RESPUESTA A LA CARTA DE LA MINISTRA DE DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Después de leer la carta de la ministra de Defensa la preocupación aumenta. Aquí no es un miembro del Gobierno el problema sino el todo, formado por las partes que lo conforman.

Es humano elogiar cuando juzgas bajo la esperanza puesta en lo personal, pero la experiencia me dice que no hay que fiarse del que mucho te halaga. No debe preocuparnos a donde <<voy>> a llegar, sino a donde <<vamos>>. Que esto no es uno, ni masa, sino compañía.

El caso es que la carta de la ministra la agradecen, algunos, pero es inoportuna e inadecuada. Tenga paciencia y espere, señora ministra, a que esto acabe, si ustedes son capaces de ponerle fin. Ahora queremos datos. Esos que no nos aportan. Ayudan más los datos que las lisonjas.

Hasta hace bien poco, el Mando militar, entiéndase la cadena de mando militar, uniformados, para entendernos, no paraba de exponer con rotundidad la situación real de nuestros ejércitos. Mala, muy mala: <<sacrificamos soldados y desmantelamos unidades>>. Cuando ahora llega el momento de la verdad y un ejército vago al hielo y al calor asombra a propios y extraños por su rapidez y destreza en la ayuda y apoyo, todos se sorprenden y aplauden. Empezando por la ministra. ¿Pero que creía? Pues a pesar de todo y de todos…

No, no es solo la UME, son los ejércitos de España, como siempre, todos, que sin pedir ni rehusar, con lo poco que tienen parece que son lo más, y desinfectan, entierran, levantan hospitales, curan hacen lo que otros no hacen, o no quieren hacer, o lo que no se quiere pagar, mano de obra barata; lo que sea, cumplen con su deber y obedecen hasta morir.

Han utilizado al ejército cuando la situación les superó y no sabían a quién recurrir. Desde el Gobierno (especialmente la Ministra de Defensa) ha querido mostrar, desde el primer momento de la declaración del estado de alarma, la participación del Ejército en la emergencia (quizá porque sabe que el pueblo español lo recibe bien y se tranquiliza cuando percibe la presencia de los militares junto a ellos en las emergencias. Esto, por otra parte, al gobierno le sirve de “balón de oxígeno”). ¿En qué condiciones?

Pero, las FFAA no son solo la UME. Las capacidades de transporte, alojamiento, abastecimiento, alimentación, entre los pobres presupuestos y las externalizaciones (por no llamarlas por su verdadero nombre: privatizaciones), se han reducido enormemente (y si no que se lo pregunten al anterior JEMAD). La Sanidad militar que incluiría los Hospitales fijos y todo el elenco de médicos, enfermeros, auxiliares etc., fue reducida drásticamente.

Hasta la seguridad militar se ha externalizado (¿privatizado?), -¿quién lo diría?- y ya para colmo se remató la jugada con la externalización de la enseñanza militar, a pesar, se habrá dado cuenta la ministra, que en este ejército que ve sobran ingenieros de moqueta y faltan soldados. A este paso hasta el mando de compañía se privatizará.

La  reducción de efectivos que se dio, ya que el servicio militar se había <<suspendido>>, fue la excusa perfecta para vender inmuebles (establecimientos, hospitales)  y desprenderse de personal (y  de una organización que funcionaba) ya que a los <<ya en menor número>> de militares que iban a quedar en plantilla (aunque, entonces, se incorporase la tropa profesional) se les encauzaba  a las compañías sanitarias o a la Seguridad Social (¿Externalización? Eso sí, se mantuvo – menos mal – una mínima Sanidad militar para campaña y operaciones).

Por eso, porque tampoco hay tantos sitios de donde sacar, la UME puede ser considerada como una solución para mostrar presencia inmediata.

El problema es, y eso no lo conoce el pueblo español, que las capacidades que tenían los Ejércitos hace unos años y que -por otra parte son las que la sociedad española sigue creyendo que mantienen-, es algo que ha pasado a la historia debido, a muchos años, y a muchos gobiernos de ambos colores, que han desmantelado sus capacidades y no han hecho nada por atender la necesaria inversión. Si no fuese por la exigencia de Defensa y Seguridad internacionales dudo de que existiesen Cuarteles o que tuviésemos armas; todo lo más mangueras.

