EJÉRCITOS DE PARTIDO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No creo que haya a lo largo de nuestra democracia un Gobierno que con tanta incongruencia moral, de manera indigna, diga una cosa y haga la contraria. Manipulación constante para el engaño. Actores de lujo para el lujo de sus primeras espadas. Ábalos estaba a punto de ser ministro de Defensa.

Presumen de haber sido el Gobierno que encabeza la mayor subida del presupuesto  de Defensa cuando lo que encabezan es el mayor destrozo de las Fuerzas Armadas.

Mientras presumen y gritan «No a la guerra» reparten millones que el soldado ni huele. El Parlamento no se entera en qué invierten el dinero que dan -el pueblo menos- pero la industria de las armas se forra fabricando aquellas que somos incapaces de poner en el mercado porque, sepamos y digámoslo con claridad, el mercado de las armas o es internacional o no es y nuestra inversión nos lleva al fracaso porque nadie va a compranos un producto nuestro ni siquiera a bajo precio. Además nos hemos enemistado con aquellas naciones que encabezan la industria de las armas y la tecnología más avanzada.

El ministerio de Defensa de la señora Robles está señalado y denunciado  por el reparto de unos miles de millones de forma extraña. El denunciante General Dynamics, como ya he contado en otras ocasiones, ha quedado marginado en los ocultos concursos y ahora viendo Defensa la que se le viene encima pretende llegar a un acuerdo. Veremos lo que dice Trump que en principio se niega a pacto alguno con quién no es de fiar. Claro que entre el que fabrica la guerra y el que la hace no suele haber más conexión que con la fábrica de atúdes.

Entre estas cosas importantes para la capacidad y seguridad de las tropas se encuentra el vehículo de combate 8×8 Dragón que suma vergonzosos retrasos que no dejan bien a nuestra industria de Defensa. Estamos en manos de General Dynamics European Land Systems (GDELS), a través de su filial española «Santa Bárbara Sistemas«, ya que es la empresa clave que aporta la base tecnológica y la fabricación de las barcazas del vehículo blindado 8×8 Dragón (VCR) para el Ejército de Tierra español

Estos chicos del «No a la guerra» se creen que saben de todo; entre sus habilidades está mandar en todo cuando ni siquiera dirigen. La ministra de Defensa es mandona porque le gusta lo de «A la orden ministra» más que a Bono; que ya es decir.

Han penetrado profundamente la Guardia Civil, la han dividido, puesto en entredicho y su jefe, el DAO, imputado. Un escándado haber manipulado y herido de gravedad a la Institución más valorada por los españoles junto a las Fuerzas Armadas.

Estas no se quedan atrás.  Perrsonajes como Rodríguez Zapatero han destrozado y puesto fin a la esencia de la milicia. Se asistieron de ministros demagogos y generales ansiosos de estrellas y poder.

En estos tiempos de zozobra desmilitarizar lo militar ha sido una consigna llevada hasta las últimas concesuencias. El atractivo de la moral militar y la virtud, que debería ser el imán para asumir el oficio militar,  se diluye entre la juventud que ve lo desatendido que está el soldado, el abandono de este oficio y, lo peor, cómo nos engañan con una profesión que te jubila sin explicación. Eso es un maltrato al oficio, al soldado que lo ejerce, que está por encima de los miles de millones que se reparten en Defensa, de la tecnología y de los cantos de sirena que ellos no oyen por llevar tapados sus oidos con cera de vanidad. El Ejército calla como es su deber. Otros debemos hablar; que es nuetro deber actual.

En la final del mundial de fútbol se produjo un organizado ataque de gran violencia aberzale contra unos soldados de una unidad militar de Pamplona. No es noticia para la gran mayoría mediática dependiente del dictado de la Moncloa. El gobierno es esclavo de los partidos independentistas y aberzales vascos. Cualquier cosa que les moleste se paga. Que en el País Vasco tienes que disimular tu amor a España es algo evidente. Ser español es una carga. El culto al terror sigue en pie y se ve en diferentes actos de homenaje y en declaraciones de políticos de procedencia que huele a pólvora. Convertir el final de la ETA en su victoria política es una de las grandes indecencias con las que vive el partido socialista del señor Zapatero/Sánchez ahora uno investigado, el otro en su entorno, por su forma de vivir: decir una cosa y hacer la contraria. Por sus obras los conoceréis.

