HAN ECHADO AL REY DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En este caso ha sido a Don Felipe. De Cataluña (Expaña). No dejarte ir es peor que echarte.

Es la primera vez que no asiste el Rey al acto de entrega de despachos de los nuevos jueces. Se le invitó, confirmó su asistencia y, después, dijo no. Moncloa, los del Palacio, dicen que la ausencia es por motivos de seguridad. ¡Mira por dónde! Pues ¡A mí la Legión!, que la ministra de Defensa dice ser de la familia legionaria.

La Zarzuela calla, luego otorga: seguridad. Si una nación no es capaz de <<asegurar la seguridad>> del Jefe del Estado, ¿cómo va a ser capaz de hacerlo con sus ciudadanos?

Dimitan los responsables y entréguense los culpables.

Están ocurriendo muchas cosas en España. Esta, hasta ahora, es la más grave sin ningún género de dudas. A poquitos; y con la última cucharada te tragas el sapo.

Ceuta y Melilla fueron también vetadas en los viajes del Rey por las Comunidades. El presidente del Gobierno fue el culpable.

Entre republicanos viscerales, pelotas indiferentes, e inútiles monárquicos, anda el juego. Pero lo peor es la mala gente. La que a juicio de Diego Saavedra Fajardo su actitud imita el curso de la culebra torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza; señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje.

La culebra ya ha mordido y el veneno está haciendo sus efectos. ¿Antídoto? Son ustedes, somos todos, los que vivimos en la placidez de dejarnos llevar por el dulce efecto adormecedor de la sustancia.

Si esto sirve de algo debería ser para que los españoles abran los ojos y se den cuenta de qué estamos en manos de carceleros: recortes a la libertad, comunismo y placet al blanqueo del terrorismo, pobreza que viene y expaña en fabricación. Indudablemente que ni la madre que la parió.

De nada servirá afanarse, nadie luchará en defensa de la identidad, porque lo peor de todo esto es que, parece, que los españoles estamos encantados con lo que tenemos y con lo que no vamos a tener: orden y trabajo.

Oposición: ¿Hay alguien más? Que oigan a Paloma San Basilio: Juntos. Cruzar en rojo lo semáforos.

El lejano 3 octubre de 2017 fue un día memorable, cuando el Rey dejó claro el futuro de España. Todos confiábamos en su mano firme, en la Ley y sus intérpretes. Por España, iba Todo por España. Es pasado.

Cada vez se amortiguan más las palabras, se pierden en horizontes de acontecimientos.

Llevo mucho tiempo sospechando que el enemigo está dentro. Muy dentro. Hasta en el ADN.

Al Rey Alfonso XIII le gritaban: <<No se ha marchao, que le hemos echao>>. Don Juan Carlos se ha ido. A Don Felipe le prohíben pisar Cataluña.

También Ceuta y Melilla.

Estado de Alarma. No termina ahí la cosa. La Constitución lo contempla, con paso firme y paso siguiente: Excepción y Sitio.

Excepcional y grave es que el Rey no pueda desplazarse por España y que su seguridad esté en peligro: ¿porque tenemos unos peligrosos políticos que la ponen en peligro?

El presidente del Gobierno es el culpable. Debe una explicación pública a los españoles. Es inadmisible. Es lo más parecido a una dictadura del tipo de las contempladas con admiración por algunos de los que con él gobiernan.

España condenada. Los condenados indultados.

«¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo… con lealtad al Rey, y guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado?».

Guardar y hacer guardar (o alguien tendrá que hacértela guardar).

Cúmplase la Ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

24 septiembre 2020

 

UN NUEVO TÍTULO DE NOBLEZA: 240.000 DEL ALA Rafael Dávila Álvarez

En euros es un buen sueldo, aunque sea al año.

Los abrazos: <<lo que este tiene que saber>>. Le rodea un silencio inicial, es dueño de la palabra. Nadie pregunta en su presencia, por si acaso.

Que te sonría será bueno, ¿o no?: ¿Sabrá lo de?

Del abrazafarolas al abrazasecretos, y quien no maneja, por delante o por detrás, por dentro, o por el medio, la cocina o kitchen, la despensa, la nevera, o el frutal —siempre en inglés o en romano—, no es nadie.

Los militares siempre han sido pobres, exceptuando aquellos que por familia, suya o política, hayan heredado un buen título económico. La riqueza está (ba) en la añoranza. Ahora en el Consejo de Administración.

