SI VIS PACEM PARA BELLVM. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escalera del Cañón. Academia General Militar. Zaragoza

¿Sigue inscrito en la escalera del cañón de la Academia General Militar? ¿Ha sido víctima de las bondades de aquel ministro —de Defensa de España— que decía «morir antes de matar», y ¡se lo decía a los soldados!

Voluntad de vencer: Es la única forma de ganar.

Nada nuevo para un soldado ya que es un principio fundamental del Arte de la Guerra que ni siquiera es necesario dejarlo escrito. Un acuerdo intelectual, la exaltación de cuantos valores morales animan y conducen al logro de la victoria, la fe en el triunfo.

El Arte de la Guerra se aplica cada día en la las empresas y negocios, en cada ocasión y en cada momento, con la selección de sus hombres y la adecuada instrucción y perfeccionamiento de sus intereses y valores. Para vencer: voluntad de vencer.

Es el principio y el primer pilar para la victoria. Parece una perogrullada, pero también lo es que la razón de ser de los ejércitos es la defensa militar, el combate, la guerra. Hay ocasiones en las que la perogrullada se convierte en paradoja. Por ejemplo cuando dejas de creer en lo que haces, cuando el enunciado se convierte en simple propuesta sujeta al turno cambiante de grupos o partidos, cuando no te reconoces y pones en duda tus principios o los escondes con meliflua actitud.

Hace un tiempo, estaba yo aún en activo, el Jefe del Estado Mayor del Ejército nos decía que estaban muy equivocados —me sentí aludido— quienes pensaban que el Ejército estaba para la guerra, que ahora la sociedad demandaba otra cosa. Me sentí consternado porque empecé a ver que era una tendencia, un dictado quizá no casual. Acabar con la voluntad de vencer.

Eran tiempos en los que parecía reeditarse aquel periódico Pero Grullo que dirigía El Bachiller Zapatilla en el siglo XIX, ¿o era en el siglo XXI?

Valor, virtud que engalana a la voluntad de vencer. Las acciones heroicas llevadas a cabo por nuestros soldados fueron ocultadas o minimizadas.

Dar la vida, si necesario fuera, pero hablar de muertos o heridos era tabú en un ministerio de defensa donde su temporero ocupante se adornaba para la galería con total desfachatez: morir antes que matar. Cualquier cosa antes de hablar de vocación militar, de épica y de riesgo.

De Nación, nada. Discutida y discutible.

No; no se nos olvida cuando los que aquello sembraron sacan pecho, engalanan sus vitrinas y llenan con sus libros los anaqueles… y los bolsillos.

España retirada, servir a España una agresión al buen gusto, morir por España… «Espero que en pocas semanas se acabe la vergonzosa inscripción que era y es aún una agresión al paisaje, al buen gusto y la libertad». Se acabó. Se borró del paisaje, « A España servir hasta morir». Nunca del corazón ni de la memoria. No podían con la voluntad de vencer.

Toda una época en la que la actividad ministerial se centraba en aparecer como ONG, con sus soldados bomberos o deportistas de aventura. Donde los héroes dejaron de existir y se regateaban condecoraciones. Una enfermedad contagiosa que infectó a los propios soldados en sus puestos más altos.

¿Pasó la enfermedad? Simplemente distintos intereses.

¿Voluntad de vencer? El soldado nunca la perdió.

Cuando los signos anunciaban una recuperación avistamos un negro horizonte de incertidumbre en el que la voluntad de vencer inclinará la balanza a uno u otro lado. Que cada uno se lo aplique y lo entienda como quiera. Será su derrota o su victoria.

Un infante es un conjunto de capacidades medias. Pero me atrevo a decirles que la tibieza no va ser en el futuro buena consejera. «Entre soldados solo miramos al que más avanza». Lo dijo un infante español: Cristóbal Mondragón.

«Para ganar hay que tener voluntad de vencer».

Los principios del Arte de la Guerra eran (?), la Voluntad de Vencer, la Libertad de Acción y la Capacidad de Ejecución. Desatender cualquiera de ellos puede conducir al fracaso. No son viejos postulados.

A veces, por la actitud y los hechos, me da la impresión de que algunos quieren perder, conducirnos al fracaso. Cada paso que avanzan dos retroceden. Faltos de voluntad ni convencen ni vencen.

La voluntad de vencer no es doctrina pasada, es el futuro. Y no solo en la milicia. Es la clave para no quedarnos anclados en el pasado… ¡que vuelve!

Una mañana de otoño
llegaron los ‘nuevos’ a la General
y toda la ‘alferecía’ con mucha alegría
se puso a cantar:
¡No subirán… subirán la escalera…
aunque Juren Bandera…
¡¡¡los novatos de la General!!!
“¡No hay, no hay, no hay…!”

¿Hay?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2021