LA GUERRA NUESTRA DE CADA DÍA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«En el recuerdo, una verdad nos habla. Enmascarada. Al esfuerzo por descifrarla, llaman Parménides y Platón filosofía». Copio textualmente las palabras del maestro Albiac (ABC 09/02/2018).

Buscar la verdad de algo tan antiguo, tan habitual, como es el arte de la guerra, es un duro trabajo filosófico, aunque muy necesario. Sus razones están tan metidas en el hombre como ocultas. No se diferencian hombre y guerra.

Empiezo a tener dudas sobre el arte en general y en concreto con el de la guerra. Cualquier actividad del hombre es o no es arte. Ante todo el arte debe ser virtud asequible, al menos que se entienda y con la necesaria técnica que evite el fraude. El fraude nos embelesa y la razón suele estar ausente.

El arte de la guerra. Parece un oxímoron, pero puede ser a la vez un pleonasmo. Depende. Sin duda la primera actividad del ser humano debe entrar en la lista de las artes. Parménides y Platón hablaron de filosofía y ¡cómo no!, de guerra: «La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos».

Hay que ir con cuidado. No hace mucho, cuando aún se podía ver la televisión, en una serie divertida, desenfadada y por tanto inteligente, me quedé con una frase que es pura filosofía: «Esto debe ser arte, porque no lo entiendo». El arte de la política.

Descifrar los motivos de la guerra es más sencillo que la verdad que en el recuerdo nos habla. La guerra pretende una única cosa: la posesión. Si existiese la libertad no existiría la guerra. Es el equivalente a la destrucción: o mío o de nadie. Esclavizar a los hombres, engañarlos, también es destruirlos. Muchos se sienten más seguros con esa destrucción metódica que con el esfuerzo que supone ser libre.

La propuesta final de la guerra, la victoria definitiva, es «someter al enemigo sin librar batalla con él»; poseerlo es lo mismo. Engañarlo es lo más malo. La guerra actual, o sea la política,  para la que no se necesitan otros medios, es la mismísima guerra, pero sin ruido, con armas silenciosas y penetrantes que te poseen directamente con la palabra y la imagen: el arte del engaño ya avanzado por Sunzi, pero sin honor. Otra guerra, otras armas, otros guerreros, mismo fin. Consiste en no librar batalla; lo que pocos guerreros conocen. Tuvo que introducirse la política. Desde que la guerra quedó como una forma de posesión gracias a los misiles intercontinentales del mensaje, el conflicto se presenta a diario. La política es, por ello, un arte engañador, que parece y no es eso: un trampantojo. Sus generales portan tirsos y visten hipócritas uniformes mientras arengan con incuria. ¿Muerte? Pocas diferencias.

Palas Atenea relegada al olimpo. Ápate es quien manda.

El príncipe de Maquiavelo tiene las claves que muchos buscamos: «Pues bien, los principales cimientos y fundamentos de todos los Estados —ya sean nuevos, ya sean viejos o mixtos— consisten en las buenas leyes y las buenas armas». Todo un arte, mientras no exista libertad. Ahora leyes y armas son lo mismo: se escriben al dictado político y se disparan contra la inteligencia. La tecnología ha inventado nuevos cañones e infantes minúsculos que recorren las redes. Nadie es capaz de detenerlos.

La política aprendió, en primer lugar y sobre todo, que su engaño debería «hacernos creer que existía una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra»; leyeron sin entender y copiaron literalmente de Clausewitz sin continuar con el párrafo que seguía: «Por muy bello que esto nos parezca, nos vemos obligados, sin embargo, a destruir tal error, pues en asuntos tan peligrosos como es la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

Guerra—Política. No busquen arte alguno; si acaso malas artes para alcanzar la posesión. Da igual cómo, se trata de destruir.