Los hay, civiles y militares, con y sin título o graduación, procedentes de los injertos sobre el árbol del socialismo que fructificaban en billetes de 500 euros hasta que los retiraron y hubo que injertar —fidelidad—en otras ramas. Del injerto salieron frutos codiciados: Ley de Memoria Histórica y, ahora, tras sucesivos injertos, renovados frutos, la de Memoria Democrática, todo para desmemoriados.

Dicen que les fue muy mal y es hora del <<ahora me toca a mí>>. Esta nueva ley acabará con los títulos de la(s) etapa(s) anterior(es), que no podrá(n) mencionarse si la cárcel quieres rehuir. Suprimidos los de aquella nobleza, que ya no obliga, hoy se reparten títulos nuevos, más y mejores.

El de marqués ahora se llama 240.000 euros y solo has de sentarte en un consejo de administración, sonreír y mantener el secreto:

—Aquí estoy yo; que sé lo que sé; más lo que tú crees que sé; yo soy el que soy, incluso yo soy.

Conozco a uno, funcionario, que antes se llamaba soldado, que cobraba más dietas al mes que días tiene el calendario.

  • ¡Oiga que febrero solo tiene 28 días! Y se las apañaba para contar viajes a muy lejos donde se confundía un día con el otro, por eso de las horas, y sumaba 31.

¿A quién le oí decir que el dinero hace mayores lealtades que las de la sangre? Los silencios son clamores cuando aparece la traición, que se practica cuando te retiran del tronco del injerto. ¿Quién dijo lo del enemigo al ombligo?

Los títulos nobiliarios, de más a menos, son: Duque, Marqués, Conde, Vizconde, Barón, Señor y Grandeza personal. Este último, como su propio nombre indica, personal e intransferible. ¿Hay mayor título que el de grandeza personal? ¿Es necesario que te lo conceda alguien? ¿Quién es alguien para dártelo?

La equiparación actual es más práctica. Entre el millón y los 200.000 del ala. Ser Duque de nada sirve, mejor es el millón y el Consejo de Administración. El que se proclama nuevo Jefe del Estado los concede vía telefónica, que es su BOE.

¿Grandeza personal? Queda fuera de la ley.

La ceremonia avergonzaría: Cobertura de Grandes.

Desde Alfonso XIII no se han repetido. ¿Quién se atreve en los actuales momentos?

De ella tendríamos que recuperar el final, cuando el Rey le decía al grande en cuestión: <<Cubríos y hablad>>.

Sé de algún grande, de estos de ahora, que diría: Cubierto estoy Majestad (el solomillo a cubierto), hablar no debo. Vuestra Majestad bien lo sabe.

Desde que empezó esta democracia, en España, todo, absolutamente todo, ha girado sobre los secretos y el dinero, sobre el dinero y sus secretos; y así no hay democracia que resista ni grande que con el título se atreva, si no es con gran desvergüenza. Claro que el título económico, estos nuevos, son otra cosa con la que se pueden comprar grandezas; hasta personales, incluso voluntades.

Son los amos de la luz, que la encienden y apagan a su antojo.

En un lugar de la Mancha Babieca hablaba con Rocinante:

—Metafísico estáis. A lo que Rocinante contestó.
—Es que no como.

Estamos en una so(u)ciedad muerta de hambre.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 septiembre 2020

 

UNA REFLEXIÓN REPUBLICANA PARA EL DÍA DE REFLEXIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

14 Abril 1931. El Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había puesto en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales que el Rey ni perdía ni ganaba; él no jugaba. No había triunfado ni perdido en las urnas. No se le había preguntado nada a la República ni a la Monarquía; a nadie le habían preguntado por ellas. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. Conviene tenerlo muy en cuenta. Eran solo unas elecciones municipales. Un 12 de abril de 1931.

Dos días después, el 14 de abril, Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles habían dicho, pero nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

¿Dónde están mis leales?

El general de Brigada Francisco Franco Bahamonde, Director de la Academia General Militar había propuesto que esta se ubicase en El Escorial: <<Si hubiésemos estado en El Escorial acaso habrían podido cambiar algunas cosas. A mí me hubiese sido fácil presentarme el 12 o el 14 de abril de 1931 en Madrid, al frente de los cadetes, e influir, quizá, sobre las circunstancias que determinaron la expatriación de Alfonso XIII>> (Franco. Manuel Aznar).

El 14 de abril el rey tiene que abandonar España. Se va solo, muy solo. ¿Políticos?, ninguno para dar la cara por él. ¿Monárquicos?, ¿los hubo alguna vez? ¿El pueblo?, ¡¿qué sabe el pueblo!?; lo que le digan y a donde le digan.

