LA CENSURA Y LA FRASE POLÍTICA DEL FIN DE SEMANA: SI EL ESTADO NO REACCIONA, CATALUÑA SERÁ INDEPENDIENTE EN 15 AÑOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Cada libro tiene cifrado el tiempo exacto en el que nos será dado entender lo allí escrito. Es inflexible>> Saco la cita de una obra colosal del maestro Gabriel Albiac: De un mentir sagrado, o el juego del diablo. Me viene al pelo, porque el deporte que practico los fines de semana es el buceo, pero como estoy lejos del mar lo practico en mi biblioteca sacando de sus fondos oscuros libros convertidos en pecios donde el polvo se confunde con el recuerdo. Es agradable la sensación de recuperar un libro del que vagamente recuerdas su contenido. Volver a aquel lugar significa casi siempre recuperar los <<extravíos>> que quedaron entre sus letras. Es una emoción de fin de semana. Un deporte para el necesitado músculo intelectual que cada vez tiene menos gimnasios donde ejercitarse. Unas veces busco lo ameno y desenfadado, otras la aventura o la historia, incluso vuelvo al libro aquel del que nada entendí (que los hay). Ha caído en mis manos la tarde del sábado, a poca profundidad, un clásico ya conocido, un maestro de la estética escrita y además un entretenedor personaje que describe con maestría a aquellos que eran gente importante como recoge el título de su libro: Mis almuerzos con gente importante. Sí, se trata del grande de las letras española don José María Pemán. He descubierto en él alguno de esos extravíos que en su momento pasaron desapercibidos.

Dice Pemán que el almuerzo produce benevolencia. Todos almuerzan con todos. ¡Cómo no nos habíamos dado cuenta! Jueces con fiscales, con policías, con agentes dobles… en fin <<se gana terreno y aproximación cuando los hermanos separados -política y administrativamente- solo están separados por una jarra con flores, otra con agua y otra con rioja>>. Ya nos adelantaba que el momento más propicio para los temas fundamentales políticos, mercantiles o administrativos, es el almuerzo.

Que se lo pregunten a los almorzados Villarejo y compañía que además de almorzar te hacen una foto radiada. La clandestinidad siempre ha sido buena compañera del mejor cocido y el tintorro. ¡Ah! El chupito cuantas puertas abre.

<<El almuerzo es la institución del derecho público más vivaz y expresiva que se conserva en España>>. Sin duda don José María y ahora, desde que te graban no vea usted lo expresiva que viene siendo. Pero este Gobierno que dice gobernarnos tiene solución para todo y como no está dispuesto a abandonar las comidas, esas que no suele pagarse, ha inventado el procedimiento para que lo que allí se coma, y sobre todo lo que se diga, quede en las vísceras o en su lugar de arrojo. ¿Cómo? Con la censura. Lo de las comidas y reuniones es peligroso para la sociedad y lo mejor es ocultarlo. Prohibida su publicación. ¿Pero no va contra la libertad de expresión? Pemán vuelve a aclarárnoslo.

Allá por los años 1930 se había impuesto una dictatorial censura en toda España. Pero aquí somos como somos y la censura iba por barrios y maneras. En Zaragoza estaba encargado de la censura un coronel del ejército que ejercía de delegado gubernativo. Admitía casi todo en cuestiones políticas, pero era tajante en lo referente a las noticias sociales, bailes, bodas y demás festejos. En cuanto le llegaba una crónica para publicar, el coronel borraba los adjetivos bella, esbelta, preciosa, con los que los periodistas alababan a las jóvenes y guapas zaragozanas. La calle pronto se hizo eco de las razones de aquel coronel para prodigarse tanto con el lápiz rojo en los ecos de sociedad. Tenía tres hijas feísimas cuyo futuro cada vez se veía más claro en la soltería. Creía que su rojo lápiz era el mejor método en sus manos para evitar la competencia a sus hijas.

Entre almuerzos al descubierto y dimisiones ministriles, a la vicepresidenta señora Calvo se le ocurre hacer un llamamiento a <<intervenir>> para poner límites a la libertad de expresión y de información. La censura no suele sino complicar aún más las cosas. Mire señora ministra, las hijas del coronel se quedaron eternamente solteras.

