EL HIMNO NACIONAL ESPAÑOL EN GIBRALTAR. GUERRA DE HIMNOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Qué quieren que les diga. ¡Me encanta!

Ha estallado la guerra en el Estrecho de Gibraltar. Tendremos que llevar a Marta Sánchez para que cante a las tropas embarcadas y anime al desembarco.

No es eso del chinda, chinda, tachinda chinda…, ni lo de, lolo, lolo, lololo… onomatopeyas que piden más, pero no llegan. Es mejor esta guerra al viento del Estrecho, ¡qué Viva España! Nuestra Real Armada, junto a nuestros pescadores, hacen sonar el Himno Nacional de España en aguas del Estrecho, junto a la Roca, y hasta los delfines hacen la ola.

La Real Armada Británica se ha puesto muy nerviosa ante el ataque español. En los submarinos nucleares británicos se tararea sin querer; también en la Sexta Flota, por pegadiza su música: ¡chinda, chinda…! ¡Qué es el Himno de España!, pero a ver quién es el guapo que después de tanto oírla se la quita de la cabeza. Chinda, chinda, tachinda chinda…

¡Es la guerra! Guerra de Himnos en la que solo hay uno, como solo hay una España, con Gibraltar incluída.

¿Y quién nos va a prohibir que suene en nuestros mares el Himno Nacional? ¿Me van a impedir cantar Las Corsarias?

¡Banderita tú eres roja!

¡Banderita tú eres gualda!

¡Pero si lo cantó el Rey en la Pascua Militar! <<La Bandera es de todos>> y sonó el Himno Nacional en la mismísima Plaza de Oriente. Pues que suene también en Poniente y en el Sur… ¡Música en el Estrecho! ¿Qué ley lo prohíbe? ¿Provocación? Provocación es esa bandera que ondea en la Roca. ¿Provocación? Ni a Europa queréis. ¿Provocación? Guasa os vamos a dar.

Para esta guerra hay que tener bemoles. Cosa que a falta de submarinos nucleares nos sobran. Les cuento. Anduvimos en una época así y asá con los norteamericanos. Ellos presumían del engorde de pollos. En cosa de un mes nacía, se criaba, y estaba dispuesto para comer un hermoso pollo. Lo contó aquella inteligente revista de humor La Codorniz que se hizo eco de la chulería americana. Decía que nosotros éramos más lentos y con nuestros tradicionales métodos tardamos unos seis meses en engordar un buen pollo. Pero, queridos americanos, terminaba diciendo, eso no es óbice para que cuando quieran empecemos la guerra a pollazos.  No me disculpo porque es un recuerdo de la sutil ironía de unos genios del humor: La Codorniz.

Y como venía diciendo esto no es guasa, que para la Royal esa palabra la conocen como pez de la familia del mero.

Pero con el Himno Nacional ni una broma. Si suena que lo haga fuerte y claro.

Un soldado nunca desenvaina su espada sin razón, ni la envaina sin honor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 enero 2019

Himno Nacional en el Estrecho de Gibraltar

 

 

 

EL REY CUELGA EN EL BALCÓN LA BANDERA DE ESPAÑA ¡VIVA EL REY! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

EL REY CUELGA EN EL BALCÓN LA BANDERA DE ESPAÑA

¡VIVA EL REY!

Pues sí. La Pascua Militar del año 2019 tiene un nombre: la Bandera de España.

Su Majestad el Rey ha querido asomarse al balcón de España y colgar la Bandera mientras nos dice: <<La Bandera es de todos>>. Acto de gran simbolismo al hacerlo ante sus compañeros de armas, las Fuerzas Armadas, en la Pascua Militar, y recordar que simboliza al conjunto de nuestra nación y que es signo de su soberanía e independencia, de su unidad e integridad.

La Bandera de España cuelga este 6 de enero de 2019 en el Palacio Real con elegancia y firmeza, repito, con elegancia y firmeza. A ver quién es el… que se atreve a retirarla. El año pasado fue su 175 aniversario, pero este año ha dicho el Rey que aquí está, en el balcón de mi corazón, en el juramento que hice como han hecho todos los soldados, mis compañeros de armas, que hoy me rodean. Ha sido un mensaje entre soldados para los soldados, y para los españoles. También para esos que quieren romper con España.

Si quieren se lo repito: <<La Bandera es de todos>>. Quede claro el significado de las palabras del Rey. Claro y rotundo. Se entiende y se asume.

