FALSO FEMINISMO. Andrés Manrique. Teniente (R)

Hablar de lo masculino no está de moda, muy al contrario. Denigrar de ello es lo progre. El feminismo, el radical, es lo que se lleva. Pobre de aquel osado que se atreva a remarcar alguna característica de “lo femenino” que destaque negativamente respecto de lo masculino (que, viceversa lo hay, en la misma medida), este será desterrado a las tórridas calderas de Pedro Botero. Sin duda.

De lo que se trata ahora es de poner en valor la supremacía femenina–lo que postula el machismo, pero al revés-. Lejos queda aquel concepto feminista de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres –loable y necesario-. Igualdad en derechos, igualdad en obligaciones. De acuerdo.

Hay que abordar el problema de la violencia sobre la mujer, cualquier tipo de violencia. Hay que eliminar cualquier forma de discriminación sobre ella. Correcto.

Es necesario e imprescindible que la mujer, en igualdad de condiciones, tenga las mismas oportunidades que el hombre en cualquier situación y con los mismos méritos. La equiparación salarial entre hombres y mujeres que ejercen el mismo trabajo y rendimiento, es lo justo. Pues claro.

El movimiento feminista ha de seguir existiendo tal y como se  le vio nacer, exigiendo el reconocimiento de las características y derechos de la mujer en igualdad con el hombre. Solamente “carcas”, retrógrados y los tocados con turbante opinan lo contrario.

Juan Soldado no pone en duda estos postulados. La milicia es el estamento que más y mejor se ha adaptado al acceso femenino, desde hace ya treinta años. En nuestras FA.s, a diferencia de otros países, la mujer no tiene restringido el acceso a ningún Cuerpo o Escala, ocupa puestos de combate en igualdad de condiciones que el hombre, no existen cuotas máximas de ingreso para ellas. Hubo que hacer una adaptación en todos los órdenes, en la legislación aplicable, en la ordenanza interna, en salarios, en infraestructuras, en instalaciones e incluso en usos y costumbres al ser la milicia, tradicionalmente, oficio masculino.

Juan Soldado con lo que no está de acuerdo es con las imposiciones del actual feminismo radical (“feminazis” las llaman), que, o aceptas  sus postulados o eres un fascista, machista redomado sin curación alguna. Son insaciables, buscan la presa donde no la hay. Su apetito censor no se aplaca. Todo lo que no está en su credo, en su ideario, es machismo. Están en su momento más autoritario, profesan lo de “conmigo o contra mí”

De aquella discriminación positiva cuyo objetivo era el de conseguir mayores cotas de igualdad a través de normativas que la favoreciesen, se ha pasado al intento de ejercer una supremacía en el sentido contrario, es decir, a lo que se viene llamando “hembrismo”.

Juan Soldado ve próximo una oleada de puritanismo que viene de la mano, de este falso progresismo feminista, el cual llega incluso, a través de sus “lobbys” a la censura de las azafatas de todo tipo de eventos- deportivos, culturales- cuyas características no se ajusten a sus cánones.La cortesía masculina es censurada, cualquier mirada se puede tildar de acoso, no digamos ya el españolísimo piropo, la imposición de feminizar los adjetivos que la RAE establece como genéricos, pronto el establecimiento por ley de la paridad en cualquier estamento u organismo, lo que  se opone frontalmente a la meritocracia, pues qué tendrá que ver el género a la hora de valorar la preparación y la inteligencia. Hay que andar con ojo pues cualquier movimiento o expresión masculina puede ser tildado como “micromachismo”, palabra ya de moda. Podríamos seguir…

Juan Soldado seguirá siendo cortés, deferente y caballeroso con damas señoras y señoritas, sin que ello tenga que ser una demostración machista como así lo pregonan las radicales. La caballerosidad y la cortesía, el trato deferente y cortés, no es machismo, es educación.

Juan Soldado se queda con el concepto original del feminismo, es decir, aquel que busca la igualdad de derechos y obligaciones entre ambos sexos sin mediación de radicalismos y sin necesidad de que ellas necesiten “testigas” ni “portavozas” que hagan valer sus derechos, se valen por sí solas.

Haya paz. Un saludo.

Andrés Manrique

Teniente ®

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2018