UNA MUJER GENERAL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Normalidad. El hecho de que una mujer alcance el generalato en las Fuerzas Armadas españolas es sin duda una noticia buena y destacable. Absoluta normalidad.

Las Fuerzas Armadas españolas son la institución que mejor asumió la llegada de la democracia y la que, de manera ejemplar, ha sabido evolucionar conforme los tiempos exigían. Hoy son un modelo de eficacia, valores morales y ciudadanos, ejemplares en su proceder. Así lo reconoce la mayoría del pueblo español excluyendo a esa minoría que hagan lo que hagan los soldados nunca se lo reconocerán.

Dentro de esa normalidad institucional, ejemplar casi siempre, por primera vez una mujer es convocada para realizar el curso de ascenso al generalato. No quiere decir que ya tenga asegurado el ascenso; antes debe superar el curso y posteriormente existir vacante, ser propuesta y aprobado su ascenso en Consejo de Ministros. Eso deseamos a la coronel Patricia Ortega García, perteneciente al cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra, especialidad de Construcción. El hecho de iniciar el proceso que en breve puede llevarla a alcanzar el soñado empleo de general de las Fuerzas Armadas españolas ya es una gran y alentadora noticia.

Se cumplen 30 años de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas españolas. He contado en alguna ocasión que la mayor prueba de la normalidad del proceso la viví mandando la Brigada de la Legión en Viator (Almería). Nos preparábamos para acudir al conflicto de Irak cuando un grupo de periodistas llegaron a la base para realizar un reportaje. Quisieron entrevistar a las Damas legionarias que formaban parte del contingente. No hubo manera. Argumentaban que ellas eran exactamente iguales que sus compañeros legionarios y no cabía hacer separaciones ni declaraciones alrededor de su condición de mujer. En la Legión somos todos iguales. Lo mismo de iguales a la hora de entrevistarnos que a la hora de combatir. Así fue; la primera felicitación en Irak por una acción de fuego frente al enemigo recayó en los miembros de un pelotón donde una cabo legionaria mandaba una escuadra.

Ser general de soldados como los españoles es la mayor dignidad y grandeza que se puede alcanzar. Seas hombre o mujer, la exigencia es la misma, misma responsabilidad, misma ejemplaridad.

Como nos ilustra el general Bermúdez de Castro en su obra Arte del buen mandar español la palabra general aparece en el siglo XVI, pero su significado, sus atribuciones y deberes, son tan antiguos como la guerra. <<Lo mismo que se llama estratego entre los griegos, cónsul con los romanos, duque en los godos, cabdiello en el primer periodo de la Edad Media, condestable en el resto de la Edad Media y capitán al finalizar esta>>.

El capitán y el cabo eran los mandos principales que agrupaban desde las mesnadas a las compañías y posteriormente a las colunelas transformadas en coronelía de donde surgió el coronel.

La coronelía en Italia se dividía en compañías mandadas por capitanes. Fue Gonzalo Fernández de Córdoba el capitán de estos capitanes por lo que para distinguirlo de ellos le llamaron general porque los abarcaba a todos. Me parece que queda definido, ampliamente aclarado, el significado de general como abarcador, común a todos sus hombres que constituyen un todo bajo el mando del que los abarca: el general.

Fue el Gran Capitán el primer general como nos cuenta Bermúdez de Castro en su libro ya citado. Es el honroso título, tan noble y español que pronto puede alcanzar una soldado española.

¿Algo extraño, algo que destacar? Una gran noticia. Las mujeres en primera línea de combate. Como siempre.

Ánimo mi coronel y que pronto luzcas el merecido empleo de general para engrandecer lo que ya es muy grande, porque como bien sabes este es un lugar:

en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

<<Los oficiales generales ejercen la acción de mando en la estructura orgánica y operativa de las Fuerzas Armadas y la alta dirección y gestión de sus recursos humanos, materiales y financieros. Accederán a esta categoría los oficiales que hayan acreditado en su carrera militar de modo sobresaliente su competencia profesional y capacidad de liderazgo>> (Art. 20.2  Ley de la Carrera Militar).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 noviembre 2018

UN GENERAL PARA ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me figuro la cara que habrán puesto al leer el título. No, no van por ahí los tiros.