A pesar del deporte del buceo no consigo desprenderme del político entrevistado. Siempre en fin de semana. Esta vez le ha tocado a Xavier García Albiol, presidente del PP de Cataluña.

De su entrevista en ABC destaco una frase que todo lo resume: <<Si el Estado no reacciona, Cataluña será independiente en 15 años>>. Ya tenemos fecha.

¿Será, señor Albiol, porque nada han hecho para evitarlo?

Seguimos sin tener decencia o vergüenza.

Ya decía Lope de Vega: <<Quién no tiene vergüenza ¿Qué bien tiene?>>.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 octubre 2018

 

 

“EN ESTE SALÓN HAY UN ESTAND MANCHADO DE SANGRE” ¡CABRONES! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

“En este salón hay un estand manchado de sangre”. “Fuera el Ejército de la escuela”. Son algunas de las frases que se podían leer en las pancartas que portaban las viejas juventudes de Arran en el estand de las Fuerzas Armadas del Salón de la Enseñanza de Barcelona.

Conviene saberlo y divulgarlo. Darle la importancia que tiene y no mirar para otro lado. La libertad de expresión es hoy una cosa y mañana otra. Depende; todo depende. La justicia europea sentencia que quemar fotos de los reyes es libertad de expresión. El Tribunal Constitucional español lo vinculó con el discurso del odio y la violencia. Alguno de los magistrados faltó a clase el día que explicaban eso de la libertad de expresión. ¿Los del Constitucional español o los justicieros europeos? Por cierto estos justicieros a continuación han sentenciado que la marca de restauración española “La Mafia se sienta a la mesa” es contraria al orden público. Los mismos que acaban de condenar al Estado español a pagar por trato inhumano y degradante a unos etarras. Y  entre los justicieros un español.

Europa es así: “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente…”.

Decía la pancarta de las repugnantes viejas juventudes de Arran: “En este salón hay un estand manchado de sangre”. Un escalofrío me ha roto el espinazo. Ese que jamás vamos a doblar.

¡Cabrones!… Me ha salido del alma. Espero que sea libertad de expresión, aunque me quedo corto con la expresión.

Roto el espinazo y el corazón cuando he recordado la sangre, sí, la sangre de nuestros soldados, entregada con nobleza y desinterés por un mundo en paz, por nosotros y por ellos, por los que les abrazan y por los que les rechazan e insultan. Mucha sangre derramada estos últimos años para que se pueda admitir un insulto de tanta bajeza, tan ruín, y que no se haga nada. No sé si es porque no se puede o porque no se debe, o quizá porque no se quiere. ¿Libertad de expresión? Nunca he oído un insulto tan feroz y que tanto me haya dolido. Si esto se permite es que ya da igual todo. Los jueces dirán lo que la ley les marque, pero: “En este salón hay un estand manchado de sangre”, no es un insulto, ni libertad de expresión, sino una ofensa inaguantable y por la que los servicios jurídicos del Ministerio de Defensa, los abogados del Estado o quien sea, debería estar -¡ya!- denunciando. Hay mucho sacrificio y vidas entregadas por nuestros soldados para que semejante villanía se permita. Los militares ajenos a los insultos seguían atendiendo a los miles de jóvenes que se han acercado a interesarse por la carrera militar y por sus misiones. ¡Viva España! Se les oía gritar ante los insultos.

Pero los soldados, que sienten el deber, la Patria, el sentimiento de su razón de ser, hoy estarán rotos de dolor e ira ante semejante ofensa a la que no pueden ni deben responder. Malo sería que esto quedase así y nadie responda por ellos. Ya se sabe que en tiempo de sedición hasta el malvado obtiene honores.

Mientras buscaba la frase adecuada para suavizar la ofensa y enderezaba mi roto pensamiento, he recordado una portada de ABC de hace unos años, 1983. Hubo unas tremendas inundaciones en Bilbao. Allí estaba el Ejército y la Guardia Civil. Más de 13.000 efectivos. Se cumplen en agosto 35 años.

El gran Mingote, militar, publicó una de sus viñetas que resumía la situación. Un guardia civil, podría ser un soldado, llevaba a la espalda en medio de las aguas a un ciudadano vasco al que estaba rescatando.

