REFLEXIONES SOBRE LA DIRECTIVA DE DEFENSA NACIONAL 2020. Julio Serrano Carranza: Coronel de Aviación (R.) Real Ejército del Aire

El pasado día 11 de junio el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, firmó en el Palacio de la Moncloa y en presencia de la Ministra de Defensa, Margarita Robles, el JEMAD y los jefes de estado mayor de los ejércitos y armada, la nueva Directiva de Defensa Nacional 2020 (DDN-20).

Este documento constituye la base para el planeamiento de la defensa de España y está en consonancia con la L.O. de la Defensa Nacional 5/2005. Esta LO determina que corresponde al presidente del Gobierno asumir la dirección de la política de Defensa, sus objetivos y líneas maestras, y la elaboración de dicha directiva. Por otro lado, corresponde a la ministra de defensa el desarrollo y ejecución de la política de Defensa, asistir al presidente del Gobierno y dirigir la actuación de las FF.AA. tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

La DDN-20 persigue la misma finalidad que las directivas precedentes; establecer el escenario estratégico actual, con sus amenazas y retos para afrontarlos a través de unas líneas generales de actuación y unas directrices a ejecutar por el Ministerio de Defensa para la presente legislatura.

Hay que hacer notar que esta nueva Directiva de Defensa Nacional, es la primera que ve la luz tomando como referencia a la Estrategia de Seguridad Nacional que fue aprobada en el año 2017.

 ESTRUCTURA Y CONTENIDO

La DDN-20 sigue una línea continuista, en su formato, en relación con las directivas precedentes de los años 2004, 2008 y 2012.

Así, después de una breve introducción, en donde hace alusión a la pandemia generada por el COVID-19 y al inicio del ciclo de planeamiento con ocasión de la publicación de la nueva directiva; pasa a describir el escenario estratégico con especial interés al entorno europeo cercano, Mediterráneo, Sahel Occidental y el Océano Atlántico. En dicho apartado, haciendo un estudio prospectivo, presenta un panorama sombrío debido al retroceso del multilateralismo, la globalización y a un cambio en la dinámica de negociación y acuerdo, por otra de competición y confrontación que nos acerca a conflictos armados de envergadura.

Seguidamente, pasa a señalar las catorce líneas generales y objetivos de la política de defensa, en donde se hace un pormenorizado recorrido señalando el primer objetivo de la Defensa, la contribución a la paz internacional, el apoyo a las autoridades civiles, la potenciación del Centro Nacional de Inteligencia, así como la intervención de la Unidad Militar de Emergencia para hacer frente al cambio climático, entre otras.

Por último, pasa a describir las dieciséis directrices de actuación en donde se fomentará la Seguridad Humana, la preparación del personal de las FF.AA., la mejora de la calidad de vida y la integración de la mujer en la carrera militar, entre otras.

REFLEXIONES

Lejos de hace una detallada exposición sobre la nueva directiva de defensa nacional en vigor,que requeriría un estudio y análisis riguroso por parte de un especialista en temas relacionados con la estrategia y la política de defensa; mi propósito no es otro que el de comentar algunos de los puntos que me han parecido de especial relevancia, bien por su novedad o bien por las consecuencias que se pueden derivar de su aplicación.

INTRODUCCIÓN

Coincidiendo con el comienzo de la nueva legislatura, el Gobierno considera el momento adecuado para revisar y modernizar las directrices de la política de Defensa, acometiendo una actualización profunda de la Directiva de Defensa Nacional e iniciando así un nuevo ciclo de planeamiento, enraizado en la Ley de Seguridad Nacional de 2015 y la Estrategia de Seguridad Nacional de 2017.

A este respecto, y aunque la Orden Ministerial 60/2015 que regula el proceso de planeamiento de la Defensa, asume que una nueva DDN pueda motivar el arranque de un nuevo ciclo, también habría que haber mantenido la debida coherencia con los ciclos en curso de los países aliados y europeos, desligándolos de los vaivenes políticos.

Se podría afirmar que el ciclo de planeamiento en vigor hasta ahora 2016-2022 se ha cerrado en falso, con todas las consecuencias que ello conlleva para la estabilidad y continuidad de los planes en curso en los ejércitos y armada, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

El nuevo ciclo de planeamiento 2020-2026, además de contemplar los futuros retos en las FF.AA., tendrá que asumir los compromisos y objetivos del ciclo anterior inconcluso. Todo ello sin una estimación de gasto, fijo y tangible, destinado a la Defensa.

