VOX ¿PATRIOTAS DE BALCÓN?  Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

VOX ¿PATRIOTAS DE BALCÓN? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos hablan de VOX. El multitudinario acto del domingo en Vistalegre reunió a miles de españoles alrededor de una esperanza; por una desesperanza.

De repente muchos han girado la cabeza hacia esa plaza de toros de Vistalegre donde parece que toman la alternativa los partidos políticos que quieren cortar orejas. ¿Qué ha pasado allí? El murmullo de VOX se oye. Sin representación parlamentaria, por ahora, su procesión aumenta proporcionalmente a la disminución de la de su más cercano semejante, el Partido Popular.

No voy a hablar de VOX como partido o alternativa ni a tomar postura de ningún tipo ya que en este blog no nos posicionamos nada más que al lado de España. Nuestra postura está clara y ustedes la conocen.

Pero creo conveniente analizar este fenómeno dada la situación cada vez peor en la que se encuentran el conjunto de partidos políticos con representación parlamentaria. Un caos.

Sin duda a Vistalegre han acudido muchas personas queriendo oír lo que hace muchos años se dejó de oír en España. Es precisamente el grito de España lo que las moviliza, a pesar de que algún…-sí eso- los defina como patriotas de balcón.

Hay mucha gente desengañada, huérfana de una opción política seria y que no le traicione. La política de la mentira, del poder de la soberbia, de la corrupción moral, del desprecio y la humillación al votante, se ha instalado en España. No quedan muchos que sean de fiar. ¿Qué soy muy exagerado? Echen una ojeada al panorama.

El momento que vive España es muy difícil. Todos nos damos cuenta que esta situación ya se ha convertido en un peligro para incluso la supervivencia diaria, el cotidiano acontecer, que se ha envilecido.

Ante lo ocurrido el domingo en Vistalegre el resto de partidos políticos tiemblan. ¿Qué ha ocurrido? Parece mentira que se lo pregunten y peor: que no reaccionen.

Un análisis rápido del momento nos hace sacar conclusiones no muy optimistas.

El Partido Socialista, actualmente en el Gobierno, pasa por una profunda crisis que le hace estar en la cuerda floja y con una división interna que, aunque ya ha aflorado, aún no hemos presenciado sus consecuencias. No tardarán mucho en percibirse. Se mantiene gracias a sus peligrosas alianzas, al nuevo Frente Popular, y al compás de espera interno en busca del orden necesario. Sus votantes, una gran parte, desencantados no se reconocen en los actuales dirigentes socialistas. Hartos de corrupción y de soberbia política, además de incapacidad. Ahora mismo en manos de independentistas y podemitas se ha convertido en una amenaza. Solo no es nadie.

El Partido Popular, aunque pretende dar otra imagen, pasa por una crisis como quizá nunca antes haya conocido. Rajoy lo ha dejado hecho unos zorros. Ninguneó a sus votantes; dicen que sacó a España adelante cosa que nadie le niega, pero a base de vaciar los bolsillos de los de siempre a los que despreció. El nuevo líder, Pablo Casado, parece con buena voluntad y disposición, pero el miura que tiene en su plaza, en la propia, se lo puede llevar por delante. Tiene en sus manos devolver la ilusión a sus votantes perdidos, con energía, sin timidez ni escrúpulos, de decir bien alto lo que piensa, sin amilanarse con los tibios, dejándose ver y tocar. Debe aunar lo fraccionada que está la parte de la sociedad que eran sus votantes.

Ciudadanos nunca se sabe a qué juega. Ni come ni deja comer. Ahora parece bien, al rato no tanto. Recuerda a un partido desaparecido. Ocupa un lugar que nadie sabe dónde está y pone velas a uno u otro según le venga bien. Sin duda es un valor nada despreciable… en Cataluña.

Del resto ni una palabra. Independentistas, nacionalistas y podemitas están en permanente crisis de valores.

Desde que empezó la deriva secesionista en España no ha existido un partido político con representación parlamentaria que haya sabido unirnos a todos alrededor de la unidad de España. Ninguno. Llevamos años viviendo con <<divide y vencerás>> y ellos no se han enterado… o es que lo han ejercitado (?).

