CARMEN POLO DE FRANCO, UNAMUNO Y EL GENERAL MILLÁN-ASTRAY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cuando era un joven teniente di alguna que otra clase de Educación Física en la Universidad Complutense de Madrid. Si algún rato libre me quedaba asistía a las clases de Filosofía y Letras, de oyente, de aprendiz y de más cosas. Gracias a un magnífico profesor, un maestro, que tuve en el bachillerato, en el Instituto Ramiro de Maeztu, le cogí enorme cariño a la filosofía (y a las letras). Un día en el aula estaban hablando de Unamuno. Presté especial interés. Ingresé en la Academia General Militar con 18 años y, a pesar del poco tiempo que allí quedaba libre, al terminar el primer curso me había leído casi al completo la obra de Unamuno. Debió de notárseme, o el haberme colado, porque el catedrático se dirigió a mí y me preguntó mi opinión sobre D. Miguel. Me sentí azorado, descubierto, mirado desde todos los ángulos y se me ocurrió contestar:

-Don Miguel decía que él era una eme entre una y uno. Creo que define algo su personalidad, irónico, soberbio, inteligente, algo desconcertante, en sus adentros un hombre bueno y en lucha interior -y exterior- permanente.

Nadie prestó atención a lo de la personalidad.

-¿Una eme entre una y uno? ¿Dónde ha leído usted eso?

No supe responder; no lo recordaba. Alguno de los alumnos de clase debió no entender muy bien el juego de palabras, porque, a petición del profesor, tuve que salir y poner en la pizarra:

-Una-M-uno.

Risas en el aula. Ahora quedaba más claro lo de una M entre una y uno. Tuve que dejar de asistir a clase. El catedrático se empeñaba en señalarme cada día. En una de esas me pillaba y descubría que no era un alumno sino un aficionado a la filosofía.

Tengo que ir a ver la película: Mientras dure la guerra. Les hablaré de ella cuando eso ocurra.

Del famoso episodio del trío doña Carmen Polo de Franco, don Miguel Unamuno y el general Millán-Astray en la Universidad de Salamanca, ¡he leído tantas cosas!, parece que todos estuvieron allí, pero no saben que aquello, entonces, no tuvo la menor trascendencia, importancia ninguna, todos tan amigos, los que eran y los que no, pues como antes, como siempre.

Quién sí estaba allí, era don José María Pemán. Nos lo ha contado, y de contar algo sabe don José María. Fue en la tercera de ABC del día 26 de noviembre de 1964.

‹‹Ni Unamuno ni Millán-Astray eran hombres a los que les gustara pasar inadvertidos… Los dos estaban acostumbrados a exponer el pecho a cuerpo limpio, el uno a las ideas contrarias y el otro a las balas enemigas… Eran dos españoles›.

Me permito añadir que eran dos vehementes españoles, dos sentidores a la vez que pensadores, recurriendo al término que usa Fernández de la Mora.

Unamuno, casi olvidado, tuvo a su alcance el premio Nobel, que él solo, solo él, dejó desierto.

Era capaz de escribir, poco antes de morir, en un arranque de los suyos y por una nimiedad, al director del ABC de Sevilla: ‹‹ [… entre los hunos-rojos -y los hotros- (blancos de color de pus)]››, acompañado de irrepetibles lindezas contra los andaluces. Y en su permanente contradicción saber encajar la respuesta del director, Juan Carretero: ‹‹No es mía la culpa si en España hay hunos y hotros. Y Hunamunos››.

Don Miguel era un lujo de español. Quizá lo español desnudo y sin tapujos, con sus grandes defectos y gigantes virtudes.

Millán-Astray ha sido objeto de las más injustas críticas que en no pocas ocasiones llevaban oculta una intención más sibilina: atacar su obra, atacar a la Legión. Creador de la obra cumbre del espíritu militar español, el Credo de la Legión es, junto a los versos de Calderón, guía del comportamiento militar. Su ‹‹Espíritu de Compañerismo››, sería suficiente para justificar la trascendencia de su obra: ‹‹Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos››. Era un lujo de español. Era un lujo de militar español. Han querido presentarle como un burdo e inculto soldado, descalificarle y con él a lo que representaba, la Legión, el honor y el valor. No lo consiguieron. Su obra iba a quedar y trascender en los tiempos.

