LA ARMADA ESPAÑOLA LA ARMA ¡VIVA ESPAÑA! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Viva España! Es lo único que hoy me sale del corazón cuando con emoción veo las imágenes del “Juan Carlos I”, buque insignia de la Armada española, en Guecho con cientos de españoles esperando su turno para poder visitarlo. Su atraque en ese puerto ha sido motivo de rechazo, insulto y escarnio, por parte de los de siempre, también del partido socialista español (?) de Pedro Sánchez, el de la ministra de Defensa (que no debería permanecer ni un segundo más en su ministerio por la postura de su partido, el pesoe). Para estar a la cabeza de nuestras Fuerzas Armadas hay que ser responsable y tener el mismo comportamiento y coraje que exiges a los que mandas.

La Armada española, nuestra gran embajadora en el mundo, sigue siendo una gran desconocida. Alejada de las cámaras y del interés mediático cumple una misión fundamental en el desarrollo de nuestra política internacional y es un elemento clave de nuestra seguridad. Silenciosa, eficaz, audaz, siempre estuvo en vanguardia de los sueños de España cruzando los mares llevando la paz en los colores de su bandera.

Ha llegado a Guecho el buque insignia de la Armada española. La noticia era el rechazo a su presencia de los personajes que están al frente de su ayuntamiento, y que creían iban a ser secundados por los guechotarras. Desde primeras horas de la mañana de hoy sábado -mañana ocurrirá lo mismo-, se producían enormes colas de españoles vascos que iban visitar el buque de la Armada “Juan Carlos I”. Querían sentir el calor de su Patria en los uniformes de sus marinos. Querían sentirse españoles.

Es una victoria contra la intransigencia y lo que es aún mayor victoria: la ganada contra el odio que llevan sembrando algunos partidos hacia España. Una victoria más de las que la Armada con su silencioso buen hacer ha ganado para España.

La belleza de nuestra ARMADA no solo está en sus buques, en su navegar, en sus uniformes, en su historia. La belleza de nuestra Armada está en los corazones de sus componentes, que como dice su himno navegan “Soñando victorias, diciendo cantares…”.

“Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va”. El cantar de su querida España.

El ejemplo de la Armada española debe seguirse, y acudir a todos esos lugares de España donde viven tantos españoles arrinconados, y hasta perseguidos por su amor a España, para que con libertad y seguridad puedan sentir el latido firme y recio de su Patria junto a nuestros soldados y marineros y gritar: ¡VIVA ESPAÑA!

Sin miedo ni rencor, pero hay que armarla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog. generaldavila.com

23 marzo 2019

PLAZA DE COLÓN DOMINGO 10 DE FEBRERO 1200 H. ¿Faltará el PSOE? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Por fin! Por fin se han dado cuenta de la gravedad de la situación y despiertan de su letargo invernal, ya demasiado largo. ¡Por fin! Esto no es un problema de derechas o izquierdas, menos aún de centro. El problema se llama España. Los partidos políticos al fin se dan cuenta de que por encima de sus intereses partidarios está España y que eso debe ser lo único que les mueva.

Convocatoria a mostrar nuestra unidad, a condenar lo que el presidente del Gobierno de España, Sánchez, está haciendo dando alas al independentismo, desgobernando en España con independentistas, y con los que más han hecho sufrir a España en los recientes años del terrorismo. Esa es la única y dura verdad de nuestra situación.

Dos que se acuestan en el mismo colchón…

El próximo domingo podremos mostrar públicamente nuestro voto, es necesario, y no es un voto partidista sino de convivencia, de unidad alrededor del sentimiento común: España. Luego podrá cada uno tener su ideología y su particular manera de ver las cosas, pero por encima de todo estará la convivencia, el respeto a la Ley y el respeto a la historia de esta gran Nación: ESPAÑA.

La manifestación del domingo, manifestación de todos, no es de derechas ni de izquierdas, es de españoles hartos de traiciones. Es la llamada. ¡Por fin!: a la unidad, a la defensa de la unidad de España. Por eso nos preguntamos ¿faltará el PSOE? Porque quien está provocando la desunión y la destrucción no es el partido socialista sino el señor Sánchez, su gobierno y los que le apoyan. Y lo que España necesita en estos momentos es la unidad de todos al margen de sus ideas políticas, y eso requiere la presencia de ese partido socialista. Por una España unida.