ESCENARIO ESTRÁTEGICO

  • Erosión en la arquitectura internacional de seguridad

La nueva DDN-20 nos alerta sobre posibles enfrentamientos armados de envergadura en base a fenómenos socioeconómicos. Para ello, hace uso de un razonamiento lógico empleando una cadena de silogismos:

CRISIS ECONÓMICA 2008 – GLOBALIZACIÓN – SOCIEDAD FRUSTRADA – MANIFESTACIONES VIOLENTAS – ANTI-SISTEMA – PROTECCIONISMO ECONÓMICO – REPLIEGUE DE PAÍSES – RETROCESO MULTILATERALISMO – CAMBIO DINÁMICA NEGOCIACIÓN – CONFROTACIÓN – POSIBILIDAD CONFLICTOS ARMADOS

No hay que ser un estratega muy avezado para asociar esta cadena de silogismos con la política que últimamente viene ejerciendo la administración del gobierno del presidente Trump. No deja de ser paradójico que, en la DDN-2012, por el contrario, se reconocía el liderazgo mundial de los EE.UU.

LÍNEAS GENERALES Y OBJETIVOS DE LA POLÍTICA DE DEFENSA

  1. El primer objetivo de la Defensa

Dentro de la escasa concreción y coherencia de algunos conceptos estratégicos que se señalan en la DDN-20 relacionados con la política de defensa española, no hay que negar su creatividad y populismo a la hora de expresar conceptos o definiciones, en lugar de aprovechar lo bien redactado y expresado con anterioridad.

Es el caso de la redacción de este punto, al parecer, basado en el Articulo 8.1. de nuestra Carta Magna. En el mismo,se habla de la “sociedad española” y “ciudadanía”, de la “Constitución” y el “ordenamiento constitucional” con un lenguaje retórico y redundante, pero sin hacer alusión a las Fuerzas Armadas, a sus ejércitos y armada, que si son mencionados en el artículo de referencia.

  1. Consecuencias cambio climático

Los integrantes de las FF.AA. siempre nos hemos sentido orgullosos de ser disciplinados, planificar bien nuestras misiones y tener un espíritu de sacrificio a prueba de bombas. Estas fortalezas, tan deseables para cualquier organización eficaz que se precie, han sido tomadas en consideración en la nueva directiva para integrar las capacidades y esfuerzos, militares, como los de la Unidad Militar de Emergencias (UME), y civiles, en sintonía con los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que en España gestiona el Vicepresidente Segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, siendo el Director de su Gabinete, el ex Jefe de Estado Mayor de la Defensa (ex JEMAD), José Julio Rodriguez.

A este respecto, sería muy conveniente delimitar las competencias y misiones de los civiles (seguridad) por un lado, y los militares (defensa) por otro, en este tipo de escenarios medio ambientales. Para los integrantes de las FF.AA. es habitual trabajar con otras instituciones y organizaciones conjuntamente, como ha sucedido en la Operación Balmis contra el COVID-19, pero sin perder la propia esencia de militares pertenecientes al Ministerio de Defensa.

No hay que olvidar que, como sucede todos los años en las campañas contra incendios forestales, corresponde a la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, dependiente del Ministerio del Interior, la coordinación y ejecución de dichos planes a través del Centro Nacional de Emergencias (CENEM). Así la participación del personal y medios disponibles de Protección Civil y Emergencias en este tipo de misiones de emergencias, siempre cuentan con el respaldo y apoyo especifico de la UME.

  1. La mujer en las operaciones de paz

Por Real Decreto de febrero de 1988, se reguló la incorporación de la mujer en primer lugar en los Cuerpos de Ingenieros de los Ejércitos y de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas españolas. Con la aprobación de la Ley de la Carrera Militar de 1999 desaparecieron todas las restricciones y las mujeres pudieron tener acceso a todos los cuerpos y escalas.

Hoy en día, la mujer forma parte de las filas de los Ejércitos y Armada como paracaidistas, Damas Legionarias, pilotos de caza, diplomadas de Estado Mayor, jefes de unidad y jefes de destacamento en misiones de paz en el exterior; superando el 13% de nuestros efectivos.

De ahí que no se entienda muy bien ese “punto de vista innovador” que puede aportar la mujer en las misiones de paz. La mujer ha dejado de ser noticia en nuestras Fuerzas Armadas hace ya 32 años. Son unas compañeras más en todas las Unidades, Centros y Organismos (UCO) del Ministerio de Defensa, hecho que nos llena de orgullo y satisfacción.