Esa misma viñeta fue portada del ABC cuando en octubre un guardia civil fue asesinado por ETA en Rentería. A la viñeta le acompañaba en esta ocasión un titular que lo decía y dice todo: “Han matado a este guardia civil”.

¿Cómo podemos soportar que alguien porte una pancarta de incendiario odio contra los militares en la que se lea?: “EN ESTE SALÓN HAY UN STAND MANCHADO DE SANGRE”.

Perdón, pero no puedo terminar de otra manera: ¡Cabrones!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

16 marzo 2017

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

A LA DEFENSA DE LA VERDAD HISTÓRICA Juan Chicharro Ortega, General de División de Infantería de Marina ( R )

Brillante y clarificadora la conferencia impartida, recientemente, por Santiago Milans del Bosch,  sobre algunas cuestiones jurídicas en la aplicación de la Ley de Memoria Histórica y de la reciente Proposición de Ley de reforma de la misma.

Relevantes articulistas de la prensa diaria (Carlos Herrera, Herman Therstch, Fernando del Pino, etc.)  inciden estos días sobre este mismo asunto y desde este mismo BLOG ya se han publicado, también, dos artículos : “En peligro la libertad, la memoria y la dignidad” del General Dávila y “ Una Ley para la venganza histórica” del que suscribe estas líneas.

Insisto hoy de nuevo, aquí, debido a la gravedad de cuanto podría suponer la posible entrada en vigor de una ley a la que se podrán dar muchos calificativos pero que es ante todo una norma simplemente liberticida y totalitaria en grado sumo.

A la defensa de la verdad histórica” es como titulo este artículo, y, SÍ, es una llamada a la movilización intelectual y una  insistente apelación a no quedarnos de brazos cruzados ante las intenciones sectarias llenas de odio y de rencor de una izquierda vengativa que quiere transformar la verdad de nuestra historia reciente al hilo de una adormecida e indolente sociedad. No cabría tener temor si el partido principal del centro derecha, el PP, fuera fiel a sus principios funcionales, pero dada la deriva relativista que este partido ha tomado en los últimos tiempos intuyo que poco o nada se puede esperar de este grupo en la defensa de la verdad – sólo van a lo suyo – y en relación al emergente Ciudadanos, al parecer ya consolidado según las encuestas , cabría decir tres cuartas partes de lo mismo. Consecuentemente cabe esperar lo peor y  por lo tanto no nos queda otra que escribir y escribir con la esperanza de despertar la conciencia de muchos de sus todavía partidarios – que yo creo son mayoría – para oponerse a la ignominia que supondría la entrada en vigor de la citada Proposición.

Esta Proposición es un ataque directo a la libertad de expresión e ideológica que consagra el articulo 16 de la Constitución por lo que no cabe duda de su inconstitucionalidad, situación que más tarde o temprano tendría que darse, si bien ya saben Vds. aquello de “cosas veredes amigo Sancho” y en un país donde hemos visto que la aplicación de la vigente LMH se ha hecho – y se hace – de la forma más torticera, ante la pasividad de quienes tenían que enfrentarse a ella, presumo malos vientos.

Le supongo enterado, querido lector, de que muchas de las iniciativas para cambiar el callejero de nuestras ciudades, así como en otros casos, han sido cautelarmente paralizadas por los órganos judiciales ya que no se puede considerar, por ejemplo, que cambiar el nombre de la calle X  se pueda hacer al amparo de lo que dice el articulo 15 de la LMH por no sustanciarse que el nombre de dicha calle suponga exaltación de la sublevación militar en ningún caso.

A ver, para cambiar el nombre de una calle o retirar una cruz o monumento en suelo de titularidad pública no hace falta para nada ampararse en la LMH. Basta con que se apruebe por mayoría siguiendo los procedimientos administrativos reglados. Sucede que de hacerse así podría darse el caso de que la oposición se opusiera simplemente expresando que hay otras prioridades en las que emplear el dinero público. He aquí la razón de la “necesidad” de justificar dichos cambios en el fraudulento cumplimiento de la LMH, actuación que se hace ante el desconocimiento, o peor aún, cobardía de quienes deberían oponerse a dichas medidas.