Pemán, es la gloria de las letras, incluso de las armas, valiente, un echao pa’lante, capaz de retar a Miguel Primo de Rivera a duelo por un quítame esas pajas. Su palabra, sus versos, son letra de los himnos de nuestra Armada y Ejército del Aire.

Personalidades españolas, muy nuestras, nos guste o no. Los que critican, los más al general, no saben lo que dicen.

De ‹‹doña Carmen›› poco que decir de aquel día. Simplemente que Unamuno salió de su brazo hasta el coche.

Pero dicen y eso es bueno. Claro que decir ni es leer ni saber.

Pues que sigan diciendo. Tengo que ir a ver la película, sin ironía, a ver qué dicen; se lo contaré. No sé si sabré hacerlo, como don José María seguro que no; ya se sabe la fama que tenemos los generales de la Legión. Ustedes sabrán disculpar mi escasa formación y mis burdas maneras.

Nuestra película casi nunca se proyecta entera.

General de División (R.)  Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 octubre 2019

 

AUDIENCIA FALLIDA. PEDRO SÁNCHEZ DEBERÍA APROVECHAR EL VERANO PARA ASISTIR AL COLE Y APRENDER URBANIDAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<La puntualidad es deber de caballeros, cortesía de reyes, hábito de gente de valor y costumbre de personas bien educadas>>. Eran otros tiempos. Adivine ustedes que a mí me da pereza.

El presidente del Gobierno español es un mal educado. Ha dado plantón a todos los españoles. El día que impartían urbanidad en el cole él no asistió.

Una hora ha estado esperando el Rey a Su Excelecia. Razón de urgencia ninguna; solo su mala educación. El Rey es España y los españoles y a todos nos ha dado plantón. Yo no volveré a darle audiencia. Ya le he oído y visto lo suficiente. Trilero. Total para nada. El truco está muy visto. Este presidente fallido es un inmaduro fruto, que no da fruto y que acabará secándose.

Dice el Rey que bueno sería que no hubiese elecciones. Digo yo que malo sería que el posible presidente fuese un mal educado. Me postulé manejando criterios del Arte de la Guerra para aceptarlo y luego rematarlo (políticamente), pero creo que es tal su desvergonzada actuación, en lo poco y en lo mucho, que no merece ni una oportunidad.

España es mal educada. Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez, han crispado a los españoles. Son personajes bordes, soberbios y -lo peor- groseros; han acabado con la España alegre y solidaria, transmitiendo el enfrentamiento en todos los sectores políticos o no.

¡Pa na! Audiencia fallida. Na de na, en un personaje vacío de contenido. España camina día a día a ningún lado y lo hace de la mano de la crispación y sobre todo de la mala educación. Urbanidad es más importante que urbanismo.

La culpa es de quien se lo consiente. Ustedes y yo.

La hora es la hora, ni un minuto antes ni uno después. Cuando se tienen gabinetes, secretarias, aviones, helicópteros, acudir una hora tarde a una audiencia con el Rey solo tiene una excusa: mala educación.

Ese es el presidente que nos preside.

Decía Unamuno que si al asistir a una fiesta el que la organiza no te saluda porque no se da cuenta es peor que si lo hace intencionadamente. Si hay intención hay razón. Aquí, el personaje, ni intención ni na de na; mala educación. Puede que eso sea un triunfo en esta sociedad mal educada.

Sigan ustedes con él y disfrutando del verano. Yo hace tiempo que me di de baja; de lo uno y de lo otro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 agosto 2019

EL MINISTERIO DE DEFENSA ROMPE ESPAÑA POR LA MITAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Solo les pido que observen el Escudo de España que utiliza el ministerio de Defensa en sus redes sociales.

El Escudo Nacional de España figura en nuestras Reales Ordenanzas como uno de los tres símbolos de la Patria. Ese diseño que luce el ministerio de Defensa me parece una ofensa como ahora trataré de explicar. Gráficamente España queda partida por la mitad.

Piensen lo que quieran. Exagerado, incluso, puedo parecer. No me gusta y lo digo. Opinen ustedes.