  1. Nivel tecnológico avanzado en las FF.AA.

La DDN-20 apuesta por fomentar y proteger una industria de Defensa innovadora, capaz de integrarse en proyectos y grupos empresariales multinacionales, especialmente en el ámbito europeo.

A este respecto hace una valoración muy explícita a un hecho evidente: “La excelencia tecnológica requiere de una adecuada inversión económica”. Esta frase, aunque llena de significado, no deja de estar vacía en su contenido.

Las fortalezas de nuestra industria de defensa, en donde día a día se potencian las tres actividades clave aludidas en la DDN-20: Investigación, Desarrollo, Innovación, Talento y Formación, en una nueva y ampliada ecuación (I+D+i+T+F), son manifiestamente concretas y tangibles.

Así, según los datos disponibles del ejercicio 2018 de la Asociación Española de Empresas Tecnológicas de Defensa, Seguridad, Aeronáutica y Espacio (TEDAE), las más de 80 industrias tecnológicas españolas con presencia en estos tres ámbitos de actividad, constituye un tejido empresarial que factura casi 12.000 millones de euros, exporta el 66 % de sus productos y servicios, contribuye con un 1 % al PIB de nuestro país, genera más de 60.000 empleos de alta cualificación técnica y dedica un 9 % de su facturación a I+D+i.

Sin embargo, ante estas fortalezas de las empresas españolas, nos encontramos ante una financiación incierta en los programas en curso para la modernización de nuestra FF.AA. debido a los recursos empleados para hacer frente a la pandemia del COVID-19. Por otro lado, vamos soportando una insuficiente inversión en los presupuestos generales del Estado asignados a la Defensa con un 0,92 % del PIB, uno de los más bajos de los países que forman parte de la Alianza Atlántica, superando tan sólo a Luxemburgo con un 0,56% de su PIB.

Esta última circunstancia se agrava aún más, cuando vemos que, en la Cumbre de la OTAN en Londres del pasado mes de diciembre de 2019, de los 29 países que la integran, 9 se presentaron ya con los deberes hechos. Es decir, con un gasto en Defensa superior al 2% del PIB, un objetivo que la OTAN fijó en la Cumbre de Cardiff en el 2014 y que también recuerda la administración norteamericana en todas las asambleas.

  1. Impulsar una mejor calidad de vida

Esta es una de las líneas generales de actuación más significativas, en la recién estrenada DDN-20, por la preocupación y empatía del Gobierno para mejorar las condiciones de vida y la formación del personal de las FF.AA., así como el apoyo a sus familias.

Es un hecho más que probado que, en determinadas ocasiones, el dilema de cuanto para cañones y cuanto para mantequilla también se plantea en el ámbito interno en las FF.AA. Los cada vez más limitados recursos financieros de la Defensa hacen que se inviertan, casi en su totalidad,para alcanzar la excelencia en las misiones asignadas, más que en lograr el deseado bienestar y unas condiciones de vida dignas para quien las va a llevar a cabo y para sus familias.

Todos los que hemos tenido el honor de mandar una unidad, sabemos la necesidad imperiosa de invertir en prestaciones sociales y de bienestar para nuestro personal y sus familias (guarderías, centros de ocio, alojamientos, residencias para el personal de servicio, comedores, instalaciones deportivas y recreativas, etc.) que, seguro que redundaría de manera muy positiva en la eficacia y operatividad de las unidades.

DIRECTRICES DE ACTUACIÓN

  1. La Seguridad Humana

Este concepto, novedoso en la DDN-20, fue acuñado en el año 1994 en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) tomando como referencia el informe titulado las “Nuevas dimensiones de la seguridad humana”.

En dicho informe se destacan las cuatro líneas básicas del concepto de Seguridad Humana: universalidad, interdependencia de sus componentes, centrada en las personas y la prevención temprana. Así como sus siete ámbitos relacionados: Seguridad económica, alimentaria, sanitaria, medio ambiental, personal, comunitaria y política.

Este concepto conforme con la Carta y Resoluciones de las Naciones Unidas, junto con los 13 países que conforman la Red de Seguridad Humana, persigue modificar la concepción tradicional de Seguridad del Estado, que en países totalitarios y del tercer mundo constituye el caldo de cultivo propicio para perpetrar toda clase de violaciones de los derechos humanos en contra de sus propios ciudadanos; por la supremacía de la Seguridad Humana, que protege a las personas antes que al propio Estado.