Cuando ascendí a general se me ocurrió mirar en el diccionario el significado de la palabra “general” y, mira por donde, antes de llegar a la acepción militar (la cuarta) encontré otro significado con el que me identifiqué y sentí más satisfecho. General: Común, frecuente, usual. ¿Lo recordaban? General significa lo más común, frecuente, lo más usual. No está lejos la definición del verdadero sentido del generalato, que viene a ser formar un todo con todos los que, aún de naturaleza diferente, están bajo tus órdenes. Aquella definición me llevo a la otra: sentido común; que no es ni más ni menos que la capacidad de entender o juzgar de forma razonable. Lo más común tiene, o debería tener, mucho que ver con el sentido común.

Algo tan sencillo -tan común (?)-, -tan poco general-, que cuando en la política está ausente, todo lo que se hace, se aprueba y se legisla, es contrario al interés general, es decir al interés común, por lo que casi siempre acabamos en el enfrentamiento y la derogación de lo hecho por el anterior. Falta de sentido común.

Porque general es lo contrario a lo particular, al egoísmo, y al interés de partido, clan o grupito.

Porque no tiene sentido, común, que la señora Elsa Artadi, dirigente independentista, diga que el Rey no puede ser recibido con normalidad en Cataluña porque “justificó la violencia”.

Porque no tiene sentido, común, vetar al Rey de España en España, y que la entrega de los premios Princesa de Gerona se realice en un lugar privado debido a que la alcaldesa de Gerona, Marta Madrenas, niegue las instalaciones municipales para ello -¿son suyas en propiedad?-, aunque haya antecedentes como el del alcalde de Barcelona que en su día se negó a que allí se entregase la bandera de combate al buque insignia de la Armada española cuyo madrinazgo ostentaba la Reina Doña Sofía. No es general.

Porque no tiene sentido, común, que asistamos a la reapertura de las embajadas catalanas y que la portavoz del Gobierno diga que ven ese espectáculo con respeto mientras el independentista que se ha alzado contra España en Cataluña, y ahora gobierna (?), anuncia que las utilizará para promocionar el independentismo.

Porque no tiene sentido, como denunciamos cada día y a cada hora, que nuestra lengua, la española, es motivo de enfrentamiento y que en España no se pueda estudiar, hablar, rotular, en definitiva expresarte con libertad en español.

Porque no tiene sentido, común, que los independentistas que dieron el golpe de Estado en España estén huidos de la justicia o en la cárcel mientras los que ahora ocupan sus puestos en la gobernanza de Cataluña digan, hagan, y prediquen con sus obras lo mismo que los perseguidos o encarcelados.

Porque no tiene sentido, común, que un partido que es una franquicia del terrorismo, que ha defendido a los etarras, que exhibe a los que a esa banda han pertenecido, esté en las instituciones.

Porque no tiene sentido, común, que se insulte y se ofenda a los símbolos de España con impunidad y provocación.

Porque no tiene sentido, común, que los independentistas sostengan en pie al Gobierno de España y no tiene sentido, común, ninguno, que el Gobierno de España se deje apoyar por los que quieren romper con España. Nada tiene ese sentido de generalidad sino más bien de particularidad.

Poco general y mucho recluta recién llegado.

Porque no tiene sentido, común, que sigamos con un Gobierno no votado por el pueblo español, que nos sintamos igual votando que no, que nos parezca que cualquiera es apto para estas lides, que sonriamos las ocurrencias que sobre la marcha se le ocurren al gobernante de turno.

Nada en busca del interés general.

General, algo común, usual, frecuente, lleno de sentido, común, que sepa constituir un todo desde las diferencias, la diversidad, y las particularidades de cada cual. Alguien que sintamos común a todos y que piense en todos. No son estos los “generales” (entiéndase como debe entenderse) que tenemos.

El término general se aplicó cuando surgió la necesidad de poner un mando superior, sobre la generalidad o totalidad del ejército.

<<¡Ah, el papa! ¿Cuántas divisiones tiene el papa?>> ¿Recuerdan la chulería de Stalin?

No. No se trata de medir las fuerzas de los contrincantes. No se trata del poder de las divisiones. Estamos en un momento en el que hay que medir el poder de la razón, de la historia de una nación, de sus habitantes, y mostrar el poder moral que nos acompaña frente a los que pretenden aflorar todo lo malo que se ha creado en estos años.  Desmenuzados en taifas necesitamos un general, no un oficial general sino alguien que siendo de lo más común sepa aglutinar ilusiones y proyectos alrededor de esa idea común llamada España. Mira que es sencillo. Pues parece que no.