Y la obra está hecha para mucho tiempo. No habrá partido que gobierne que sea capaz de romper con este pasado que ha acabado con la esencia de España. También con su presencia en la mayor parte de España. En alguna de sus automías ser español es un rechazo evidente. Si encima eres militar o guardia civil mejor vete antes de que te echen. Esto es así y es la ley que impera impuesta por el partido socialista obrero español donde los obreros coleccionan joyas y otros se sientan a negociar en Gibraltar.

Pretenden modelar unas Fuerzas Armadas y Guardia Civil pesoecialistas y para mi que lo han logrado.

Solo falta que nos pongan reglamentario en el uniforme el parche PSOE; sobre fondo rojo y en el brazo (izquierdo). La nobleza militar siempre está abierta a lo que cree ser nuevos aires de modernización e incluso los emboscados alcanzan el máximo empleo y pasan de lo militar, de las botas que siempre le apretaron, a la corbata nunca a juego, de no mandar por miedo a la tropa a ser un mal consejero o asesor de una bien remunerada empresa.

Así entró el virus en los uniformados que, desde la Cúpula, todo lo invadió.

Escribí no hace mucho  (Cerrrar la OTAN …) : Leo con estupor y enorme tristeza en un diario digital la crónica de un oficial español que relata la retirada de las tropas OTAN, y entre ellas las españolas, de Irak. Ahora le llaman exfiltración, palabra que no veo en el Diccionario de la RAE y que jamás existió en la Doctrina militar española. No se atreven a llamar a las cosas militarmente por su nombre. De la crónica del oficial español me preocupa el lenguaje utilizado (¿relato?) que hasta ahora no conocía entre los soldados. Con dolor y rabia extraigo algunos párrafos de su artículo en el que se refiere a las tropas, entre ellas las españolas: «Algunos empiezan a actuar extrañamente: dejan de dormir, empiezan a dormir en un búnker, se desplazan con el casco puesto hoy, con el fusil en la mano mañana, el brillo de sus ojos se apaga, deambulan un poco sin rumbo… Están nerviosos, asustados, ansiosos». […] «Un pequeño esfuerzo intelectual basta para caer en la cuenta de que seguimos sin ser objetivo de ningún actor, pero el cansancio y los nervios impiden a muchos hacer ese esfuerzo y crece su nerviosismo, su miedo, su ansiedad» […] «Más de una vez percibí arrobo en los ojos de los que le miraban y recibían su ayuda» […] «y las animaron, cuidaron y consolaron». La negrilla es mía: ¿Asustados, nerviosos, miedo, ansiedad… entre soldados?

No reconozco este lenguaje en un soldado. Pero sí reconozco que el error es mío, que me he quedado anclado en aquello de «Jamás abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos»; y cosas así de raras.

Ceuta. De nuevo tengo que recordar el pasado militar olvidado. No me reconozco en un  Ejército que en pleno combate airea la queja de: «el bocata de mortadela y la lata de atún», que se queja de las horas de trabajo, del cansancio… ¿Nadie da la cara y defiende el cumplimiento del deber por encima de estúpidas quejas? Una forma de desviar el fondo. Miren más arriba, más profundo.

Nunca vi nada igual. Tendré que recordar a algún estrellado que nada debemos a quien no lo ha dado todo. Todo. Tarsites y Sotéridas de Sición son ejemplos en la Ilíada y en la Anábasis; siempre hubo gente disfrazada.

«Todo os lo debemos, pero no recibiréis nada».

El espíritu de sufrimiento y dureza: «No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden».

No es hablar de otros tiempos, de creer que tiempos pasados fueron mejores.

No.

Es mucho más sencillo. La vida diaria lo explica como jamás yo sería capaza de hacer.

Ocurrió hace unos días. Reciente. Todos lo entenderán.

Regresaba el capitán de cumplir su misión para la que habían desembarcado con sus lanchas neumáticas en una playa. Era un ejercicio, pero como si fuerse un combate auténtico. Al regreso: nada: no quedaba nada.

-¡No se lo va a creer, mi Capitán! ¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!!