Hay que señalar que, desde su creación, este concepto ha sido muy debatido y polémico. En primer lugar, por su falta de concreción y definición, a la hora de delimitar conceptos como la Seguridad y la Defensa. En segundo lugar, por la persistente predisposición de algunos países y numerosas ONGs, en alinear la

Defensa con la Seguridad del Estado, esta con la Defensa Militar y,en su recta final, con el Militarismo, que detrae recursos económicos y humanos en detrimento de otros bienes más necesarios para la seguridad integral de las personas, como la sanidad, la educación, etc.

Este concepto de Seguridad Humana en la Directiva de Defensa Nacional, que podría haber pasado desapercibido y como un brindis al sol de buenas intenciones populistas, puede tener su repercusión en la Política de Defensa española cuando, como ya hemos señalado, corresponde a la vicepresidencia segunda de Pablo Iglesias afinar la sintonía de España con los objetivos y principios de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.

CONCLUSIÓN

Como resumen de los puntos anteriormente expuestos, me gustaría hacer hincapié a tres aspectos que, a mi modo de ver, no se definen con la suficiente y necesaria concreción:

  • La nueva Directiva de Defensa Nacional 2020 se va a caracterizar por los efectos económicos y financieros generados por la pandemia del COVID-19. En particular, por la falta de compromiso del Gobierno en fijar los recursos económicos necesarios y suficientes para desarrollar las líneas generales y directrices que contemplan dicha directiva.
  • Para un mayor aprovechamiento de los recursos humanos y materiales del Estado ante situaciones de emergencia, sería conveniente delimitar y definir las funciones y misiones de los organismos civiles (seguridad)y los propios de la institución militar (defensa). Seguridad y Defensa, tienen funciones afines y pueden trabajar conjuntamente, pero tienen objetivos diferentes.
  • El advenimiento e inclusión del concepto de Seguridad Humana en la DDN-20 puede generar controversia tanto en la generación de recursos económicos para mejorar las FF.AA. como en la ambigüedad de la Diplomacia de la Defensa en la política exterior española.

Para finalizar, y dado el debate que suscitan los conceptos de Seguridad y Defensa y entre la Seguridad del Estado y Seguridad Humana, hoy en día en total sintonía al vivir en un estado democrático y de derecho como es el Reino de España, quiero expresar mi total identificación, por la memoria de los que nos dejaron y por los que estaríamos dispuestos a ello, con el antiguo adagio latino del poeta Horacio que decía: “Dulce et decorum est pro patria mori, sed dulcius pro patria vivere”.

Julio Serrano Carranza

Coronel de Aviación (R)

Real Ejército del Aire

Blog: generaldavila.com

LA DIRECTIVA DE DEFENSA NACIONAL Y EL ARTÍCULO 8.1 DE LA CONSTITUCIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Directiva de Defensa Nacional es de vital importancia en el seno de las Fuerzas Armadas.

<<Es el documento máximo del planeamiento de la defensa de España y ocupa el lugar principal tras la Ley Orgánica de la Defensa Nacional 5/2005  en la política de defensa española>>.

<<El objeto común de todas las Directivas de Defensa Nacional es establecer las líneas de actuación y objetivos que persigue el Ministerio de Defensa para la legislatura>>.

Creo que con esas premisas sobra insistir en su importancia. Marca a la Cúpula Militar el concepto de empleo, la línea a seguir de acuerdo con lo que el presidente del Gobierno y su Gobierno determinan para las Fuerzas Armadas dentro del concepto de Defensa Nacional (su concepto).

En román paladino: nos dice (les dice) cómo este Gobierno piensa dotar y utilizar (presupuestos, organización, estructura, misiones…) a las Fuerzas Armadas dentro de la Defensa Nacional.

Claro que nada es más importante que la Constitución y a ella se deben y se debe cualquier ley, decreto, reglamento, orden o directiva.

Hubiese querido analizar detenidamente para ustedes la recién aprobada Directiva de Defensa Nacional (DDN 2020). En ello estaba, contrastando criterios, recibiendo opiniones y…

La Directiva recién aprobada es de escaso valor y de difícil interpretación porque ni responde a la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN-2017) y olvida (¿intencionadamente?) aspectos de vital importancia: despliegue en Letonia, Daesh, Afganistán, Irak, OTAN…  ¿Qué hacemos y para qué estamos en la frontera rusa, en Turquía, Afganistán, en Malí…? ¿Seguiremos? Se lo habrán dicho al oído al JEMAD.