Se trata de unidad. Tengamos claro lo que somos, de dónde venimos y a donde vamos y después hagan toda la política que quieran. Por encima de todo: ESPAÑA.

¡Que bonita es mi bandera!

Llevad la Bandera, la de España, y como os pedía en el videoblog, izadla en vuestras terrazas, ventanas y balcones, al grito de siempre: ¡España unida jamás será vencida!

Se ha venido abajo, ha decaído el movimiento de las banderas en los balcones, hay que insistir; ahora para demostrar que no estamos dispuestos a la traición, que no todo vale, que detrás de cada ventana de cada balcón hay una casa de españoles que no cederán ante el chantaje ni la traición.

Al terminar la concentración del próximo domingo la bandera que os acompaña que no se esconda, no guardarla, que se vea, que se note, que proclame nuestra unidad. Colgadla en las ventanas y balcones. Mi bandera allí estuvo y aquí sigue. Y yo con ella.

¡España unida jamás será vencida!

¡Por España. Todo por España! Mi bandera allí estuvo y yo con ella.

Por España. Todo por España

PLAZA DE COLÓN DOMINGO 10 DE FEBRERO 1200 H

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

DESPRECIO A LOS SERVIDORES DEL ESTADO: LA GUARDIA CIVIL-POLICÍA NACIONAL Y EL JUEZ LLARENA. TOQUE DE RETRETA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Que el Estado está conmocionado después del Golpe es algo indudable. Los síntomas son de enorme gravedad, de difícil recuperación. A la normalidad hoy se la conoce como escándalo. Estamos en trance de desaparecer como Nación-Estado y todos tan contentos. Por sus obras los conoceréis. Los signos de los tiempos claman y proclaman lo que viene, lo que ya está aquí.

El enemigo en su lucha han conseguido el cetro y el que lo porta es un estafermo.

A pesar de la batalla perdida por desarme artístico de esta sociedad (Clausewitz) hay servidores públicos que, aún maltratados por el estafermo y sus socios, dan ejemplo de virtud ante toda la basura que nos rodea.

Guardia Civil y Policía Nacional, son un constante ejemplo de eficacia y hoy por hoy, junto a la justicia, los máximos ejemplos de servicio a la unidad de España y al cumplimiento de la Ley.

Pero solos. Solos ante el peligro. Lo ocurrido en la valla de Ceuta, que marca la frontera con Marruecos, debería avergonzar a cualquier gobernante, sea un estafermo o no. Nuestro presidente del Gobierno después de haber visto las violentas agresiones a nuestros guardias civiles y policías nacionales en la frontera de Ceuta ha guardado un escandaloso silencio que le delata. Ni un gesto. ¿Está contra su actuación? Son servidores del Estado a sus órdenes y cumpliendo su deber, el que el presidente no cumple.

Conviene tomar nota; una vez más. No queremos agradecimientos ni melifluas palabras sino que cada uno cumpla con su deber.

Los combates se dirigen contra lo que más les ataca y duele: La Guardia Civil, la Policía Nacional y la Justicia.

Este sábado el juez Llarena cenaba en un restaurante de Gerona con su mujer. Un “grupo de radicales” llegaron al lugar y obligaron al juez a abandonarlo protegido por los policías autonómicos. ¿Detenciones? ¿Radicales aislados? No hay detenidos. Los radicales lo  mismo están en la calle que se sientan en el Parlamento Catalán. Son los mismos y piden lo mismo.

Esto solo ocurre en España. El que gobierna habla y se mueve según la voz y manos de su ventrílocuo.

He puesto dos ejemplos del ataque a España. Seguirán otros; cada vez con más dureza.

“En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo” (Clausewitz).

Pues vayámonos todos de vacaciones señor presidente, aunque usted no se las merece.

Esto es solo el principio de lo que nos espera. En septiembre nos vemos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 julio 2018

 

UN CONSEJO MILITAR AL SEÑOR RAJOY TODAVÍA PRESIDENTE DEL GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Dios guarde a VE. muchos años

En estos momentos convulsos donde está en juego la unidad de España y lo verdaderamente grave es hacer frente al golpe de Estado dado por los independentistas catalanes, solo se les ocurre a nuestros políticos entrar en el jueguecito de la lucha partidista mientras salen a relucir las vergüenzas de unos y otros en los tribunales.

