GENERALES AFICIONADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La clave de un buen Ejército no está en el número sino más bien en su virtud. En la milicia virtud equivale a destreza en el manejo de las armas, la observancia de la disciplina militar y sobre todo y por encima de todo a estar bien mandados.

Decía Vegeccio que en los lances más sirve el valor que la muchedumbre, para concluir que el valor solo nunca es suficiente si no está sustentado en el arte de la guerra, en saber con pocos vencer a muchos con el arte, el mantener la autoridad del general, vigilar sobre su ejército y estar atento a todos los movimientos del enemigo para no ser sorprendido. Nunca hubo maestros como los españoles en este difícil campo de la milicia. Eran nuestros generales los más destacados, las mejores escuelas de soldados fueron las suyas, españolas, las tropas más aguerridas, la mejor infantería del mundo. Algo aún queda; sin duda. Los principios del arte de la guerra permanecen en el tiempo. Arte y disciplina.

<<El conocimiento del arte militar aumenta el valor, porque generalmente los hombres ejecutan con bizarría lo que tienen seguridad que han aprendido bien>>.

Conviene recordar la estrategia ofensiva de Sunzi: <<El que sobresale en la resolución de las dificultades las soluciona antes de que se presenten. El que sobresale en las victorias sobre sus enemigos triunfa antes de que las amenazas de estos se concreten>>. Por ahora nos ejercitamos en crear problemas, en fomentarlos, acumularlos batalla tras batalla.

Habiendo sido, como hemos sido, lo que hemos sido, se entiende mal que seamos lo que somos. Ni estamos bien mandados, ni hay disciplina, ni se conoce el arte militar. Bien estaría meditar y corregir la dirección. Nos ejercitamos en ser perdedores.

¡Si estuviésemos bien mandados! Pero con jefes tan cambiantes y dispares es difícil por imposible.

Habrán entendido que no hablo del arte de la guerra, no de nuestros ejércitos que gozan de grandes maestros, grandes generales; aún.

La política es tan exigente como la guerra, o más, y es un arte. Es el difícil arte de dirigir una nación. Ese es el tema que hay que tratar. Si caes en manos de aficionados la derrota está asegurada.

Dios me libre de los aficionados que de los malvados ya me libro yo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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