El valor “se supone”, nunca la mala intención, aunque en la guerra las intenciones ya se sabe.

El valor, la intención, la verdad, también los errores, ¡cómo no!, pueden acompañar a cualquier acción humana. Puede que sea eso: simplemente un error.

Hay errores y malas intenciones. No sé qué es peor. Decía Unamuno que si te invitan a una fiesta y el anfitrión no te saluda es peor que el motivo sea no darse cuenta que tener algo contra ti. En el primer caso nada significas, en el otro nunca te olvidará. ¿No se habrán dado cuenta? Eso quiero pensar, porque España nada malo les ha hecho.

La imaginación es causa de muchos errores. El entendimiento en pura y buena filosofía depende de la disposición del cuerpo. La disposición actual, con los tiempos que corren, te hace pensar que no se puede uno fiar ni del compañero de pareja; la disposición para entender te lleva a los malos pensamientos.

Observen la imagen: España rota por la mitad; “defensa” rompe la unidad del conjunto. Rotas las columnas de Hércules, suprime el Plus Ultra, desaparecen las tres flores de lis, símbolo de la Casa de Borbón, y trocea los símbolos de los reinos de Castilla, León, Aragón y Navarra. Para rematar el desaguisado añade el .gob ocultando casi por completo el símbolo del Reino de Granada y el del Reino de Aragón. Parece un bocado al escudo, en la yugular. En fín: un desaguisado.

Ese no es el Escudo Nacional. Es otra cosa. El ministerio de Defensa es el menos indicado para jugar con diseños extraños en el Escudo Nacional. Eso no se toca. Seriedad señores.

Un símbolo es una emoción. Cohesión y convivencia fruto de una historia y cultura que lo conforma. La fuerza de los símbolos es de un valor inconmensurable.

No me queda muy claro lo que los diseñadores gráficos del ministerio de Defensa han pretendido, pero si era dar una imagen de modernidad y futuro lo han conseguido: se han cargado el Escudo Nacional y han partido España por la mitad arrastrando con ello sus símbolos históricos entre ellos la desaparición del símbolo de la Casa de Borbón. Gráficamente se han cargado la unidad de España.

El presidente del Partido Popular propone modificar la Ley por la que se regula el uso de la bandera de España y otros símbolos nacionales para protegerlos de su mal uso, incluso de las ofensas a las que se ven continuamente sometidos. Una magnífica idea que debería empezar por lugares como el ministerio de Defensa al que le han metido un gol por la escuadra. Otro, a pesar de que escasean los goleadores. Esperemos que el PP. pregunte en el Congreso a la señora ministra de Defensa cual es el significado de ese diseño en el que se rompe a España por la mitad. ¿Tendrá respuesta? Mejor que lo retiren y elijan a otros diseñadores con una idea clara de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 septiembre 2018

 

MILLÁN-ASTRAY Y LA INTELIGENCIA Coronel Juan Ignacio Salafranca Álvarez (R.)

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Desfile de La Legión. Fue su fundador el general Millán-Astray

En la loca ofensiva amparada en una Ley que nunca debió existir, el ayuntamiento de Madrid ha arremetido contra una serie de personajes a quienes sus antecesores consideraron merecedores de figurar en el callejero de la capital de España.

Prescindiendo de lo costoso e innecesario de la medida, cuando hay una multitud de problemas a los que nuestros ediles se han mostrado incapaces de solucionar y, por el contrario, han conseguido agravar en muchos casos; como siempre que el sectarismo sustituye a la razón, se han cometido graves errores que se han tratado de solucionar nombrando una comisión de “expertos”.

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Calle del General Millán-Astray fundador de la Legión española

Pero si malo es de por sí el sectarismo, cuando a él va unida la ignorancia los resultados llegan a ser catastróficos. Aunque la desaparición del callejero de nombres que hicieron por su Patria mucho más de lo que cualquiera de los que han aprobado la medida pudieran hacer jamás, y que por ello bautizaban a nuestras calles para ejemplo de generaciones venideras en unos valores que, aunque la ignorancia y sobre todo la mala fé de alcaldesa y concejales traten de hacer desaparecer, son cada vez más necesarios en una sociedad huérfana de ellos, la sustitución propuesta por otros nombres denota ese sectarismo y, en el caso del General Millán-Astray una ignorancia supina.