¿Moción de censura? Yo diría renovación y censura. Hagan un pacto a favor de España y convoquemos oposiciones a servir a España con su nombre como prioridad. A ver quien las gana.

Señor Rajoy, lo de la economía ya no vende. Y no lo hace por obvio, pero además es que, como he repetido en numerosas ocasiones, no solo de pan vive el hombre, y España está hambrienta de España. Solo debería usted recordar que todos somos iguales, ante la ley y ante todo lo demás. Ya sabe que es lo demás: idioma, impuestos, derechos y deberes, aunque en eso de deberes hay unos que tienen más que otros y por eso juran o prometen además de cumplir la ley hacerla cumplir. Iguales, que significa españoles, sean de donde sean y nazcan donde nazcan.

Perder la identidad, de España, le ha llevado a este fregado en el que se encuentra.

Dicen que un soldado no debe meterse en política; ni siquiera hablar de ello. Así es, pero también usted sabe que no hay nada más reservado que un militar en activo ni nada más activo que un militar en la reserva. Es por ello que, con todo afecto y respeto, al verle rodeado, en un momento difícil y convulso, con la Patria en peligro, con la nación convertida en naciones, con el oportunismo a la caza de piezas mayores, con la emboscada “Torra” preparada, con su partido lleno de infiltrados y que no lo conoce ni la madre que lo parió, me atrevo a darle un consejo viejo, pero no caduco.

De alguna manera es el resumen de El Arte de la Guerra escrito por Sunzi. Estas cosas de los militares ya sé que le resultan aburridas, pero le dejo este párrafo como consejo porque creo que en estos momentos le va a resultar útil. Si no es así sepa disculparme.

El Arte de la Guerra. Sunzi

<<La norma en el arte de la guerra consiste en cercar al adversario si la superioridad de que se dispone es de diez a uno; en lanzarse al ataque si es de cinco a uno; y en dividirlo si es de dos a uno. Si las fuerzas están equilibradas, divídelas; si tus fuerzas son inferiores, resiste; y si el desequilibrio de fuerzas es insalvable, retírate, pues, si tu ejército es claramente inferior al del enemigo, acabarás siendo su presa>>.

En lo personal le recordaría a Gracián: “No aguardar a ser sol que se pone. Máxima es de cuerdos dejar las cosas antes que los dejen. Sepa uno hacer triunfo del mismo fenecer; que tal vez el mismo sol, a buen lucir, suele retirarse a una nube porque no le vean caer, y deja en suspensión de si se puso o no se puso” (Oráculo manual y Arte de prudencia. Gracián).

En cualquier caso VE, con su superior sabiduría decidirá lo que estime más oportuno, aunque sea evidente lo que se nos viene encima.

Dios guarde a VE. muchos años.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

31 mayo 2018

 

MÁSTERES Y TITULACIONES. EL JOYERO Y EL COJONARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No recuerdo yo esos de los másteres en mi juventud. Aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, entrabas en una Academia Militar y al finalizar te incorporabas a las unidades a desarrollar lo aprendido. Después llegaba lo de los másteres que siempre se han llamado cursos. De ascenso, de especialización, de idiomas, y no sé cuantas cosas más. Media vida haciendo cursos, estudiando y perfeccionando tus capacidades. ¿Qué quieres ascender?: curso al canto. ¿Qué quieres ese destino?: curso necesario. Másteres ninguno. A mí esa palabra no me suena en mi hoja de servicios.

Para curso y título con solera, y la base de todos los demás, el de cabo. Recuerden y divulguen; es muy necesario en los tiempos que corren: <<El cabo, como Jefe más inmediato del soldado se hará querer y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación. Infundirá en los de su Escuadra amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será medido en sus palabras, aún cuando reprenda>>. Ese sí que es un máster.

Los militares llevamos en el pecho los distintivos de los cursos que hemos realizado, prendidos en la guerrera, que en un soldado es un auténtico e indestructible  archivo que no requiere la firma de ningún profesor ni rector, porque, aquí, nos conocemos todos y todos sabemos casi todo de todos, entre otras cosas lo que cada uno ha hecho y ha deshecho.

El pecho de un soldado es su hoja de servicios donde en un rápido vistazo se puede leer su historial entre cursos y condecoraciones. Alguno lleva tantos que acaba con apodo: el Chapas. Todo estaba a la vista sin tener que revisar archivos o expedientes.