No es necesaria la lisonja a unos hombres, soldados, curtidos en el cumplimiento del deber.

Lo que más valoran es la verdad y el ejemplo de su capitán. No puede cualquiera mandar firmes a su tropa cuando no ha defendido su presencia en el lugar que les corresponde. Cuando no son bien recibidos en lugares de de España, por la que han jurado entregar hasta la última gota de su sangre, por los demás. Su ministra dice textualmente: <<Me gustaría resaltar también la excelente acogida que nuestras unidades han recibido allí donde han intervenido. Lo que refuerza la integración de las Fuerzas Armadas con la sociedad española, de la que forman parte y a la que sirven>>. Mal está la verdad a medias, señora ministra. ¿Dónde han intervenido? ¿Dónde no han intervenido? Usted no dice toda la verdad. No han sido queridas ni recibidas como se merecen ni en Cataluña, ni en el País Vasco, y mucha de la culpa de ello la tiene el Gobierno al que usted pertenece y que se mantiene gracias a esos que no ponen buena cara a sus ejércitos porque no los sienten como suyos. Porque sus gobiernos predican no ser españoles y difunden ideas contra España: separatistas. Sus socios de Gobierno.

De forma que obras son amores y aquí todo se aguanta menos que a uno le hablen alto, es decir que nos mientan.

Pasado esto, se olvidarán de los soldados y volveremos al material caducado, avejentado, y a la diaria lucha por la supervivencia, a <<sacrificar soldados y a desmantelar unidades>>. Presupuesto cero para tiempos recios. Tiempos para admitir que invadan nuestra aguas territoriales, o que nuestros soldados desplieguen sus misiles para defender a quien nos roba el material sanitario, a ser lo menos y aparentar lo más.

Siga aplaudiendo y enviando cartas, señora ministra, sin enterarse de lo que son unos ejércitos y para lo que sirven.

Ser soldado es ser de España, de toda, aquí en Madrid, en Sabadell o en Irura. Solo faltaría. También para defender nuestras aguas territoriales y nuestras fronteras.

Decía la antigua Doctrina del Ejército de Tierra que <<la Infantería reúne un conjunto equilibrado de capacidades medias que le permiten combatir, en casos excepcionales, con sus solos elementos y recursos>>. Eran otros tiempos. No somos masa, sino compañía.

Puede ser que la solución, como pretendía este presidente del Gobierno, sea suprimir el ministerio de Defensa. Crear otro, otra cosa. Otro día les explico como podría quedar la cuestión de ese ministerio suprimiéndolo o más acorde con lo que estos gobernantes piensan.

No puedo terminar sin recordarla con preocupación, y debería ser su ocupación, que usted es ministra de este Gobierno que a su vez lo es gracias a los que, aprovechando el momento de máximo dolor de España, pretenden aprobar, con ustedes, poder lanzarse a injuriar al Rey y ultrajar a España.

Para la próxima ocasión, si la hay, dígale a su asesor militar, que le recuerde terminar las cartas dirigidas a sus soldados con un ¡Viva España! un ¡Viva el Rey! o un ¡Viva las Fuerzas Armadas!, esas cosillas que hacemos los soldados. Se le ha debido pasar incluso poner en la carta una bandera de España.

Ya sé que soy un soldado retirado y que para mí no iba la carta. En cualquier caso la hubiese dado por no recibida.

La carta de la ministra de Defensa

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 abril 2020

FUERZAS ARMADAS. QUE CADA UNO CUMPLA CON SU DEBER General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es el lema que propongo para esta crisis impredecible y que cambiará el mundo. Nada será igual que antes.

