¡AH! ¿TORRA? ¿CUÁNTAS DIVISIONES TIENE TORRA? (Rafael Dávila Álvarez. General de División -R.-)

1 de octubre de 2018

En esta jornada independentista el Gobierno de España cede terreno ante el ataque de las fuerzas que a su manera y modo han declarado la República Catalana declarándose enemigos de la Ley que rige la convivencia en España. Una revolución o guerra con todos los pronunciamientos.

Desde el 1 de octubre del pasado año han alcanzando casi todos sus objetivos mientras las fuerzas constitucionales entregan sus posiciones sin oponer resistencia. Para los independentistas, que son los que han atacado y roto las hostilidades, su enemigo es todo aquel que habla español, que se dice español, que siente a España y a Cataluña como identidad.

Hace un año decíamos que solo había una solución: un Pacto de Estado que condene para siempre cualquier intento secesionista, pasar de las palabras a los hechos. Ya no valen los acuerdos de cara a la galería entre los grandes partidos parlamentarios. Es necesario un pacto de Estado sin intereses, sin letra pequeña, sin mentir al pueblo soberano. Si se rompe la Nación, ese mismo día se gestará la resistencia. Adiós seguridad. En todos los órdenes. Dolor, temor y ruina.

A lo largo de este año la situación ha evolucionado de modo que casi todos los españoles, que son muchos, dudan del presidente del Gobierno actual. Solo hay que recordar que lo es gracias a los independentistas.

Las revoluciones las ganan las armas o el dinero. Aquí las armas (por ahora) ni están ni se las espera. ¿Dónde está el dinero? Sería sorprendente descubrir que la revolución, esta guerra, se esté pagando con el dinero de España, de todos los españoles. Un secreto a voces y publicado en el BOE. Para prueba el Gobierno de España les acaba de regalar unos millones de euros, 1500, para que sigan los combates. De esos milloncejos cerca de la mitad son para subir los sueldos de los mozos de escuadra, mientras las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, y los soldados de los Ejércitos de España, asisten atónitos al espectáculo.

Sabemos quien es Puigdemont, el derrotado de Waterloo, el tonto útil, pero no sabemos en toda su dimensión quien es Torra. Cuando parte de su currículo, de su pensamiento, palabra y obra, ha sido desvelado su reacción ha sido desafiante: la amenaza como estilo.

Permítanme que con pocas palabras diga como se dialoga con este personaje. Es lo único que entiende:

¡Ah! ¿Torra? ¿Cuantas Divisiones tiene Torra?

Mañana les daré el parte de guerra de este 1 de octubre.

Hoy nada más que hablar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez 

Blog: generaldavila.com

1 octubre 2108

 

 

 

 

 

¡YO SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL…! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Han intentado romper el país, pero la paradoja es que han conseguido unirlo. No tenemos que pedir perdón por usar el español. Ningún español va a tener que pedir perdón por usar su bandera, su lengua o sentirse partícipe de un proyecto común».

Son palabras del líder del partido político español de moda.

Marta Sánchez

Con la música de fondo, del corazón, todos al grito de: « ¡Yo soy español, español…!», « ¡Viva España!» y « ¡España, España!», se presentaba la llamada Plataforma España Ciudadana, en Madrid, encabezada por el líder del partido de moda, Ciudadanos. ¿Oportunismo? Ante miles de personas unidas alrededor de los símbolos de España: Bandera e Himno Nacional. Ponía letra y color, sentimiento y pasión, Marta Sánchez.

Me sorprendí. Algo muy grave debe estar pasando para que de repente la calle grite ¡España!, para que se movilice a los votantes alrededor de la Patria, para que un oportunista y hábil político levante su voz joven y se una a la de los tildados de rancios personajes de la caverna. De nuevo se reclama la Bandera, en los balcones, se apoderan de Marta Sánchez, Soldados del Amor, una proclama que quiere conquista, recuperación, motivación. Los rancios que llevamos hablando de España años, reclamando el nombre de España, pidiendo unidad y sentido de Nación, resulta que ya no debemos ser tan rancios y trasnochados como decían.

