ACTO DE DESAGRAVIO A LA BANDERA. ¿QUIÉN SE ATREVE? A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿No había un español para defenderla con su vida si necesario fuere?

¿Habremos llegado a tal grado de indiferencia, pasotismo – el Diccionario de la lengua española recoge el término pasota: indiferente ante las cuestiones que importan o se debaten en la vida social- que nos haga permanecer mudos e impávidos ante el ultraje perpetrado en Gerona a la Bandera de España? En un edificio público, con vigilancia y seguridad, con obligación moral y material de su defensa, la Bandera fue arrancada de su mástil, lanzada por la ventana, pisoteada y abandonada en la calle. Nadie la recogió y la besó con su juramento y vida. Nadie. ¿No había un español en aquel lugar de Gerona? La Bandera de España fue sustituida por un trapo negro símbolo del grupo terrorista Bandera Negra, aquel  que intentó asesinar a Alfonso XIII, y al que han añadido caracteres independentistas.

El ultraje visto por toda España, por el mundo entero, tiene un simbolismo mayor que cualquier otro de los vividos el 1 de octubre en Cataluña. Es el símbolo de su lucha, una acción marca de la casa independentista. Es la revolución independentista, su bandera de combate. Un gesto que no puede ni debe pasar desapercibido. Los símbolos traen consecuencias porque unen o enfrentan, ganan y pierden batallas, pero siempre arrastran con su significado.

Bandera negra originaria del grupo terrorista que atentó contra Alfonso XIII

Nos enseñaron que: <<La Bandera de España y el Himno Nacional merecen el máximo respeto y veneración. La Institución Militar es la encargada de la custodia, honores y defensa de la Bandera, como símbolo de la Patria y su unidad>> (artículo 18 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas). Ahora han cambiado la letra, incluso el estilo de nuestras Reales Ordenanzas, pero el espíritu nunca podrá ser otro que ese. Por eso atacan a la Bandera: símbolo de la Patria y su unidad. Atacan al símbolo que nos une y que nos hace fuertes.

Un soldado no puede quedar impasible ante la gravedad de la situación y ver la Bandera que ha jurado arrastrada por el suelo y ofendida sin que nadie tenga el valor de dar un paso en su defensa. Con el sentimiento y la sensibilidad a flor de piel ante hechos que tocan lo más sagrado, hay que saber mantener la calma, la moderación y el comportamiento. Los momentos de crisis y de tensión ponen a prueba la sensatez y el equilibrio del soldado preparado, eficaz y de ejemplar comportamiento por su disciplina y fortaleza de espíritu. Eso no significa pasar con indiferencia ante hechos tan ofensivos y menos permitir el silencio cobarde. Sería muy grave para un soldado. Debe mantener silencio, aunque todos saben cómo está su corazón ante lo inadmisible. Pero en nombre de todos los soldados, en su representación, alguien debe recoger el dolor de la afrenta y asumir la necesidad de organizar y encabezar el desagravio. Una afrenta que ha dolido a los soldados de ayer, a los de hoy, a los españoles de bien y no digamos a los millones de españoles que año tras año han dejado su beso de vida entregado en los pliegues de su Bandera. La Bandera de España merece el máximo respeto y veneración. Hay que recordárselo a todos los españoles. También a los que legislan, porque este respeto y veneración no debe ser exclusivo de los soldados que en definitiva están al servicio de la sociedad. Debe ser deber de todos.

Monte Constampla: A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR

 El Talarn es un pueblo español en la provincia de Lérida, catalán hasta la médula, donde se encuentra la Academia General Básica de Suboficiales. Desde el año 1974 en aquel hermoso paraje se forman los suboficiales del Ejército de Tierra. En las laderas del monte que allí domina el paisaje, Monte Constampla, se podía leer: A ESPAÑA, SERVIR HASTA MORIR. Es el lema de la Academia, con el que amanecían aquellos jóvenes soldados y era su Oración al anochecer. Un político nacionalista catalán, de cuyo nombre no quiero acordarme, presionó al ministro de Defensa, inmerecido ministro para tan buenos soldados, para que retirase aquel lema que le molestaba ver desde el cielo cuando su avión pasaba por encima de aquellos montes catalanes. Se cedió. El ministro ordenó retirar el lema y los militares cumplieron. Bajaron del monte el lema, se borró de los cielos de España para colocarse, modesto y sumiso, en la Plaza de Armas de la Academia. Aunque parezca mentira esto ha ocurrido en España con el Gobierno del señor Zapatero y su ministro de Defensa; de nefasto recuerdo. De aquellos, y otros más cercanos, polvos… ¿Nos extraña que ocurra lo que ahora ocurre?: A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR. ¿Quiénes? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde?…

Triunfarán porque nosotros nada hacemos por evitarlo. Nos robarán España cuando los españoles nos dejemos robar.

