HISTORIA DEL SALUDO MILITAR. RESPETO, DISCIPLINA Y UNIÓN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bn6tvKDIQAARYGQEl saludo militar constituye expresión de respeto mutuo, disciplina y unión entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas…

Se efectuará por el de menor jerarquía y será correspondido por el superior. Entre los de igual empleo el saludo se practicará de acuerdo con las reglas dictadas por el compañerismo y la buena educación”.

Esto dicen nuestras Reales Ordenanzas. Se cumple con gusto y se imita con frecuencia. No es un gesto de subordinación que se realice para dejar claro quién manda. El saludo es mucho más. Encierra hermandad, compañerismo, disciplina y unidad.

Sus orígenes son conocidos, aunque hay distintas versiones.

Como signo de amistad y paz que se manifestaban los hombres de armas al encontrarse levantando la mano derecha indicando no portar arma en ella.

descargaComo signo de cortesía y de estima cuando los caballeros se descubrían antes del combate  llevándose la mano derecha a la altura del yelmo mostrando la cara al adversario.

Hay otro antecedente más cercano a nosotros. En el siglo XVII existía la costumbre de recordarse, entre oficial y soldado siempre que se encontraban, la obligación que habían contraído de fidelidad y lealtad al monarca y a la fe católica. Se expresaba volviendo a hacer el gesto cristiano del juramento que habían hecho sobre los colores del Regimiento: levantar la mano derecha hacia el cielo, índice, pulgar y corazón (representando las tres personas de la Santísima Trinidad) ampliamente separados.

Era una forma de recordarse mutuamente su común ideal, sin ser, en aquella época, signo de respeto o subordinación. Este es, a mi juicio, el origen del saludo actual. De ahí también la forma de ejecutarlo, “consiste en llevar la mano derecha a la prenda de cabeza” ya que al levantar la mano hacia el cielo los dedos rozaban el borde de la prenda de cabeza y no solían pasar de ahí. El ejército polaco es el único que todavía conserva este modo de saludar con los dedos.veterans_day12_2012_ap_605_605

Ese es el sentido del saludo, el recuerdo de la misión y del ideal común, del juramento que los une a la bandera a la cual sirven.

Decía nuestro reglamento: “Es la mirada lo que da al saludo su valor real; el inferior debe mirar francamente a su superior a los ojos”. Estoy aquí, fiel, dicen los ojos del soldado. Cuenta conmigo, responden los del oficial.

Unidad, hermandad, poder contar uno con el otro; ser lo mismo y estar dispuesto a morir por la misma causa. Ese es el verdadero sentir del saludo militar y por tanto grave falta no realizarlo o no responder al mismo.

Todos los ejércitos lo imponen con firmeza y entre ellos se respeta e intercambia. Es el culto a la caballerosidad y al honor militar de cualquier soldado.

En la Legión se dice con sentido del humor que “a todo lo que se mueve se le saluda y lo que está quieto se pinta de blanco”. Mejor pasarse que quedarse corto.

legion_espanolaY es en la Legión donde he encontrado la mejor expresión del saludo militar:

El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda

desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido

levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo.

La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de

ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: “Mándeme”.

Algo más que un gesto de cortesía. Es un austero gesto que encierra la regla fundamental de esta hermandad militar, guerrera y heroica: la unión entre todos sus miembros en la entrega al servicio de la Patria.

Con ese hondo significado les envío mi más enérgico saludo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 agosto 2018

LA PRENDA DE CABEZA EN LOS EJÉRCITOS DE ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Enredado en mi cabeza

<<Los rojos no usaban sombrero>>. Pocos saben a lo que me refiero con esa frase. Divertido si no fuese porque en muchas ocasiones un simple sombrero sobre la cabeza era tu condena.

