FRACASA EL AVIÓN DE COMBATE EUROPEO. ¿UNA OTAN TURCA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ha fracasado el programa FACS. El futuro Sistema Aéreo de Combate europeo (FACS) ha estallado cuando lo manipulaban Francia y Alemania. Han cancelado el proyecto.

Miles de millones al viento. Esa es la defensa de Europa. Airbus. D&S.Thales Group. Indra Sistemas y Dassault Aviation. ¿Alguien da más? Pues sí. Pasen y vean.

«Usted no ha sido capaz de comprometer los recursos que la nación necesita». Así se expresaba el secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, en su carta de dimisión remitida al primer ministro Keir Starmer ya que según dice «el plan de inversión en defensa se queda muy corto respecto a lo que se requiere para la defensa y el país en este momento».

La industria de las armas no entiende de Europa o Europa no se entiende ella misma. En la mesa del momento de la indefensión de Europa se sienta de un lado la diplomacia del otro las armas y enfrente la historia. Debajo de la mesa solo el interés no compartido, alejados por la distancia y por las amenazas, por la incomprensión de unos riesgos que no parecen entender su lugar en la geografía, la economía; que acaban siendo pura ideología.

En una alianza que se constituya como un sistema defensivo moderno aportar dinero en conjunto, una cifra que tenga como referente el PIB, es anticuado e irreal. Es necesario cambiar de modelo y llevar a cabo un planeamiento con hipótesis creíbles, consensuadas, realizables, y que cada nación aporte el esfuerzo adecuado de acuerdo con la misión asignada, la que le corresponde dentro de la Defensa compartida, dentro de sus posibilidades, siempre apoyadas por los más fuertes. Desde la disuasión nuclear hasta el último pelotón desplegado debe todo estar estudiado y compartido en un esquema combinado de capacidades revisadas cada cierto tiempo y actualizadas de acuerdo con la situación. Lo militar no debe de esperar a las cambiantes políticas y someterse a los intereses económicos individuales de cada nación. Podemos encontrarnos con que hemos llegado tarde. Nunca sabemos cuando será el momento o la hora. Para ello hay que partir de unas bases que asume cualquier sistema defensivo: tener una idea común, hombres que la defiendan y armas que la soporten ante cualquier ataque de un enemigo o de una catástrofe natural.

Llegada la hora, la única Defensa será la unidad y si no la ha habido antes ya será tarde. ¿Lo recuerdan?

Nos vemos abocados a seguir, como entonces, asumiendo que nuestra única Defensa está en EE.UU y en su disuasión nuclear. De esto estamos, a día de hoy, todos convencidos. Por eso dormitamos bajo una sombra que cada vez es menor.

La próxima cumbre de la OTAN se realizará el 7 y 8 de julio en Ankara y ya se oyen voces de radical cambio.

Los contactos previos son poco esperanzadores. Hay como vemos desunión, criterios parciales y poco solidarios, las armas como negocio más que como Defensa compartida. Solo se alza como protagonista Turquía y desde su capital ya está posicionándose para el nuevo reparto de poder militar en Europa que tendrá que descansar en sus capacidades. Turquía es un referente en productos militares de excelente calidad en el sector terrestre, marítimo, aéreo, drones e inteligencia artificial. Además de tener un Ejército con espíritu de combate y estar preparada para la guerra.

La OTAN ya no responde a las necesidades actuales. Cumplió su misión que ya nada tiene que ver con lo que vivimos.

Los proyectos militares en Europa son irrealizables, largos, engañosos, atrasados, que dan mucho juego durante un tiempo, pero luego cuando se ponen en manos militares resulta que están anticuados.

España no está lejos de esta situación. Convertir las amenazas en un negocio. Nadie habla de las armas, solo en algunos cursos de verano con personajes bien elegidos que responden a la voz de su amo. Nunca se piden cuentas sobre nuestra industria y por qué los años de abandono para lo doméstico, el fracaso en los proyectos con la consiguiente repercusión en la seguridad de las de las tropas, la falta de mantenimiento de equipos e instalaciones. El abandono de nuestros soldados cuando se acaba su compromiso.

Turquía destaca como avanzadilla en industria para la guerra, de todo tipo, su lugar es clave en la geografía de la guerra y para la paz del futuro.

Se la escuchará a las puertas del Mediterráneo, del mar Negro, en las fronteras con Irán, Irak, Siria. Su voz retumbará por todo el Atlántico y el vínculo empezará a girar sobre parámetros muy distintos y distantes de aquellos del final de la II Guerra Mundial.

El mundo es otro y la OTAN ya no es nada.

«No podemos permitirnos perder más tiempo». Es lo único cierto que he podido escuchar.