Echo de menos el honor y el valor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 febrero 2021

12 pensamientos en “LA GUERRA NUESTRA DE CADA DÍA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

  1. No soy nada original si grito eso de “Aún queda sol en las bardas”, para lo que quizás hay que ser un poco Quijote. Ciero es que el honor y el valor y otras virtudes están más escasas en el mercado, y no por el efecto de Filomena, sino porque desde el propio poder, y no únicamente estos miserables de ahora que permiten el paso de curso con suspensos, se ha querido que se pensara en que cualquier virtud, ya sea teologal, cardinal o cívica sean algo trasnochado. No se desanime, y repitamos, aunque sea para convencer nuestro escepticismo, que aún queda sol en las bardas.

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  2. Buenos días:
    Honor y valor en política? Salvo alguna excepción que rompa la regla, lo normal es lo contrario.
    Que es un político? alguien que ve problemas donde no los hay!! alguien que en su cabeza tiene el pensamiento de; Todo por la pasta!! Alguien que aunque no tenga ni idea de lo que esta diciendo o induciendo a hacer, siempre negara la mayor y buscará responsabilidades en otro, no en si mismo. Alguien que sabiéndose limitado, sabe que lamiendo ciertas partes y peloteando a la persona adecuada, llegará muy, muy lejos. Honor?? desconocido. Valor?? no lo conocen.
    (Un poco de humor para empezar la mañana que hoy me he levantado optimista).
    De todas formas, y como dijo Confucio, creador de la confución; Los españoles son un dragón dormido, y el día que despierten, el mundo temblará!! Palabrita de chino.
    Un saludo.
    Siempre COE

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  3. Mi respetado y muy querido GENERAL,
    Brillante OXIMORON Y PLEONASMO ILIMITADO. LA INVICTA PALAS ATENEAS dominando el PARLAMENTO AUSTRIACO frente a la LA CAJA PANDÓRICA de la sublime SALUTACIÓN DEL OPTIMISTA Ruberiana.
    ALBIAC siempre se ha preguntado en incesante lucha interna. En efecto, la guerra cotidiana y sus múltiples batallas. Al final se rinden todos los pasos ante el infinito resplandor de los astros. La guerra nuestra de cada día pasa por múltiples batallas y al final, coincidiendo con Albiac,: “El envite moral de un hombre se sienta en que todo es irreparable.” Ahí están su miseria y su GRANDEZA.
    Claro que el trampantojo como arte pictórico que permite dar ilusionismo a la realidad.Por tanto LA POLITICA Y LA GUERRA se nutre del mismo. Realmente, es la PERSONA la incesante LUCHA : “Ser subsistente, sujeto único y radical de su propia existencia, lo permanente y estable, lo que dura en su existir.”
    Me paso para acabar con el MODELO RICHARSON-DAVISON-INTRILIGATOR para la CARRERA ARMAMENTISTICA. Si buscamos las mejores ARMAS y las buenas LEYES tenemos que tener en cuenta el ambiente estocástico donde la humanidad se mece. Los parámetros de pérdidas y ganancias son cambiantes al instante. Asumir que un entorno pandémico superlativo puede influir decisivamente en la interacción del ANTUVIÓN es plenamente constatable.
    LA DIVINA PROVIDENCIA ha de retornar con su VIRTUD AMOROSA con el VALOR Y HONOR que los hombres de bien postularon sus leyes.
    GRACIAS MI GENERAL.
    A la orden de V.E
    VIVA EL REY
    VIVA EL EJÉRCITO
    VIVA Y ARRIBA ESPAÑA

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  4. A las órdenes de V. E., mi General

    La política es eso, el arte del engaño y a mentira, Nunca supe ni me preocupó lo que fuera o dejara de ser la política hasta el año 72, cuando quedé destinado en Madrid ya como profesional “civil”, y todos los días manos desconocidas y clandestinas aprovechaban la noche para llenarme el buzón de panfletos, copias indescifrables a ciclostil de manifiestos y discursos de personajes que no había oído en mi vida, juntas, plataformas, “platajuntas”, etc., papeles todos con inconfundible estilo y remitente socio-comunista. Qué agobio y qué asco de pésima literatura barata, de analfabetos y para analfabetos.

