finalizada la Guerra de Marruecos en la que La Legión ocupó un lugar destacado pudo de nuevo volver a organizar los actos de entrega de la Bandera. Por fin. Se realizó el 5 de octubre de 1927 en Dar Riffien siendo la madrina Doña Victoria Eugenia, Reina de España.

‹‹La Bandera que recibís lleva en cada puntada de sus bordados las gotas de sangre heroica que los hombres a que se destina ofrecieron como anticipo a la gloria con que llega a vuestras manos.

[…]

Os incumbe desde hoy la misión honrosa de guardarla, defenderla y glorificarla.

[…]

La Bandera de La Legión será la más gloriosa…

Mi corazón palpita y mis manos tiemblan al despedirme de ella, aun conociendo lo muy fuertes y nobles que son los que la reciben, que la nobleza es redentora y engendra siempre nobleza de la vida a los altos ideales de la Patria y a la civilización por la que venís luchando, guiados por el nombre glorioso y evocador de España››.

Eran palabras de la Reina. Quedaron grabadas en los pliegues de la Bandera de la Legión. Para siempre. La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República, pasando al Museo del Ejército donde en 1991 su Director la entregó al Jefe de la Legión siendo depositada en el Museo de la Legión en Ceuta. Finalizado el acto de imposición de condecoraciones es de resaltar que S.M. el Rey Alfonso XIII, nombró coronel honorario de La Legión al general Millán-Astray. El coronel Sanz de Larín entregó su bastón de mando al fundador. El heroico mutilado avanzó hacia los legionarios y les dirigió una de sus más encendidas arengas que terminaba agradeciendo al Rey:

‹‹Señor: Este es el día más feliz de mi vida, gracias por haberme nombrado Jefe de esta pléyade de bizarros soldados, que lucen cicatrices en la cara, la cual jamás han vuelto al enemigo››.

Con voz vibrante y gorro en alto, gritó:

‹‹¡Legionarios! Descubríos ante el recuerdo de los muertos que con raudo vuelo fueron a la gloria, y gritad con todas las fuerzas de vuestros pulmones:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!››

La Bandera permaneció en Dar Riffien hasta la llegada de la República pasando al Museo del Ejército. En 1991 su director hizo la entrega al Jefe de La Legión depositándose en el Museo de la Legión en Ceuta.

La Reina Sofía, entonces Princesa de España, entregaba la Bandera al Tercio Duque de Alba

El 20 de septiembre de 1970 la Reina Doña Sofía entregaba en Ceuta la

Bandera al Tercio Duque de Alba. Volvió a recordar aquella primera Bandera empapada de gloria por la sangre de sus legionarios.

Hoy camino del Centenario traigo el recuerdo de sus palabras y el documento que estuvo en sus manos cuando entregó la Bandera:

‹‹Siento gran emoción al entregaros esta Bandera, símbolo de nuestra España milenaria, foco de cultura, de heroísmo y de honor.

Bandera por la que han muerto tantos héroes, cuya defensa jurarán nuevas generaciones con el mismo amor a la Patria que yo juré en mi corazón cuando pisé tierra española.

Quisiera representar en estos momentos a todas las madres españolas; las que trabajan en el campo, en la fábrica, las humildes o desvalidas. Todas, ejemplo magnífico de las virtudes de la mujer, que cuando atiende y cuida su hogar, piensa en vosotros, que aseguráis la libertad y paz de sus familias y de sus hijos.

Documento original que leyó la Reina Sofía en la entrega de la Bandera al Tercio Duque de Alba

Cuando la Reina Victoria entregó a la Legión su primera Bandera, sabía muy bien, que manos la recibían. La que ahora yo os entrego, está enriquecida por el sacrificio de vuestros predecesores, y estoy segura, que todos los días os haréis dignos del depósito de honor que en ella nos legaros, para que así la reciban vuestros sucesores en el futuro con más gloria››.

No hay duda, el mandato está cumplido y la sangre legionaria sigue tiñendo de rojo la Bandera de España y siempre queda hueco para el oro de su gloria.

‹‹LA BANDERA DE LA LEGIÓN será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios››.

General de División Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de La Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

1 junio 2017