Un ejemplo es este 8 de octubre, día que habló el pueblo español junto a su Rey y sus palabras, manifestándose contra la fractura de España. ¿Dónde están los partidos convocándonos a recordar aquel movimiento? No se les espera.

¿En qué se traduce todo esto? ¿Nos conformamos con la división de España y un futuro incierto hasta en lo doméstico?

No.

La gente ha dicho: No. Algo se está moviendo. Hay reacción.

Los partidos políticos tiemblan. Ya no pueden engañar más, ni mentir, ni mostrarnos su soberbia y poder humillante. Se acabó.

Deben darse cuenta que lo que importa es España y no ellos.

Claro que aparece VOX. Recoge la desilusión, el desencanto de las promesas incumplidas.

Parece mentira que los grandes partidos de siempre no se den cuenta de lo que ocurre. Se llama soberbia política, un estar en el ego del poder.

¿Cómo es posible que no se den cuenta del gravísimo momento que vive España? ¿Cómo es posible que no se den cuenta que la única solución válida en este momento es la unidad de todos los partidos políticos ante la amenaza contra la unidad de España? Todos, excepto los que practican la división de España como política.

Tiemblan ante la idea de un partido que se puede llevar sus votos. Pues obras son amores…

Ante esa situación se llenó Vistalegre. Algo está pasando en España.

Vox aparece con fuerza, pero no debe olvidar las causas del descontento de los que acudieron a Vistalegre.

Cuidado con prometer lo que luego no puedes, porque no debes, cumplir.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Siempre hay que llevar presente que unos tienen la fama y otros escardan la lana.

Me decía uno de los asistentes que ya no se fía ni del compañero de pareja. Como ha sido siempre y será. «Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo… y hacerse el bobo».

Para terminar y contestar al bobo de turno: Los españoles no somos patriotas de balcón.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 octubre 2018

 

 

 

 

 

Principio del formulario

Final del formulario

 

 

 

¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL…! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Han intentado romper el país, pero la paradoja es que han conseguido unirlo. No tenemos que pedir perdón por usar el español. Ningún español va a tener que pedir perdón por usar su bandera, su lengua o sentirse partícipe de un proyecto común».

Son palabras del líder del partido político español de moda.

Marta Sánchez

Con la música de fondo, del corazón, todos al grito de: « ¡Yo soy español, español…!», « ¡Viva España!» y « ¡España, España!», se presentaba la llamada Plataforma España Ciudadana, en Madrid, encabezada por el líder del partido de moda, Ciudadanos. ¿Oportunismo? Ante miles de personas unidas alrededor de los símbolos de España: Bandera e Himno Nacional. Ponía letra y color, sentimiento y pasión, Marta Sánchez.

Me sorprendí. Algo muy grave debe estar pasando para que de repente la calle grite ¡España!, para que se movilice a los votantes alrededor de la Patria, para que un oportunista y hábil político levante su voz joven y se una a la de los tildados de rancios personajes de la caverna. De nuevo se reclama la Bandera, en los balcones, se apoderan de Marta Sánchez, Soldados del Amor, una proclama que quiere conquista, recuperación, motivación. Los rancios que llevamos hablando de España años, reclamando el nombre de España, pidiendo unidad y sentido de Nación, resulta que ya no debemos ser tan rancios y trasnochados como decían.

Hace unos días escribía un artículo: ¿Qué podemos hacer por España nuestra Nación? Y les hablaba de la necesidad de ir más allá, de encontrar la idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Solo hay una: España, la Nación. Una idea que arrastre y se enfrente con éxito al mayor problema que hoy tenemos, la quiebra de la unidad de España.

El líder de Ciudadanos presenta España Ciudadana

¿Qué cómo se hace eso?, les preguntaba. Sin teorías ni complicadas lecciones. Ahí lo tienen. Alguien se ha dado cuenta de que lo que decíamos no es mala idea. Volvamos a la unidad de la Patria, a la Bandera, al Himno y al sentimiento, sintiendo que esto se nos va de las manos.