Repito, en esas estaba, pero he tenido que dejar las conclusiones para otro artículo porque hay algo más importante y grave en la Directiva que la convierte en sospechoso documento.

Han cambiado el artículo 8.1 de la Constitución española señalando a las Fuerzas Armadas una misión diferente a la que la Ley le asigna. No tengo la menor duda de que es intencionado.

La Constitución, en su artículo preliminar, ni más ni menos, da misión a las Fuerzas Armadas. Copio textualmente.

Artículo 8.1.  Fuerzas Armadas: <<Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>.

La Directiva de Defensa Nacional 2020 firmada por el Presidente del Gobierno en presencia de la ministra de Defensa, del Jefe de Estado Mayor de la Defensa y de los Jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército de Tierra dice textualmente en su página 5:

  1. El primer objetivo de la Defensa es proteger al conjunto de la sociedad española, su Constitución y los valores, principios e instituciones que ésta consagra para el pleno ejercicio de los derechos y libertades de toda la ciudadanía, así como garantizar la soberanía, independencia e integridad de España y el ordenamiento constitucional, de acuerdo con el artículo 8.1 de la Constitución.

Pues sí, pero el artículo 8.1 no dice eso. Detalles de enorme importancia.

La Directiva de Defensa Nacional, repito, de Defensa, suprime el verbo defender, antipático verbo, incómodo e inapropiado para los tiempos que corren, que aquí nadie defiende nada y todos siguen la senda del pastor de la Moncloa. Proteger y garantizar. Pues eso: lo que hace una empresa de seguridad. Alude al artículo 8.1, pero olvida lo principal: defender.

Vamos al problema de fondo y a la intencionalidad. Mala sin duda.

El problema actual de España es su integridad territorial, amenazada por el separatismo que busca romper la unidad de España, su integridad territorial y no otra, y las Fuerzas Armadas, Constitución en mano, tiene como misión: <<…defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. Hay que repetirlo: defender, que distinto es defender que garantizar. ¿Por qué ese cambio? ¿Por qué cambiar las palabras de la Constitución? ¿Quién les da ese poder?

La Directiva de Defensa Nacional marca las líneas de actuación y objetivos que persigue el ministerio de Defensa para la legislatura. Repito: ministerio de Defensa, que no puede salirse de lo marcado por la Constitución para las FAS. No es posible modificar una coma de la misión y olvidarse de la Defensa para cambiar el término por garantizar. No sé quién garantiza, pero las Fuerzas Armadas defienden su territorio, íntegro, el de España, y su Constitución, con lo que garantizan su soberanía e independencia.

<<La razón de ser de los Ejércitos es la defensa militar de España>>.

Dice la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional que <<la política de defensa tiene por finalidad la protección del conjunto de la sociedad española, de su Constitución, de los valores superiores, principios e instituciones que en ésta se consagran, del Estado social y democrático de derecho, del pleno ejercicio de los derechos y libertades, y de la garantía, independencia e integridad territorial de España. Asimismo, tiene por objetivo contribuir a la preservación de la paz y seguridad internacionales, en el marco de los compromisos contraídos por el Reino de España>>. El redactor de la Directiva (Dirección General de Política de Defensa) ha copiado de lo general lo particular sin diferenciar a quien va dirigida cada cosa.

Dentro de esa ley general, de Defensa Nacional, en la que participan y forman parte todas las instituciones y el conjunto de la sociedad española, las Fuerzas Armadas cumplen con la misión constitucional de DEFENSA: Exterior, frente a una amenaza o agresión que atente a la soberanía, independencia o integridad territorial del Estado español. Interior, frente a la subversión y cualquier intento de secesión (unidad territorial). De la Constitución, frente a cualquier amenaza que va desde el desorden a la revolución y que sea un ataque a los principios consagrados en el texto constitucional.

Cuidado con la semántica. ¿Otra concesión más a los separatismos?

Integridad territorial. Si hablamos de defensa de la <<integridad territorial y el ordenamiento constitucional>> de España, es algo que corresponde en última instancia a las Fuerzas Armadas, siempre, por supuesto, cumpliendo órdenes del poder civil.

