EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ESPAÑA OFENDE A LA NACIÓN EN SU PRINCIPAL SÍMBOLO: LA BANDERA Si lo prefieren, este otro titular también es válido: EL PRESIDENTE SÁNCHEZ DECLARA LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA. Rafael Dávila Álvarez. General de Dividion (R.)División (R.)

El presidente en Cataluña

Podemos acudir a la Constitución, a las leyes que de ella se derivan, o a donde quieran ustedes; es lo mismo porque le da lo mismo. Estamos al dictado de su dictamen. Eso tiene nombre y apellido.

En la visita a Cataluña el presidente del Gobierno del Reino de España ha sido recibido con honores ¿militares? por un piquete de mozos de escuadra con la bandera catalana ante la que ha rendido saludo inclinando la cabeza. Ante una bandera que no era la de España y era, hasta hoy, un lugar de España.  La bandera de España no estaba en ese piquete, formación o lo que sea. Creí ver visiones.

El presidente ha admitido un flagrante incumplimiento de ley además de reconocer con ese gesto, de una simbología máxima, a otra nación y despreciar a la suya, la nación española en el símbolo más representativo de una nación: su bandera.

La bandera de España

De acuerdo con la Ley, la Constitución, en el Título Preliminar, Artículo 4:
  1. La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas.
  2. Los Estatutos podrán reconocer banderas y enseñas propias de las Comunidades Autónomas. Estas se utilizarán junto a la bandera de España en sus edificios públicos y en sus actos oficiales.
Es decir «junto a…» que significa lo que aclara el artículo primero de la Ley 39/1981:
«La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución» y el cuarto que dice:

«En las Comunidades Autónomas, cuyos Estatutos reconozcan una bandera propia, ésta se utilizará juntamente con la bandera de España en todos los edificios públicos civiles del ámbito territorial de aquélla, en los términos de lo dispuesto en el artículo sexto de la presente ley».

Independencia de Cataluña

El presidente del Gobierno del Reino de España acaba de declarar la, para él, ya independencia de la nación catalana (¿simbólicamente?) y reconocido su bandera. ¿Simboliza a la nación catalana?

Gravísimo atentado contra la soberanía nacional.

Por recordar algo:

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

«La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento».

Siendo esto lo más importante, ante la legalidad, hay algo que no debe escapársenos: el gesto. Uno es experto en viajes a otras naciones y sabe que se pactan hasta los más mínimos detalles y que se valora el significado de cada gesto, acción; y hasta sonrisas. Todo está pactado. Aquí lo han hecho. Se ha pactado el reconocimiento de ese gesto de recepción, con una formación, caricatura de un ejército, ofreciendo la simbología de nación soberana, y en Moncloa, el Gobierno, lo ha admitido. Lo importante era el gesto y los que lo protagonizaban.

Para muchos y dado el desconocimiento, o la apatía existente, el tema no tendrá mayor importancia, pero la tiene máxima al margen del incumplimiento, admitido y dado por bueno, de la legalidad.

Las Fuerzas Armadas y la Independencia de Cataluña

Han querido ofrecer esa imagen: la de una nación que recibe a la nación de al lado. Admitido por ambos. Las conversaciones que tengan, los acuerdos, nada tienen que decir cuando el gesto ya ha marcado el futuro. Vamos listos. Si ustedes no quieren captarlo es síntoma de que estamos perdidos.

Sobre todo para los que bajo el artículo 8 de la Constitución y su juramento ante el símbolo de la bandera tienen como misión: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Dada la gravedad del gesto alguien debería mostrarse al menos contrariado y pedir una aclaración. El orden está claro. Es este, aunque puede ser otro:

La ministra de Defensa al presidente del Gobierno: una aclaración y un manifiesto malestar. Está al mando de una institución muy sensible a los símbolos, por los que se juegan sus hombres cada día y en cada misión su vida.

El Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y los Jefes de los Ejércitos y Armada (JEME, AJEMA y JEMA) a la ministra algo tendrán que transmitirle; digo yo.

La dimisión es otra opción muy válida.

—El resto a callar; ¿retirados también?

No se puede ir a Cataluña y doblar el espinazo ante el independentismo y admitir unos honores ¿militares?, que van contra la propia nación que presides.

Se ha cruzado una barrera muy peligrosa: la de los símbolos y entre ellos el más importante y sensible: la bandera.

El presidente se ha deslegitimado para presidir su nación.

La acaba de romper, entregar y enfrentar.

El paso siguiente es de máxima gravedad y de total incertidumbre: una nación destruida y humillada sin nadie que la defienda.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

16 septiembre 2021

Blog: generaldavila.com