Unos cumplen y otros menos. Unos son ejemplares, otros se ponen las medallas. Los humildes y sencillos, profesionales amantes de lo que hacen y ejemplares en su esfuerzo cumplen ese espíritu del Credo de la Legión que más que una norma militar es una definición del ser humano cuando en crisis como esta, hacen lo que ni ellos mismos suponían capaces de hacer. Sin darle importancia. Es su deber. Lo primero: no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. ¡Que fácil es decirlo! Pues estamos viendo con qué facilidad y normalidad se hace: Médicos, enfermeros, policías, bomberos, limpiadores, vendedores, comerciantes, empresarios, autónomos, soldados…

Es la España de Infantería, la que “curra”, sufre, vive, disfruta, y trabaja; trabaja como siempre se ha hecho en España, a destajo, y ahora más, amenazados con los despidos, pero sigue haciéndolo por los demás, arruinándose y perdiéndolo todo. No abandonarán a nadie hasta morir todos. ¿Eso lo hacen todos?

Hay enemigos que sólo aparecen y responden con su violento sentimiento de odio cuando surge el honor y la honra. No comprenden que hay héroes que asumen el riego de la muerte por otros, para dar vida a otros; incluso solo para dar compañía a otros.

Todo esto lo digo con indignación, que no es buena consejera a la hora de escribir, pero me arriesgo y asumo mi mala sintaxis y mis errores. Voy al fondo, estocada entera.

Obedecer es la primera misión. A pesar de que los que mandan dejan mucho que desear y ordenan para ellos primero; luego los demás. Además mienten.

Las Fuerzas Armadas han cumplido y cumplen con su deber. Que esto sea lo que deben hacer u otra cosa es un tema distinto y que trataremos en momento más oportuno. Porque todavía resuenan en mis oídos las palabras del General Fernando Alejandre, cuando era JEMAD, ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados: <<A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite>>.

Ahora hay que estar unidos para superar este momento. Sin duda. Pero ni callados, ni sometidos. Que cada uno cumpla con su deber significa exigir al que no cumple.

Solo voy a poner el punto de mira en un escándalo mayúsculo del que hay que hacerse eco con urgencia. Las Fuerzas Armadas están haciendo lo que se la has ordenado y ponen su esfuerzo y mejor cara sin rechistar, todo lo contrario, con ganas e ilusión por ayudar a sus compatriotas cuando llevan años ayudando en el exterior. Lo mismo desinfectan, transportan material, atienden en sus hospitales, regulan el tráfico, llevan la compra de una anciana o vigilan un aeropuerto. Lo que sea. Lo que se nos mande.

En Cataluña, España, en las queridas tierras vascas, el País Vasco que le llaman, nos han prohibido la entrada, o ha sido toda una proeza poder entrar. Todo por esos gobernantes, o lo que sean, monopolistas del pensamiento, el único para ellos, el odio a España y por tanto a lo militar. Es muy grave, pero además de por ser conocido, por ser admitido y hasta diría que fomentado por estos gestores del odio a España, de su destrucción, que ni en momentos de crisis de muerte tienen el más mínimo respeto. ¡Cobardes!

Las Fuerzas Armadas no abandonan a nadie en el campo hasta morir todos.

Otros nos abandonan a nosotros a sus ciudadanos no admitiendo nuestra presencia. Quien lo consiente es reo de delito, moral, pero de grave delito a España. Por admitirlo.

Apoyo en lo que sea y cumplo con mi deber, pero no me callo señor presidente y señora ministra de Defensa. No necesitamos palabras hueras y menos manoseos inútiles. Cumplan con su obligación, constitucional. ¿Que las puertas de Cataluña y el País vasco se cierren para nuestros soldados? ¿Pero esto qué es? ¿Aquí quién manda?

Y a ti, mi general, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, te pido que lo cuentes todo, no a medias. Aquí parece que mienten todos. ¿Te suena? Los militares no.

Sabes, porque eres el responsable, que las Fuerzas Armadas han desplegado en toda la geografía española. Pero no en Vascongadas y en Cataluña a medias y con harto dolor de corazón. No has dicho que se envió a la UME al aeropuerto de Sondica y el gobierno vasco los envió con cajas destempladas a la base militar de Araca sin admitirnos en ese trozo de España. ¿Es cierto? El Correo dice que el Ejército, que se dirigía al municipio de Loiu (junto a Bilbao) para desinfectar el aeropuerto, cambió su rumbo para cumplir con la misma función en Valdecilla (Cantabria) ante una llamada de queja del Gobierno vasco. ¿Es cierto

Necesitamos un Gobierno que nos diga la verdad.