Conviene no modificar ni una coma. No llevarnos a engaño. ¡Con lo fácil que hubiese sido copiar el texto constitucional!

Próxima Directiva de Defensa: Paz y Amor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 junio 2020

La Directiva de Defensa Nacional 2020

 

 

 

 

EL BREXIT, DONALD TRUMP Y OTRAS DISQUISICIONES ESTRATEGICAS. Capitán de Navío (R.) Aurelio Fernández Diz

Desde mi última colaboración en este blog, hace pocos meses, en la que consideraba lo importante que sería para Europa, y para el mundo entero, la incorporación de Rusia al concierto europeo, se ha producido la coincidencia de la salida aprobada por referéndum, pero aún no cumplida, del Reino Unido (RU) de la Unión Europea (EU) y la elección del nuevo presidente de los EEUU  Donald Trump. La importancia de esta coincidencia reside en que ambos acontecimientos vienen a propiciar algo en la misma dirección: la necesidad urgente  de una política exterior común que sea el  sustento de una verdadera defensa compartida. Es decir, que la UE, ya sin el RU, se responsabilice de una vez por todas de su propia defensa.

Nadie puede dudar de  que el Reino Unido forma parte de Europa y es, además, una de sus  partes más importantes y trascendentes. La geografía y la Historia así lo demuestran. Sucede en cambio que los británicos, al menos en su mayoría, sus gobiernos y hasta  sus diplomáticos se comportan como si no lo fuera. Es como si  la  configuración insular del territorio en el que habita el  pueblo británico  hubiera contribuido a darle  una mentalidad, una seguridad en sí mismos que, a lo mejor, no se corresponde con una realidad bien  fundamentada. El pueblo británico es un pueblo europeo que, después de aprobado el Brexit, parece demostrar  que no desea serlo porque las obligaciones que impone la UE representan una carga, una limitación a su soberanía que considera  inadmisible.

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Sin tener motivo alguno para descalificar todos los intentos de organizar una defensa y una seguridad netamente europeas la realidad es que la falta de una verdadera unión política entre todos los  países que hoy forman la UE  hace languidecer todos los esfuerzos e iniciativas para alcanzar una efectiva defensa. Tanto es así que cualquier observador pudiera pensar que ya que existe la OTAN, que  se adorna de una envidiable  eficacia operativa y de  una envidiable también capacidad de adaptación a la cambiante situación internacional, ¿para qué crear una nueva organización defensiva, limitada a Europa, como en su día se intentó con la UEO, si ya existe la OTAN?  La defensa europea podría concebirse como  simple pilar oriental de la organización. El único problema sería que el proceso de la toma de decisiones nunca podría ser exclusivamente europeo y que, además, gran parte de los países de la UE no son miembros de la OTAN situación que, por otro lado, podría tener una solución no muy difícil. Pero una defensa europea obligada a desarrollarse dentro de la OTAN es indudable que carecería de una capacidad de actuación  independiente, impensable sin tener en cuenta la voluntad y los intereses de Canadá y de los EEUU, al otro lado del Atlántico y ahora también , después del Brexit, del RU en este lado del océano.

 En la época de la guerra fría esta situación  de dependencia de la UE de la OTAN era aceptada de buen grado porque la mayoría de los países europeos vivían en paz protegidos por la sombrilla nuclear norteamericana. Ahora, en otra situación internacional, Europa está pudiendo comprobar como sus criterios en cuestiones  defensa y seguridad no son tan coincidentes con los norteamericanos, como antes lo eran. Dos visiones estratégicas que cada día parecen más divergentes, la de Alemania y la del Reino Unido, ya no coinciden ahora mismo como pudieron haber coincidido en el pasado. La primera, representada  por el pensamiento  de Ángela Merkel que, por su trayectoria vital, no puede dejar de mirar tanto al Este como hacia el Oeste y la segunda, más atlántica y centrada en considerar que puede defender mejor  sus  intereses alineándose incondicionalmente con  la visión estratégica   de los EEUU. La elección de Donald Trump no ha hecho más que resaltar una predisposición política del RU que no es nada reciente.