De repente: nada; no queda nada de la España monárquica, nadie que dé la cara por su rey. No hay monárquicos, no hay alfonsinos, no hay cadetes, no hay generales, no hay soldados. ¿Dónde está el pueblo?

Guerras, unas ganadas, alguna perdida, en España, en Europa, dictadura o dictablanda, tensiones civiles y militares; todo lo ha aguantado el rey o ha creído aguantarlo. Malos consejeros. Oídos sordos. Lo que ocurre es inesperado para la calle, pero admisible. Es inadmisible políticamente, pero todos lo admiten; esperan sacar partido de la nueva situación. Nadie discute. Los hechos se dan por buenos, aunque sean malos. La política de barrio, callejera, de tumulto,  acaba con la forma política del Estado. Todos a una Fuenteovejuna. ¡Viva la República!

Nada de monarquía, ¿o de Alfonso? Palabras. El Rey se va de España. Dice que no le quieren. La calle manda, esa calle que bien conoce el rey callejero.

Habían muerto muchos soldados. Demasiados y demasiado lejos. La lealtad perdida entre guerras de cañones o de moquetas, de presupuestos y favores, de medallas y concesiones. Demasiados sacrificios exigidos a los que a cambio no recibían más que el olvido de su patria, de los suyos, en guerras donde se hablaba de España, pero no se la sentía, donde se hablaba de patriotismo, pero no había patria, donde se sufría la lentitud de ver con qué rapidez llegaba la muerte; lejos, demasiado lejos y demasiado rápida. ¿Quiénes son los que ahora gritan en la calle? ¿Serán ellos?

Mientras se le acaba el tiempo el rey tiene aún lucidez para una breve meditación. Aquella dictadura. ¿Para qué? No era eso, no era eso. Esto no acabará aquí. Quién sabe lo que se avecina. El Rey se va. ¿Dónde vas Alfonso XIII? Ya no hay vuelta atrás. Que se las arreglen ellos.

Aquella primavera del año 1931 hablaron los generales. Muchos de ellos venían de presidir con sus entorchados alguna procesión de la reciente semana de pasión, la Semana Santa, Angustias y Esperanzas, bendiciones y aleluyas. Marcha Real, ¡Viva España! ¡Viva el Rey!, golpes de pecho mientras se agitan las medallas. De repente, de la noche a la mañana, se acuestan monárquicos y amanecen republicanos. ¡Viva la República!

Primo de Rivera ya es historia, Se había ido a morir, solo, a París, sin bandera que lo envolviese. ¡Estaba todo tan reciente!

La Guardia Civil se inhibe por orden de su Director, el general Sanjurjo. Recuerda sus cuentas pendientes con el que ya es solo don Alfonso. El Toisón de Oro que no le han dado, que si su mujer no es del gusto real, gentilhombres  de S.M. con acceso directo al despacho real, prebenda que él recuerda no poseer. Al final lo personal cuenta y cuenta mucho.

Sanjurjo es protagonista esos días abrileños de repúblicas. Le gusta ser importante. Lo es. África y alguna cosa más le han dado fama y honores que a veces no se corresponden. El ministro de Estado, Alejandro Lerroux,  le pide que asegure el orden. El general exige para él plenos poderes sobre el Ejército, las Fuerzas de Seguridad y la policía. Lo quiere todo y lo obtiene. Sobre un general, Sanjurjo, marqués del Rif, recae el peso de dar la bienvenida a la República, con orden y concierto. Es su protector inicial, el general que la República necesitaba; a pesar de Azaña y muy a su pesar: <<…accedió sin resistencia a prestar a la República, que reconoció, el primero e inestimable concurso de la guardia civil de la que era director general. Siguió al frente de ese instituto, pero muy pronto inicióse una antipatía que le hizo incompatible con Azaña, el cual no se cansaba de manifestar la molestia sentida ante la pretensión de que la República tuviese un patrono o protector y con entorchados>>.

El rey de España, la Casa de Borbón, con Alfonso el XIII, ¡vaya por Dios!, se va.

Desde el 12 de abril de 1931 la calle no deja de gritar. Por ahora solo eso: gritos.

Berenguer ministro de la Guerra rubrica el final de la escena. Escribe a los capitanes generales la noche del mismo día 12. Les da la orden definitiva: “…los destinos de la Patria siguieran el curso que les impone la voluntad nacional”. Está claro: no hay que contar con el Ejército, que nadie mueva un pelotón. Lo que diga Sanjurjo. Nada que hacer. Dejar correr la calle.