Hasta el diario ABC se apunta, ahora, al fervor patrio, vendiendo pulseras con la bandera de España. A tres euros, desde este mes de junio.

Todos patriotas después de abandonar a España durante los años más decisivos. Después de permitir lentamente que la política acabe en enfrentamiento por lo esencial, el sentido de nación, que las cañas se conviertan en lanzas, ahora salta la alarma, tarde y mal, con la justicia en lucha ingrata, sola y abandonada ante la fractura, con Europa de espaldas y nuestros políticos llamándose andanas.

Nos señalaban como trasnochados, rancios, por defender la unidad de España, lo hemos hecho sin retóricas, sin retrocesos, sin nostalgias ni intereses de ningún tipo que no sean el amor a España que se traduce en progreso, en unidad, soberanía, libertad y futuro.

Por España. Todo por España. Todos juntos por España

Lo que unos abandonan otros recogen y utilizan. Y España está abandonada. Los partidos políticos han iniciado su carrera a las elecciones y toman postura, ¿o postureo? Nadie debería hacerse dueño de la idea de España, de sus símbolos, de su unidad. No hay ni debería haber una Plataforma España, única, de un partido, sino un compromiso firme de todos los partidos políticos serios, con idea de gobernar, para hacerlo desde la unidad, desde el respeto a la Constitución, a la soberanía e integridad territorial. Podemos confiar, no lo sé, pero no hay más alternativa, que en las tres fuerzas (juntos en lo fundamental son fuerza) constitucionales, Partido Popular, Partido Socialista y Ciudadanos. O parten juntos de la misma idea de España o esto se va al garete. Si seguimos con la nación de naciones, la tibieza en la defensa de la unidad de España, las cainitas traiciones, los dosieres bajo la mesa, la corrupción moral y la otra, el resultado del futuro electoral va camino de ser, una vez más, las dañinas taifas que nos llevan camino de la desaparición. ¿Tan complicado es un pacto de Estado, tan complicado es ponerse de acuerdo en lo fundamental frente a los graves ataques que sufrimos?  No es momento de experimentos. En tiempos de crisis no hacer mudanza. Dejemos los quizá necesarios cambios para otro momento. Ahora es el de hablar de unidad. El joven, oportunista e inteligente político, que se ve cerca de Moncloa, aprovecha la oportunidad de la dejación de España por otros y se pone a gritar: ¡Que Viva España! ¡Yo soy español, español! Sabe lo que hace y ocupa el hueco que otros dejan vacío. España vende, España mola, los españoles quieren recuperar España. Hay sed de España.

Pero no queremos al flautista de Hamelín sino a los tres mosqueteros y que no sea uno sino dos, tres, hasta setenta veces siete los que pronuncien el nombre de España.

No es rancio ni trasnochado el que como Eduardo Marquina, En Flandes se ha puesto el sol, recuerda:

« ¡Por España!
y el que quiera defenderla,
honrado muera.
Y el traidor que la abandone,
no tenga quien le perdone,
ni en Tierra Santa cobijo,
ni una cruz en sus despojos,
ni las manos de un buen hijo
para cerrarle los ojos».

Sé que es un sueño lo que escribo. A casi nadie desde el poder le importa España. ¿Por qué? Porque el poder es la puerta de la vanidad y la soberbia. Es el “mal de poder”, incurable, que te hace creer en ti, exclusivamente. No están dispuestos a ceder sino a seguir echándose a la cara los jirones de la Patria que han deshecho

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 mayo 2018

A LA DEFENSA DE LA VERDAD HISTÓRICA Juan Chicharro Ortega, General de División de Infantería de Marina ( R )

Brillante y clarificadora la conferencia impartida, recientemente, por Santiago Milans del Bosch,  sobre algunas cuestiones jurídicas en la aplicación de la Ley de Memoria Histórica y de la reciente Proposición de Ley de reforma de la misma.

Relevantes articulistas de la prensa diaria (Carlos Herrera, Herman Therstch, Fernando del Pino, etc.)  inciden estos días sobre este mismo asunto y desde este mismo BLOG ya se han publicado, también, dos artículos : “En peligro la libertad, la memoria y la dignidad” del General Dávila y “ Una Ley para la venganza histórica” del que suscribe estas líneas.