No mi general, los soldados no están en toda España y tu deber es al menos decirlo. La órdenes desde arriba son breves y concisas, pero trascendentes.

Que cada uno cumpla con su deber. ¿A demanda? El deber necesita una explicación.

Hay mucha gente no dispuesta a abandonar jamás a un solo hombre en el campo (aún siendo viejos) hasta perecer todos.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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20 marzo 2020

TOQUE DE RETRETA. 1.-LA BANDERA DE ESPAÑA YA NO LUCE EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL (General Dávila-R.)

La Enseña Nacional

Acaba el día militar. Suena el toque de retreta; hay que recogerse y hacer balance. Una momentánea calma recorre las calles. Las notas del toque militar tienen algo de tristeza por la ausencia temporal de la actividad que trae el recuerdo de todo lo que dejamos en aras del servicio a la Patria. Silencio, balance, novedades del día. ¡Sin novedad! El honor sigue intacto.

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Hoy cuando estrenamos esta sección Toque de Retreta para hacer recuento, dar novedades de lo que cada día ocurre, debemos dar la primera y permanente novedad que día a día observamos y a la que nadie da respuesta. Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que deja de decir: ¡Sin novedad!

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La enseña Nacional

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Blog generaldavila.com

17 junio 2018

 

 

OTEGI ESTRECHA LA MANO A LOS EMPRESARIOS VASCOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Otegi con los empresarios vascos

La gravedad de la situación en Cataluña oculta otros graves y preocupantes problemas por lo que es necesario dar la voz de alarma.

El titular que hemos leído resume una vergüenza nacional más a añadir a la lista: Otegi estrecha la mano a los empresarios vascos.

El hombre de paz de Zapatero se reunió con los empresarios vascos en un clima de <<respeto mutuo y cordialidad>>.

Este miembro de ETA, encarcelado en múltiples ocasiones por ello, e inhabilitado para ocupar cargo público hasta el año 2021, pasea su vergonzoso historial representando no quiero saber a qué ni a quienes.

40 empresarios vascos asesinados por ETA. 50 secuestrados y miles de extorsionados. Muchos de ellos, arruinados moralmente, hoy olvidados, tuvieron que abandonar su tierra y sus empresas. Es el legado de ETA con los empresarios del País Vasco.

Solo puedo decir que no lo entiendo y que la patronal vasca, Confebask, debería aclarar para qué sirve reunirse con este oscuro personaje.

¿Podrían hacerlo en cualquier esquina del País Vasco dónde todavía huele a tiro en la nuca?

Esta es la crónica de un día más en esta desconcertante política que nos tiene permanentemente en vilo:

-Otegi con la patronal vasca como si aquí nunca hubiese pasado nada.

-Cataluña sumergida en una tragicomedia cuyo final no se vislumbra.

-Se tienen serios interrogantes sobre la actitud de policías forales y la justicia investiga.

-El 4% y otros porcentajes deberían hacer sonrojar a parlamentos y partidos que los ocupan. Los ciudadanos allí representados ya en nada ni en nadie confían.

-Nos vaciaron los bolsillos y ya sabemos por qué y para qué.

-Nos prohíben nuestra lengua con multas y amenazas con la única idea de adoctrinar a los más inocentes.

-El que fue más alto representante de las Fuerzas Armadas… ya saben.

-La Bandera, el himno, el Rey… los símbolos ¡Ay mi bandera!

-Se aprueban leyes para romper la convivencia y no contentos con manejar nuestra conciencia se amenaza con encarcelarla.

-Se manipulan los nombres de la historia mientras se retiran cruces y creencias seculares.

-La justicia se confunde con la gobernanza y el poder ejecutivo que debe ejecutar y hacer ejecutar la Ley, le pasa la pelota al poder judicial.

-No se sabe si la justicia es igual para todos, como la economía y la sanidad. Debería ser…

Y todo esto cuando estamos medianamente bien después de aquella loca carrera hacia ninguna parte. Sí, me refiero a la de la crisis económica que nunca se reconoció porque no la hubo. ¿O sí?