Sólo cuando se acude a los tribunales de justicia, esgrimiéndose de que no se trata de supuestos del artículo 15 de la LMH, los órganos judiciales suelen dar la razón – como estamos viendo – a quienes se oponen al acto administrativo dictado “ en cumplimiento de la LMH” por no ser verdad.

Una vez más estamos ante la necesidad de que sea la justicia quien ponga orden en el desaguisado continuo en el que los políticos profesionales nos meten una y otra vez. No quiero ni pensar como se resolvería el problema independentista planteado en Cataluña si no fuera por las actuaciones de los diferentes órganos judiciales. Sin la intervención de estos España estaría muy cerca del desastre; pero como bien sabemos la justicia es lenta, y sí, al final llega, pero se da el caso de que cuando así sucede a veces los hechos ya se han consumado como estamos viendo continuamente. Un ejemplo lamentable de esto es lo que ha sucedido con el derribo de la Cruz de Callosa del Segura hace poco.

La reciente Proposición de Ley de reforma de la vigente LMH que el PSOE ha presentado, y el Congreso ha admitido a trámite, ha soliviantado de nuevo los ánimos de una parte de la sociedad española que asiste atónita a estos movimientos sin acabar de entender este afán por levantar heridas en lugar de dedicarse a resolver los verdaderos problemas que le preocupan.

Yo no creo en las “meigas” pero haberlas “haylas” y cabe preguntarse qué es lo que hay detrás de todos estos políticos que se empeñan en destrozar nuestra patria al son de oscuros dictados.

Hay que actuar ya “no en defensa” sino “a la defensa” de la verdad de forma activa y beligerante.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE INFANTERÍA DE MARINA (R.)

Blog: generaldavila.com

21 febrero 2018

EL CAMBIO DE UNA ERA. (Pedro Motas Mosquera)

El pensador

Un viejo mundo se derrumba, una antigua civilización desaparece. Cortadas sus raíces, el árbol frondoso se marchita y se seca. Sus ramas cuelgan lánguidas víctimas de su propio desvarío. La noche está cayendo sobre Occidente. Llegan tiempos de tinieblas y el llanto será el compañero de viaje de los hombres.

Esta podría ser la crónica de una muerte anunciada; sus síntomas son visibles a todos pero los ojos no son capaces de ver, cegados por la torpeza y la pérdida de sentido común que enajena a nuestra humanidad. Estamos asistiendo al fin de una vieja civilización que ha perdido el flujo vital que antaño la hizo próspera, grande y dominadora.

Este camino nos llevará, si, al futuro, pero será el futuro de la nada, del vacío. Progresamos y avanzamos con rapidez, cierto, pero hacia el abismo y la sombría oscuridad. Cuando pase esta locura las generaciones futuras recordarán con horror esta tiempo nuestro como una generación de locura.

No es la solución esconder la cabeza

La ideología de género, la eugenesia social, el control de la natalidad, el aborto, el divorcio, la esterilización, el matrimonio homosexual, la eutanasia, la antinaturalidad, la violencia de género, la crisis de los emigrantes, la plaga del terrorismo… está produciendo ante nuestros ojos y apoyados en nuestra pasividad un genocidio histórico que nos conduce a un siniestro destino: la abolición del hombre.

El hecho incontestable es que nuestro mundo se encuentra en medio de un cambio, y más que cambio, una transformación de las ideas, un moldeamiento de las conciencias, un trastorno de las estructuras sociales, de tal envergadura, profundidad y rapidez que, corremos el serio peligro de que, como suele ocurrir en toda mudanza, algo se nos quede extraviado por el camino, solamente que lo que en este caso está en peligro de pérdida o al menos de corrupción es, ni más ni menos que el mismo ser humano: su sentido, su existencia y su destino.

Con la situación actual, el ser humano está perdiendo las razones de vivir, indicio de que estamos saliendo del mundo de certezas que había pretendido construir con las tradiciones, quedando atrapado en lo que puede conocer e intenta controlar; y forjándose una visión del mundo al que pretende abarcar con su razón dando origen a diversas ideologías que configuran su vida.

