EL TRASLADO DE LOS RESTOS DE LOS HÉROES DE MONTE ARRUIT General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En agosto de 1949 el general Varela, General Jefe del Ejército de Marruecos y Alto Comisario de España en Marruecos, escribe al ministro del Ejército, General Fidel Dávila Arrondo, comunicándole tener todo preparado y previsto para iniciar el traslado de los restos de los héroes de Monte Arruit, una vez finalizados los trabajos previos para la exhumación de los restos y demolición del monumento que les ha cobijado hasta esa fecha.

El 24 de agosto vuelve a remitir carta el general Varela al ministro en la que le da cuenta de haberse realizado sin novedad el traslado al Panteón de los héroes de las campañas existente en el Cementerio de Melilla.

En su carta el general Varela de puño y letra dice: <<Considero que este cometido ha sido muy beneficiosos pues era un verdadero espectáculo “aquel cementerio de Monte Arruit” que siempre representaba un recuerdo triste de un ataque desafortunado>>.

El traslado se llevó a cabo mediante un estricto <<protocolo>> del que hoy les damos en exclusiva noticias, aportando el documento del mismo.

Elaborado por la 4ª Sección del Estado Mayor del Ejército de Marruecos:

DE LOS ACTOS QUE HAN DE CELEBRARSE CON MOTIVO DEL TRASLADO E INHUMACIÓN DE LOS RESTOS DE LOS HÉROES DE MONTE ARRUIT.

El traslado se llevó a cabo el 20 de agosto de 1949 después de realizadas las gestiones de carácter oficial con las Autoridades Civiles, Militares y de Justicia.

El enterramiento tuvo lugar en el piso de la cripta del panteón dedicado a los muertos en campañas anteriores. En el centro de la cripta figuraba una losa de mármol con la inscripción: <<Aquí yacen los restos de los heroicos defensores de Monte Arruit -1921- Fueron trasladados a este sagrado recinto en agosto de 1949>>.

Los restos fueron conducidos en camiones por la carretera general de Tetuán, recibidos por el Clero Parroquial del Barrio del Real, rezándole un responso, trasladándose después a la Playa de San Lorenzo donde se organizará la comitiva para acompañarlos al cementerio.

La comitiva se organizó: En la Playa de San Lorenzo se transbordó los féretros, en número de doce, a otros tantos armones de artillería engalanados sus tiros con gualdrapas negras. Los féretro irán envueltos en la bandera de España y sobre cada uno irán tres cascos y una corona de laurel.

Abrirá marcha la escuadra de batidores, la banda de música del Tercio Gran Capitán I de la Legión, una sección al mando de un oficial, por cada una de las Armas y Cuerpos: Infantería, Regulares, Tercio, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia, Sanidad, Compañía de Mar y Tropas de Aviación, para rendir honores.

A continuación de determinan las comisiones asistentes.

El itinerario seguido: Playa de San Lorenzo-calle del Actor Tallaví-Plaza de España (calzada del Casino Militar)-Avenida del Generalísimo-Plaza del Comandante Benítez-calle del Padre Lerchundi hasta la explanada de acceso al cementerio de la Purísima Concepción.

A la llegada de la comitiva a la explanada de acceso, las Secciones de Honores desfilarán ante los restos de los héroes, y seguidamente los féretros serán trasladados al interior del cementerio por los portadores de las cintas, hasta el Panteón de Héroes, en cuyo lugar, y ante el altar levantado al efecto, se rezará un responso, procediéndose a continuación a dar sepultura a los restos, en cuyo momento, y por la Compañía del Regimiento de Infantería nombrada al efecto, se hará una salva en el lugar de costumbre.

Con este recuerdo elevamos nuestra oración al Cielo en comunión con aquellos que cumplieron con su deber derramando hasta la última gota de su sangre.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

29 julio 2020

CENTENARIO DE LA LEGIÓN (76-10) UN LEGIONARIO POETA… COMO LO SON TODOS Caballero Legionario David López Manzanedo

Mi nombre es David López Manzanedo y fui cabo Caballero Legionario en el Tercio Gran Capitán en la década de los 90.

Ha publicado varios textos míos a través del general Salom y le agradezco su difusión pues solo son divagaciones a solas que con su publicación, ayudan a confrontar la nostalgia de otros Legionarios como yo que vagan a la deriva con esta sensación constante de descontemporaneidad, al ser educados con valores de otro siglo, para un mundo que ya no existe pero aquí náufragos nos encontramos de este.

Le envío una oda que he escrito sobre el centenario de La Legión.

Realmente es un burdo símil de otra que me cautivó de pequeño en mi infancia y es la oda al dos de mayo de Bernardo López García.

Cada vez que la leo por más años que pasan, no puedo evitar que los pelos se me pongan como escarpias.

Soy consciente de que mis estudios básicos jamás llegarán al alcance del nivel literario que requiere una fecha como el centenario, pero ante la ausencia de formación, solo puedo ofrecerle mi pasión.

Le copio y pego la composición que espero sea de su agrado y si lo tiene a bien, el publicarla.

Atentamente un saludo Legionario.

EL SIGLO DE PLOMO SARGA

Sopla el aire de tu historia vibrante portando honores,

desde el siglo que hoy acabas hasta Dar Riffien en sus albores.

Canta al mundo tu leyenda letra muda de  canciones,

de gargantas fieles rotas y  devotos corazones;

de cornetas desgarradas e insolente estruendo en tus tambores.