Sobre todo de valores, crisis de la que por ahora no nos hemos recuperado. Cada día nos hundimos más en sus ponzoñosas aguas.

Todo un valor ver a Otegi estrechando la mano de los empresarios vascos mientras tomaban un café; seguramente envenenado y que a más de uno se le habrá revuelto en el estómago de su memoria. Esa que quieren manipular y reescribir mintiendo.

Puede que ahora nos vendan que ETA era un grupo de grandes patriotas que llegan cantando sus victorias sobre las víctimas y sus familias destrozadas eternamente por el dolor de los asesinos.

Víctimas de ETA

Estas cosas me producen náuseas. Jamás, jamás, debería admitirlas una sociedad a no ser que sea un síntoma de estar enferma. Muy gravemente enferma.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 enero 2018

 

 

 

COMENTARIO DEL DÍA: ALSASUA ¡LIBERTAD! Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Manifestación en Alsasua

He oído decir al expresidente del Gobierno José María Aznar que ‹‹ETA, políticamente, no estaba derrotada››. Creo que sobra lo de la derrota política. La derrota lo es o no, pero las medias tintas en este caso no sirven para nada. La ETA no está derrotada ni civil ni políticamente  y por tanto tampoco policialmente. Para colmo y vergüenza sus franquicias mandan desde las instituciones. Lo políticamente correcto hace lenguas de trapo. Por eso se le ha olvidado decir que al final los derrotados somos las víctimas. Él entre ellas.

La declaración responde a un encuentro entre los tres expresidentes, González, Aznar y Rodríguez,  tomando el pulso a la situación actual. Desgraciadamente nada nuevo han aportado, ni aclarado, sobre la incierta y crispada actualidad de nuestra querida España. Olvidan sus polvos, los del camino que recorrieron, y los lodos que cada uno ha provocado.

Entre sus responsabilidades la vergonzosa negociación con la ETA, el Faisán y la sentencia de un Tribunal Constitucional legalizando a la ‹‹continuación de Batasuna››  que permitió lo que fue la mayor ofensa a las víctimas que se recuerda, hecho en contra del máximo tribunal que dicta sentencia en España: El Tribunal Supremo.

Sinceramente mejor permanecer callado que ir dando lecciones aquí y en Venezuela. De eso tendrían que hablar los tres expresidentes y contarnos lo que pasó y lo que ahora pasa… con la ETA.

Porque la ETA no ha sido derrotada mientras siga el miedo en el cuerpo. Mientras vivir en cualquier rincón del País Vasco siga siendo motivo de precaución y preocupación para muchas familias. Mientras haya que seguir ocultando la identidad de profesiones al servicio de los demás como guardia civil, policía o militar. Mientras tus hijos escondan la profesión de sus padres. Mientras portar simplemente una camiseta de la selección Nacional sea un riesgo evidente. Mientras no se pueda hablar abiertamente y existan familias fichadas por su forma de sentir y pensar. Mientras todo esto exista, y existe, la ETA tendrá cómplices en cada esquina y seguirá escuchando, amenazando y amedrentando.

La ETA sigue y seguirá alcanzados sus objetivos. El miedo existe y se resiste a dar paso a una vida sin sobresaltos y en paz. O piensas como ellos quieren o tienes problemas. Situación generalizada mientras miramos a otro lado. Miedo y vergüenza. La ETA está reflejada en la sociedad y en su forma de vivir. Al menos en la forma de vivir algunos. Por su profesión y también por su manera de pensar. Una campaña contra Guardia Civil y Policía llamada Alde Hemendik (fuera de aquí) que busca crear un clima de miedo y rechazo.

Simplemente la ETA no está derrotada. Lo diga Agamenón o su porquero.

Alsasua puede ser el primer paso para la libertad. Claro hace falta voluntad, en este casi sí, política. Y justicia.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

6 julio 2017

EL COMENTARIO DEL DÍA (El Delegado del Gobierno en el País Vasco) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

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El delegado del Gobierno en el País Vasco cesado

Hay noticias muy significativas, pero que con intencionalidad no se airean. Pasan desapercibidas. Tiene el valor de las huellas que dejan las ocultas intenciones del que huye a escondidas. Señales de adonde y por donde van. En los tiempos que corren, más oscuros que nunca, conviene ser un buen rastreador. La soberanía popular la entienden desde el ocultismo. Para eso siempre están de acuerdo. La política se hace a espaldas de los votantes. Sí, hablo de los partidos políticos y sus pactos y diálogos a puerta cerrada o a mesa puesta.