El sentido común, aunque no suele ser el más común de los sentidos, debe guiar este difícil momento. Alguien habrá que lo tenga y sea capaz de ponerse al frente de ese proyecto. Hoy por hoy no se le ve por ninguna parte. Y eso que es lo más común. Un buen momento para encontrarlo por ejemplo en ese partido que busca líder. Haberlos haylos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 junio 2018

 

 

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (I) 1920-2020 ARENGA DE SU FUNDADOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Teniente coronel José Millán-Astray, fundador de la Legión

Quedan algo más de tres años para que celebremos el Centenario de la Fundación del Tercio de Extranjeros, la Legión Española. Un acontecimiento único en la historia del Ejército español. La Unidad militar española más cercana al pueblo, la más popular y la que levanta más pasiones, amores y también desencuentros, que de todo hay. Forma parte de su esencia, de su mística y misterio. Si no fuese así sería otra cosa, nunca la Legión.

Desde este blog queremos rendirle un humilde homenaje y acompañar, sentirnos cerca, en estos últimos pasos hasta llegar al Centenario. Reconocimiento, respeto y admiración, a todos los legionarios que con su sangre, sacrificio y valor han logrado llevar al cielo el nombre de la Legión.

Animamos a Hermandades, Cofradías, asociaciones y a todos los que la aman para que se sumen a este sencillo homenaje y plasmen aquí sus vivencias para más honra y amor a la Legión, si cabe.

Por ir a tu lado a verte mi más leal compañera…

Requiebros con la muerte, quizá la mejor compañera cuando tienes por sudario el amor a tu bandera.

9722 muertos, 35.200 heridos, más de 1.000 desaparecidos… 46.000 bajas.

7 Laureadas de San Fernando Colectivas y 22 Medallas Militares.

23 Laureadas de San Fernando Individuales y 211 Medallas Militares.

Es el frío resumen del combate. El honor y el dolor. Datos que se revuelven y calientan la memoria ante la frialdad del tiempo. Son la herencia gloriosa que ha dejado el ‹‹Espíritu de la Muerte››. Nadie muere en la Legión porque el honor y el dolor permanecen como pruebas del valor. Es el ejemplo de aquellos que te preceden.

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¡Legionario!

Este es el homenaje de cien años de servicio.

El honor a nuestros muertos. El honor a todo el que desde las filas de la Legión ha amado tanto que solo ha servido para ser caballero, para vivir como legionario. Caballero legionario.

Para iniciar este camino hacia el Centenario nada mejor que la arenga pronunciada por nuestro fundador cuando la Legión alcanza la cifra escalofriante de mil muertos. Empezaba la gloria y su misterio:

 

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL TENIENTE CORONEL MILLÁN ASTRAY- DICIEMBRE DE 1921

SOY UN LEGIONARIO

¡Legionarios!

Hemos pasado de 1.000 bajas en los combates; de ellas 15 oficiales y 200 legionarios cayeron para siempre cubiertos de gloria; de los restantes son , 54 jefes y oficiales y 775 legionarios. Entre los primeros están como los más preclaros héroes de la legión los 15 legionarios que, al mando del cabo Suceso Terreros, marcharon voluntarios al blocao de ‹‹La Muerte›› en Melilla, y en el que perecieron gloriosamente  entre sus escombros cuando fue destrozado por el cañón enemigo; estos heroicos legionarios cumplieron con el ‹‹Espíritu de acudir al fuego›› que nos manda nuestro Credo.

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Son gloriosas las hazañas de la Primera y Segunda Banderas en Melilla y que cada día escriben una nueva página que aumenta nuestros laureles.

La Tercera Bandera selló con su sangre  en el combate de Buharras su ejecutoria legionaria. La Cuarta Bandera en Magán se llamó desde entonces digna hermana de las tres primeras y la más joven de todas; la Quinta Bandera alcanzó igual título en Ayalia.

Son vuestros jefes los comandantes Franco, Fontanes, Cardeira, Villegas y Liniers; tenéis capitanes y oficiales que son orgullo del Arma de Infantería, y vosotros legionarios, podéis ya contestar como un honor, como yo os prometí, cuando os pregunten que quienes sois, diciendo: ‹‹Soy un legionario››.