Ese sentimiento de unidad, integridad, soberanía e independencia, la de la patria, solo tiene una manera de expresarse y es en el silencio del símbolo que nos une; y no hay ninguno como el de la bandera. La de todos.

Llevamos la bandera en el corazón y desde el año 2015 pedimos colgarla en los balcones como símbolo de nuestra unidad ante el feroz ataque independentista, como muestra de nuestra firmeza y defensa de la unidad de España, como dicta nuestra Constitución.

Hoy 6 de enero de 2019, en la Pascua Militar, el Rey de España ha desplegado la bandera en su balcón y nos ha enviado el esperado mensaje de unidad. La de todos.

El 3 de octubre de 2017 el Rey, ante el ataque independentista, dejó claro cual es el camino a seguir y la postura a adoptar frente los intentos de secesión. Hoy el Rey, por si había alguna duda, ha enarbolado la bandera  que simboliza al conjunto de la Nación, la unidad.

Terminó el Rey diciendo: ¡Viva España! y contestamos nosotros: ¡Viva el Rey!

Sus Reales Ejércitos se lo agradecemos.

Del resto del acto poca cosa.

La Bandera de España en el Palacio Real de Madrid

De la ministra de Defensa nada que destacar. Nivel mínimo. Tampoco esperábamos más.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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7 enero 2019

Palabras de Su Majestad el Rey en el Día de la Pascua Militar

VÍSPERA DE LA PASCUA MILITAR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La historia de España es rica en acontecimientos militares; no quedan fechas que rellenar en el calendario. Empezamos el año y el 1 de enero se conmemora la Batalla de los Castillejos (1860), donde el General Prim, al mando de los Voluntarios Catalanes, ganó la primera gran batalla de la guerra de África. Ya he hablado de ella en artículos anteriores y de sus “Voluntarios Catalanes”, de los que ahora reniegan algunos indocumentados.

Siguiendo el calendario el 2 de enero celebramos el fin de la Reconquista española (1492) con la toma de Granada que por cierto ahora sirve para que se enzarcen en bizantinas discusiones y falsos enfrentamientos los políticos de turno que, algunos, saben de historia lo que leen en wikipedia.

Recuperación de Mahón

Es el 6 de enero de 1782, durante el reinado de Carlos III, cuando se recupera Mahón entonces en poder de la Corona inglesa. El Rey dada la importancia de la costosa reconquista ordenó que, en la fiesta de la Epifanía, se reuniese a todas las guarniciones y en su nombre se trasladase a todos los soldados su felicitación.

La Pascua Militar nos trae el recuerdo histórico de aquella fecha y actualmente se ha convertido en un acto Castrense de enorme importancia con el que se inicia el año militar, se hace resumen del año anterior y se plasman las líneas a seguir en el que comienza.

Lleva presidiéndola el Rey desde 1976, primera Pascua Militar en democracia. No se celebró en 1983 ni en 1985 por estar el Rey convaleciente. En el año 2000 tampoco hubo Pascua Militar por el fallecimiento de la Condesa de Barcelona y se sustituyó por una Audiencia Militar. El año 2015 después de la abdicación de Don Juan Carlos, el Rey Don Felipe preside como Rey su primera Pascua Militar. Había siempre asistido con su padre desde la del año 1986 que lo hizo de Caballero Cadete de la Academia General Militar.

Las palabras de SM. El Rey siempre se esperan con especial interés y el mensaje dirigido a las Fuerzas Armadas en la Pascua Militar, antaño famoso por sus corrillos políticos, tiene una gran repercusión mediática y social. La clave de estos mensajes, al margen de las referencias a las virtudes militares, ha sido durante años apelar a la unidad de España y a la misión constitucional de la Fuerzas Armadas. Hay ocasiones, como la actual, en las que este mensaje de unidad se espera desesperadamente y no se oye con la fuerza que la espera y la situación requiere.

España tiene un gravísimo problema que destaca sobre el conjunto y que amenaza al mismo nombre y sentido de España: su Unidad. Son a las Fuerzas Armadas, todavía, a las que la Constitución en su artículo 8 asigna como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Que nadie pretenda hacer un uso inadecuado de la lectura de este artículo, pero que tampoco nadie pretenda borrarlo como inexistente. Es la Ley. Las Fuerzas Armadas saben cumplir y como hacerlo, y en estos años han sido el mejor de los ejemplos democráticos en su actuación y entrega. Pero nunca olvidan que su primera misión es esa, para lo que deben estar preparadas y dispuestas. Hablar de ello no está de más. 