Resulta que al comienzo de la Guerra Civil, en el Madrid del desorden y el paseo,  llevar sombrero o corbata te podía costar caro: que te diesen el paseo. Eran prendas que se asimilaban a los señoritos burgueses o explotadores de los obreros como eran definidos por anarquistas y comunistas. <<…mientras en la calle no se vean monteras la revolución será nuestra>>, se anunciaba desde Solidaridad Obrera.

Los rojos no usaban sombrero

No serían uno ni dos los que sufrieron prisión y algo más por el simple hecho de llevar sombrero.

Como era lógico el gremio de sombrereros protestó porque aquello suponía su ruina. Pero llevar sombrero caló entre la gente de la calle como una prenda detestable usada por gente bien. Tal fue así que al finalizar la Guerra Civil una sombrerería muy conocida de Madrid, Brave, abrió sus puertas al público con el eslogan: <<Los rojos no usaban sombreros>>.  Aumentó de manera considerable el número de ventas. Al finalizar la Guerra Civil había en Madrid unas cuarenta sombrererías. Hoy no quedan más de doce.

En la vida militar no existe el término sombrero para definir a la prenda que sobre la cabeza se lleva sino algo mucho más generalizado aplicable a casi cualquier cosa que se lleve sobre la testa: prenda de cabeza. Sombrero militar, ros, gorra de plato, gorra de montaña, gorro, gorrillo, chambergo, gorro Lepanto, tarbuch, teresiana, chapiri, boina, casco, tricornio, bicornio, gorro isabelino, gorro de montaña, gorro ruso o ushanka…, en fin diversidad de nombres y modelos que cualquiera de ellos encaja como prenda de cabeza.

El chambergo, la capelina o sombrero de ala ancha, utilizados por nuestros Tercios, eran prendas muy acordes con la moda de la época. Protegían del sol, cubrían el rostro y protegía en los combates. El morrión fue el casco emblemático de nuestros Tercios, además de capacetes y borgoñetas. Prendas todas de útil protección en los combates.

Como parte del uniforme militar la prenda de cabeza no surge hasta el siglo XVII cuando se impone en los ejércitos para diferenciarse entre ellos y del resto de ciudadanos.

Era fácil por la prenda de cabeza distinguirse en combate y distinguir a la unidad que cada uno pertenecía. De ahí todo lo demás. Además de su sentido de protección en invierno, verano, o en combate, de distinguirse y ser distinguido, la prenda de cabeza es orgullo de pertenencia, historia, disciplina y clara expresión de pertenecer a una fuerza militar. Muchas veces, más que el uniforme, la prenda de cabeza define y marca, aunque son dos prendas íntimamente unidas, que hacen un inseparable conjunto. Por ello un soldado debe ir cubierto siempre, al menos casi siempre. Ya saben que cuando va armado no debe quitarse la prenda de cabeza ni en interiores. Descubrirse parece como relajarse, dejar la actividad, desprenderte de algo esencial para el cumplimiento de tu misión.

No sé si ustedes lo habrán notado. De un tiempo a esta parte el uso de la prenda de cabeza en los Ejércitos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es cada vez menos visible. En cuanto hay ocasión nos desprendemos de ella. Vamos que se la quitan a la primera de cambio. Y la cosa cambia. Un soldado lo es con la cabeza cubierta… y con correaje. Pero las modas, que dicen más funcionales, cómodas e igualitarias, nos traen la de descubrirse  en cuanto se tiene la más mínima oportunidad.

Y no hay necesidad de ello; ante nada ni nadie. Tampoco descocarse.

Un soldado saluda y esa es suficiente norma de respeto. Es una muestra de disciplina, afecto y respeto a todos.

Para quitarse el sombrero

Es el significado del saludo militar que nuestro Ejército, lo hace con la cabeza cubierta, con la prenda de cabeza.

Por cierto los soldados, la tropa, no tiene reglamentada la gorra en el uniforme de paseo sino la boina. Ellos reivindican la gorra como prenda de cabeza como la llevan oficiales y suboficiales. Y tienen toda la razón.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 febrero 2018