Se ha propuesto sustituir su nombre por el de la inteligencia, cualidad de la que por carecer de ella resulta ajena a los cobardes que pretenden ganar ochenta años después una guerra que nunca conocieron, en la que lucharon hombres movidos por ideales contrapuestos por los que muchos entregaron sus vidas, cosa que no parecen estar dispuestos a hacer quienes apoyan tan poco necesaria medida.

Resulta claro que al contraponer los nombres de Millán-Astray e inteligencia, se vuelve al tópico del incidente que enfrentó al General con Unamuno el 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca y que ha sido multitud de veces aireado, la mayor parte de ellas de forma inexacta y otras tantas, falseado de forma torticera.

Pero aquí es donde aparece la ignorancia al tratar de presentar a Don José Millán-Astray y Terreros como el paradigma de la brutalidad, cuando en el mencionado incidente la brutalidad estuvo más bien en el lado de Don Miguel de Unamuno, al burlarse de las mutilaciones de un glorioso militar, sufridas al servicio de su Patria.

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Calle de los Caídos de la División Azul

Pero es que además si de algo se pudiera acusar a Millán-Astray, no sería de falta de inteligencia, pues además de ser uno de los militares más ilustrados de su época, diplomado de Estado Mayor, brillante profesor de la Academia de Infantería con un perfecto dominio del francés y comisionado en los teatros de operaciones de la Guerra Europea, su labor de organización abarca logros tan impresionantes como la creación de La Legión, de cuya efectividad seguimos siendo testigos en las actuales misiones internacionales; la organización de la propaganda del bando Nacional, con la inclusión de Radio Nacional de España o la del Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria, que otros sectarios hicieron desaparecer con perjuicio de muchos y sin beneficio para nadie.

Si para todo esto se necesita una inteligencia excepcional, ésta es también necesaria para el perfecto conocimiento del alma del soldado que le hizo redactar un Credo Legionario que noventa y seis años después sigue haciendo de La Legión una Unidad Militar de la mayor eficacia.

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El Credo de la Legión Espíritu y Mística legionaria

Esto último lo saben tan bien los enemigos de ella que, durante años han sido constantes los intentos para modificar e incluso hacer desaparecer un arma tan eficaz para mantener el Espíritu de La Legión.

Todas estas reflexiones considero que serán inútiles para evitar la consumación del despropósito, pero no quería dejar de hacer constar los males que provoca la suma de sectarismo e ignorancia, potenciadas además por la cobardía.

 

 

31 de julio de 2016, festividad de San Ignacio de Loyola, Santo y militar

Juan Ignacio Salafranca Álvarez

UNA COMISIÓN SECTARIA José Ángel Armada Sarriá General de Brigada Inf (R)

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El General Millán-Astray

Como aplicación de una ley inicua, la ley de memoria histórica, no se podía esperar nada bueno de la decisión tomada por el gobierno del Ayuntamiento de Madrid sobre la reestructuración del callejero de la capital.

Inicialmente, siguiendo las instrucciones de una indocumentada y sectaria concejala, se trataba de borrar todos los nombres y hechos recogidos en el callejero como memoria de personas y acontecimientos dignos de recordar, ligados al bando nacional durante la guerra de Liberación. Por supuesto se debía respetar todo lo que se refiriera al bando republicano, como las calles de Pasionaria o Santiago Carrillo, por ejemplo.

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Largo Caballero

Es necesario quitar los recuerdos de un bando pero no los del otro, y ahí tenemos las estatuas de Indalecio Prieto y de uno de los más grandes culpables  de la guerra como Largo Caballero.

¡Todavía hay quien sostiene que esa inicua ley buscaba la reconciliación!.

Pues bien, inicialmente el grupo de trabajo encargado de la reestructuración del callejero cometió tantos desmanes y equivocaciones que dejó en el más absoluto ridículo a la indocumentada y sectaria concejala y debió disolverse.