El Rey no tiene donde apoyarse. Dice que no quiere derramamiento de sangre. ¿Y si resiste? “Dios sabe lo que hubiese ocurrido si Su Majestad resiste; tal vez se hubiese salvado el trono”.

Pero es el final de la Monarquía: «Quiero apartarme de cuanto sea lanzar unos compatriotas contra otros en fratricida guerra civil… Suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España».

Se acabó el Reino de España, que ahora es la República española. Rumbo a Cartagena.

Dice el Rey: <<Cumplid siempre con vuestro deber, que yo no he de olvidar jamás el mío…>>. ¿Y si el Rey resiste? La pregunta hoy es más evidente. Ya sabemos la respuesta.

La guerra no vino como consecuencia de la marcha del Rey sino por los que en un ruin pacto traicionaron el curso de la historia y se amañaron a su gusto unas elecciones trayendo una República que no supieron encauzar ni dirigir. Ni la monarquía, ni la República eran culpables. Todos culpables: la incompetencia de unos dirigentes demasiado complacientes que con su escasa sabiduría gobernante se llevaron por delante la monarquía y detrás de ella la república.

Habrá que admitir la consabida frase: <<La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos>>.

Es solo una reflexión para el día de reflexión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 abril 2019

MILLÁN-ASTRAY HERIDO, PIERDE UN BRAZO. CORRESPONDENCIA CON S.M. EL REY ALFONSO XIII General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El 26 de octubre de 1924 el recién ascendido coronel Millán-Astray va camino del Fondak de Ain Yedida para hacerse cargo del mando de la columna R´gaiga. La carretera se encuentra cortada por intenso fuego enemigo lo que le obliga a abandonar el vehículo. Se acerca a la primera línea de combate a arengar a los soldados del Batallón de Burgos como si fuesen sus propios legionarios. Una bala enemiga hiere mortalmente al teniente Topete que le acompañaba. Millán-Astray recibe también un impacto en el brazo izquierdo lo que obliga a evacuarle en gravísimo estado. Ingresado en el Hospital Militar de Tetuán, el día 28 es necesario amputarle el brazo por una gangrena gaseosa.

De Presidencia del Consejo de Ministros se recibe en Tetuán el siguiente telegrama:

Hagan el favor preguntar de parte de s m el rey como se encuentra el coronel millan astray

A las 1320 horas del mismo día, desde Tetuán se da contestación a Palacio Real:

Jefe Casa Militar de S.M.

ruego comunique S.M. Coronel Millán amputado brazo está gravísimo gangrena.

Olavide

A las 2140 horas se recibe en Palacio telegrama del general en jefe a jefe de la casa militar

ruegole comunique a sm que he visitado esta tarde en hospital al coronel millán y demás heridos evacuados de dra el Asef encontrando al primero relativamente bien después amputación que se hizo indispensable y urgente por presentarse gangrena exponga sm y real familia el testimonio mi adhesión y constante recuerdo y ratifique el buen espíritu reinante estas tropas.

Al día siguiente transmiten a S.M. el Rey Alfonso XIII la mejoría del coronel Millán Astray y reiteran su petición de no pasar a inválidos:

además enterado el coronel millan de la solicitud con que s.m. se interesa por el ha encargado se manifieste al señor sus deseos reiterados de no pasar a invalidos y que agradece en el alma el interés que se toma por su restablecimiento

No tarda el Rey en contestar. El mismo día 29 y dirigido personalmente al coronel Millán Astray redactado de su puño y letra Alfonso XIII le dice:

Oficiales que como tú, al sufrir operación que les priva de un miembro, solo piden no ingresar Inválidos y seguir trabajando y ofreciendo su vida por la Patria, demuestran tan alto espíritu, que es garantía cierta del gran valor que tienen sus servicios y su sacrificio; y acepto los tuyos, existiendo ya casos de capitán Llorens, que con un brazo menos siguió sirviendo en activo y de capitán Ripolle que con una mano artificial, supo ganar la Cruz de San Fernando.

Te desea muy rápido restablecimiento, y te envía fuerte abrazo, =Alfonso=

No queda ahí este testimonio de afecto y admiración de S.M. el Rey Alfonso XIII hacia el fundador de la Legión.

El interés del Rey es evidente y no solo por la evolución de la grave herida y pérdida del brazo de Millán-Astray, sino que se ocupa de su futuro militar. También de su puño y letra escribe el Rey:

A General en Jefe

Particular=Muy interesado estado de Pepe Millán, anímale y dile que con un brazo menos me sirve igual que con los dos, Alfonso.

