DON ODÓN (ELORZA) Rafael Dávila Álvarez

Don Odón (Elorza) es un nombre que habrá que recordar. Su imagen es ya un significante icónico. Todo es artificio; corta y pega. Hasta sus palabras no son suyas; del averno.

Un hombre es capaz de convertirse en un símbolo. Incluso de la vileza e infamia y aún así sentirse orgulloso de ello.

En el Congreso de los Diputados cada uno dice lo que le viene en gana, aunque a alguno, que viene mal de casa, le sirve para aprovechar el momento y evacuar. Lo dicho en el Congreso no lo dice a la cara de la inteligencia, sino a la de la agitación. Un vulgar tirón de la cadena para finalizar el acto.

El Congreso de los Diputados ha aguantado casi todo. Hasta la metáfora del caballo con un general que lleva las riendas desde sus lomos y aprieta las espuelas. A algunos les gusta la democracia a caballo y sobre todo dar espuelas al público. La democracia sin espuelas no acaba de entenderse.

Los tiros al aire que detuvo el techo del Congreso han quedado allí para siempre mientras resuene el grito de la chapuza: «¡Se sienten, coño!».

Don Odón: ¡Se siente, cáspita!

Siéntese entre los agitadores y deje su metralleta vocinglera. Esos, como usted, que usan el canto para amedrentar tienen un nombre: le llaman el Pico de hoz marrón y habita en las selvas de Nueva Guinea. Un simple pájaro que quería ser ametralladora..

Los vómitos se limpian, pero del vomitador queda siempre esa imagen de repugnancia que aparece cuando le ves. Por muy limpio que parezca. Las imágenes deben ir vestidas siempre de lo que representan y cuando las desnudas la cruda realidad te hace ver lo endeble de Superman sin su traje o convertido en piltrafa en las proximidades de la criptonita, abundante en el norte. Cobardean en tablas y huyen a los chiqueros. Como los terroristas cuando no les apoyaba una pistola. O la política; o algún político

Blanquear a la ETA a voces, protegido por la inmunidad que da el escenario es muy cobarde. Una vergonzosa puesta en escena que provoca dolor y devuelve el vértigo del terror. La náusea.

La ETA está; y lo peor es que está al lado del poder en la maniobra más repugnante que han hecho en España personajes que aceptan que el tiro en la nuca consiga sus objetivos. Matar para sentarse en las instituciones y ser bendecidos como hombres de paz es el espectáculo dantesco que ahora se revive para bochorno de todos. La sutil diferencia está en que él, don Odón, puede decir eso y más, pero si yo voy al centro de San Sebastián y grito ¡Viva España! me detienen y encima me piden explicaciones o me acusan de delito de odio.

Franco fue. Es una historia que se estudia en el contexto de lo sucedido y que yo sepa nadie la utiliza políticamente ni para el insulto o enfrentamiento, sino que son ellos, su partido socialista, de siglas PSOE, don Odón Elorza, los que hacen uso de la historia para insultar, mentir y sobre todo enfrentar que es lo que pretende con sus estentóreas voces desde donde lanza su infame arrebato contra las víctimas. Porque la ETA existe reencarnada en esos «hombres de paz» que no dudan en agitar su nombre, y exigir, para a cambio apoyar, por ejemplo, los Presupuestos.

Son muchos los testimonios que me llegan de indignación contra este don Odón (Elorza). Son relatos tristes, sensatos, dolorosos y correctos. Todo lo que él no es. Ha hecho usted mucho daño. Le recomiendo que lea la carta que publica el ABC del pasado día 26 firmada por Almudena Blanco Martín, hija de Pedro Blanco García, teniente coronel asesinado por la ETA. «Su sacrificio nuestra libertad». Libertad de la que usted, señor Odón, abusa. Ha hecho usted mucho daño.

Eso es todo a pesar del vuelo y gritos del Pico de hoz marrón.

Compruebo y comprendo que los aseos del Congreso estén ocupados de manera permanente.

Habla don Odón

como el reclamo del

Pico de hoz marrón:

al suelo tol mundo.

¡Cococo coñó!


Pico de hoz marrón (Epimachus meyeri) o pájaro ametralladora: La particularidad del Pico de hoz marrón es que algunos machos utilizan un reclamo que no suena para nada natural y recuerda al ruido de una ametralladora. Ello provocaba que en la IIGM, los soldados se tirasen al suelo al oír su canto por creer que era una ráfaga enemiga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 noviembre 2021