Quizá ya lleguemos tarde.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 junio 2026

EL SOLDADO ESPAÑOL NO ENTRA EN LOS PRESUPUESTOS DE DEFENSA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Muy eufórico veo a ese ministerio de Defensa que hace llamarse español, ministerio de Defensa que nada sabe de guerra ni de España, que defiende sus intereses como partido y no como nación. De la industria de las armas también se encarga, aunque esta tenga a los soldados a pie y sin dinero porque es incapaz de terminar un vehículo de combate para que nuestros soldados tengan una mínima protección. Lo del vehículo «Dragón» debería acabar con la desvergüenza de muchos y revisar más allá de los contratos. Como siempre lo tendrán que suplir con celo y tener su pecho descubierto para parar las balas que atraviesan esos corazones humildes a los que nunca se les agradece lo suficiente su callada y inestimable labor. No hay institución más ingrata que esta que se aprovecha de la entrega y el valor para que con deshonor se los relegue a los últimos de la lista. Entre las prioridades del ministerio llamado de Defensa no están los soldados que a los 45 años se les enseña la puerta de salida con una mísera limosna para que vayan tirando.

A aquellos, incluso uniformados, que sin pudor dicen que los que se van es que no han sabido aprovechar  las oportunidades, que son muchas, que no tienen las capacidades requeridas,  les diría cosas sobre el honor y el valor, sobre las capacidades de unos soldados que forman y conforman unidades como la Compañía que es en definitiva un conjunto equilibrado de capacidades medias. Esos que alegan lo de las oportunidades quizá estén por encima de las capacidades medias y esto de la milicia no vaya con ellos.

En este ministerio llamado de Defensa, que nada quiere saber de la guerra, se confunden cúpulas, la civil y la militar,  en una confusión que les lleva a apaisanarse a los uniformados y a militarizarse a los paisanos. Ya no sabemos quién manda. El apaisanado militar obedece y sonríe sin jamás asesorar más allá de la buena postura y mejor posición de firmes. Un mimetismo peligroso que confunde a los que obedecen, a los que creían que aquí se venía a servir a la Patria cuando resultó que la patria disminuía su valor en un  mercado donde todo se vendía y compraba con los contravalores de la traición y el precio injusto.

No hay necesidad de soldados que resultan un incordio para la gestión ministerial. El ministerio de Defensa funcionaría exactamente igual, sin mover una silla, sin unidades. Son un estorbo y lo mejor es mandarles de misión, mientras más lejos mejor. Se les da un dinerito que calla bocas, quedamos muy bien internacionalmente, son baratos y muy buena gente. Para gloria del presidente.

Otra cosa son las armas. A los civiles lo que les gusta son las armas. Las de guerra. Por eso hemos emprendido una carrera armamentística falsa, para armar a una industria sin futuro alguno, pero con la que se van a enriquecer todos menos los soldados. Si viniesen mal dadas no hay mejor defensa que muros de soldados, los pechos abiertos, sin 8×8, sin munición y recurrir el parapeto del honor que las cúpulas no tienen, el de defender a la patria. Otros dan premios  mientras fabrican balas a miles de euros.

Se encierran en los ahora llamados War Room como el recién creado por una empresa de tecnología y armas que sueña con la guerra y las elecciones democráticas. Le dan a todo lo que se pueda controlar, incluso disponen de unas puertas giratorias con tecnología muy ad hoc de aquellos que ven que sus estrellas se apagan a la vez que se bajan del pódium. Algunos incluso contratan a uniformados extranjeros del país que se asienta colonialmente en territorio español para que les asesore sobre el cambalache de las armas. Los nuestros no valen así que tomen nota los futuribles.

Lo de las armas es fiebre que viene de Europa y echan la culpa a Putin o a Trump, depende. España es discípulo aventajado en eso de las armas. Hemos iniciado una carrera armamentística sin saber para qué ni para quién. Existe un conglomerado de intereses, en ocasiones bastardos, y una indefinición de intereses que suelen chocar entre sí.

En este mundo tan pacífico está de moda la guerra y cuando alguien quiere acabar con ella se le acusa y menosprecia. La única realidad es que mueren siempre los mismos. La guerra se extiende en armas, con tecnologías inimaginables, pero en las trincheras sigue el hombre.

Napoleón después de la tan inútil como sangrienta batalla de Eylau, al ver devastado su Ejército, pronuncia quizá la más doliente y cruel definición del hombre. Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: la nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París». Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

La guerra ignora a los hombres. A los soldados los ignora la guerra y la paz. No se los conoce ni reconoce.

En nuestro ministerio de Defensa, que nada sabe de la guerra, no interesan los soldados, son un estorbo del que hay que desprenderse a los 45 años. No contéis con ellos en el 2% ni en el 5%.

Interesan las armas, la tecnología y desmilitarizar de manera urgente a Calderón de la Barca que solo decía tonterías sobre el honor, el valor y una religión de hombres honrados.

En estos tiempos hablar de hombres honrados y de religión solo puede acarrear malas consecuencias.

¡A las armas mis paisanos!

«He visto con pena soldados amenazados por hombres civiles. Si el rey se hubiese mostrado a caballo…».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2025