Seguid el camino emprendido; no olvidéis nuestro Credo, y acometed siempre al enemigo por mucho y pujante que sea; no abandonéis al caído en el campo, hasta perecer todos; quereos como hermanos, acudid a la voz de ¡A mí la legión!, a defender a quien os llame; marchad sin fatiga; no os quejéis jamás; trabajad con fe, auxiliando a todo el que pida ayuda a la Legión; acudid al fuego como lo hizo el cabo Terrero con los 15 inmortales y como fueron los enfermos y asistentes en socorro de Ait-Aixa en Melilla.

Seguid cumpliendo vuestro deber; obedeced hasta morir, demandad ansiosos, un día y otro, el combatir sin tregua ni descanso y si llega la hora de la muerte pensad que tenéis asegurada la gloria en la tierra y en el Cielo.

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Credo de la Legión

Y como dice nuestro Credo que la bandera de la Legión será gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios, hoy también que hemos cumplido nuestra promesa, os digo que la Bandera de la Legión es ya gloriosa porque la tiñe de rojo la sangre de los legionarios.

¡Caballeros legionarios! Seguid el camino emprendido, seguid combatiendo con bravura legionaria y seguid en todos los lugares en donde estéis demostrando el ‹‹Espíritu de disciplina y obediencia›› que a todos os caracteriza.

Legionarios: Digamos los vivas con que vamos al combate, con que celebramos nuestras fiestas, con que veneramos a España y a nuestro Rey y con los vivas mismos que son la despedida de los que nos abandonan para siempre.

Legionarios: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

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La Bandera de la Legión y nuestra Reina

(Arenga pronunciada en diciembre de 1921 por el Teniente Coronel José Millán Astray, fundador de la Legión).

Las palabras de nuestro fundador son la Legión. Nada se puede añadir. Eran, son y serán el mejor resumen de su obra. La Legión cumple pronto sus cien años, pero ya cumplió la eternidad.

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¿Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de la Legión entre 2001 y 2004)

Blog generaldavila.com

8 febrero 2017

A LA ORDEN DE VUESENSIA MI GENERÁ (Anécdotas para empezar el año 2017) General de División Rafael Dávila Álvarez

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Saludo legionario

Nada mejor que empezar el año con una sonrisa.

Hechas las felicitaciones de rigor les pedimos que sigan entrando a leer nuestros artículos y si es posible que los difundan. A pesar de la edad queremos seguir creciendo y extender nuestros sentimientos. Queremos reflejar los suyos.

Vamos con el humor.

El tratamiento es el título que se da a una persona por cortesía o en función de su cargo o condición. La abreviatura es la representación gráfica reducida de una palabra. En los tratamientos se usa con frecuencia la abreviatura.

Excelentísimo es el superlativo de excelente. Ilustrísimo de ilustre. Lo de Magnífico y Honorable es más difícil de explicar en nuestras actuales circunstancias. Honorable es ser digno de ser honrado o acatado. Provoca hilaridad  pensar en quienes ahora estoy pensando. Muy honorables…

En la vida militar el uso de la expresión verbal sigue en pie, pese a quien pese. El Vuecencia al general y el Usía del coronel es algo que obliga mucho al que ostenta tal tratamiento. Cortesía, educación, respeto mutuo y disciplina. De arriba abajo

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Mi voesensia…

Claro que en ocasiones se escribe y se habla de oídas. Eso crea sus problemas. Les podría dar una larga lista de voces que he oído al dirigirse a un general. Mi boesensia, con distintas modalidades, es muy utilizado en la Legión; no sé muy bien si lo pronuncian con be o con uve, pero lo que es seguro es que se transmite de generación en generación. La frase completa, el tratamiento completo, les aseguro que siempre me gustó y jamás lo corregí ni permití que se hiciese:

A la orden de vuesensia, mi generá Expresión que tiene un sentido más profundo que la correcta y reglamentaria. Uno se siente más general siendo el generá de los legionarios. Al menos este vuesensia que les escribe no ha tenido más alto tratamiento ni título del que se sienta más honrado.

Lo grande además es que normalmente el generá no tiene nombre. Es simplemente eso: el generá, mi vuesensia.

Es el mundo legionario, su lenguaje y sabiduría. Un legionario jamás se calla. No hay interrogante al que no sepa responder.