Insisto hoy de nuevo, aquí, debido a la gravedad de cuanto podría suponer la posible entrada en vigor de una ley a la que se podrán dar muchos calificativos pero que es ante todo una norma simplemente liberticida y totalitaria en grado sumo.

A la defensa de la verdad histórica” es como titulo este artículo, y, SÍ, es una llamada a la movilización intelectual y una  insistente apelación a no quedarnos de brazos cruzados ante las intenciones sectarias llenas de odio y de rencor de una izquierda vengativa que quiere transformar la verdad de nuestra historia reciente al hilo de una adormecida e indolente sociedad. No cabría tener temor si el partido principal del centro derecha, el PP, fuera fiel a sus principios funcionales, pero dada la deriva relativista que este partido ha tomado en los últimos tiempos intuyo que poco o nada se puede esperar de este grupo en la defensa de la verdad – sólo van a lo suyo – y en relación al emergente Ciudadanos, al parecer ya consolidado según las encuestas , cabría decir tres cuartas partes de lo mismo. Consecuentemente cabe esperar lo peor y  por lo tanto no nos queda otra que escribir y escribir con la esperanza de despertar la conciencia de muchos de sus todavía partidarios – que yo creo son mayoría – para oponerse a la ignominia que supondría la entrada en vigor de la citada Proposición.

Esta Proposición es un ataque directo a la libertad de expresión e ideológica que consagra el articulo 16 de la Constitución por lo que no cabe duda de su inconstitucionalidad, situación que más tarde o temprano tendría que darse, si bien ya saben Vds. aquello de “cosas veredes amigo Sancho” y en un país donde hemos visto que la aplicación de la vigente LMH se ha hecho – y se hace – de la forma más torticera, ante la pasividad de quienes tenían que enfrentarse a ella, presumo malos vientos.

Le supongo enterado, querido lector, de que muchas de las iniciativas para cambiar el callejero de nuestras ciudades, así como en otros casos, han sido cautelarmente paralizadas por los órganos judiciales ya que no se puede considerar, por ejemplo, que cambiar el nombre de la calle X  se pueda hacer al amparo de lo que dice el articulo 15 de la LMH por no sustanciarse que el nombre de dicha calle suponga exaltación de la sublevación militar en ningún caso.

A ver, para cambiar el nombre de una calle o retirar una cruz o monumento en suelo de titularidad pública no hace falta para nada ampararse en la LMH. Basta con que se apruebe por mayoría siguiendo los procedimientos administrativos reglados. Sucede que de hacerse así podría darse el caso de que la oposición se opusiera simplemente expresando que hay otras prioridades en las que emplear el dinero público. He aquí la razón de la “necesidad” de justificar dichos cambios en el fraudulento cumplimiento de la LMH, actuación que se hace ante el desconocimiento, o peor aún, cobardía de quienes deberían oponerse a dichas medidas.

Sólo cuando se acude a los tribunales de justicia, esgrimiéndose de que no se trata de supuestos del artículo 15 de la LMH, los órganos judiciales suelen dar la razón – como estamos viendo – a quienes se oponen al acto administrativo dictado “ en cumplimiento de la LMH” por no ser verdad.

Una vez más estamos ante la necesidad de que sea la justicia quien ponga orden en el desaguisado continuo en el que los políticos profesionales nos meten una y otra vez. No quiero ni pensar como se resolvería el problema independentista planteado en Cataluña si no fuera por las actuaciones de los diferentes órganos judiciales. Sin la intervención de estos España estaría muy cerca del desastre; pero como bien sabemos la justicia es lenta, y sí, al final llega, pero se da el caso de que cuando así sucede a veces los hechos ya se han consumado como estamos viendo continuamente. Un ejemplo lamentable de esto es lo que ha sucedido con el derribo de la Cruz de Callosa del Segura hace poco.