Luego, algo más tarde, llegó eso de la distancia, que es el olvido, aprender desde lejos, primero con envíos a domicilio, luego con internet, y sin darnos cuenta aparecieron paracaidistas por correspondencia y guerrilleros de internet, pero se les notaba mucho y pronto tuvieron que abandonar y volcarse más en un máster… por correspondencia, no presencial.

La cosa cambió mucho con la enseñanza a distancia. Empezaron a proliferar cursos, títulos, másteres, especializaciones en cosas de las más extrañas, y aparecieron esas cartulinas pomposas, llenas de sellos y firmas, que casi nunca servían para nada, pero puntuaban. Un título con firma vale mucho, y con membrete ni te cuento, que decía d´Ors que en el principio fue un membrete, así que lo que vale y pesa no es lo que hayas hecho sino lo que el papel lleno de sellos diga que has hecho. Sobre todo si está bien firmado, lleno de firmas, como esos títulos que hay en las consultas de los médicos.

Aunque ya se sabe que no todas las firmas son tales. Ahora las hay virtuales, digitales, o sellos que las sustituyen. Las hay interinas, por ausencia, accidentales, incluso hasta falsas. No todas las firmas son de quien son. Esperemos que no se invente el robot con gorra, estrellas o galones  y firma, aunque quien sabe…

Al salir de la Academia y antes de hacer ningún curso estuve destinado en un Centro de Instrucción de Reclutas. Llegaban los soldados cada tres meses procedentes de todas las tierras de España. De todos los niveles de conocimiento, formación y educación. ¡Qué buenos soldados!

Cuando empezábamos a filiarles ya les notabas en la cara y en los gestos quien iba para cabo. En cierta ocasión al preguntarle a un grandullón, fuerte como un toro, su profesión, contestó alto y claro:

Joyero mi teniente.

-¡Caramba! ¡Qué bonito oficio! ¿Y qué tipo de joyas haces?

-No mi teniente, no hago joyas, yo soy joyero de hacer joyos.

No, no me tomaba el pelo. Era así, joyos era lo que él hacía, un buen oficio para zapadores; sin título reconocido fue aquel muchacho uno de los mejores cabos que tuve en la compañía. El joyero hacía joyos, pero hubiese hecho, mejor que nadie, joyas o lo que le hubiesen enseñado. Un par de másteres y la vida solucionada. Se limitó a ser un buen cabo, pero de verdad.

Tengo para mí, para mi intimidad, un título curioso y sin máster alguno del que me enorgullezco. Me lo concedió una de mis nietas. Aunque no está firmado. Es lo bueno que tiene, que no es falso. Creo que ya se lo he contado en alguna ocasión, pero no me importa repetirme. Ya les digo que es para la intimidad.

“Cojonario” algo más que un máster

Mandaba yo la Legión cuando me llamó un día mi hija a contarme una historia al menos graciosa. Una de las profesoras de mi nieta la llamó para preguntarle por la profesión del abuelo porque la niña no hacía más que repetir que su abuelo era cojonario. Les aseguro que yo jamás había pronunciado esa palabra ni se me había ocurrido una síntesis tan magnífica para definir a un legionario con una sola palabra. Hubo que dar explicaciones en el colegio, pero como entenderán yo, el abuelo, acababa de conseguir el título más bonito y de más categoría de mi vida; y sin hacer máster alguno: cojonario.

De lo que se deduce que los títulos te los da la vida y los másteres te los da, vaya usted a saber, porque donde hay un buen joyero que hace joyos hay un buen refugio, y donde hay un cojonario, pero un máster solo es un papel que emborrona cualquier carrera, y además se necesitan tantas firmas, por lo menos tres y nunca se sabe, que dicen los médicos que uno cura, dos dudan y tres sepultura segura.

Dejen, dejen, no se líen con un máster más o uno menos; hagan un buen joyo y para amigos elijan a un cojonario. De los otros, del fuego amigo, ni fiarse, que luego van y te empapelan la habitación de másteres, los enseñan por ahí, y hasta te cierran la puerta y ya no sabes por dónde salir, aunque tampoco nadie sabe por dónde, ni por qué, ni para qué entraste. Cuando te quieres dar cuenta te has quedado más solo que la una. Eso sí, con tu maestría enmarcada y firmada. A nadie le importa. No importa el máster o el no máster, que en definitiva para nada vale entre tanto licenciado. Lo que verdaderamente importa es tocar… los cojonarios.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 abril 2018