Ese es el resumen: No queda nada. Nos han robado.

Hobbes aplicado a esta desaparición del espíritu de combate de nuestros ejércitos: «Los pactos sin la espada son solo palabras«.

ADENDA: Parece que alguno nada entiende o desentiende. Esto tampoco lo entenderá el que lleva estrellas o fajín de «Partido»

EL CAMINO DE LOS CABALLEROS

Redactado por nuestro fundador en carta dirigida al caballero alumno del Arma de Infantería, Marcial Sánchez- Barcaiztegui Gil de Sola y recogida en el libro del general Carlos de Silva.

Fue con motivo de que este alumno solicitara su ingreso en la Legión, cuando el coronel fundador le respondió con una carta que se convirtió en jalón y jornada del Camino de los Caballeros. Al dedicar este artículo al ‹‹Camino Legionario››, no descubro nada ni esa es mi intención. Solo pretendo divulgar lo más sagrado de la Legión. En cabeza están sus muertos, sus desaparecidos y heridos, héroes, reconocidos o no, incógnitos todos en un solo nombre: La Legión. Le sigue el Credo, base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella. Y el Camino de los Caballeros, por donde todo legionario ha andado en su vida de sacrificio rendida al honor y al heroísmo. En esa labor de divulgación hoy quiero recordar las palabras del teniente coronel Millán-Astray a los cadetes de la Infantería española el 13 de diciembre de 1937 exponiéndoles la trayectoria a seguir por los que quieren abrazar ‹‹El Camino de los Caballeros››, el de los legionarios.

‹‹El Honor es: El cumplimiento del deber, es la honra, el mantener la palabra dada, la lealtad al jefe y al amigo, es el espíritu de sacrificio o renunciamiento del propio bien a favor ajeno, es generosidad. El honor es el aroma más puro y más fragante de la vida. ¡Infeliz de aquel que perdió su honor!

El Valor es: La condición esencial del soldado. Todos sentís lo que es el valor, todos lo tenéis en alto grado, la prueba: Que estáis aquí, de donde venís y a donde vais. Valor es cumplir, cueste lo que cueste, con el deber que nos impone la conciencia, la obediencia.

Las manifestaciones del valor son: la ecuanimidad, la bravura y el heroísmo.

La Ecuanimidad es: la serenidad ante el trastorno o el peligro, no exaltarse demasiado con la suerte, ni deprimirse con la desgracia: no temer al  enemigo  porque sea mucho, ni despreciarlo porque sea poco. El valor no ha de ejercerse más que para nobles actos; nada hay más ridículo que el valiente de oficio, el jactancioso de su valor o el que lo saca a relucir apresuradamente, con sus compañeros o con las otras personas, en los naturales razonamientos de la vida social. Ecuanimidad es aguantar, y aguantar es: Aguantar lo inaguantable, lo demás no es aguantar -dice el Samuray japonés-. Tenedlo esto muy presente, no lo olvidéis nunca: Aguantar lo inaguantable.

La Bravura: Que es el valor, ha de ser consciente. El que es bravo, al darse cuenta del peligro reflexiona brevemente y toma la decisión de arrostrarlo y de vencerlo, y la lleva a cabo a pesar de todos los riesgos y si es preciso, llegando hasta a sacrificar la vida. Bravura impetuosa para atacar, bravura tenaz para resistir.

El Heroísmo: Es el valor sublime, hombres valerosos hay muchos. Todos vosotros lo sois, y lo sabéis, pero el héroe no lo es a sabiendas, son los demás los que se lo reconocen, porque el héroe cree que no hizo más que cumplir su deber con honor y con valor, sin pensar que había llegado a las alturas, casi inaccesibles, del heroísmo. La virtud inseparable del héroe es: la modestia.

Las acciones valerosas  se han de llevar a cabo con firmeza de voluntad para mantenerse sin decaer ante la dificultad, con energía que es la fuerza para dominar y vencer la resistencia y llegado el momento decisivo y si es preciso, con ímpetu que es la violencia: Firmeza de voluntad, energía e ímpetu, son condiciones necesarias al valor.