La reciente Proposición de Ley de reforma de la vigente LMH que el PSOE ha presentado, y el Congreso ha admitido a trámite, ha soliviantado de nuevo los ánimos de una parte de la sociedad española que asiste atónita a estos movimientos sin acabar de entender este afán por levantar heridas en lugar de dedicarse a resolver los verdaderos problemas que le preocupan.

Yo no creo en las “meigas” pero haberlas “haylas” y cabe preguntarse qué es lo que hay detrás de todos estos políticos que se empeñan en destrozar nuestra patria al son de oscuros dictados.

Hay que actuar ya “no en defensa” sino “a la defensa” de la verdad de forma activa y beligerante.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE INFANTERÍA DE MARINA (R.)

Blog: generaldavila.com

21 febrero 2018

A PROPÓSITO DEL VOTO ÚTIL General de División (R.) Juan Chicharro Ortega

Al término de una conferencia que impartí días pasados en Torrepacheco, Murcia, una persona de la audiencia me interpeló confusa respecto a su indefinición a la hora de votar. Se refería seguramente a que su intención de voto era probablemente algo así como tirar el voto a la papelera, por inútil, en la contienda electoral. La situación en la que se encuentra esta persona es seguramente la misma que la de millones de españoles. Y es así que aparece el concepto de lo que se denomina voto útil.

Entendemos como voto útil aquel que se decide en función del previsible resultado de unas elecciones en lugar de por aquella formación política a la que uno le gustaría verdaderamente votar.

Nos encontramos ante un verdadero problema de la democracia española seguramente acentuado por la vigente ley electoral, hecha a medida de los grandes partidos nacionales, merced a la cual ya sabemos que un voto no tiene el mismo valor en una ciudad pequeña que en una grande. Aquella premisa de que un ciudadano un voto es simplemente una falacia.

Mi respuesta a la persona antes citada no podía y no es otra que la de mi visión personal que tal vez no fuera la suya.

La verdad es que tenemos ejemplos sobrados en nuestra hipotética democracia de que los partidos anteponen sus intereses partidistas al del bien común de los españoles. Existe en todos los partidos una estrategia clara de influir sobre el electorado a base de decir que o me votas o atente a lo peor. Sucede en la izquierda y en la derecha por igual; así, ahora vemos como el voto del PP se traspasa a Ciudadanos o como el del PSOE a Podemos o viceversa en ambos casos. No hay nada malo en esto, por supuesto, y nada objetaría si fuera así por cuestiones conceptuales de fondo que no de forma y me temo que no es el caso.

Me temo que también sucede que no acaba de encontrarse en España una formación “ad hoc” al pensamiento de muchos españoles. Yo desde luego reconozco que me encuentro huérfano de referencia de partido pues no acabo de encontrar aquella formación  que aglutine una manifestación de ética cristiana en lo moral con otra de tipo social avanzado. La hubo, evidentemente, en el régimen anterior a 1975 pero claro hoy defender esto es condenarse a la hoguera por los siglos. Hoy quizás la formación que más se aproxima a aquella idea es la que formula el partido VOX y es aquí donde se plantea plenamente la polémica del voto útil en la decisión de mucha gente de bien. VOX puede considerarse como una escisión del Partido Popular del que procede desde el momento en que este dejó de lado la batalla ideológica e hizo de los principios una cosa moldeable y relativista en función de los intereses del partido. La verdad es que hasta el momento la política del voto útil le ha funcionado al PP pues es obvio que, aunque a una mayoría de sus votantes le produce rechazo su actitud, a la hora del recuento sigue siendo la opción con más intención de voto si bien ahora vemos como Ciudadanos sigue su misma ruta. Es, en mi opinión, lamentable que todo sea así y se actúe pensando en que es lo que te dará más rédito político en lugar de defender los principios por los que se presenta el partido. Yo no creo en el voto útil sino en el voto en conciencia entre otras cosas porque aquel sólo es válido para el que lo recibe pero nunca para el que lo emite.

Es asombroso, por demás, como se tergiversa el sentido de lo que es un partido político, según el artículo 6 de la Constitución, donde se nos dice que los partidos deben ser la manifestación de la voluntad popular cuando lo que vemos a diario es todo lo contrario. Un ejemplo de esto lo vemos hoy mismo cuando el PSOE se opone al mantenimiento de la prisión permanente revisable cuando sus dirigentes conocen que el 80% de su masa social la apoya.