Siempre el Rey dice que para mantener la unidad de España, el respeto a sus símbolos y la observancia de la Constitución contaremos siempre todos, contará España, con el Rey, que se honra en estar al frente de los ejércitos. Que el valor consiste en buscar la verdad y decirla y que la independencia permanente de la Jefatura del Estado es la que le permite  ejercer el arbitraje y la moderación, y también garantizar la unidad de la patria y la consolidación del sistema. Y ha seguido diciendo el Rey, que los ejércitos constituyen el brazo armado de la soberanía nacional, no hay España sin libertad y no hay libertad sin ejércitos. Como Rey, como Jefe del Estado y mando supremo de las Fuerzas Armadas se honra profundamente en compartir con nosotros y con la nación en su conjunto, una misión que atañe a garantizar la soberanía e independencia de España, a la defensa de su integridad territorial y del ordenamiento constitucional. Así ha hablado siempre el Rey a sus soldados durante estos años, con palabra de Rey, apelando a la Unidad de España y su sentimiento de proximidad a los soldados de los que él es el primero de todos.

Este es el problema de España: Su Unidad. Su integridad territorial. El respeto y cumplimiento de su Constitución. Mientras más cerca está el problema menos se habla de él.

Los problemas concretos de las Fuerzas Armadas son muchos. En la Pascua Militar del año pasado -2018- la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, definió muy acertadamente los más urgentes. Los recuerdo:

-Una Ley de financiación y sostenibilidad de las Fuerzas Armadas.

-El futuro laboral para la escala de tropa y marinería más allá de los 45 años.

Equiparación salarial de los militares con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Nada, absolutamente nada se ha hecho. A peor. Veremos lo que nos cuentan este año.

Mañana se celebra la Pascua Militar. Tendremos tiempo de comentarla. Como el mismo Rey dijo en uno de sus discursos recordando las palabras de un pensador español: “Esperemos siempre, aunque esperemos desesperadamente”.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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5 enero 2019

EL ORÁCULO DE DELFOS ¿ES ESTO UNA DEMOCRACIA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De Doñana a La Mareta y tiro porque soy el Presi

Cuenta el mariscal Montgomey que en cierta ocasión el mariscal Wavell le contó que cuando los espartanos estaban en el cénit de su fama militar, enviaron una diputación al oráculo de Delfos para preguntar con cierta arrogancia: ¿Puede dañar algo a Esparta?: La respuesta no se hizo esperar: Sí, el lujo.

No tenemos un lujo de presidente del Gobierno, pero sí uno que se pirra por el lujo.

¿Pero qué tomadura de pelo es esta de que los viajes del presidente del Gobierno y su familia son secreto de Estado, cuestión se seguridad nacional? Es lo más parecido a La escopeta nacional de Berlanga. Demasiadas cosas esconde este Gobierno.

No estaría de más dar un repaso a las propiedades de los distintos ministerios, de todos los ministerios, donde los altos cargos, no solo ministros, se solazan después de su agotador trabajo. Es el todo gratis. ¿Alguien se atreve a preguntar por esas casas-palacios? ¿Cuántas? ¿Dónde? Secreto oficial claro. ¿Y los viajes gratis de fin de semana?

No ocurren cosas así en ninguna democrática nación.

Ni ocurre que un presidente es tal por los favores de un grupo independentista que quiere acabar con su nación.

No ocurre que un grupo terrorista ocupe lugar en la administración y que los dirigentes pertenecientes al partido en el Gobierno de España, el grupo socialista vasco, compadreen en una cena con ellos.

Nueva avería del tren de Extremadura. No es la primera. ¿Será la última?

No ocurre en una democracia que mientras el tren a Extremadura es una vergüenza nacional el presidente disfruta de sus inmerecidas vacaciones, no dimite el jefe de mantenimiento de RENFE, el presidente de RENFE, y así sucesivamente hasta el  ministro de Fomento que se ha debido poner fino a polvorones. Su petición de perdón no hace sino aumentar su desfachatez. En democracia no se pide perdón sino que se asume la responsabilidad y sus consecuencias. Es decir dimite y se va de la política a la que nunca debió llegar con ese bagaje. Ni el presidente ni el ministro. Los de RENFE ni les cuento.

Cualquier parecido a una democracia es mera coincidencia. Esto pasa de castaño oscuro y, en su momento, el revolcón electoral al lujoso presidente va a ser también otra escopeta nacional.

Preguntemos al oráculo de Delfos. ¿Puede dañar algo a Esparta?: Sí, el lujo.

El del presidente y no el de los pobres y sufridos pasajeros del tren de Extremadura.

Tome nota señor Sánchez.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 enero 2019

EL MILITAR Y LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me cuesta trabajo, mucho trabajo, ver al militar de hoy metido en la política; en la política de hoy. Parece incompatible. Podría ser que el militar, de hoy, acuda a la política, de hoy, precisamente por esa incompatibilidad que se percibe. Incompatibilidad no por impedimento legal, sino por repugnancia a lo que la política nos muestra. En una palabra: porque es repugnante para la conciencia militar que se juegue con la unidad de España.

Hay muchas similitudes entre la guerra y la política, son lo mismo, pero hoy hay muy pocas similitudes entre los hombres de armas y los políticos. Cuando no hay política aquello que decía Tallleyrand: <<la guerra es un asunto demasiado grave para dejarlo en manos de los militares>>, suena a peligroso, muy peligroso. Como dejar en manos de un niño el cuidado del rebaño cuando el lobo acecha.

Dice Clausewitz que la guerra es un acto político, nace de un fin político al que hay que atender preferentemente. <<La política penetra todo el acto guerrero y ejerce en él una constante influencia en tanto que lo admita la naturaleza de las energías desplegadas en la guerra>>. La guerra es un verdadero instrumento político. <<El propósito político es el fin, la guerra el medio, y jamás pueden concebirse medios sin un fin>>.

Hasta aquí está claro. Mi pregunta hoy va más allá: ¿Cual es el fin cuando no hay política -entendida como la acción para el bienestar, la convivencia y el cumplimiento de la Ley (cumplir y hacer cumplir la Ley)-, cuando no hay propósito político, cuando no hay medio, cuando no hay nada? La respuesta está a la vista: rendición, entrega sin condiciones a cualquier enemigo que presione. Y ahora el enemigo presiona.

<<Cuando han fallado los medios  para alcanzar un acuerdo siempre ha sido árbitro la guerra. Y el juicio que ha emitido se ha basado en el poder más bien que en derecho, aunque a veces haya prevalecido el derecho>> (Mariscal Montgomery).

Montgomery no quiso apuntalar que en ocasiones no prevalece ni el poder ni el derecho, sino la cobardía, que se convierte en perdedora. Tenemos el poder, el derecho, pero nos falta el propósito político. Nos hemos entregado. Se llama rendición o traición; alta traición.

¿No será que la política es un asunto demasiado grave para dejarlo en manos de estos políticos inconscientes, que basan su actuación en lo personal o partidista?

La incompetencia política, como demuestra la historia, nos ha conducido a las mayores calamidades: La guerra. No echemos la culpa a quienes no la tienen.

Aunque hay grandes políticos, trabajadores honestos, minimizados por sus propios partidos que no les permiten destacar por su espíritu crítico. Cuando no hay política, no hay objetivo, no hay nada. Sin propósito, llega el despropósito.

Nuestro caso: La unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional. Esa es la acción de la política, toda su obra debe estar dirigida al objetivo fundamental, la unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional. Esa es la razón por la que la Constitución acoge el artículo 8 y deja en manos de los poderes del Estado la ultima ratio. Porque lo es todo; conviene repetir: la unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional.

Mantener a cualquier coste ese objetivo significa progreso, bienestar y convivencia. Lo otro, lo de ahora, es desasosiego permanente y ruina; a la que vamos de cabeza. Hemos perdido cobardemente. Nos han entregado sin luchar.

De Maquiavelo extraemos las claves de la política y de la guerra: organización y disciplina. Sin ello no es posible ni política ni guerra.

De vez en cuando los políticos continúan su actividad con la guerra, pero ahora se ve a los militares retirados dar el paso al otro lado: la política. ¿Les extraña? Intentan remediar el desaguisado en lo poco que pueden hacer; antes del desastre total; por su conciencia y honor. Lo extraño sería que ese paso les llevase a lugares donde ni se ama a España ni se defiende lo que durante años han servido, y juraron muy jovencitos. También ha ocurrido.

Si un militar da el paso al otro lado, es porque: ama la paz y sabe hacer la guerra. Nunca para destruir su Nación ni saltarse la Ley a capricho. Lo suyo, como debería ser lo de los políticos, es defender la unidad de la Patria, la integridad territorial, el orden constitucional.

<<Amar la paz y saber hacer la guerra, estimándome y premiándome mi rey, no solo por mi competencia en la guerra, sino por lo que le aconsejo en la paz. A ningún rey que sea sabio y prudente y quiera gobernar bien, le conviene tener junto a sí otra clase de personas, porque si son demasiado amantes de la paz o de la guerra, le harán cometer errores>> (Maquiavelo- El Arte de la Guerra).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 enero 2019

 

FIN DE UN AÑO: ¿FELIZ? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El Rey se dirige a los españoles el 3 de octubre de 2017. Sus palabras siguen de actualidad.

No podemos terminar el año sin dar las gracias a nuestros lectores. Gracias por mantener vivo el pensamiento y la permanente, obligada, lucha por defender unos principios en los que creemos y por los que, con ustedes, seguimos dispuestos a vivir o morir. Gracias, lectores y amigos.

Una vez dadas las gracias, desde el corazón y desearles lo mejor para el 2019, conviene que nos pongamos sin pausa, con marcha legionaria, al arduo trabajo que nos espera a todos, si es que queremos que esto no se nos vaya de las manos. Incluso puede que ya se nos haya ido.

No nos rindamos. Aquí el valor sigue siendo importante y no se reconoce ni aún laureado; solo cuando se ha muerto en la lucha sin desfallecer ni un momento.

Les adelantamos que con el afán de aumentar el fuego amigo, llegar más lejos y más fuerte, durante este próximo año, les ofreceremos novedades en el blog.

Si les soy sincero, esto del fin de año no nos merece interés alguno que no sea el del calendario. Un año más, o menos. La vida. Inexorable paso del tiempo, inevitable por tanto; asumible movimiento de desgaste.

Cuando se cumplen años hay tiempo para todo menos para perderlo. Pongámonos en marcha. Cualquier cosa puede pasar si se sienta uno a esperar, creo que dijo Bernard Shaw. Hoy, finales del año 2018, prefiero el benedictino ora et labora.

<<La verdad puede provocar dolor, puede llevar a la desesperación. Pero puede satisfacernos profundamente –solo mediante el ser verdad, independientemente de su contenido- pues la verdad existe. La verdad alienta; una vez que se ha comprendido, surge el impulso de seguirla irremisiblemente>> (Karl Jaspers).

Vamos a por la verdad: sin nación, sin concepto de nación, el Estado es falso y frágil. Ese es el estado actual de la Nación española. Conviene terminar el año y empezar el siguiente sin perder de vista la situación.

Dos palabras, no las olviden: falso y frágil.

Repito que el fin de un año es simplemente el paso del tiempo, el calendario que nos avisa, que nos movemos cada vez más deprisa.

Desearía que fuese el fin, pero no del año, sino de otras cosas.

El fin de la locura catalana. ¡Basta!, dijeran todos solidarios españoles. ¡Fuera!, y se cumpliese la sentencia, la imposición de la pena que corresponda a los traidores.

Desearía que fuese el fin de la crispación que ha traído el Partido Socialista que con la llegada de Zapatero convulsionó la convivencia que avanza peligrosamente cada día, cada hora, cada minuto. Con su amenazante repuesto.

Desearía el fin de lo inexplicable, el abandono, la entrega sin lucha, de un presidente como Rajoy escenificando la vergonzosa derrota, que aún nadie ha explicado, viendo su final en la tele de un restaurante.

Desearía el fin de la vanidad y la soberbia en La Moncloa, de un presidente desnortado, que pone en riesgo a la Nación y a los españoles, que no sabe lo que hace y hace lo que no debe.

Quisiera que celebrásemos el fin de la discordia, del enfrentamiento y la desconfianza en la que nos hemos asentado.

Nos decía el Rey la Nochebuena: <<Ahora debemos valorar con orgullo lo que somos, lo que hemos hecho y confiar en lo que podemos hacer entre todos, alejando el desencanto o el pesimismo. Debemos ser conscientes de la nueva realidad que nos impone el siglo XXI y ser capaces de alcanzar consensos cívicos y sociales que aseguren el gran proyecto de modernización de España>>.

Es hacia el optimismo el camino. Sin duda. Pero ora et labora. Los obstáculos son muchos y están entre nosotros. El enemigo está dentro y el optimismo cabalga con un pesado lastre.