La Cortesía: Es dominar nuestros instintos, nuestras pasiones o nuestros caprichos, en aras de la comodidad y del bienestar ajenos. La cortesía va siempre acompañada de la afabilidad y la sonrisa. Una franca y sencilla sonrisa, en todos los casos y principalmente ante las contrariedades, es la más elegante manifestación  de la cortesía que huye del empaque y del amaneramiento empalagoso. Cortesía es no darse importancia, ni hablar, aún cuando sea con inferiores, en tono campanudo y sentencioso, es una palabra: sencillez; lo contrario es fatuidad.

La cortesía la ofrecemos hasta a nuestros enemigos, ya que: lo cortés no quita lo valiente, según nos dicta nuestro castizo aforismo.

La Patria: ¡Cadetes! La Patria es: ¡El amor que lleváis inundando vuestras almas! ¡A qué voy a pretender daros una definición! Es imposible definir por completo como se ama a la mujer amada. ¿Quién abarca a decir todo lo que se siente por su madre, por su mujer, o por la prometida, virginal y también enamorada? Eso y aún más es la Patria, en su amor se mezclan y confunden en un solo amor: el amor a Dios, el amor a la madre, el amor a la esposa y a los hijos. ¿Sabéis, Cadetes, por qué salisteis a luchar, por qué  habéis sufrido, por qué estáis dispuestos a sufrir, a padecer, a morir gozosos si es preciso? Por ella, por la Patria: por España; por la que querían que negase a Dios, por la que querían vender al extranjero ateo y sin honor, por la que es la dama de vuestros pensamientos, tan bella, tan pura y virginal, tan grande, que después de ella, no hay más que: el Cielo. ¡Vivir para la Patria, morir por la Patria!›› (General Millán-Astray. Fundador de la Legión).

Poco queda por decir. Una lección de vida y amor a España y a la Legión. No existiría la Legión sin un amor tan grande, sin una sensibilidad tan inteligente, sin que un hombre tan clarividente y noble la hubiese creado.

No existiría España sin hombres decididos y amantes de su idea de grandeza hasta el final, hasta dar la vida por ello. Creadores y seguidores de la obra colosal de la historia desde la sencillez y el amor. Voluntades firmes dispuestas al sacrificio con Honor, Valor, Caballerosidad y Amor. Eso es todo. Es el Camino de los Caballeros, cien años de historia legionaria. Los que todavía caminamos y somos aprendices, junto a los que están a punto de llegar, tenemos una tarea pendiente. Solo acabamos de empezar. Si no estás atento el camino no te lleva a ninguna parte. Cumple con tu deber. Ama a España hasta sus últimas consecuencias. Repasa la historia legionaria, la de sus humildes legionarios, reza y cumple su Credo. Te llevará al cielo donde te espera el Cristo Legionario, el de la Buena Muerte. Es el verdadero sentido de El Camino de los Caballeros.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com

10 agosto 2026

FRACASA EL AVIÓN DE COMBATE EUROPEO. ¿UNA OTAN TURCA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ha fracasado el programa FACS. El futuro Sistema Aéreo de Combate europeo (FACS) ha estallado cuando lo manipulaban Francia y Alemania. Han cancelado el proyecto.

Miles de millones al viento. Esa es la defensa de Europa. Airbus. D&S.Thales Group. Indra Sistemas y Dassault Aviation. ¿Alguien da más? Pues sí. Pasen y vean.

«Usted no ha sido capaz de comprometer los recursos que la nación necesita». Así se expresaba el secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, en su carta de dimisión remitida al primer ministro Keir Starmer ya que según dice «el plan de inversión en defensa se queda muy corto respecto a lo que se requiere para la defensa y el país en este momento».

La industria de las armas no entiende de Europa o Europa no se entiende ella misma. En la mesa del momento de la indefensión de Europa se sienta de un lado la diplomacia del otro las armas y enfrente la historia. Debajo de la mesa solo el interés no compartido, alejados por la distancia y por las amenazas, por la incomprensión de unos riesgos que no parecen entender su lugar en la geografía, la economía; que acaban siendo pura ideología.