Somos  los españoles acreedores a ganar un premio “guiness” de los récords como sufridores en grado máximo de una clase política incompetente a la que se supone que hemos elegido y que nos maneja a su antojo. Hoy nos dicen esto, mañana aquello, no se atienen a sus programas y nos abocan en definitiva a optar en última instancia por lo que llamamos voto útil.

Resulta paradójico que transcurridos casi 80 años las palabras que José Antonio Primo de Rivera dijo respecto a que España había venido a menos por la lucha de clases, las divisiones entre partidos y los separatismos, cobren absoluta vigencia salvo en lo que se refiere a la lucha de clases en mi opinión concepto superado por la existencia hoy de una clase media entonces inexistente.

El voto útil seguirá existiendo por desgracia pero desde luego no será conmigo que apoyo y apoyaré a quienes se aproximen a lo que me dicta mi conciencia y no a las conveniencias de este o aquel partido.

General de División (R.) Juan Chicharro Ortega

 

 

 

 

 

 

“ELECCIONES EN UN LUGAR DE ESPAÑA LLAMADO CATALUÑA. MÁS DE LO MISMO” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Les extraña? ¿Recuerdan el 1 de octubre? ¿Recuerdan cómo y cuándo se aplicó la Ley en España? ¿Por qué extrañarnos de los resultados de unas elecciones que nunca debieron convocarse? Nunca se debió llegar a esta situación en la que el escándalo político asola a España y entramos en el camino de la desaparición como Nación. Uno en busca y captura, otro (s) en la cárcel y los más en Babia. Los resultados de las elecciones en Cataluña son preocupantes, pero más lo son quienes encabezan las formaciones políticas que nos han conducido a esta situación. Entre unos y otros ¡lo han logrado!

Solo un cierto aire de esperanza: la que supone que por primera vez gane las elecciones en Cataluña un partido que ni es independentista ni juega con dobles intenciones. Ciudadanos se ha presentado en Cataluña como partido de España y para España, y ha ganado. No gobernará, o sí, porque el independentismo suma mayoría. Pero esto significa que todavía estamos a tiempo, aunque cueste un alto precio y largo plazo.

Solo destacar un dato muy duro y que debería hacer pensar a su responsable: el partido menos votado, casi expulsado de la política catalana, ha sido el Partido Popular que, si no me equivoco, es el que gobierna, o debería hacerlo,  en España. No es necesario el más mínimo recogimiento para el análisis. Los escandalosos resultados lo dicen todo. La falta de perspectiva de tiempo y espacio es la causa de la derrota en cualquier enfrentamiento. La base fundamental del arte del combate consiste ante todo en vencer al otro. Hay que luchar y vencer y si no se hace no se han cumplido los deberes. Es una derrota y eso tiene sus responsables. Es la hora de tomar la determinación de morir políticamente, individualmente, asumir responsabilidades.

Quien venga detrás debería empezar a ver cerca lo lejano y lo cercano de forma lejana. Los aduladores solo empeoran y aumentan el fracaso sin dejarte ver las formaciones contrarias que avanzan al ritmo de los tambores. Un general derrotado por vacilante, por no convertir la postura habitual en la postura del combate, por no tener la postura de combate como postura habitual, debe ser retirado del mando, no debe seguir en su puesto ni un minuto más.

<<La pérdida de la batalla ha quebrado las fuerzas del Ejército y todavía más la fuerza moral que la fuerza física. Una segunda batalla, a menos que no fuese favorecida por nuevas circunstancias, conduciría a un desastre completo; posiblemente al aniquilamiento: este es un axioma militar >> (De la Guerra-Clausewitz).

No es necesario dar los nombres de los generales; simplemente retirarlos, con sus Estados Mayores a la cabeza. Lo que nos estamos jugando es un asunto vital, el asunto que lleva a la supervivencia o a la aniquilación: de España, de un lugar de España llamado Cataluña, que algunos han convertido en campo de batalla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

22 diciembre 2017