    Entre eso, la ETA, el GRAPO y no recuerdo cuántos grupúsculos más, matando en Madrid día sí, día también, con especial interés por objetivos de uniforme, sobre todo Generales del Ejército, y un ambiente que comenzaba a ser tenso e inseguro, por la contaminación de la política, en el trabajo, el horrendo asesinato del entonces Presidente del Gobierno, Almirante Carrero Blanco, todo aquello era insoportable. Quise volver al servicio activo en el Ejército y renunciar a lo civil, pero legalmente ya eso no estaba contemplado. Así que, hubo que ser consecuentes con la formación y pensamiento que uno tenía, y no admitir ni lisonjas ni amenazas subliminales, y elegir el poder vivir con uno mismo y su conciencia, antes que contaminarse y traicionar sus convicciones y renegar, siquiera de palabra, al mundo del que procedía.

    Y muy satisfecho y orgulloso hasta el día en que me muera. Es todo el legado que puedo dejar a mis descendientes.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  5. El hecho de que haya malos médicos no invalida a la ciencia de la medicina, que es intrínseca y sustancialmente buena y necesaria. Lo mismo ocurre con la política, desgraciadamente desvirtuada y prostituida cuando la ejercen los políticos. Y noble y nívea cuando la desarrollan los estadistas. Quizá se eche de menos el honor y el valor, porque, primeramente, echamos de menos a los estadistas. Con éstos no habría tanta ausencia de ambos valores.

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  6. Buenos días mi General y todos

    Yo también echo de menos el honor, y el valor, y otras muchas cosas que quizás estén comprendidas en esos dos conceptos, quizás. Porque no sólo existe la guerra y la política, aunque nuestra vida diaria dependa de ellas.

    ¿Qué ha sido de nuestra alegría de vivir, de nuestra paz de espíritu, de nuestros afectos, de nuestra Fe? Todo se ha vuelto inquietud y amargura. No hay filosofía que cure el espanto, ni música que nos apacigüe, No hay lectura que nos explique por mucho que acudamos a diferentes autores en lo que se ha convertido el mundo.

    Es tan triste que la experiencia sólo nos lleve a ver que la naturaleza humana sólo entiende de poder, impuesto sobre nuestra libertad de criterio con malas artes o por la fuerza si no aceptamos sumisamente lo que ese poder nos impone.

    Tan difícil ser uno mismo, coherente y libre, sin invadir la libertad de los otros a costa de la propia. Incluso en nuestro ámbito familiar, por diferentes y justificados motivos, puede ser, pero a mi ya me agota la lucha diaria por mantener mi espacio, y esa es la lucha que también tenemos a nivel de país, y también cansa, mucho.

    Saludos

    Margarita Alvarez-Ossorio

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  7. Excelentísimo general, estimados lectores, buenas tardes,

    todos los ensayos del General Dávila merecen la pena. El ensayo de hoy, más críptico, más interpretable, tiene bastante enjundia, pero me quedo con :

    “pues en asuntos tan peligrosos como es la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

    Porque, en efecto, el sumum de una guerra puede ser eliminar al enemigo con una medida benigna ( una vacuna con efectos a medio y largo plazo sobre todo) , con la aquiesciencia de una clase política vendida y traidora y que tenga más efecto que las armas convencionales o atómicas: borrar del mapa a toda una nación.

    El ensayo tiene muchas más derivadas, como la conocida relación economía-política-guerra, y cómo la posición de España ha ido empeorando al ser secuestrada su economía, sus élites políticas y como ahora, practicamente, es inane en una guerra ( de exterminio?). Y, como lo que se dilucida aquí es la posesión material del solar e inmuebles de España, los españoles en sí, parece que sobramos.

    Muchas aristas y muchas verdades. Y, en efecto, ¿tiene sentido la vida sin Honor ni Valor? Sin ellos, la carrera hacía abajo en deslealtades y en mezquindades acaba en la ruina, y no sólo moral, sino en la económica, y no sólo ruina colectiva… también en la personal. Roma no paga a traidores, ni antes ni ahora ni en un futuro.

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  8. Gran artículo, General, y magnífica frase “el esfuerzo que supone ser libre”
    ¿nos han robado la libertad y los valores, o nos los hemos dejado arrebatar? En este mundo no peor cosa que los tontos, y hay muchos. Así vamos.
    Gracias.

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