 

Cantando un siglo de historia de muchas penas y harta gloria,

de epopeyas en la hazaña.

Que no le faltó infame inmerso en iracunda saña, para difamar tu nombre al que nada empaña

del que irrefutable verdad, nació tu labrada fama.

 

No surgió tal menester que no fuese superado,

no menguaste con rifeños mucho menos polisarios.

Fue el arrojo tu divisa al constante sol africano.

No mellaron tu denuedo los sirocos saharianos,

ni densas dunas afganas  ni el invierno yugoslavo.

 

Siempre abierta con agallas  deidad  por camisa sagrada,

que nobles pechos vistieron con galante humilde por sorda medalla.

Fieles de inescrutable fe que adorándote a tu sombra perecieron,

con paupérrimos sepulcros en la nada para aquellos que por ti  todo ofrecieron.

 

No cupo demora en tus huestes  siempre prestas sin cuestionarse,

ávidas de pronta justicia a impartir  donde faltase.

Dispuesta a partir mil lanzas sin que ninguna quebrase,

pues no lloró el angustiado sin  que tú  lo consolases.

 

No negociaste la vida apostándolo todo a la muerte.

Dádivas no requeriste ni favor de buena suerte,

dejando a elección de tu Cristo si creyolo conveniente,

formar en el tercio del cielo con  otros diez mil valientes.

 

Empadronada en primera línea siempre presta a la batalla,

no frenole a tus leones  los cañones o metralla

ni el viento cargado de plomo, que siempre sopló de cara.

No quedose  tu bravura sin dar la talla en lid alguna,

que cuando sangre vertir te pidieron mar hiciste de ella el cielo,

sonrojándose la luna y envidiándole el infierno.

 

Eterno exiguo premio, ancestral y postrimero,

del que en justa causa hierve, mucho gana y todo pierde y le niega otro mañana

al que privan silenciada,

dos metros de tierra hostil tan angosta y africana.

 

Marchando en verdes columnas la hierba a tu paso medra,

de sarga sangre vertida que tan suelo ingrato  riega.

Por múltiple enclave de tumbas que faltas quedan de tierra,

de bosques desarbolados por tanta cruz de madera.

.

Legislan de a doce tu alma cual salvas de rudo cañón,

que no queda sitio en tu credo a retirada o rendición.

Sonido prohibido en tus notas ahogado en ¡Ataque Legión!

Blocados perdidos de olvido vendidos con precio a bastión.

 

Veo en tus nuevas formas de viejos modos el arte,

de espada con puño en Castilla y de  punta en todas partes.

De excelsas banderas sagradas que al mundo fuiste a mostrarle,

que tierras y pueblos  extraños nacieron al bautizarles.

 

Llevados por botas altivas a sombra de tu estandarte,

allende los mares las olas sin nada que los frenase.

Testigo envidiosa la historia que tuvo que conformarse,

con ver tu nombre en su cenit marcado por gran linaje.

 

Oigo el eco de tu herencia, de viejo morrión oxidado,

de bosque de picas frondoso en recio cuadro cerrado.

Rodelas por pechos abiertos y apóstoles doce colgando,

de pólvora hedor que hace bruma con  plomo  en el aire rasgando.

 

Rezumas por todo costado la esencia de aquel legado,

otrora por todos temidos más nunca subordinados,

a  reyes foráneos o extraños ni leyes sin castellano,

feroces en la  victoria e insolentes derrotados.

 

Aroma a bushido de oriente impregna tu credo de fe,

por normas de fiel cumplimiento que imbuyen a todo tu ser.

Con tablas que ley legionaria trasforman en culto y deber,

no cabe en el mundo conducta  más llena de honra y de prez.

 

De tristes almas errantes tu credo supo forjar,

islotes que rompen las olas del mar de mediocridad.

Con tinte de aquellos valores de  siglo que  hicieron brillar,

las grandes virtudes y nobles que hoy dicen no tienen lugar.

 

Fluyeron  distintas fes con misma e igual devoción,

supiste hacer santo y dogma  de altar mayor La Legión.

Siniestra y leal compañera, alerta y siempre presente,

pues no se sintió el legionario más querido que en la muerte.

 

Fuiste plebe para el don y alta alcurnia del don nadie,

al aunar en misma suerte los distintos avatares,

de aquellos buscando fama u olvido de sus pesares,

redención para ávidos proscritos de segundas oportunidades.

 

En curiosa paradoja incurres TÚ, Cristo de la Buena Muerte,

que legionarios te condujeran a correr tan convulsa suerte.

Legionarios  hoy altivos te portan y escoltan perennes,

pues no les faltó último abrazo regando la tierra ardiente.

 

Faltándole no pocas páginas al libro veraz de la historia,

que siempre serán harto exiguas a tan magnánima gloria.

Narradas con sangre propia  ninguna mejor te adorna,

memoria y leyenda a la par de muchos valientes te honra.

 

El sueño del joven alférez su siglo ve culminar,

promesas firmadas con sangre que vieron su realidad.

Filántropa idea gestada a orillas de Cagayán,

que gesta tan bélica y única pudiérale apadrinar.

 

¡Legión! gritará la historia los cuatro vientos al son,

que habrán de cantar tu gloria sin  ocaso a tu esplendor.

¡Legión Inmortal! te dicen cual timbre de tu blasón.

¡Legión de pie ante los hombres, de rodillas solo ante Dios!

 

Cabo Caballero Legionario David López Manzanedo

Tercio Gran Capitán I de La Legión

I Bandera  1 compañía

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2020