No conozco personalmente al Delegado del Gobierno en el País Vasco. Solo, no es poco, por aquello de ‹‹por sus obras los conocerás››. Su trayectoria me descubre a un hombre valiente y firme ante situaciones en las que otros, con demasiada frecuencia, optan por lo más rentable y cómodo: mirar para otro lado. Se llama Carlos María de Urquijo Valdivieso y lleva ya muchos años cumpliendo con su deber como político en el País Vasco; ya se sabe que allí cumplir con tu obligación se convierte en ocasiones en un acto heroico. Carlos Urquijo asumió desde muy joven este compromiso como lo demostró, junto a  Santiago Abascal y otros compañeros, en la constitución del Ayuntamiento de Llodio.

En su haber, un millón de recursos a los tribunales denunciando actos de homenaje a etarras, incumplimiento de la Ley de Banderas, procedimientos administrativos dudosos. Como él suele decir: ‹‹No admitiré una broma sobre la unidad de España››. ‹‹Yo juré cuando llegué a Delegado del Gobierno cumplir la ley y hacerla cumplir y eso no vale ponerlo en práctica los días pares y no los impares››. Eso mismo ha sido lo que le ha costado el cargo: Cumplir y hacer cumplir la ley. Su actuación y postura ha sido decisiva para el  cumplimiento de la ley y el respeto que se merecen las víctimas y todos los españoles.

Lo acaban de cesar como Delegado del Gobierno en el País Vasco. Nada extraño tendría si fuese un relevo más, un cambio sin mayor trascendencia. Pero no es así. El partido Popular negocia a marchas forzadas con el partido Nacionalista Vasco. Hay mucho en juego. Los presupuestos y algo más. Diálogo lo llaman, a costa de cualquier cosa. Hay que situar a sus peones. ‹‹Un perfil más político››. El Delegado del Gobierno ha sido y sería, por hacer cumplir la ley, un elemento incómodo. También ha ocurrido en Cataluña. ¿Soberanía popular? Pactos ocultos. Lo primero es el Partido. Adivinamos por donde caminan y cuál es el camino. Solo hace falta ser un buen rastreador. Por sus obras los conoceréis.

Con él nos sentíamos representados y respaldados. No estamos acostumbrados a ver cumplir los juramentos o promesas  a todos los que por razón de su cargo contraen ese compromiso. Por eso él se convirtió en ejemplo para algunos y tranquilidad para muchos, entre ellos las víctimas de ETA.

Decimos en la vida militar que el honor, el valor y la honra se ejercitan sin mentarlos porque se reconocen por las obras y no por los enunciados, pero es aplicable a cualquier tipo  de actividad y situación. He aquí una prueba.

2 de enero 2017

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

LA ETA QUE NO CESA General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

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Cerca de 1.000 asesinatos

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Repugnante pancarta de homenaje a un etarra

Si tuviera que destacar algo de lo sucedido en España durante los últimos cuarenta años no dudaría ni un instante en señalar a la alimaña ETA. Aunque viviera cien años más nunca podría olvidar lo peor que ha tenido España, la ETA. No podemos ni debemos perder la memoria ante semejante tragedia porque además de desangrar a España, la vergonzosa actualidad muestra cómo han conseguido sus objetivos después de asesinar a cerca de mil inocentes. Siguen en escena haciendo tanto daño al recuerdo como el que hicieron apretando el gatillo o colocando la bomba. ¡Canallas! Ellos y quienes han consentido con su criminal permisividad mantener su espíritu desde las instituciones ofendiendo cada día a las víctimas que somos todos. No tiene futuro una nación que permite que quien ha sido una feroz alimaña asesina, o quien lo ha apoyado ideológicamente, ocupe un lugar de representación democrática. No es justicia, ni se habla en nombre de ella cuando se negocia, se juzga según el momento político, o se amaña una situación como si esa situación fuese ir de caza, pero para cazar solo en momento de veda. Pónganle ustedes el nombre. Por ejemplo faisán.