Contesta Millán-Astray el mismo día 29 de octubre:

Es un orgullo y una satisfacción, Señor, el que el Rey haya escuchado la petición de este humilde soldado y le conceda la más alta gracia con que pudo soñar cual es la de poder otra vez en activo derramar su sangre por su España y por su Rey ¡¡Viva España!! ¡¡Viva el Rey!! ¡¡Viva la gloriosa Infantería española!!

El coronel Millán-Astray siguió al mando de la Legión y volvió a derramar su sangre por España. Fue el 4 de marzo de 1926 en Loma Redonda revisando las fortificaciones de vanguardia. Herido en el ojo derecho y con desgarros en el maxilar y mejilla izquierda. Como consecuencia de la herida perdió el ojo derecho.

Tendría después de muerto su quinta herida como en su día escribimos.

Recuerdo aquella frase de la ópera de AlfanoCyrano de Bergerac, cuando este se enfrenta a la muerte: <<Me podrás quitar la vida, pero jamás podrás quitarme mi valentía>>.

Esa fue la forma de vivir del fundador de la Legión. Un valiente en las ideas y en los actos, lo que no es fácil ni frecuente combinación.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 diciembre 2018

LOS CORDONES DEL EDECÁN DEL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Coronación de SM el Rey. El ayudante de campo a su lado

No se trata del título de una novela, que lo parece, ni de una película de Sissi Emperatriz. Me refiero a los militares que acompañan siempre al Rey en todos sus actos oficiales. Se les distingue con facilidad por sus cordones dorados en el pecho y su proximidad al monarca. Son los ayudantes de campo o edecanes.

Tener edecán es exclusivo de los generales o almirantes con origen en el  servicio en campaña en una época en la que esa era la usual actividad de los ejércitos. Con el tiempo esa figura se ha institucionalizado y acompaña siempre al general o almirante. A pesar de ello actualmente vemos al ministro de defensa acompañado de un ayudante de campo, cosa que algún adulador se inventó, y que no tiene consistencia ni razón militar alguna (llegaron incluso a llevar en los cordones el mismo signo distintivo que los del Rey).

La más alta categoría entre los ayudantes de campo la tienen los de SM. el Rey. Actualmente son nueve (4 del Ejército de Tierra, 2 de la Armada, 2 del Ejército del Aire, 1 de la Guardia Civil). El jefe del Cuarto Militar también lleva los cordones y es el primer ayudante del Rey. Está previsto que SAR. la princesa de Asturias tenga sus propios ayudantes de campo como en su día los tuvo Don Felipe.

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Tres generaciones y el ayudante de campo siempre a su lado

El poder de un ayudante es mucho y hay que andarse con cuidado con ellos. Son la sombra de su general del que conocen sus reacciones y hasta más íntimos detalles. Un mejor o peor comentario de un ayudante te puede beneficiar o costar caro.

-Mi general ¿vio que mal formaba la guardia?

-Mi general, he oído decir…

También ellos están sometidos a permanente riesgo. Es conocida la historia del que de uniforme tuvo que hacer autostop. Iba en el coche al lado de su general cuando se quedó dormido con tal mala fortuna que su cabeza acabó reposando en su hombro. El general no se lo pensó dos veces.

Mandó parar el coche; el ayudante se despertó dando un respingo mientras oía la voz de su jefe que le ordenaba bajarse del vehículo. Obedeció ipso facto y con gran asombro vio como el vehículo arrancaba dejándole abandonado en aquella solitaria carretera castellana. Era un mes de julio después del almuerzo.

Todavía recuerdo la faena del ayudante del Rey cuando en un acto militar en Barcelona (era la época en la que todavía se celebraban actos militares públicos en la querida capital catalana) perdió la gorra del monarca. La prenda de cabeza del Rey es un objeto muy deseado y no era aquella la primera vez que desaparecía. Luego pasaba a adornar alguna vitrina o sala de banderas. Por ello el ayudante debe guardarla con celo y sumo cuidado para evitar que en un despiste suceda lo peor. El caso es que llegaba la hora de la despedida y la gorra no aparecía. El Rey tuvo que despedirse sin realizar el saludo militar. El ayudante se quedó en tierra buscando la prenda de cabeza. No apareció, pero su celo y pundonor hizo que encargase una en la sastrería habitual del Rey. Cuando estuvo hecha se la entregó con gran alborozo.