Para solucionar el entuerto y dar una apariencia de seriedad y altura intelectual al trabajo, la alcaldesa Carmena, antigua jueza tan preocupada por los etarras,  separó a la concejala del asunto y nombró una comisión presidida por una antigua amiga suya, la Sra. Sauquillo, e integrada por sesudos personajes, de los que se hubiera podido esperar otras propuestas más coherentes con su anunciada idoneidad.

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Esta comisión ha terminado su trabajo y ha elevado su propuesta que deberá verse en el Pleno.

Por supuesto que ha seguido el mismo camino que la anterior comisión, rectificando algunos errores palmarios.

Todos los nombres que se proponen borrar del callejero pertenecen a personas que, nosotros los militares, hemos tenido como ejemplos de heroísmo y liderazgo. Pero existe una que quiero destacar como antiguo legionario. Por supuesto que, como dice  el General Dávila, no soy yo el más indicado para defender  la figura del General Millán Astray, pero no puedo evitar  el hacer ver a esos indocumentados de la comisión unos cuantos rasgos de la figura de un héroe.

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Millán-Astray

Tal vez no sepan esos ilustres miembros de la comisión que el General Millán Astray, como resumen, empezó defendiendo a España en Filipinas con 19 años y que consiguió allí cuatro condecoraciones por méritos de guerra. Posteriormente se incorporó a la guerra en Marruecos donde fue condecorado innumerables veces por méritos en combate, consiguiendo además la Medalla Militar Individual, ascendió por méritos de guerra a Comandante, a Coronel y a General y tuvo cuatro heridas graves  que le dejaron tuerto y manco. Combatió en las mejores unidades como Policía Indígena y Regulares y fue alabado por el nada sospechoso Arturo Barea en “La forja de un rebelde”. Todo esto, señores, antes de nuestra guerra.

Este resumen es obligado para referirme al aspecto que deja en verdadero ridículo a esa tan sesuda comisión. Me refiero a que han cometido la  simpleza y bellaquería de poner como alternativa a la calle del General Millán Astray  la de la INTELIGENCIA.

Seguramente se creerán muy ingeniosos haciendo referencia a un hecho ocurrido en Salamanca, en plena guerra, entre Unamuno y el General. Esa versión cuya falsedad ha sido demostrada por numerosos autores y testigos, ha sido el mantra de la izquierda para hacer del General el clásico militar bárbaro e inculto, paradigma de la violencia e incultura.

Pues bien, hay que decirles, sin mucho detalle, que el General Millán Astray era un oficial de Estado Mayor, verdadero Doctorado  del Ejército, que fue profesor de la Academia de Infantería, Gentilhombre de SM. El Rey, que escribió artículos en ABC y en la Revista de Tropas Coloniales, que era asiduo conferenciante en diversos foros de la capital, que dominaba el idioma francés, que fue condecorado por Francia, Argentina, Chile, Uruguay , Méjico, Cuba y USA, y que según Gárate Córdoba “es uno de los tratadistas y escritores militares más prestigios de su tiempo”.

FOTO 3. CARTEL DE RECLUTAMIENTO DE LA LEGION

La Legión La unidad que España necesitaba

Pero es que, además, fundó Radio Nacional de España y el Benemérito Cuerpo de Mutilados de guerra por la Patria y , sobre todo, fundó, organizó y mandó La Legión española, dándole su impronta, su credo y su ejemplo, siendo el referente absoluto para todos sus subordinados.

¡Que me diga la comisión si eso es producto de un inculto y un bárbaro!

Pero hay una propuesta que refleja el espíritu de esa comisión impresentable, es que proponen para el nombre de una calle el del Tte. Castillo.

Este personaje, condenado por un consejo de guerra en 1934 durante la Revolución de Asturias, fue el que aprovisionaba de armas, organizaba e instruía a las juventudes socialistas antes de la guerra y el sospechoso de disparar y herir al joven carlista José Llaguno Acha reprimiendo una manifestación.

Para la comisión este personaje es un ejemplo que merece una calle.

  ¡Qué ridículo y qué disparate!

   JOSÉ ÁNGEL ARMADA SARRIÁ

                                                   GENERAL DE BRIGADA DE INFANTERÍA (R.)

A VUELTAS CON EL VALOR Y LA INTELIGENCIA General de División Adolfo Coloma Conteras (R.)