Al poco de llegar a la Legión presencié una de las grandes lecciones que imparten estos mandos claves de la Legión. Tan importantes o más que el general. Un cabo le decía a un aspirante al gorrillo, un recluta grande y fuerte como un castillo.

-Oye chavá, si no sabes lo que te preguntan tú nunca te calles.

Miras como una fiera a quien te pregunta y le sueltas un espíritu del Credo y se han acabao las tonterías. ¿te has enterao?

A más de un general he visto quedarse sin respuesta cuando un legionario a su pregunta contestaba con un espíritu del Credo. La verdad es que no osaban volver a preguntar y se iban sin entender muy bien aquello.

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Cena en Palacio Real de Madrid

Los ceremoniosos tratamientos dan lugar a situaciones en ocasiones cómicas. Ocurre en las trincheras y alambradas de la vida y entre las gruesas alfombras de la Real Fábrica de Tapices.

En una cena de Estado en el Palacio Real de Madrid ocurrió una anécdota curiosa. Me la contó una señora invitada a la cena. Por entonces yo mandaba la Guardia Real.

Un cartelito con el tratamiento, nombre y cargo señala el lugar de cada comensal en la mesa. Se utiliza la abreviatura, Sr., Excmo., o Ilmo., dependiendo del que a cada uno le corresponda.

Contaba esta señora, que a su lado se sentó un caballero perteneciente al séquito del Jefe de Estado extranjero. Desde el inicial saludo no dejó de dirigirse a ella por el nombre de Ilma.  Al principio pensó que la llamaba, por algún extraño error, Vilma, como la mujer de Pablo Picapiedra, pero resultó que no; la llamaba Ilma. Enseguida comprendió la razón de aquel extraño nombre. En el cartelito que puesto encima de la mesa indicaba su lugar para la cena ponía: Ilma. (Abreviatura de Ilustrísima) Sra. de…, y a continuación su correspondiente cargo. El avispado compañero de mesa antes de sentarse había echado una ojeada al cartelito y no se lo pensó dos veces.  Esta se llama Ilma.

La señora, avezada en estas lides, asumió divertida la situación pensando que ya tenía una historia más para su abundante anecdotario. Cuando se asiste con cierta asiduidad a estos actos acaba uno teniendo una larga colección de sabrosas anécdotas.

El señor Zapatero suprimió los tratamientos en el ámbito de la Administración. Todos de señor o señora. Ni excelentísimos ni ilustrísimos. Nadie le hizo caso, ni la administración de justicia, ni la militar, ni sus señorías.

¿Recuerdan a Cela?

-pero, ¿quién se cree usted que es?

-¿Yo? Cultura general… ¿Y usted?

Aquella orden de Zapatero se suprimió por ley y por cultura.

.Cuentan que estando enfermo el peluquero de Alfonso XIII llegó un sustituto que inició su tarea preguntando.

-Majestad como tengo que dirigirme a usted.

-De cualquier manera, incluso me puedes tutear. Menos de usted, puedes dirigirte a mí como te dé la gana.

Cada cosa y caso son distintos. Tradición y cultura juntas.

Tradición y cultura encierra el tratamiento más honroso que he recibido:

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Ilustración de Martín Olmos

A  la orden de vuesensia mi generá.

¡Feliz Año 2017!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

UNA COMISIÓN SECTARIA José Ángel Armada Sarriá General de Brigada Inf (R)

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El General Millán-Astray

Como aplicación de una ley inicua, la ley de memoria histórica, no se podía esperar nada bueno de la decisión tomada por el gobierno del Ayuntamiento de Madrid sobre la reestructuración del callejero de la capital.

Inicialmente, siguiendo las instrucciones de una indocumentada y sectaria concejala, se trataba de borrar todos los nombres y hechos recogidos en el callejero como memoria de personas y acontecimientos dignos de recordar, ligados al bando nacional durante la guerra de Liberación. Por supuesto se debía respetar todo lo que se refiriera al bando republicano, como las calles de Pasionaria o Santiago Carrillo, por ejemplo.

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Largo Caballero

Es necesario quitar los recuerdos de un bando pero no los del otro, y ahí tenemos las estatuas de Indalecio Prieto y de uno de los más grandes culpables  de la guerra como Largo Caballero.

¡Todavía hay quien sostiene que esa inicua ley buscaba la reconciliación!.