-Majestad, al fin apareció su gorra.

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Los cordones del ayudante del Rey

El Rey la miró con detalle, se la puso y no lo dudó ni un minuto.

-Esta no es mi gorra.

El ayudante creo que la guarda en casa como uno de sus recuerdos más queridos.

El distintivo del edecán es un cordón dorado que en su recorrido forma dos ramales, rematadas las caídas por clavos metálicos. No todos los cordones son iguales y, aunque es mínima su diferencia, llevan un detalle característico que indica la categoría de la autoridad a cuyo servicio están. Hay que fijarse en el centro de las caídas. Los ayudantes de S. M. el Rey llevan un nudo de cordón de tres vueltas; los de la princesa de Asturias: un nudo de cordón con dos vueltas; los del ministro de Defensa: cinco entorchados; los ayudantes de los oficiales generales: cuatro, tres, dos o un entorchado, en correspondencia al empleo del oficial general. Los entorchados se labran en esferas doradas brillantes.

Causa extrañeza que los cordones de los edecanes del Rey y de la princesa de Asturias sean los más sencillos y lleven un simple nudo. La historia y origen de este detalle procede del reinado de Alfonso XIII. Uno de los ayudantes hizo la consulta al Rey.

-Señor, los ayudantes de los generales llevan unas bolas doradas en los cordones, una, dos o tres, dependiendo de que sean ayudantes de general de brigada, división o teniente general. Vuestra Majestad está por encima de ellos y no sabemos que poner en nuestros cordones de ayudante ¿cuatro bolas doradas? De inmediato salió a relucir el ingenio del Rey. Lo que parecía una broma se hizo reglamentario.

-Haceros un nudo.

Dicho y hecho.

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No me ha dejado

Cordones llevan también los agregados militares, alumnos de las academias militares, los gastadores, y en su día los llevaron los oficiales y suboficiales de la escala de complemento (IPS posteriormente IMEC). No llevan lógicamente bolas distintivas (esferas en el argot oficial) ya que no son ayudantes, tampoco nudo que en resumen parece lo más apropiado. Ser ayudante es estar ‹‹unido a›› o actuar ‹‹en nombre de››, lo que significa enorme responsabilidad y proximidad. Nada lo representa mejor que un nudo; mucho mejor que las cinco bolas que llevan los cordones de los ayudantes de nuestros ministros de defensa. Que por esferas o bolas doradas no quede. He tenido el honor de ser ayudante de campo de SM. el rey Don Juan Carlos. El nudo del cordón distintivo siempre me recordó al lema de Sevilla: ‹‹no me ha dejado››. La madeja es para mí un signo de fidelidad. La que caracteriza a un ayudante de campo del Rey.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2017

SUGERENCIAS PARA LOS CAMBIOS EN EL CALLEJERO Salvador Fontenla Ballesta, General de Brigada (R.)

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Teniente Ruiz

La Comisión para la Memoria Histórica designada por el Ayuntamiento de Madrid para cambiar el callejero de la Capital de España está compuesta por representantes de los partidos políticos, un asesor histórico y por José María Urquijo Azcárate “asesor” no sabemos de qué, porque en su currículo no consta, a pesar de la Ley de Transparencia, ni tampoco su perfil académico ni profesional.

Este texto pretende colaborar con dicha Comisión y con otras similares, para tratar de subsanar las lagunas que sobre conocimiento de historia militar evidencian y hacerles nuevas propuestas, que seguro serán recibidas con elogio y ecuanimidad.

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General Espartero

La Historia de España ya empieza a ser larga, y por tanto ¿Para qué nos vamos a detener en los últimos años?. Quitemos del callejero a todos los golpistas, para empezar, al menos, desde el siglo XIX, que podemos destacar, entre otros: Fernando VII que se alzó contra su padre y contra la Constitución de 1812, capitanes Daoiz y Velarde y Teniente Ruiz que se alzaron contra el gobierno constituido y faltaron a la lealtad hacia sus superiores, General Riego (conocido por el himno de su nombre), generales golpistas Espartero, Diego de León, Narváez, Martínez Campos, O´Donnell, Prim, Serrano, Pavía etc. y en la Restauración al político Cánovas del Castillo por el Pronunciamiento de Sagunto, que trajo al Rey Alfonso XII. También se les ha olvidado suprimir al General Gutiérrez Mellado que se sublevó en 1936 e hizo carrera política y militar con el franquismo, por los méritos que contrajo como espía, cuyas informaciones tanto contribuyeron a la victoria del Ejército de Franco

Si nos centramos en la última Guerra Civil, también denominada Guerra de Liberación, porque dejó a España fuera del paraíso comunista, que disfrutaron los países del otro lado del Telón de Acero.  Propongo cambiar nombres por otros que hayan combatido al lado de la República, Por ejemplo.