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El blocao de la Muerte

Este mes de Julio, prodigo en noticias y sucesos que han ido salpicando el panorama internacional en plena  la calorina que estamos padeciendo sea transitoria o debida al pretendido “calentamiento global” el ayuntamiento de la capital nos vuelve a incitar a la reflexión sobre el valor y la inteligencia que, como formas antagónicas se dan cita ante una expresión tan cierta como cierta como manipulada: ¡viva la muerte!

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Anuncio de SHAKLETON

FOTO 3. CARTEL DE RECLUTAMIENTO DE LA LEGION

Cartel de reclutamiento de la Legión

Si bien es cierto que al grito de ¡viva la muerte! se lanzaban al asalto los legionarios en combates como Casabona, Peña Tahuarda, el Malmusi y tantos otros,  era la sublimación, en un momento decisivo – como lo es un asalto a pecho descubierto – de unos hombres congregados voluntariamente por el Teniente coronel José Millán Astray para formar un cuerpo militar de élite y resolutivo. Así lo ha sido La Legión  a lo largo de sus casi cien años de historia.  El fundador convocó a sus hombres con un lenguaje y con un espíritu muy similar al que desplegó el explorador antártico Ernst Shakleton unos años antes para reclutar  la  tripulación del Endurance  con el propósito de realizar la primera travesía antártica: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo escaso. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura el regreso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”.

Si comparamos este anuncio con los primeros pasquines de los Banderines de enganche de La Legión, además de comprobar las evidentes similitudes en el lenguaje, concluiremos que ambas empresas no son para hombres llamémosles “convencionales” sino para gentes de una raza especial, capaces de darlo todo por la empresa –todos juntos formamos bandera, dirán los legionarios- en circunstancias en las que, unos por las extremas condiciones ambientales a las que se tendrían que exponer y los otros por el supremo momento de enfrentar al enemigo, suponen una afirmación personal, de renuncia a su propia vida en aras de un bien que se les antoja superior: el éxito en la empresa, el valor fundado en la camaradería de los que compartiendo peligros ciertos, saben que unos dependen de los otros.

Y es que el oficio de soldado hace de “el valor” uno de los valores – permítanme la redundancia – de la profesión, tal vez el más singular de ellos. En efecto, muchas otras ocupaciones profesionales requieren organización, disciplina compañerismo, amor a la profesión, pero solo al soldado le es exigible el valor. Claro que el valor no es una cosa que se improvisa, se cultiva, se practica, requiere una práctica constante. En otro artículo anterior en torno a la condición física del militar y a la superación de obstáculos, lamentaba la falta de actividades orientadas a ejercitar el valor, como la equitación, el salto de aparatos, los deportes de contacto etc. Ahora solo trato de poner en valor “el valor” – vuelvan a ser indulgentes con tanta redundancia –

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Las cargas del IGAN. Augusto Ferrer Dalmau

Pero el valor no ha de ser irracional sino reflexivo, basado en una estimación objetiva del riesgo y el compromiso moral con la misión y con la propia unidad y exige, no lo duden sacrificio. Todas las operaciones militares, ofensivas y defensivas requieren de unos esfuerzos realizados por unidades que asuman riesgos muy superiores: el asalto, la infiltración en las líneas enemigas, son un buen ejemplo de ello, pero también la defensa a toda costa de determinadas posiciones, o la protección de la retirada, como desempeñó con todo pundonor y heroísmo el Regimiento de Caballería de Alcántara tras la penosa jornada de Annual,  para sustraer los gruesos a la acción del enemigo, a costa del sacrificio de unos pocos. Suceso que acabamos de rememorar también en este mes de Julio y que constituye una de las expresiones más acertadas del concepto militar del valor.