¿Ni un solo español para defender la Bandera? No quisiéramos tener que bajarla del monte más alto de nuestra patria para guardarla, esconderla, en las Plazas de Armas. No queremos nuestra Bandera empequeñecida en ningún rincón de España, ni borrar de sus laderas los colores rojo y gualda. Una vez ya basta.

Por ello en esta ocasión pedimos un acto de desagravio. Que alguien encabece el acto. En Gerona, en su plaza, con los honores reglamentarios, tres secciones de soldados, una compañía con una sección de cada uno de nuestros ejércitos y Armada, que icen la Bandera de España, bien alto, mientras suena el himno y España despierta de su letargo al oír el grito de ¡Viva España! ¿Quién se atreve a encabezar el desagravio?

En homenaje merecido. Es el Santo de nuestra Bandera. El próximo día 13 de octubre cumple 175 años, fecha en la que por Real Decreto se reconoció como Nacional la bandera de colores rojo amarillo y rojo y se ordenó que todas las unidades la utilizaran.

La Bandera de España.

¿Quién se atreve a encabezar el desagravio?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 octubre 2018

6 DE DICIEMBRE. DÍA DE LA CONSTITUCIÓN: ¡QUÉ NO ME LA CAMBIEN! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Rey y la Constitución

Día de la Constitución. Cercana ya a su 40 cumpleaños y según dicen los políticos ya vieja, muy vieja. ¡Vamos que hay que cambiarla!

Es evidente que tiene algunas cosas que no nos gustan. Por acción y omisión. Entre las primeras destacaría sin duda el artículo 2 en el que expresa con rotundidad la indisoluble unidad de la Nación española para luego meterse de lleno en un grave problema que ellos mismos, los redactores, preveían. Perdónenme la expresión, pero nos la metieron doblada. Lo sabían que iba a suceder. La prueba palpable son las palabras finales del artículo.

Empiezan rotundos: “Indisoluble unidad de la Nación…”

Siguen contemporizando: “Derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones…”

Para terminar, sabiendo que aquí cada una va a ir a lo suyo, predicando: “La solidaridad entre ellas”.

Pues bien, cuando estamos llegando a los cuarenta años de su aprobación vemos que lo de indisoluble está en tela de juicio, las nacionalidades se rebelan y quieren ser naciones y la solidaridad se convierte en una lucha despiadada por el dinero sin importar lo más mínimo el reparto equitativo y solidario. Pero sin duda lo peor de todo es marcar de entrada las diferencias: nacionalidades y regiones. Ahora que nos expliquen lo de nacionalidad sin nación, pero regionalidad con región. Hasta el Diccionario de la lengua española tuvo que modificar la definición y surgieron polémicas que intencionadamente buscaban dejar claro que lo de nacionalidades era porque ellos (catalanes, vascos…, por ahora) eran nación. Y todo el mundo en primer tiempo del saludo.

Lo de solidaridad no hace falta comentarlo. Todos ustedes sufren las injustas diferencias que existen entre comunidades; hasta para curarse o morirse.

Hace unos días el Embajador Melitón Cardona escribía en este blog un artículo espléndido que tuvo muchos lectores y comentarios: ¿Reforma de la Constitución? Con acierto e ironía repasaba los necesarios cambios que creo están en la mente de una gran mayoría. Pero como el mundo de los políticos es distinto al del conjunto de los mortales nadie le hará -ni nos hará-  caso, por lo que es mejor volver al dicho virgencita, virgencita, que me quede como estaba. Que no la toquen. Que la cumplan. Que la hagan cumplir. Y mientras todo eso llega: ¡Que no la cambien! Solo pedimos eso que, visto lo visto, no es poco.

Termino con un ruego que llevo tiempo haciendo. Todavía alguien puede hacerme caso y conseguirlo para el próximo año. La Medalla de Oro del Senado y la del Congreso español debería ser entregada por méritos propios a las Fuerzas Armadas. Creo que la petición no requiere ninguna explicación ya que en estos casi 40 años de Constitución nadie ha defendido con tanta fuerza y respeto las libertades, incluso a costa de la vida, que las Fuerzas Armadas españolas.

El Rey y la Constitución

Tienen un año para pensárselo señores senadores y diputados del Reino de España.

Feliz Día de la Constitución a todos y que dure muchos años.

La Constitución se fundamente en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles.

¿O vamos camino de cambiarlo por la puerta trasera?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com6 diciembre 2017