  • Teniente Fernando Condés, asesino confeso de Calvo Sotelo, jefe parlamentario de la oposición, que provocó y precipitó el inicio de la contienda, y que a ella se sumase el General Franco.
  • José Giral Pereira, Presidente de Gobierno de la II República, verdadero genio de la guerra que disolvió el Ejército, el suyo y no de los alzados, y armó al populacho el 18 de julio, con lo que se incrementaron los crímenes y fue presa fácil de las aguerridas fuerzas africanas.
  • El Destructor Alcalá Galiano, en vez del Crucero Baleares, que permitió heroicamente el paso del Convoy de la Victoria el 5 de agosto de 1936.
  • Santiago Carrillo que borró de las calles y de un plumazo a tantos fascistas.

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    Calle a Santiago Carrillo

  • Enrique Líster, el mítico jefe del 5º Regimiento comunista. General que no ganó una sola batalla, aunque fue sin querer; y en cuyas derrotas solía hacer autocrítica con el fusilamiento de oficiales subordinados, anarquistas y prisioneros, esta vez queriendo.
  • Andrés Nin Pérez dirigente del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) que fue ejecutado seguramente por antifacista. Sería recomendable, dentro de la Memoria Histórica conocer donde están sus restos y poder desmentir que fuera torturado por los soviéticos, como algunos historiadores tendenciosos pretenden.
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    … y más nombres para el enfrentamiento

    General Vicente Rojo que fracasó en todos sus contraaques (Brunete, Belchite, Teruel, Ebro, Plan P y otros), y sobre todo, porque contraviniendo todas las reglas de la táctica, estableció a lo más granado que quedaba del Ejército Popular de la República (EPR) en defensa sin retroceso, con un obstáculo natural, de la imponente categoría del río Ebro, a retaguardia y con inferioridad aérea, para así servir en bandeja la destrucción del EPR al Generalísimo.

  • Stalin, inventor del GULAG, que presidió junto con el clarificador lema ¡VIVA LA URSS!, la emblemática Puerta de Alcalá en la Guerra. ¿Habría en la España republicana algún letrero que diga ¡Viva España!? ¿Por qué sería?
  • Al soldado indígena de las Fuerzas Regulares, que alistados por la fuerza en el Ejército franquista, no se conoce ninguno que fuera hecho prisionero por el EPR y sobreviviera, contra las leyes y los convenios internacionales sobre la guerra. Se podría conceder una beca de la Memoria Histórica para conocer cuál fue su suerte, por qué no sobrevivieron, y en qué cunetas están sepultados. Aunque tienen el inconveniente, y la paradoja, que al paso de estas fuerzas musulmanas se restauraron templos e imágenes católicos incendiados (seguramente por autoignición, porque en los mismos se indican en sendas lápidas la fecha en que fueron quemados, pero no por qué y por quién) y además se reiniciaron las celebraciones de misas.
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Hernán Cortés

También podíamos para continuar con la Memoria Histórica, preguntarnos ¿por qué tenemos tantas estatuas de próceres iberoamericanos, en el Parque del Oeste? Al que se propone el nuevo nombre de Parque de los Traidores, para que se vea que “España sí paga a traidores”. Militares españoles que en diferentes golpes de estado rompieron las Españas, consiguieron que los prósperos y seguros virreinatos, defendidos con escasas fuerzas, cayeran en manos de tiranuelos de la oligarquía criolla, que perdieran grandes extensiones de territorios (por ejemplo más de la mitad de México) en manos de potencias imperialistas, consiguieron la fragmentación en pequeñas naciones irreconciliables entre sí, cundiera la inseguridad, y se hundieran en la ruina.

Se podía proponer, al menos, que a cambio y en reciprocidad las naciones iberoamericanas erijan, entre otros, monumentos a Hernán Cortés conquistador de México y estadista (aunque privó de sacrificios humanos de los mexicas); General Pablo Morillo reconquistador de Cartagena de Indias en 1815; Ramón Rodil heroico defensor de la fortaleza del Real Felipe de El Callao; el leal Tomás Boves caudillo de los llaneros y defensor de los indios contra la traidora aristocracia criolla; Vicente Benavides último defensor de la causa de España, al frente de los indios araucanos, cuya gran mayoría pelearon a favor de España;  o el mestizo colombiano Agustín Aguilongo que al ser fusilado en 1824, expresó la razón de su lucha: Si tuviera veinte vidas. Estaría dispuesto a inmolarlas por la Religión Católica y por el Rey de España.