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Lanzamiento paracaidistas

Y es que el miedo de ser un cobarde es el miedo del valiente. Eso lo sabemos muy bien los que nos hemos enfrentado al lanzamiento en paracaídas, cuando la mente te dice –“no lo hagas, ¿para qué?- pero el corazón te impulsa a no defraudar a los demás, a ser uno más. Con todo y con ello, no hay opción a decir –NO- porque cuando se abre la puerta del avión, estás alistado y se enciende  luz verde, no es una invitación a saltar, como si de una actividad deportiva se tratase. La luz verde significa “Imperativo de salto” Ya se sabe. Imperativo: deber, exigencia inexcusable. Me he valido de este ejemplo tan palpable, pero lo mismo podríamos aducir para la patrulla que está escalando una vía de montaña, la tripulación que ocupa sus puestos en un vehículo de combate  o el zapador que abre camino a base de explosivos por poner citar algunos otros envites.

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Unamuno y Millán-Astray

No, no se opone para nada el valor a la inteligencia por más que, torticeramente, se empeñen algunos en desdibujar el recurrente incidente protagonizado por el General Millán Astray, fundador de La Legión y el Rector de la Universidad de Salamanca, Miguel Unamuno, el día 12 de Octubre de 1936. Dos personajes singulares cada uno en lo suyo. Millán Astray había dejado jirones de su cuerpo al frente de sus legionarios en los campos de batalla. No era un hombre inculto, de hecho se había diplomado en Estado Mayor en un período en el que este diploma era accesible solo para unos pocos.  Pero se había distinguido por su culto al valor: “el morir en combate es el mayor honor dejó escrito en letras de oro a sus legionarios. Por su parte don Miguel Unamuno, se había sumado al Alzamiento Nacional sin ambages, lo que no le impidió criticar y denunciar, cuando vió motivo. Era desde luego un intelectual, pero no exento de valor. Unos días antes, el claustro de la Universidad de Salamanca bajo su rectorado había dirigido un “mensaje a las universidades y academias del mundo acerca de la guerra civil española” en la que trataba de “cómo la civilización cristiana occidental, constructora de Europa, está a punto de desaparecer a manos de un ideal oriental aniquilador” (Luis Togores, Millán Astray legionario, La esfera de los libros, 2003) ¿Les suena el discurso. Ha perdido actualidad?

Me es difícil pues comprender cómo pudo don Miguel en los primeros compases de aquel sangriento y fraternal conflicto pudo decir aquello de “Venceréis pero no convenceréis”. ¿Cómo se puede lanzar este mensaje a unos muchachos, lo más granado de la intelectualidad española que marchan voluntariamente al frente a dar testimonio de sus ideas con sus propias vidas? El resto ya lo conocen.

Aquel incidente, torticeramente interpretado como sostengo, ha servido sin duda para que la comisión de la memoria histórica establecida por el ayuntamiento de la capital en su afán revisionista, proponga la sustitución del nombre de una calle dedicada a la memoria de un gran soldado de España, el general Millán Astray, cuya lección de vida y servicio inspiró y sigue inspirando a los legionarios, por otro nombre “la inteligencia” oponiendo ésta al valor. No pueden en modo alguno molestar al propio general, que descansa en una sencilla sepultura en el Cementerio de La Almudena. Ofenden intencionadamente a los legionarios, a los que están en filas y a los que por cualquier motivo ya no forman en ellas pero sienten y viven La Legión como cosa propia, porque se ofende gratuitamente a su fundador.

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Adolfo Suárez

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La Legión camino de los cien años

Qué distinta interpretación la de esta “comisión” si la comparamos con alguien nada dado a veleidades histriónicas, un hombre que supo mirar al futuro aunar esfuerzos y superar diferencias.  Me estoy refiriendo al Presidente del Gobierno Adolfo Suárez quien, en una visita que nos hizo a los legionarios del 3ª Tercio de La Legión en Fuerteventura, el 23 de Abril de 1978, nos dirigió estas inteligentes palabras: “- Caballeros legionarios. Pienso que ese desprecio vuestro por la muerte es quizás el más bello canto de amor a la vida, a una vida libre, a una vida que se ofrece al servicio de los demás-“ Ya ven que diferente interpretación del grito “viva la muerte” por alguien que bien poco tenia de militarista y si una visión de futuro.  Claro, que para eso se requiere inteligencia, conocimiento, reflexión y no vesania y provocación a unos soldados cuyo único afán es prepararse para defender a España y a los españoles.