En la misma línea, llama la atención, lo que podría  confirmar todo lo expuesto con anterioridad, que las recientes conversaciones  entre el presidente ruso Putin, la canciller alemana Merkel y el presidente francés Hollande sobre los bombardeos indiscriminados en Alepo se haya celebrado con  la ausencia de la primera ministra británica Theresa May que, ahora mismo, parece dedicar todo su tiempo a preparar el Brexit en las mejores condiciones posibles. El Reino Unido está dando evidentes señales de  intentar abandonar el camino, el destino europeo, en la parte de sus cargas, de sus obligaciones  pero no en la parte de sus ventajas como puede ser la participación en un mercado único para sus exportaciones, en todo lo posible,  cautivo.  En realidad es la misma enfermedad que afecta a los políticos españoles que se califican de nacionalistas: esperanza de quedarse, insolidariamente, con la mayor parte de la tarta.

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El Reino Unido no quiere una defensa europea. Por no querer parece que tampoco ve con buenos ojos una Europa unida y fuerte que pueda representar en el futuro un serio competidor económico y no digamos militar. Todo parece indicar que tenía razón el General De Gaulle cuando ni quería oír hablar de una posible entrada del Reino Unido en el entonces  Mercado Común. Nunca sabremos con exactitud si los problemas de falta de identidad y comportamiento europeo de algunos países miembros de la actual UE son el reflejo, el  resultado de la  política exterior británica  que tiende a ser copiada por otros como ejemplo de cómo se pueden defender  a ultranza los intereses particulares en perjuicio de los intereses del conjunto.

El próximo presidente de los EEUU  Donald Trump, con sus declaraciones, viene a rematar el cuadro que el RU empezó a pintar, hace solo unos meses, con su anunciado Brexit. Trump ha llegado a manifestar que él no quiere una OTAN como la actual en la que, a pesar de los años transcurridos desde su creación, los EEUU aún no han  obtenido cumplida respuesta a su  tan anhelada aspiración: el  necesario reparto de cargas o  “burden saharing.”  Es decir, en la “conjunción “ anglo americana , la defensa europea tiene que llevarse a cabo dentro de una  OTAN, dirigida principalmente por los EEUU y Reino Unido y…pagar más por ello. La verdad es que en las actuales circunstancias de la situación internacional la propuesta no parece muy apetecible para el conjunto de los europeos. Sin embargo, Trump también ha declarado que quiere ser amigo de Putin y en eso puede encontrar un fuerte apoyo de los políticos europeos continentales que aspiran, sin renunciar a  las posibilidades virtuales de la OTAN,  a una política de seguridad y defensa verdaderamente propia y que pueda equilibrar los inconvenientes  de  la excesivamente polarizada visión anglo americana,  en una relación de igual a igual, como tantas veces se dice ahora.

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¿Cómo afecta todo esto a España? Pues todo parece indicar que le afecta muy directamente y para bien. Los gobiernos de España tendrán que enfrentarse a la necesidad de definir una estrategia de defensa, una estrategia militar propia, y no limitarse a una estrategia de seguridad nacional, como la definida en el año 2013, que se puede resolver práctica y únicamente con recursos civiles, pero que no da cumplida respuesta a nuestras  necesidades estratégicas.

En los últimos años hemos podido comprobar como los distintos gobiernos que se han relevado en el poder, socialistas y populares,  resolvieron sus preocupaciones estratégicas con la simple promulgación al principio de las distintas legislaturas de directivas de defensa, que  luego dormían el sueño de los justos en los cajones de alguna  mesa. Hubo, sin embargo, alguna honrosa excepción: la Revisión Estratégica de la Defensa (RED)  firmada en el año 2003 por el presidente Aznar. Fue la primera vez que se redactaba, siguiendo probablemente la estela británica, un documento de esta naturaleza, un buen documento que, con el paso de los años y de los gobiernos, se fue descafeinando, especialmente durante las dos  legislaturas bajo la  presidencia de Rodríguez Zapatero que terminó elevando a los altares al  llamado documento Solana que el gobierno socialista estableció como referencia única, como marco  para la redacción de cualquier estrategia de seguridad. El documento Solana estaba basado en la experiencia del propio ex Secretario General de la OTAN y en  los conceptos que se manejaban entonces, en el ámbito de la propia organización,  referidos principalmente a cuestiones y problemas  de  seguridad. Y fue aquí, y así, donde se produjo el desvío, la bifurcación en el pensamiento estratégico que ha permitido, y lamentablemente parece que  está todavía permitiendo,  tratar cuestiones solo  de seguridad como si  de defensa se tratasen. En la OTAN siempre se sostuvo que  las cuestiones relacionadas con las estrategias de  defensa eran, y son, de consideración y competencia exclusiva del ámbito nacional.