Salvador Fontenla Ballesta. General de Brigada (R.)

DON JUAN DE BORBÓN EN LA GUERRA CIVIL (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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Don Juan en España durante la Guerra Civil. Foto de archivo privado (Prohibida su reproducción)

El 1 de Agosto de 1936  D. Juan de Borbón cruzaba la frontera por Dancharinea para incorporarse como voluntario en las filas nacionales. Le acompañaba su hermano Jaime.

Don Juan dejaba en Cannes a su joven esposa Dª. María de las Mercedes que acababa de dar a luz a su primera hija, la Infanta Pilar.

Contaba con la aprobación y el apoyo de su padre el Rey Alfonso XIII, con el que previamente había hablado por teléfono, y el ejemplo de otros miembros de su familia incorporados a las filas de Mola.

Pero sus deseos se vieron rápidamente frustrados. Al margen de las anécdotas sobre su viaje y vestimenta (en algún momento con mono azul y boina roja) el hecho concreto es que D. Juan se entrevistó en Burgos con miembros de la Junta de Defensa Nacional, (y no precisamente con el General Mola), que le disuadieron de sus propósitos por el interés de España y su futuro.

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Don Juan con Franco Fotos archivo privado

Los hechos ocurrieron exactamente así. Una mañana del mes de agosto llamaron al domicilio del General Dávila en Burgos (calle Almirante Bonifaz). Las hijas del general, Carmen y María Luisa, abrieron la puerta y asombradas gritaron ‹‹¡Es el Rey!››. Don Juan quería ver al general Dávila que en aquellos momentos no se encontraba en casa sino atendiendo a sus tareas en la Junta de Defensa Nacional de la que como ya vimos en artículos anteriores dirigía la Junta Permanente. Después de su inicial asombro las hijas del general enviaron a Don Juan a Capitanía General donde trabajaba el general Dávila. El encuentro fue exclusivamente con Dávila no estando presentes ni Cabanellas ni Mola. El agradecimiento y la amabilidad fue la nota dominante de aquella entrevista. Lo definitivo de la reunión fue la frase del general Dávila dirigida a Don Juan: ‹‹Su lugar no está en el frente sino en el futuro de España››. Nadie más intervino en aquél primer intento de alistamiento de Don Juan. Se comunicó a todos los miembros de la Junta de Defensa la decisión adoptada y nadie puso la más mínima objeción ni añadió comentario alguno. Don Juan tuvo que desistir pero antes de partir tuvo tiempo para reunirse con jóvenes familiares suyos. Con alguno de ellos sería la última vez ya que a los pocos meses morirían en combate.

Carlos de Borbón y Orleáns, alférez del Grupo Mixto de Ingenieros de Pamplona, muerto heroicamente al frente de sus hombres en Elgoibar el 27 de Septiembre de 1936. Era el hermano mayor de Dª. María, esposa de D.Juan.

Alfonso María de Borbón y Pinto, Teniente de Caballería y Comandante del Tercio de Requetés Castellano, Medalla Militar, muerto heroicamente el 21 de Diciembre de 1938 en Lérida.

José Eugenio de Baviera y Borbón, alférez de Ingenieros. Alcanzó el empleo de Comandante en el Regimiento de Transmisiones del Ejército del Aire (1940).

Don Juan insistió  en sus deseos de alistamiento en las tropas nacionales cuando Franco ya era Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos. El 7 de Diciembre de 1936 escribe a Franco solicitando su incorporación al crucero “Baleares”. Franco le contesta con una negativa en la que le dice: “…‹‹el lugar que ocupáis en el orden dinástico y las obligaciones que de él se derivan imponen a todos y exigen de vuestra parte sacrificar anhelos tan patrióticos como nobles y sentidos al supremo interés de la Patria››.

La respuesta de Franco es idéntica a la que en nombre de la Junta de Defensa le había transmitido el general Dávila.

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Crucero Baleares

Milagrosamente Don Juan había salvado su vida ya que el Crucero ·”Baleares” fue torpedeado y hundido, muriendo la mayoría de su tripulación, la noche del 5 al 6 de Marzo de 1938.

Poco a poco se van descubriendo retazos de la historia que aún permanece oculta o contada a modo y manera de no se sabe muy bien qué tipo de intereses.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez