EL EXJEMAD, EL CAPELLÁN CASTRENSE Y LA LÓGICA Juan Miguel Mateo Castañeyra General de División (R.)

El Capellán Castrense

El exjemad en Podemos no deja de sorprendernos cuando pronuncia unas palabras, o cuando escribe unas líneas. A pesar de que aquello que haga o diga quien después de haber tenido el mando de las FAS pase, casi sin solución de continuidad, a ser parte importante de un partido político que cuestiona la Soberanía Nacional, deje ya poco margen para la sorpresa. Ese margen, en este caso, lo ha llenado con sus últimas actuaciones públicas.

Del ex JEMAD en Podemos desconozco si fue, o no, un buen piloto. Y dudo que fuera un buen piloto de combate, dado su reconocido pacifismo. También tengo fundadas dudas de que fuera un buen militar, pues los valores con los que se mueve por la vida, se lo impiden.

En cuanto a sus otras habilidades, es sabido que Dios no le adornó con la facilidad para la comunicación oral o escrita, pero ahora, además, acaba de descubrirnos que la lógica no es otro de sus puntos fuertes. Me explicaré.

En uno de sus tuits decía textualmente:

Exjemad de Podemos: Si a Casandra la llevan ante la Audiencia Nacional, que me lleve a mi también

«Bromear no es un delito y España no es una dictadura. Si a Casandra la llevan por esto a la Audiencia Nacional que me lleven a mí también»

Capellán castrense

Está claro, que si afirma que bromear no es un delito y que España no es una dictadura, la conclusión lógica de que a Casandra la lleven a la Audiencia Nacional, es que lo que ha hecho la tal Casandra, no es precisamente bromear. El sacar como conclusión que lo lleven también a él, responde a cualquier cosa menos a la lógica.

Capellanes castrenses

Por otra parte, en unas de sus recientes declaraciones, afirmaba que los capellanes castrenses solo deberían existir, si los hubiera también para otras religiones. Tal vez sea su falta de lógica la que le dicta ese pensamiento, pues al parecer, ve lógico que haya capellanes de otras religiones cuando resulta que el 70 por ciento de los españoles se declaran católicos, y sólo un 1,9 por ciento, creyente en otras religiones. Parece ser que en esto coincide, (inestimable apoyo), con la comandante en situación de retiro por pérdida de condiciones psicofísicas, Zaida Cantera. A la que, además, le parece inadecuado el salario que reciben los capellanes castrenses. Pero no le parece mal, por contra, que ella misma pueda compatibilizar la pensión máxima que tiene concedida, con el sueldo de diputado del PSOE. Ya se sabe que se suele ver antes la paja en ojo ajeno, que la viga en el propio.

O tal vez sea porque no sepan, ninguno de los dos, que en España hay solo 87 Capellanes castrenses, por lo que, si atendemos a las proporciones de creyentes de otras religiones, a éstos les correspondería algo más de uno para todos ellos. Un Capellán que, además de ecuménico, tendría que estar dotado del don de la ubicuidad.

Los capellanes castrenses prestan, por supuesto, los servicios propios de su Ministerio en las unidades. Pero también ofician nuestras bodas, bautizan a nuestros hijos y nos despiden en nuestros funerales. Además, tanto para creyentes como para no creyentes, prestan otros servicios que van desde dar clases de moral, pasando por ser el paño de lágrimas de los más débiles y necesitados, por ser el transmisor al mando de las necesidades del soldado llegando a donde por diversas razones, no le es fácil a éste llegar, hasta ser el más fiable conocedor de cuál es el verdadero estado de ánimo de la tropa. También de sus bolsillos, es frecuente que salgan muchos préstamos, a fondo perdido, que alivian más de una necesidad sin que los beneficiarios tengan que profesar ésta o aquella creencia.

Pero el Páter es más cosas. Es también aquel que muchas veces es el único que puede paliar la soledad del mando, el confidente seguro de nuestras angustias y preocupaciones, el amigo que en muchos casos llena el vacío que el alejamiento de la familia produce, o el mediador en los roces que en toda convivencia humana tienen lugar, y todo eso lo es, para cualquier creyente.

Y aún, y no menos importante, es también otra cosa. Encarna una de las tradiciones más antiguas de nuestras FAS, donde la figura del capellán acompañó siempre al soldado en sus victorias y en sus derrotas, en las desgracias y en las alegrías. Figura que se agiganta por el heroísmo, el sacrificio, la humanidad y el amor a los demás de muchos de ellos, y también por la humildad de los pequeños actos diarios. Es la misma tradición, dónde se engarzan nuestras Patronas, la heráldica de nuestros escudos y emblemas y hasta el espíritu de nuestras Ordenanzas, que están basadas en el humanismo cristiano. Tradición que para las FAS constituyen su fundamento espiritual.

el exjemad de podemos no sabe lo que dice

Soy consciente que hablar de espíritu, de tradiciones militares y de su importancia para las FAS quizá resulte, para el ex JEMAD en Podemos, incomprensible, quedando fuera de su lógica. Desde siempre, en los ejércitos, han existido individuos que han perdido el norte de la profesión, que han equivocado su vocación o que, por los motivos que fueran, se han visto frustrados, o se han desviado del camino claro, y a veces duro, del servicio a España. A estas gentes, a lo largo de su vida militar, el sistema los excluye o ellos mismos se van autoexcluyendo. Lo singular en este caso, es que se haya llegado tan alto y tan lejos. Su caso, a pesar de su excepcionalidad, debería de servir de reflexión sobre el sistema de selección de la élite en las FAS.

El ex JEMAD en Podemos decía en su Tuit que, si a Casandra la llevaban ante la Audiencia Nacional, lo llevaran también a él. Le diría que, a partir de una cierta edad que ambos compartimos, a donde nos pueden llevar, si decimos tonterías, es a un establecimiento donde nos traten la senilidad.

Para terminar, quiero recordar que, al menos en el Ejército de Tierra, existe una vieja costumbre, que casi llega ya a ser tradición, según la cual, cuando alguien, sea o no el capellán, bendice la mesa y desea buen apetito en nuestras celebraciones de camaradería, bendición y deseo común a creyentes en cualquier religión, se contesta con un ¡Gracias Páter!

Parodiándolo, quisiera ahora decir, ¡Gracias Páter!, gracias por tu servicio, por tu dedicación, por tu cercanía, por tu consejo y por tu amistad.

Juan Miguel Mateo Castañeyra

General de División. (R)

Blog: generaldavila.com

7 abril 2017

Hablar, explicar, convencer… Juan M. Mateo Castañeyra General de División (r)

unnamedEs bueno hablar, afirma el Pte. del Gobierno, refiriéndose al desafío nacionalista; para añadir a continuación, que se puede hablar de todo, menos de la soberanía nacional y de la igualdad de los españoles, porque no lo permite la ley.

En principio, así de pronto, se puede estar de acuerdo. Porque efectivamente, en general hablar es bueno, pues los humanos nos comunicamos con palabras. Pero también en general, en ocasiones es bueno estar callados; y también en general, hay ocasiones, en las que según con quien, es bueno no hablar.

Como ejemplo de las veces en las que es mejor estar callados tenemos aquel, en el que, quien fuera Presidente del Gobierno de España, dijo que aceptaría cualquier cosa que viniera del Parlamento de Cataluña; aquello trajo consigo las nefastas consecuencias de todos conocidas. O, por poner otro ejemplo actual, cuando la Vicepresidenta del Gobierno afirmó que fue un error recoger firmas en pro de la unidad de España; con ello no sólo se consiguió la implicación de millones de españoles, sino que, además, nunca es un error hablar de la unidad de España a una sociedad que, en gran parte, no es consciente de que dicha unidad está amenazada. Pudo ser un error, eso sí, el no haber dejado claro, que aquello no iba contra Cataluña, sino que era una forma de despertar las dormidas conciencias de algunos españoles, cosa que sí creo se logró.

Y como ejemplo de con quien no es bueno hablar, por citar solo a algunos, no es bueno hablar con los que rompen las fotos de nuestro Rey, con los que silban a nuestro Himno, con los que queman nuestra Bandera y con los que odian a nuestra Patria; y no es bueno hablar con los que dicen públicamente que, pase lo que pase, van a romper nuestra Nación. Con todos estos, y con algunos más, creo que no solo no es bueno hablar, sino que además es inútil.

unnamed-1Y con respecto a que se puede hablar de todo, menos de soberanía y de la igualdad de los españoles, la verdad es que resulta inquietante, porque así, sin necesidad de profundizar demasiado, esa afirmación produce los siguientes interrogantes:

¿Quiere eso decir que se puede hablar de tapar los trapos sucios de algún dirigente nacionalista como según declaró el entonces fiscal anticorrupción Jiménez Villarejo, ya se ha hecho en el pasado?

¿Quiere eso decir que se puede hablar de “no judicializar la vida política», para lograr la impunidad de los que se saltan las leyes un día sí y otro también, como exigen los independentistas?

¿Quiere eso decir que se puede hablar de retirar de Cataluña las FAS y lo que queda de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, como piden los nacionalistas?

¿Quiere eso decir, que se va a hablar de dar el visto bueno a que la Generalidad siga organizando su propia acción exterior y su propia diplomacia?

¿Quiere eso decir que se va a hablar de no poner pegas a que con fondos públicos se haga propaganda institucional a favor de la independencia?

¿Quiere eso decir que se va a hablar de que se dé carta de naturaleza, a que se pueda discriminar al que quiera expresarse o estudiar en castellano?

¿Quiere eso decir, que se va a hablar de «desactivar» a algún dirigente o algún partido, demasiado agresivos con el nacionalismo, como ya hizo su antecesor en el pasado?

¿Quiere eso decir que se van a retirar todos o parte de los recursos ante el Tribunal Constitucional, como ya piden algunos?

Pero no solo es esto lo que resulta inquietante, sino que, además, el Sr Presidente del Gobierno afirma, que no va a hablar de soberanía y de igualdad entre los españoles, «porque no se lo permite la ley”. Y esta afirmación me plantea los siguientes interrogantes:

¿Quiere eso decir, que no se habla de soberanía, solo porque no lo permite la ley?

¿Quiere eso decir que las razonen históricas y los intereses nacionales, son menos importantes que la ley?

¿Quiere eso decir que, si lo permitiera la ley, si hablaría de soberanía?

¿Quiere eso decir que si se hablará de cambiar la ley?

Es posible que no haya motivo de inquietud; es posible que todas esas interrogantes tengan una respuesta negativa; es posible, por tanto, que la desconfianza no esté justificada y desearía con todas mis fuerzas poder confiar en mis gobernantes. Pero lo cierto es que, en el pasado, teniendo mayoría absoluta, se ha cambiado de actitud en asuntos importantes de tipo moral (la memoria histórica o la ley del aborto), aparentemente por el único motivo de no tener problemas; lo que inclina como mínimo a ser receloso. Y si ahora estando en minoría, con una parte de la oposición claramente a favor de la secesión, (los que dicen que están a favor del derecho a decidir, están a favor de la secesión, aunque lo nieguen), y con otra parte que no tiene claro lo que quiere, la situación no es, a mi modo de ver, como para ser optimistas.md11746505622

En Cataluña hay sin duda muchas cosas de qué hablar. En primer lugar, dejar claro, con absoluta claridad, a los catalanes y al resto de los españoles, que ni por las buenas ni por las malas, Cataluña dejará de ser España. Y después, cuando de esto nadie pueda tener la menor duda, explicar las razones históricas, económicas, políticas, sentimentales (sí, sentimentales, que los que no queremos la independencia de Cataluña, también tenemos sentimientos y además somos mucho más numerosos), y de todo orden, por las cuales esto va a ser así. Y, por último, gastar en esa explicación el doble de dinero, el doble de esfuerzo y el doble de convicción del que se gasta y se ha gastado la Generalidad en todo lo contrario.

Hablar, explicar, convencer… y para convencer hay que estar convencido, no valen los relativismos, ni las dudas, ni los conceptos «discutibles», ni los «de todo se puede hablar».

Aquí al lado, tenemos el ejemplo vivo de a quién beneficia una secesión, y eso que en este caso, había detrás una gran historia de reino independiente. ¿No estaríamos mucho mejor Portugal y España unidos? Juntos hubieran constituido en el pasado un Imperio de proporciones gigantescas; hoy día, en el peor de los casos, Portugal estaría al mismo nivel que España, y nosotros seríamos también más prósperos de lo que somos. Han pasado casi 400 años y aún sufrimos las consecuencias. ¿A quién benefició la secesión de Portugal? ¿Al noble y sufrido pueblo portugués? Claramente no. Benefició y mucho, a la aristocracia portuguesa, a la clase dirigente de aquel país. A los mismos, a la misma clase que hoy se beneficiaría de la secesión de Cataluña.

Nos estamos jugando mucho; porque, aunque nunca lograrán la independencia, una sociedad no puede progresar con la desunión que ha creado el independentismo, con la frustración que ha generado el no conseguir los fines propuestos y con el odio que se ha generado a base de agravios imaginarios.

HABLAR, EXPLICAR, CONVENCER, para unir, ilusionar y querer.

Juan M. Mateo Castañeyra General de División (r)