Durante el  siguiente gobierno, del partido popular, el  presidente Rajoy  promulgó la Directiva de Defensa Nacional 1/2012 en cuyo punto 4.1 se anunciaba una Revisión Estratégica de la Defensa (RED) que , hasta donde hemos podido constatar, todavía no se ha redactado. Posiblemente afectada  por el desvío conceptual antes mencionado,  aquella RED, aún no nacida, parece que se ha transformado, según todos los indicios, en  la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) 2013 que implica directamente  a casi todos los agentes civiles y  menos directamente a los responsables de la defensa  como pueden ser los ejércitos cuyas necesidades de definición estratégica  han quedado, una vez más,  postergadas. Es muy posible que una nueva directiva de la defensa nacional que  promulgue el nuevo gobierno del partido popular pueda incluir el anuncio de una RED, como se  hizo en la directiva del año 2012, y como ahora  sería muy deseable. Se dice que la defensa no debe de estar circunscrita al ámbito militar, que es, o debe ser, una responsabilidad de todos, algo en lo que podemos estar de completo acuerdo. Pero resulta que la ESN 2013 no es algo que pueda ser compartido por todos porque en ella prácticamente se  excluyen los temas propiamente de la defensa y a sus tradicionales ejecutores: las fuerzas armadas cuyos jefes de estado mayor no tienen silla en el Consejo de la Seguridad Nacional, ni siquiera, en este caso, detrás de su ministro de defensa, como antes la tenían de pleno derecho en el Consejo de la Defensa Nacional. Lo que a nuestro juicio confirma  todo lo que aquí se viene afirmando: la ESN es una estrategia de solo eso, de seguridad, pero no es una RED, no es una  estrategia propiamente de defensa que pueda justificar las a veces considerables, pero necesarias,   inversiones militares

Si la RED estuviese redactada como aquí se propone, a lo mejor el Ministerio de Asuntos Exteriores hubiera tenido razones suficientes para no negociar la suspensión de una escala de  reabastecimiento en Ceuta de la flota rusa, camino del Mediterráneo oriental, que, como en otras muchas ocasiones, estuvo previamente autorizada. Esta escala hubiera supuesto un claro beneficio para los intereses económicos de la ciudad. Atender a la petición del Consejo Atlántico que, por la realidad de lo acontecido vino a defender con gran urgencia y determinación los intereses británicos antes que  los españoles, no deja en una posición muy airosa a nuestros ministerios de Exteriores y Defensa. Todo ello agravado por una odiosa discriminación en virtud de la cual la OTAN considera a Gibraltar como territorio a defender y no así a los territorios españoles en el Norte de África. Por otra lado, contrasta mucho cómo el  Reino Unido  no se muestra nada  diligente con la defensa de los intereses españoles en Gibraltar cuando se refieren a la  entrada  en puerto de submarinos nucleares averiados, a la instalación de gasolineras flotantes, a entorpecer los trabajos de la Guardia Civil en su lucha contra del tráfico ilegal de tabaco y estupefacientes, o cuando se efectúan rellenos para ganar terreno al mar en una zona definida por la UE de protección medio ambiental, por poner solo simples  ejemplos de cómo se comporta nuestro aliado en una colonia que, además, no le pertenece. Y, para rematar los despropósitos, parece ser que Trump comparte con sus más cercanos asesores de la Heritage Foundation la idea de  que,  para los intereses de los EEUU,  es mejor que  Gibraltar se conserve en manos británicas en lugar de un eventual traspaso de la colonia   a manos españolas. Y, si este es el trato que recibimos de nuestro principal aliado en la OTAN,  podrá comprenderse con facilidad la desolación, el desánimo y la tristeza que consideraciones  como ésta producen en el alma de la mayoría de  los españoles que no solo desean recuperar cuanto antes su integridad territorial si no que hubieran deseado, además, que esta se produjese como resultado de  una plena  coincidencia de los intereses de España y de los EEUU  en el seno de la Alianza Atlántica a la que ambas naciones pertenecen.

Por tanto, y  para finalizar, solo decir que España debe de tener personalidad estratégica suficiente para poder defender sus propios intereses,  incluso ante sus propios aliados,  para no verse obligada  a defender con innecesario seguidismo los intereses de otros. Esa sería sin duda la mejor contribución a una defensa europea verdaderamente común y compartida.

Aurelio Fernández Diz

CN (R)

Foro de Pensamiento Naval.