Pues bien, inicialmente el grupo de trabajo encargado de la reestructuración del callejero cometió tantos desmanes y equivocaciones que dejó en el más absoluto ridículo a la indocumentada y sectaria concejala y debió disolverse.

Para solucionar el entuerto y dar una apariencia de seriedad y altura intelectual al trabajo, la alcaldesa Carmena, antigua jueza tan preocupada por los etarras,  separó a la concejala del asunto y nombró una comisión presidida por una antigua amiga suya, la Sra. Sauquillo, e integrada por sesudos personajes, de los que se hubiera podido esperar otras propuestas más coherentes con su anunciada idoneidad.

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Comisión de…(?)

Esta comisión ha terminado su trabajo y ha elevado su propuesta que deberá verse en el Pleno.

Por supuesto que ha seguido el mismo camino que la anterior comisión, rectificando algunos errores palmarios.

Todos los nombres que se proponen borrar del callejero pertenecen a personas que, nosotros los militares, hemos tenido como ejemplos de heroísmo y liderazgo. Pero existe una que quiero destacar como antiguo legionario. Por supuesto que, como dice  el General Dávila, no soy yo el más indicado para defender  la figura del General Millán Astray, pero no puedo evitar  el hacer ver a esos indocumentados de la comisión unos cuantos rasgos de la figura de un héroe.

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Tal vez no sepan esos ilustres miembros de la comisión que el General Millán Astray, como resumen, empezó defendiendo a España en Filipinas con 19 años y que consiguió allí cuatro condecoraciones por méritos de guerra. Posteriormente se incorporó a la guerra en Marruecos donde fue condecorado innumerables veces por méritos en combate, consiguiendo además la Medalla Militar Individual, ascendió por méritos de guerra a Comandante, a Coronel y a General y tuvo cuatro heridas graves  que le dejaron tuerto y manco. Combatió en las mejores unidades como Policía Indígena y Regulares y fue alabado por el nada sospechoso Arturo Barea en “La forja de un rebelde”. Todo esto, señores, antes de nuestra guerra.

Este resumen es obligado para referirme al aspecto que deja en verdadero ridículo a esa tan sesuda comisión. Me refiero a que han cometido la  simpleza y bellaquería de poner como alternativa a la calle del General Millán Astray  la de la INTELIGENCIA.

Seguramente se creerán muy ingeniosos haciendo referencia a un hecho ocurrido en Salamanca, en plena guerra, entre Unamuno y el General. Esa versión cuya falsedad ha sido demostrada por numerosos autores y testigos, ha sido el mantra de la izquierda para hacer del General el clásico militar bárbaro e inculto, paradigma de la violencia e incultura.

Pues bien, hay que decirles, sin mucho detalle, que el General Millán Astray era un oficial de Estado Mayor, verdadero Doctorado  del Ejército, que fue profesor de la Academia de Infantería, Gentilhombre de SM. El Rey, que escribió artículos en ABC y en la Revista de Tropas Coloniales, que era asiduo conferenciante en diversos foros de la capital, que dominaba el idioma francés, que fue condecorado por Francia, Argentina, Chile, Uruguay , Méjico, Cuba y USA, y que según Gárate Córdoba “es uno de los tratadistas y escritores militares más prestigios de su tiempo”.

FOTO 3. CARTEL DE RECLUTAMIENTO DE LA LEGION

La Legión La unidad que España necesitaba

Pero es que, además, fundó Radio Nacional de España y el Benemérito Cuerpo de Mutilados de guerra por la Patria y , sobre todo, fundó, organizó y mandó La Legión española, dándole su impronta, su credo y su ejemplo, siendo el referente absoluto para todos sus subordinados.

¡Que me diga la comisión si eso es producto de un inculto y un bárbaro!

Pero hay una propuesta que refleja el espíritu de esa comisión impresentable, es que proponen para el nombre de una calle el del Tte. Castillo.

Este personaje, condenado por un consejo de guerra en 1934 durante la Revolución de Asturias, fue el que aprovisionaba de armas, organizaba e instruía a las juventudes socialistas antes de la guerra y el sospechoso de disparar y herir al joven carlista José Llaguno Acha reprimiendo una manifestación.

Para la comisión este personaje es un ejemplo que merece una calle.

  ¡Qué ridículo y qué disparate!

   JOSÉ ÁNGEL ARMADA SARRIÁ

                                                   GENERAL DE BRIGADA DE INFANTERÍA (R.)