Ante el fracaso estrepitoso de la razón humana para encontrar un hogar adecuado al ser humano que diera razón a su existencia, el universo de la relatividad reacciona con el absurdo; este mundo de ahora carece simplemente de sentido, de tal modo que todo está permitido, todo menos el disenso por lo que nos muestra su cara ideológica y totalitaria, ya que el totalitarismo no soporta la contradicción.

Podemos crear un mundo nuevo, pero este mundo impondrá al hombre sus condiciones. Este mundo nuevo gestado por el hombre puede ponerse, y de hecho lo está haciendo, en contra del hombre. Por ello, este hombre vive en una continua incertidumbre ya que no encuentra bases sólidas sobre las que asentar su existencia. Todo  lo cual denota que este hombre carece de esperanza y no ama la vida, ya que la ve más como una carga que como una oportunidad.

Con lo cual el mundo de la pluralidad, del respeto a todos, de la libertad de expresión, acaba por convertirse en un mundo dictatorial y caemos inevitablemente en la dictadura del relativismo; donde muchos de nuestros contemporáneos viven constantemente en situaciones de riesgo, al no encontrar sentido al misterio del sufrimiento y de la muerte.

La modernidad se ha caracterizado en gran parte por el desprecio del otro, del diferente, que ha sido sometido para ser asimilado o excluido. Hay una especie de demencia en el hombre que le arrastra a negar al otro y a negarse a sí mismo, una especie de vorágine de autodestrucción que no parece provenir exclusivamente de sí mismo sino que tiene causas más profundas y ocultas.

Hoy día, la libertad de expresión es una quimera, porque el pensamiento único y lo políticamente correcto entiende la libertad de expresión en un solo sentido: el del que está de acuerdo con sus intereses, quien lo contradice es inmediatamente estigmatizado. Ocurre en todas las dictaduras, lo estamos viendo a diario porque estamos viviendo esta situación. Una sociedad que se autoproclama tolerante y democrática, se manifiesta completamente asfixiante y opresora cuando alguien intenta ejercer su libertad de expresión discrepando de los dogmas del laicismo.

Los acontecimientos que se suceden en la vida de las naciones son consecuencias de las acciones libres de sus ciudadanos. Lo que está pasando en España y en Europa, responde al abandono de la fe cristiana. Esta fe que forjó la identidad de Europa hasta convertirla en foco de civilización y que le permitió ejercer el liderazgo mundial durante muchos siglos, hoy está siendo extirpada del corazón de muchos de sus hijos por una ideología opresiva que provoca la destrucción del mismo ser humano.

Privada de la fe que le hizo grande y poderosa, Europa se debate hoy en la mediocridad y el deterioro social. Se está convirtiendo en una sociedad débil y desorientada porque le están arrancando sus raíces vitales. Le faltan razones para vivir, ilusión por el futuro, ideales por los que luchar. Parece, y es de hecho, una sociedad cansada y sin fuerzas, sin capacidad de sacrificio ni de grandes ideales.

El fenómeno del radicalismo islámico que se ha desatado entorno a esta generación, responde, entre otros, a los mismos criterios, porque un Occidente que está perdiendo sus valores y que no tiene nada que ofrecer más que un hedonismo estéril y un vacío materialista, es visto por el mundo islámico como una oportunidad y una amenaza a sus valores y se defiende violentamente, como ha sido su modo de actuar a lo largo de su historia.

Estamos ante un nuevo poder que busca la felicidad fácil de los ciudadanos, que pone a su alcance los placeres, atiende a su falsa seguridad, conduce sus asuntos procurando que gocen con tal de que no piensen sino en gozar. Estamos sometidos a un régimen dictatorial y despótico a nivel mundial que por fobia al cristianismo pretende sustituir la raíz cristiana de la cultura occidental por un llamado multiculturalismo que diluye los sentimientos propios, como pueden ser el patriotismo, el esfuerzo, el honor, la disciplina,…

Resulta, como mínimo, paradójico que en nombre de la libertad y la tolerancia que se exige para las minorías se quiera imponer la esclavitud y la intolerancia a las mayorías que no comparten los puntos de vista de la ideología. Con ello, pensar en libertad será cada vez más difícil y peligroso. Y es, junto con la ofensiva laicista de los partidos políticos de la izquierda, el síntoma más serio de una deriva totalitaria en las sociedades occidentales y, particularmente, en España.