En una alianza que se constituya como un sistema defensivo moderno aportar dinero en conjunto, una cifra que tenga como referente el PIB, es anticuado e irreal. Es necesario cambiar de modelo y llevar a cabo un planeamiento con hipótesis creíbles, consensuadas, realizables, y que cada nación aporte el esfuerzo adecuado de acuerdo con la misión asignada, la que le corresponde dentro de la Defensa compartida, dentro de sus posibilidades, siempre apoyadas por los más fuertes. Desde la disuasión nuclear hasta el último pelotón desplegado debe todo estar estudiado y compartido en un esquema combinado de capacidades revisadas cada cierto tiempo y actualizadas de acuerdo con la situación. Lo militar no debe de esperar a las cambiantes políticas y someterse a los intereses económicos individuales de cada nación. Podemos encontrarnos con que hemos llegado tarde. Nunca sabemos cuando será el momento o la hora. Para ello hay que partir de unas bases que asume cualquier sistema defensivo: tener una idea común, hombres que la defiendan y armas que la soporten ante cualquier ataque de un enemigo o de una catástrofe natural.

Llegada la hora, la única Defensa será la unidad y si no la ha habido antes ya será tarde. ¿Lo recuerdan?

Nos vemos abocados a seguir, como entonces, asumiendo que nuestra única Defensa está en EE.UU y en su disuasión nuclear. De esto estamos, a día de hoy, todos convencidos. Por eso dormitamos bajo una sombra que cada vez es menor.

La próxima cumbre de la OTAN se realizará el 7 y 8 de julio en Ankara y ya se oyen voces de radical cambio.

Los contactos previos son poco esperanzadores. Hay como vemos desunión, criterios parciales y poco solidarios, las armas como negocio más que como Defensa compartida. Solo se alza como protagonista Turquía y desde su capital ya está posicionándose para el nuevo reparto de poder militar en Europa que tendrá que descansar en sus capacidades. Turquía es un referente en productos militares de excelente calidad en el sector terrestre, marítimo, aéreo, drones e inteligencia artificial. Además de tener un Ejército con espíritu de combate y estar preparada para la guerra.

La OTAN ya no responde a las necesidades actuales. Cumplió su misión que ya nada tiene que ver con lo que vivimos.

Los proyectos militares en Europa son irrealizables, largos, engañosos, atrasados, que dan mucho juego durante un tiempo, pero luego cuando se ponen en manos militares resulta que están anticuados.

España no está lejos de esta situación. Convertir las amenazas en un negocio. Nadie habla de las armas, solo en algunos cursos de verano con personajes bien elegidos que responden a la voz de su amo. Nunca se piden cuentas sobre nuestra industria y por qué los años de abandono para lo doméstico, el fracaso en los proyectos con la consiguiente repercusión en la seguridad de las de las tropas, la falta de mantenimiento de equipos e instalaciones. El abandono de nuestros soldados cuando se acaba su compromiso.

Turquía destaca como avanzadilla en industria para la guerra, de todo tipo, su lugar es clave en la geografía de la guerra y para la paz del futuro.

Se la escuchará a las puertas del Mediterráneo, del mar Negro, en las fronteras con Irán, Irak, Siria. Su voz retumbará por todo el Atlántico y el vínculo empezará a girar sobre parámetros muy distintos y distantes de aquellos del final de la II Guerra Mundial.

El mundo es otro y la OTAN ya no es nada.

«No podemos permitirnos perder más tiempo». Es lo único cierto que he podido escuchar.

Quizá ya lleguemos tarde.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 junio 2026

EL SOLDADO ESPAÑOL NO ENTRA EN LOS PRESUPUESTOS DE DEFENSA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Muy eufórico veo a ese ministerio de Defensa que hace llamarse español, ministerio de Defensa que nada sabe de guerra ni de España, que defiende sus intereses como partido y no como nación. De la industria de las armas también se encarga, aunque esta tenga a los soldados a pie y sin dinero porque es incapaz de terminar un vehículo de combate para que nuestros soldados tengan una mínima protección. Lo del vehículo «Dragón» debería acabar con la desvergüenza de muchos y revisar más allá de los contratos. Como siempre lo tendrán que suplir con celo y tener su pecho descubierto para parar las balas que atraviesan esos corazones humildes a los que nunca se les agradece lo suficiente su callada y inestimable labor. No hay institución más ingrata que esta que se aprovecha de la entrega y el valor para que con deshonor se los relegue a los últimos de la lista. Entre las prioridades del ministerio llamado de Defensa no están los soldados que a los 45 años se les enseña la puerta de salida con una mísera limosna para que vayan tirando.

