ORDEN CERRADO A LAS ÓRDENES DE SÁNCHEZ: ¡IZQUIERDA! ¡MAR! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Las falanges macedonias requerían de una disciplina y entrenamiento que permitiera ese invencible choque sin desmoronarse en sus movimientos. Cualquier formación cerrada exige orden, que deriva de la instrucción. Es el orden cerrado, todavía practicado en todos los ejércitos del mundo. Son formaciones compactas muy sólidas y fáciles de mandar una vez que todos los formados conocen las voces de mando. No hay iniciativa ni nada que pensar. Se ejecuta el movimiento al unísono y eso es todo.

Se fusiona una Caja de Ahorros, la de Madrid, luego llamada Bankia, con el Banco catalán, toma el nombre de La Caixa, que debe ser algo así como La Caja, pero en catalán. Convertido en uno de los mayores bancos del mundo, el mayor de España, ¿español?, pero con el nombre en catalán. ¿Quién hace caja? He ido inmediatamente a dar de baja mi ridícula cuentecita.

Messi se va pero no se va. Le ha llegado el aviso. Esto no es un club de fútbol. ¿Qué te has creído? Messi se queda. Nada de rupturas cuando el proceso está en marcha.

Empiezo a pensar mal en esto del covid. Empiezo a dudar y a creerme lo mínimo. No son de fiar quienes nos guían. El Pretendiente, Sánchez, va a Sol, se hace la foto, sin renunciar al machito, al salir transmite el mensaje a los suyos: <<A esta ni agua. Madrid es nuestro>>. Protagoniza la traición tras aparentar negociación. Siempre es igual.

En la Moncloa surge la alarma: los jueces van a inhabilitar a Torra. Artillería contra la Zarzuela. Aviación contra los jueces.

Nula información. Los españoles estamos en el biberón de la democracia. ¿Qué sabemos? Es lo más parecido al Área de Brodmann o al Área 51.

Todo responde a un complejo fenómeno-movimiento.

<<Cuando se hallaba el mundo a punto/de que el prodigio sucediese…>>. Se lo oí a José Hierro un día que hablaba con una Reina, solos, tras una puerta que gemía.

No es posible que la gente sueñe. Hay que acabar con la economía, echarlos de sus trabajos, arruinar a las empresas, ensalzar al Estado de ubres llenas para quien obedece.

El coronavirus ayuda, y mucho, para acabar con las libertades, ¡qué digo!, con la Libertad: esposas en las muñecas y mordaza. Han inventado eso de atontizar, que es fabricar tontos.

Los objetivos están diseñados y cuentan para su logro con la pandemia y la parálisis de voluntades:

—Independencia de Cataluña.

—Independencia del País Vasco.

—Federalismo.

—Fin de la Monarquía.

—República de corte bolivariano.

—Imposición del <<Relato>>, una historia escrita por ellos y una eficaz propaganda que quede impresa en el área de Brodmann (medios de comunicación).

Para todo ello, ya lo estamos viviendo, el comunismo socialista necesita empobrecernos, que la lucha de clases empiece por hacer desaparecer el escalón de sosiego que es la clase media; una dependencia total del estado, a pesar de que la deuda pública nos hundirá como nación; eso les da igual.

Seremos pobres, pero tendremos siempre a Sánchez, Zapatero, Ábalos, Monedero, Echenique, Iglesias, Montero, Torra, Rufián, incluso a Otegi y más.

Todo y entre todos han urdido el plan. Son herramientas del neocomunismo ensayado en España.

Una mezcla de la que nos están dando a beber, a poquitos, y que servirá de vacuna contra el pensamiento libre y la verdad objetiva.

El diagnóstico es de máxima gravedad y las causas de la enfermedad son una derecha llena de protagonismos en la que unos no encuentran su lugar y otros montan su polis.

Me voy a permitir dar un consejo a quienes creen estar en política defendiendo la unidad de España y su historia, junto a la Constitución. Tucídides, que no es nuevo en estas lides, nos servirá:

<<La fórmula más eficaz para que un Estado viva al margen de toda inquietud consiste en no tener que arrepentirse nunca de haber favorecido al adversario>>. Culpables por omisión. Mucho de lo que arrepentirse.

En España el adversario es ese que ahora gobierna con una política de imposición ideológica sobre una política de desarrollo.

Cada mañana el ciudadano español se levanta al grito de: ¡Izquierda! ¡Mar!

Y obedecen las conciencias okupadas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

28 septiembre 2020

Blog: generaldavila.com

 

 

¿SABEMOS EL PROBLEMA? ¿POR QUÉ NO APLICAMOS LA SOLUCIÓN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Grave error habernos equivocado al identificar el problema.

Los virus, nos dicen los especialistas, gozan de una extraordinaria <<inteligencia>> (adaptación) para el engaño. Apuntan por una vía para que la sigamos y es un ardid. Atacan por donde no esperábamos. Han debido aprender del libro del Arte de la guerra de Sunzi, de mil batallas, porque su estrategia depende del momento y de las circunstancias del lugar, y del estudio constante de su víctima. En definitiva es su forma de sobrevivir.

Ganan. ¿Por qué ganan? Porque tienen un Código de actuación que aplican con rigor fruto de haber analizado durante siglos cómo parasitar a su víctima. Es algo habitual, desde lo más pequeño hasta lo más grande. Aprovechan el error del contrario: llévale al engaño y caerá bajo tu dominio. Nada que reprochar. Es un juego de <<inteligencias>>, en el fondo apasionante, porque es la lucha por la vida, simplemente por ser.

Hay otros más peligrosos, visibles, pero silenciosos. Que se mueven en su abonado campo del superficial mundo de valores invertidos. El conjunto, al que todo le da igual, vive feliz en una rutina que dejará su histórica huella de insoportable inmadurez. Caminar por donde nos lleven es su cómoda y perpetua herencia.