Hace unos días escribía un artículo: ¿Qué podemos hacer por España nuestra Nación? Y les hablaba de la necesidad de ir más allá, de encontrar la idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Solo hay una: España, la Nación. Una idea que arrastre y se enfrente con éxito al mayor problema que hoy tenemos, la quiebra de la unidad de España.

El líder de Ciudadanos presenta España Ciudadana

¿Qué cómo se hace eso?, les preguntaba. Sin teorías ni complicadas lecciones. Ahí lo tienen. Alguien se ha dado cuenta de que lo que decíamos no es mala idea. Volvamos a la unidad de la Patria, a la Bandera, al Himno y al sentimiento, sintiendo que esto se nos va de las manos.

Hasta el diario ABC se apunta, ahora, al fervor patrio, vendiendo pulseras con la bandera de España. A tres euros, desde este mes de junio.

Todos patriotas después de abandonar a España durante los años más decisivos. Después de permitir lentamente que la política acabe en enfrentamiento por lo esencial, el sentido de nación, que las cañas se conviertan en lanzas, ahora salta la alarma, tarde y mal, con la justicia en lucha ingrata, sola y abandonada ante la fractura, con Europa de espaldas y nuestros políticos llamándose andanas.

Nos señalaban como trasnochados, rancios, por defender la unidad de España, lo hemos hecho sin retóricas, sin retrocesos, sin nostalgias ni intereses de ningún tipo que no sean el amor a España que se traduce en progreso, en unidad, soberanía, libertad y futuro.

Por España. Todo por España. Todos juntos por España

Lo que unos abandonan otros recogen y utilizan. Y España está abandonada. Los partidos políticos han iniciado su carrera a las elecciones y toman postura, ¿o postureo? Nadie debería hacerse dueño de la idea de España, de sus símbolos, de su unidad. No hay ni debería haber una Plataforma España, única, de un partido, sino un compromiso firme de todos los partidos políticos serios, con idea de gobernar, para hacerlo desde la unidad, desde el respeto a la Constitución, a la soberanía e integridad territorial. Podemos confiar, no lo sé, pero no hay más alternativa, que en las tres fuerzas (juntos en lo fundamental son fuerza) constitucionales, Partido Popular, Partido Socialista y Ciudadanos. O parten juntos de la misma idea de España o esto se va al garete. Si seguimos con la nación de naciones, la tibieza en la defensa de la unidad de España, las cainitas traiciones, los dosieres bajo la mesa, la corrupción moral y la otra, el resultado del futuro electoral va camino de ser, una vez más, las dañinas taifas que nos llevan camino de la desaparición. ¿Tan complicado es un pacto de Estado, tan complicado es ponerse de acuerdo en lo fundamental frente a los graves ataques que sufrimos?  No es momento de experimentos. En tiempos de crisis no hacer mudanza. Dejemos los quizá necesarios cambios para otro momento. Ahora es el de hablar de unidad. El joven, oportunista e inteligente político, que se ve cerca de Moncloa, aprovecha la oportunidad de la dejación de España por otros y se pone a gritar: ¡Que Viva España! ¡Yo soy español, español! Sabe lo que hace y ocupa el hueco que otros dejan vacío. España vende, España mola, los españoles quieren recuperar España. Hay sed de España.

Pero no queremos al flautista de Hamelín sino a los tres mosqueteros y que no sea uno sino dos, tres, hasta setenta veces siete los que pronuncien el nombre de España.

No es rancio ni trasnochado el que como Eduardo Marquina, En Flandes se ha puesto el sol, recuerda:

« ¡Por España!
y el que quiera defenderla,
honrado muera.
Y el traidor que la abandone,
no tenga quien le perdone,
ni en Tierra Santa cobijo,
ni una cruz en sus despojos,
ni las manos de un buen hijo
para cerrarle los ojos».

Sé que es un sueño lo que escribo. A casi nadie desde el poder le importa España. ¿Por qué? Porque el poder es la puerta de la vanidad y la soberbia. Es el “mal de poder”, incurable, que te hace creer en ti, exclusivamente. No están dispuestos a ceder sino a seguir echándose a la cara los jirones de la Patria que han deshecho

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 mayo 2018