A aquellos, incluso uniformados, que sin pudor dicen que los que se van es que no han sabido aprovechar  las oportunidades, que son muchas, que no tienen las capacidades requeridas,  les diría cosas sobre el honor y el valor, sobre las capacidades de unos soldados que forman y conforman unidades como la Compañía que es en definitiva un conjunto equilibrado de capacidades medias. Esos que alegan lo de las oportunidades quizá estén por encima de las capacidades medias y esto de la milicia no vaya con ellos.

En este ministerio llamado de Defensa, que nada quiere saber de la guerra, se confunden cúpulas, la civil y la militar,  en una confusión que les lleva a apaisanarse a los uniformados y a militarizarse a los paisanos. Ya no sabemos quién manda. El apaisanado militar obedece y sonríe sin jamás asesorar más allá de la buena postura y mejor posición de firmes. Un mimetismo peligroso que confunde a los que obedecen, a los que creían que aquí se venía a servir a la Patria cuando resultó que la patria disminuía su valor en un  mercado donde todo se vendía y compraba con los contravalores de la traición y el precio injusto.

No hay necesidad de soldados que resultan un incordio para la gestión ministerial. El ministerio de Defensa funcionaría exactamente igual, sin mover una silla, sin unidades. Son un estorbo y lo mejor es mandarles de misión, mientras más lejos mejor. Se les da un dinerito que calla bocas, quedamos muy bien internacionalmente, son baratos y muy buena gente. Para gloria del presidente.

Otra cosa son las armas. A los civiles lo que les gusta son las armas. Las de guerra. Por eso hemos emprendido una carrera armamentística falsa, para armar a una industria sin futuro alguno, pero con la que se van a enriquecer todos menos los soldados. Si viniesen mal dadas no hay mejor defensa que muros de soldados, los pechos abiertos, sin 8×8, sin munición y recurrir el parapeto del honor que las cúpulas no tienen, el de defender a la patria. Otros dan premios  mientras fabrican balas a miles de euros.

Se encierran en los ahora llamados War Room como el recién creado por una empresa de tecnología y armas que sueña con la guerra y las elecciones democráticas. Le dan a todo lo que se pueda controlar, incluso disponen de unas puertas giratorias con tecnología muy ad hoc de aquellos que ven que sus estrellas se apagan a la vez que se bajan del pódium. Algunos incluso contratan a uniformados extranjeros del país que se asienta colonialmente en territorio español para que les asesore sobre el cambalache de las armas. Los nuestros no valen así que tomen nota los futuribles.

Lo de las armas es fiebre que viene de Europa y echan la culpa a Putin o a Trump, depende. España es discípulo aventajado en eso de las armas. Hemos iniciado una carrera armamentística sin saber para qué ni para quién. Existe un conglomerado de intereses, en ocasiones bastardos, y una indefinición de intereses que suelen chocar entre sí.

En este mundo tan pacífico está de moda la guerra y cuando alguien quiere acabar con ella se le acusa y menosprecia. La única realidad es que mueren siempre los mismos. La guerra se extiende en armas, con tecnologías inimaginables, pero en las trincheras sigue el hombre.

Napoleón después de la tan inútil como sangrienta batalla de Eylau, al ver devastado su Ejército, pronuncia quizá la más doliente y cruel definición del hombre. Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: la nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París». Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

La guerra ignora a los hombres. A los soldados los ignora la guerra y la paz. No se los conoce ni reconoce.

En nuestro ministerio de Defensa, que nada sabe de la guerra, no interesan los soldados, son un estorbo del que hay que desprenderse a los 45 años. No contéis con ellos en el 2% ni en el 5%.

Interesan las armas, la tecnología y desmilitarizar de manera urgente a Calderón de la Barca que solo decía tonterías sobre el honor, el valor y una religión de hombres honrados.

En estos tiempos hablar de hombres honrados y de religión solo puede acarrear malas consecuencias.

¡A las armas mis paisanos!

«He visto con pena soldados amenazados por hombres civiles. Si el rey se hubiese mostrado a caballo…».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2025