Cuando ya cae el 2018 resuenan en mi memoria las palabras del Rey el 3 de octubre de 2017. Son bandera y lo serán mientras estén en vigor. Y lo están.

<<Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno. Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada>>.

No las olvidemos y los que tienen que cumplir y hace cumplir la Ley que se pongan en marcha.

El fin del año 2018 no da para más.

Sin nación, sin concepto de nación, el Estado es falso y frágil.

Falso y frágil. Falso y frágil… Falso y frágil…

Pero la verdad alienta; una vez que se ha comprendido, surge el impulso de seguirla irremisiblemente. Pongámonos en marcha ya que los que deben hacerlo no se mueven.

Feliz Año 2019.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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UN HOMBRE QUE TIENE TANTOS OJOS COMO DÍAS TIENE EL AÑO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Cuando yo era pequeño tal día como hoy, 30 de diciembre, se jugaba con la broma o tradición: vamos a la Puerta del Sol que allí hay un hombre que tiene tantos ojos como días tiene el año. La inocencia no era capaz de comprender que al año le quedaban dos días. En otros lugares la broma se hace el día 31 cuando el hombre en cuestión tiene más ojos que días tiene el año.

Queda la moraleja. Mientras repasamos los 365 días que se van de este 2018 miramos los que irán llegando a lo largo de 2019. Ciego y olvidado el 2018 todos son ojos de esperanza para el nuevo año. La incertidumbre. Cada día tiene su mirada. Nos queda la esperanza; desvanecida con el tiempo.

Este año que entra habrá que tener los ojos muy abiertos y los oídos muy finos. A pesar del cansancio de ahora después de ver lo visto.

¿Queda esperanza? Es lo último que se pierde. Pero las situaciones concretas que vivimos nos dejan poco resquicio para ella.

La Mareta (Fuerteventura): las vacaciones inmerecidas del presidente del Gobierno

Desde La Mareta (Lanzarote), donde, con descaro, se va de vacaciones inmerecidas, el presidente del Gobierno seguirá tomándonos el pelo con su desvergonzado discurso de gobernanza. ¿Es que nadie de los que le rodean le ha dicho que camina desnudo?

Habla con tal desvergüenza que no es posible dar crédito a que se él se crea lo que dice. Sus últimas intervenciones son un escándalo.

Amenaza con intervenir Andalucía (una declaración más que política a la que ningún partido ha hecho frente con dignidad).

Ha cogido de su propia mano al independentismo catalán, al que conduce y guía. De seguir así España se fracturará pos culpa del presidente del Gobierno de España más que por el de la Generalidad.

En el País Vasco los terroristas se hacen cada día con más poder político y su crueldad obtiene réditos. El Gobierno mira para otro lado.

Dice el presidente del Gobierno que ha hecho en siete meses lo que el anterior Gobierno no hizo en siete años. Razón no le falta. En siete meses:

-Ha viajado en todos los medios posibles que el Estado pone a su servicio, y también lo ha hecho para uso privado sin dar explicaciones: coches, helicópteros, aviones. Esperemos al verano y recuperará el Fortuna por las aguas mediterráneas.

-Ha visitado y se ha alojado en todas las residencias de lujo que el Estado pone a su servicio. Le quedaba La Mareta y allí que se va.

-Ha recorrido el mundo, en visitas intrascendentes que en nada han dejado beneficios para España. Ego personal.

-Ha conseguido crispar a todo el mundo y perder sus primeras elecciones: Andalucía.

Todo un récord presidencial: nada.

Es decir vivir ha vivido; muy bien. Vivir del cuento y creerse su propio cuento; atrapado en su yo, eterna vanidad.

<<Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor>>. Ni molestia ni dolor. Le asesoran y él se lo cree. Espejito, espejito…

El <<pensamiento Alicia>> fue un descubrimiento en Zapatero del añorado maestro Gustavo Bueno.

Hoy nuestro presidente viaja al País de Nunca Jamás. Con y como Peter Pan. Lo será siempre.

Ojos para ver no tiene muchos, pero lo suple con otras virtudes no muy ejemplarizantes. Lo peor es que lo sufrimos, y más que lo sufriremos, todos los españoles.

Recuerden: hoy en la Puerta del Sol de Madrid y en las principales plazas de todas las ciudades y pueblos de España habrá un hombre que tiene tantos ojos como días tiene el año. Mañana tendrá menos.

En La Mareta: Peter Pan ha sustituido a Alicia.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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30 diciembre 2018