Por desgracia este parece ser el camino emprendido por la democrática sociedad occidental, en la que se está imponiendo un programa propio de las llamadas izquierdas, toda vez que las derechas han renunciado a la defensa del pensamiento centrándose casi exclusivamente en el campo materialista de la economía. Sin embargo el llamado mundo occidental está imponiendo unas determinadas políticas supuestamente progresistas cuya intención es cambiar por completo los parámetros de la sociedad, relegando los valores cristianos en nombre de unos supuestos derechos individuales.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

3 agosto 2017

Libertad de expresión Andrés Manrique Teniente (R)

La Bandera de España

Lo bueno que tiene la democracia es que uno puede decir lo que quiera, donde quiera y cuantas veces quiera. Es maravilloso. Por decir, se pueden decir incluso tonterías ¡fíjense! La libertad de expresión es lo más grande que hayamos conquistado nunca. ¡Sí señor! Ni el fuego, ni la agricultura, ni las vacunas o Internet. ¿Podemos decir lo que queramos? Sí, por supuesto. ¿Incluso tonterías? ¡Pues claro hombre!

Ahora bien, si uno se prodiga mucho en decir tonterías corre el riesgo de que le tilden de tonto ¿o no? Claro que a esto, los tontos, no se apuntan. No se apuntan a tolerar las críticas y exabruptos cuando les toca a ellos. Demuestran intolerancia y odio a las críticas sobre su actividad, la tontería.

¡Ojo con ceder terreno ante los tontos! Hay que detectarlos a tiempo y por aquello de la libertad de expresión -nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos- dárselo a conocer a todo el mundo, hay que darles publicidad, la misma que le dan ellos a sus tonterías. Además tienen la tendencia a atraer a los demás, a compartir sus tonterías, son activos.

Juan Soldado no se apunta a esto, claro está. Es decir, a lo de la libertad de expresión sin más. Le oí decir en cierta ocasión que una cosa es la libertad de opinión y otra la libertad de expresión. A la primera siempre se apunta y con la segunda piensa que hay que ser precavidos a la hora de exponer esas opiniones.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN. LIBERTAD DE OPINIÓN. DERECHOS HUMANOS

En realidad ambas, la libertad de opinión y la libertad de expresión entran dentro de los derechos humanos y nadie puede ser censurado por ello. Por supuesto se acata ¡faltaría más! Pero sí que está regulada la responsabilidad de su ejercicio. Es decir que una vez que has “largado” lo que quieres, puedes ser sancionado por ello si faltaste al respeto, etc. etc.

Pero claro, Juan Soldado piensa, y no le falta razón, que aunque el “bocazas” sea sancionado, el mal ya está hecho.

Juan Soldado incluso perdonaría la falta de respeto por error o por indelicadeza, pero lo que no tolera es cuando aprecia intencionalidad en la misma. Cada día más, aprecia insultos y desprecios quedando éstos impunes en aras de la tan manipulada libertad de expresión.

Juan Soldado no pretende que todos tengan sus mismos valores, creencias u opiniones y que como estamos sujetos a críticas, éstas se puedan ejercer, pero pide a todos aquellos que hagan uso de esa libertad de expresión sean moderados en la discrepancia. Sobre todo si la expresión de esa discrepancia es pública.

Juan Soldado sabe que es muy difícil definir esto de la falta de respeto, pues es algo muy ligado a la subjetividad. Pero en la misma medida en que es difícil su definición es fácil apreciar la intencionalidad de quien quiere ofender.

Juan Soldado se da perfectamente cuenta de que estos “faltones” tienen la piel muy fina. Sus vómitos en las redes son fruto del ejercicio de “su” libertad pero se lanzan como hienas rabiosas cuando les toca a ellos ser el objetivo de las libertades de los demás.

Ya sabemos quiénes son, ya sabemos dónde están, ya sabemos cómo actúan y cuáles son sus planes. Pues usemos nuestras libertades de pensamiento, de  opinión y de expresión para informar de sus tonterías.

A pesar de ellos, sean felices.

Si buscas respeto…

Andrés Manrique

Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com

16  mayo 2017