Adolfo Coloma

General de Brigada (R) del Ejército

AVENIDA DE LA INTELIGENCIA (En defensa del General Millán-Astray, fundador de La Legión) (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Calle del General Millán-Astray en Madrid

En un artículo anterior dejé claro mi escaso interés por el tema de los nombres de las calles. Es más, comenté que esperaba con alegría el día que quitasen del callejero de Madrid el nombre de mi abuelo: ‹‹Calle del General Dávila››. Parece que ese día de júbilo está ya cercano. ¡Dejen en paz a mi abuelo! Este ayuntamiento debería dedicarse a lo suyo que no es el despilfarro y el sectarismo sino servir y vivir en democracia.

¡Cómo se desprecia la espada en la diestra del cobarde!

Ni una palabra más voy a dedicar al tema, aunque hoy al ver los cambios en las calles tengo necesariamente que entrar de nuevo en el debate. He sido general Jefe de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII” y Mando Institucional de la Legión. No voy a callarme ante la felonía y el sarcasmo de la comisión de memoria histórica (minúscula actuación) de Madrid que propone cambiar el nombre del fundador de la Legión, general Millán-Astray por el de Avenida de la Inteligencia (?). No estamos para sarcasmos y veleidades. Es toda una provocación.

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El Credo de la Legión

No necesita el general defensa ni más explicaciones. Su obra, la Legión, es suficiente. La creación y fundación de la Legión es la obra más necesaria e importante llevada a cabo en el Ejército español en los últimos cien años. Después de Annual quedaron muchas cosas en entredicho. Hoy el Ejército español lleva en su ADN el valor y el honor de siglos de historia de la que forma parte una de las obras cumbres del espíritu militar español, el espíritu de la Legión plasmado en su Credo a base de valor y heroísmo de sus legionarios. Es la guía del comportamiento militar. Su ‹‹Espíritu de compañerismo›› sería suficiente para justificar la trascendencia de su obra: ‹‹Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos››. Como decía no necesita el general Millán-Astray explicaciones ni defensa alguna. Sigue teniendo el máximo respeto y admiración de todos los legionarios, de los de ayer y de los de hoy. Ha sido objeto de las más injustas críticas que en no pocas ocasiones llevaban oculta una intención más sibilina: atacar su obra, atacar a la Legión. De eso se trata. Eso defendemos y de eso hablamos. Y lo hacemos ante la callada por respuesta del mando y responsables del ministerio de defensa encabezado por el ministro. Ministro, Secretario de Estado, JEMAD, JEME… y algunos más, Cofradías, Hermandades… ¿No tiene nada que decir y defender? Es parte de la historia del Ejército español, una unidad querida por los españoles y también querida y admirada por todos y en todos los rincones del mundo. Allí donde ha estado ha dejado sangre, sudor y también lágrimas.

Hay que decirlo y proclamarlo. Ya está bien de cobardes silencios; de esa gente que te dice una cosa en privado y luego defiende lo contrario. No utilicéis el silencio cómplice, no volváis a hablarme de lo que no cumplís.

Borrad el nombre del fundador, no estáis a su altura, pero no ofendáis a la Legión y a sus legionarios. No utilicéis el sarcasmo contra la Legión. Y los que tenéis esa obligación, defended a la Legión.

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¿No os gusta el nombre de general Millán-Astray? Yo os doy la solución. Cambiadlo por ‹‹Calle de La Legión española››. Por si tampoco os gusta os doy una última idea: ‹‹Calle del Espíritu de compañerismo››.3091262_640px

¡Ay!, si viviese Unamuno. De él mismo dijo: ‹‹Soy una M entre una uno, una-M-uno. No me extrañaría que os mandase a ese lugar entre una y uno. Ya saben: ‹‹Dios me libre de los tontos que de los inteligentes ya me libro yo››. Con perdón.

‹‹Cuando tengas en tu mano a quien te ha dañado,

sé generoso con él y olvida lo que ya pasó.

Al recompensar siempre el mal con el bien,

pones en evidencia su mal proceder.

El perdón, es lo más hermoso que puedes dar al ofensor,

pues le humilla y hace ver que obró injustamente›› (Anónimo siglo XIII).

Pues eso, con perdón y con razón. ¡A mí la Legión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

22 julio 2016