El retorno a la neutralidad. Salvador Fontenla Ballesta General de Brigada de Infantería (R).

325px-batalladealmansaLa Guerra de Sucesión (1700 – 1713) supuso el final de la política internacional propia e independiente de España. La firma del Tratado de Utrech trajo el advenimiento de la dinastía de los borbones (Felipe V), y con ella la corona española quedó ligada y supeditada a la francesa (Luis XIV) con los Pactos de Familia.

España se metió en una serie de conflicto a causa los citados pactos, y siempre pagó los platos rotos, porque delegó las negociaciones internacionales en el Rey de Francia, que ejerció de cabeza de familia. Las cesiones que tuvieron que hacer los reyes franceses, como consecuencia de los diferentes conflictos en los que intervinieron ambos reinos, de forma astuta y taimada siempre fueron a costa de su aliada y subalterna España. La intromisión de Napoleón en la política interna española, no fue más que una continuidad de esa tradición borbónica. Durante el resto del siglo XIX, fuimos de la mano de Francia y, para sus exclusivos intereses, y participamos como comparsas de los franceses en las campañas de Italia, Conchinchina y Méjico, de las que no sacamos ningún beneficio y sin elevados gastos. La inercia de esta política llegó hasta principios del siglo XX, cuando la nación gala tuvo que ceder territorios a Alemania, para que ésta le dejara las manos libres en Marruecos, a cambio de cederle tierras para colonizar, en el Centro de África, pero Francia compensó parcialmente ésta pérdida de territorios aumentándolos en su Protectorado marroquí, a costa de España.

Esta tendencia se rompió cuando España se mantuvo neutral en las dos guerras mundiales que asolaron Europa, y de cuya política internacional autónoma solo recibió beneficios. Independientemente de algunas peregrinas teorías de historia ficción.

nato-otan

OTAN

El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo un mundo bipolar, que enfrentó a comunistas y anticomunistas. El terror europeo al comunismo impulsó la creación de la OTAN, por la que de hecho Europa se convirtió en un protectorado de USA, en el que delegó su defensa, pilar esencial de toda soberanía. España después de derrotar al comunismo en la Guerra de Liberación (1936 – 1939) y quedar fuera del Telón de Acero, se alineó con las naciones anticomunistas, pero manteniendo un grado elevado de autonomía en la política internacional, como lo demostró en diversas ocasiones.

El ingreso tardío de España en la OTAN, de forma precipitada y sin contraprestaciones, fue anulando de forma progresiva la política internacional de España, y poner los intereses internacionales españoles en manos espurias, como ocurrió en los siglos XVIII y XIX. Así es inconcebible que seamos aliados de Gran Bretaña, que tiene usurpada la colonia del Peñón de Gibraltar, que incumple de forma reiterada el Tratado de Utrech, y niega su devolución, a pesar de las reiteradas resoluciones de la ONU. Y no conformes con tener esa base extranjera, en un lugar tan estratégico y sensible, como es el Estrecho de Gibraltar, sino que de forma gratuita hemos cedido la base de Rota a Usa ¿a perpetuidad? Sin embargo, Ceuta y Melilla han quedado, incomprensiblemente, fuera del paraguas otánico.

mur-berlin-9

Muro de Berlín

1459022294_947252_1459022398_noticia_normal

Submarino ruso en Ceuta

Rusia y España, a lo largo de la historia, han sido naciones amigas y aliadas, porque el paréntesis entre 1939 y la caída del Muro de Berlín en 1989,  es solo una anécdota desde la perspectiva histórica. Ejemplo de lo anterior fue las guerras contra Napoleón, que las dos naciones, cada una desde un extremo del continente, tanto contribuyeron a la salvación de Europa. Ambas naciones no tienen intereses contrapuestos, ni puntos de fricción, lo que favorecen sus relaciones amistosas y de colaboración, y que recuerde España y Rusia nunca han estado en guerra, ni nos ha usurpado ningún territorio, cosa que no se puede decir igual de nuestros vecinos o actuales aliados. Es incomprensible que nuestras relaciones con Rusia estén mediatizadas por las políticas internacionales de Usa y de la UE, como si hubiéramos regresado a los Pactos de Familia y al mundo bipolar, cuando es evidente que, y cada vez más, estamos en uno multipolar. Esta política internacional de España que se elabora en alejados despachos, con intereses espurios y poco claros, perjudica seriamente a nuestros intereses económicos y geopolíticos, como son las restricciones al comercio bilateral, o la imposición de que los buques de la flota rusa no atraquen en Ceuta y Melilla, y mientras tanto los submarinos nucleares de la usurpadora Gran Bretaña, incluso los peligrosamente averiados, lo hacen libremente en el Peñón, que recordemos es además un paraíso fiscal parasitario del Campo de Gibraltar y un centro de interceptación de las comunicaciones, incluidas las nuestras.

Salvador Fontenla Ballesta General de Brigada de Infantería (R).