Hoy los sucesores ideológicos de la ETA nos trasladan continuamente el vómito de sus comunicados, la amenaza y la extorsión. No les tengo miedo, pero sigo temiéndoles. Temo que ahí sigan y pretendan gobernar abusando de la democracia. Es una maldad consentida, la peor de todas las burlas. Consentida. Produce verdadero temor y terror. No son aves de paso. Vinieron, asesinaron y se quedaron. Ahí están. Consentidos. Cerca del cincuenta por ciento de los asesinatos cometidos por la ETA están sin esclarecer y los asesinos sin condena. ¿De quién es la responsabilidad? ¿Se han hecho todos los esfuerzos posibles para encontrar a los asesinos? Es escalofriante y muy ilustrativo leer lo que este mes de agosto publica el periodista Pablo Romero en El Español con el título de Mi lucha contra ETA. Pablo Romero es hijo del teniente coronel Juan Romero Álvarez del Ejército del Aire asesinado por ETA el 21 de junio de 1993 en la Glorieta López de Hoyos de Madrid, junto al teniente coronel del Ejército de Tierra Javier Baró Díaz de Figueroa; el teniente coronel del Ejército del Aire José Alberto Carretero Sogel; el sargento primero de la Armada José Manuel Calvo Alonso; el teniente coronel del Ejército de Tierra Fidel Dávila Garijo, mi primo hermano; el capitán de fragata de la Armada Domingo Olivo Esparza; el funcionario civil del Ministerio de Defensa Pedro Robles López, que conducía el vehículo. Pablo Romero ha querido saber y fruto de sus investigaciones son las crónicas que nos narra. Repito: escalofrinate y esclarecedor.

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¡Y otro más! Con total impunidad ¡Canallas!

Nadie ha tenido el valor de hacer una ley de memoria que recuerde cada día aquello y esto. Lo que fueron y lo que siguen siendo. Sin consentirlo. Parece que la ley está hecha para todo lo contrario. Ya lo dijo alguno de una escala superior de la justicia: que se disuelva su recuerdo en el tiempo. Pues en justicia no parece eso lo más adecuado. Parece que la justicia de los hombres los sitúa en primera línea de esta España que no hace más que resquebrajarse por culpa de una lista de consentidos y consentidores cuyos nombres y apellidos rellenan los medios a diario. Eso no es justicia.

Nadie ha confeccionado la lista de verdugos y cómplices, esta última interminable.

Pasa el tiempo y al dolor se suma la indignación. Solo acabaremos con el terrorismo cuando acabemos con la ideología que lo sustenta. Y esa sigue ahí queriendo presentarse como un demócrata ejemplar. Esto solo ocurre en España. Se empiezan a iluminar los rincones donde se protegía la traición. ¿No era la justicia la constante y permanente voluntad de darle a cada quien lo que le corresponde?

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Justicia y Razón

No queremos compasión de nadie. No necesitamos más cariño que aquel que se convierte en obras. Respeto. Un día nos refugiamos en una ley, una ley que hiciera justicia; ahora nos traiciona.

Nos quedamos con las palabras del Rey con la esperanza de que algún día se cumplan:

‹‹Frente al terror y el fanatismo solo hay una respuesta posible; la fuerza implacable ejercida en libertad en el marco del Estado de Derecho, y del respeto a la dignidad y a los derechos de todas las personas››.

Si miramos a las candidaturas en el país Vasco veremos que esto no se cumple. Se celebra, no todos los partidos, que la Junta electoral no permita que un miembro de ETA aspire a ser nombrado presidente de la autonomía vasca. ¡Hasta ahí podíamos llegar! No habría que haber llegado a esto. Es una ofensa e ignominia el simple hecho de dar pie a que esto suceda. ¿Esa es la ley? Pues va siendo hora de cambiarla y evitar lo que con ella llevamos sufrido. Con la ETA es peligroso jugar a la democracia.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)