En una magnífica tercera de ABC <<Una nueva globalización>> la historiadora americanista y profesora investigadora española, Enriqueta Vila Vilar dice: <<Hace quinientos años, todo estaba reglado por la religión y por la guerra. Ahora, que afortunadamente no es así ni nunca más debe serlo, habrá que buscar nuevas fórmulas globales, distintos modelos culturales y volver a los principios fundamentales que forman la naturaleza del hombre y que no es posible olvidar: el yo espiritual, la hermandad y la igualdad, el interés común de la felicidad, el esfuerzo personal y colectivo… Todo esto está volviendo a salir a flote en estos días de desazones y desgracias>>.

Mi respeto a doña Enriqueta es total y no me atrevería a llevarle la contraria, pero observo en el conjunto del artículo no una realidad, sino una esperanza, un deseo. Lo deseamos todos. Ella sabe que todo sigue reglado por la guerra. La de Heráclito: <<La guerra es padre y señor de todas las cosas… a unos los hace esclavos y a otros libres >>, y la nueva religión es esa que anuncian como progreso, a la que estamos sometidos en continua catequesis gubernamental. ¿No hay guerras y muertes? Las hay, aunque miremos en otra dirección. Muchos muertos sin un solo disparo, pero esos no cuentan como heridos o muertos en guerra. La nueva  religión es caminar por la senda a la que el disparo les lleva.

Europa murió con la II Guerra Mundial. Pese a quien pese. Estamos viéndolo y sufriéndolo.

España seguramente lleva el mismo camino desde la Guerra Civil por la insistente tozudez de los que la perdieron.

Identifiquemos el problema: todos señalan a los políticos, como clase, en concreto a los que ahora gobiernan: comunistas y socialistas. También los otros, los que viven en la oposición, los que van a remolque, unos despistados, esperando, y otros al galope, haciendo más bien, y únicamente, ruido al golpear los cascos del caballo con el resbaladizo cemento. Insuficiente.

Identificado, subrayamos  el que creemos nuestro problema: la clase política.

Analicémoslo. Después de una tragedia inolvidable, indecentemente olvidada, llegó al poder, de manera dudosa, José Luis Rodríguez Zapatero, que nos hundió en una de las crisis más profundas por las que ha pasado España. Crisis -el detalle es importante- material y moral.

De su pobreza material, moral e intelectual, surgieron los partidos callejeros, comunistas, marionetas, manipulables, manipulados desde lejos por una maquinaria de poder e ideología que nos inundó de incultura, grosería, insultos y permanente crispación. Sacaron y provocaron de nuevo la Guerra Civil. Consiguieron lo propuesto: una sociedad enfrentada. Tocaron hasta en el dolor: dieron poder, institucional y económico, a los asesinos, a los terroristas que durante años nos hicieron sufrir lágrimas de sangre, la ETA, es decir lo peor de la reciente historia de España alcanzaba su meta gracias al tiro en la nuca. Ahí están. Solo les faltaba la fractura y avisaron a los fracturadores: ¡Aprovechad, es el momento! Los separatistas iniciaron su guerra; sin adversario enfrente.

Hubo un paréntesis (siempre que hay ruina económica se abre un paréntesis): Rajoy, la derecha que creíamos. Nos sacó de la crisis y nos metió en otra de mayor calado. ¿Mayor? Cuando entregó las armas del poder mediático a sus enemigos, estos lo liquidaron. Desde un bar, taberna o caverna, vio como nos robaban España. La gente bebía, reía y cantaba y le dio el poder a la movida de siempre. Socialistas de nuevo cuño, comunistas, filoterroristas y, ¡lo que faltaba!, los separatistas al poder. ¡Por un juez! <<Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese…>>

Es difícil predecir, es fácil manipular –CIS-, pero ahí está, el predictor, que rellena las mentes huecas y vacías, que el voto es para él, para su amo. Y lo será a no ser que la pobreza haga de nuevo recurrir al de la derecha, que es el único que saca a flote esto de la economía. Luego todo volverá a la zafiedad socialista, comunista, etarra y separatista.

Definido el problema, analizado, queda sacar una conclusión.

El pensamiento ha muerto. Asistimos diligentes a la catequesis gubernamental. Hemos identificado mal el problema y hecho un equivocado análisis. El virus se queda.

Conclusión: el problema no son los políticos. El problema son ustedes (en el que me incluyo). Son el problema y la solución. Pero si quieren  podemos seguir con la subvención, el sí señor, el pensamiento único (al que le quede pensamiento), sometidos y enfrentados, mientras nos bautizamos en esta nueva religión del progreso a cuya catequesis asistimos a diario; algunos espeluznados.

Hace ya tiempo uno de mis nietos, que estaba malito, me decía: <<Abuelo me duele la mente>>.

Me callé, pero a mí me lleva pasando hace mucho tiempo.

*<<Sé que el invierno está aquí,

detrás de esa puerta. Sé

que si ahora saliese fuera

lo hallaría todo muerto,

luchando por renacer>>.

Son ustedes (me incluyo) los únicos culpables de esta pandemia política. No nos dejemos pensar, ni permitamos esta inmoral catequesis gubernamental.

No son ellos el problema. Son ustedes.

*<<Pero toco la alegría,

porque aunque todo esté muerto

yo aún estoy vivo y lo sé>>.

También ustedes son la solución.

Se acaban los viejos, que eran el fruto maduro, ahora pretenden manipular la semilla, los niños. Me duele la mente desde lo más hondo.

<<Pero toco la alegría… yo aún estoy vivo y lo sé>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

*José Hierro. Fe de vida.

Blog: generaldavila.com

27 abril 2020