GRACIAS MI CAPITÁN: LAS COSAS SALEN SOLAS… después de años de experiencia. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Boeing 767 de la compañía Air Canadá declara emergencia nada más despegar del aeropuerto Madrid Barajas. Sabe que tiene reventado parte del tren de aterrizaje, pero necesita más información para valorar los daños y adoptar la decisión más segura y eficaz. El comandante de la aeronave pide ayuda. No es fácil hacerlo, ¿quién se acerca tanto hasta el avión de manera que pueda observar lo ocurrido? Un soldado: el capitán del Ejército del Aire Roberto García Macías, piloto de F18, perteneciente al Escuadrón 121 del Ala 12. Ante la petición del comandante del Boeing, el caza español despega en oportunidad y tiempo para situarse al lado del 767 y valorar los daños.

Información exacta. Una misión más para hombres que convierten lo excepcional en lo habitual de su quehacer diario. El comandante del avión dañado reconoce lo valioso de la información que le transmite el capitán para poder realizar con éxito la maniobra de aterrizaje sin encontrarse con imprevistos: <<Hasta que el caza se ha cerciorado de que solo había daños en una rueda del tren de aterrizaje, no sabíamos cómo se podría aterrizar. Ha sido la información que nos ha facilitado el piloto del Ala 12 la que nos ha permitido valorar la operación>>.

Misión cumplida: <<Estás toda una vida preparándote y quieres poder poner en práctica lo que te han enseñado […] la misión no entrañaba una dificultad especial porque era similar a ejercicios que practican con asiduidad. Después de años de experiencia, las cosas salen solas>>. Toma tierra el F18. Sin novedad. Una vez más; y así cientos de ellas al año, en silencio, sin más palabras que el deber cumplido.

Sí: una vez más. Ante la emergencia, la amenaza, el peligro, riesgo, el momento crítico: los ejércitos; un soldado. No tiene mayor importancia.

Creo que el ministerio de Defensa ha actuado bien al convocar una rueda de prensa en la que el capitán ha dado a conocer su testimonio. Es el de miles de soldados que cumplen con su deber en silencio. Ni se les ve, ni se les oye. Conviene que les sintamos; muy cerca, muy agradecidos, sin lisonjas ni adulaciones. Un soldado rechaza de plano dos cosas: las caricias y las imitaciones. El deber no admite mayor agradecimiento que cumplirlo. Las imitaciones son peligrosas y aumentan el riesgo.

En esta acción hay algo que quizá no se ha comentado. La aparición del caza español al lado del avión dio -estoy seguro- una enorme tranquilidad no solo a la tripulación, sino a los 128 pasajeros que pudieron observarlo a la vez que se lo transmitía el comandante de la aeronave. Tranquilidad que en momentos como este es muy necesaria y parte importante de la solución.

Por último, y no menos importante, destacar el acierto en la cadena de Mando del Ejército del Aire que atendió a la emergencia sin que en ningún momento quedase disminuida su capacidad para hacer frente a cualquier otra situación de alerta que precisase de su intervención.

Tranquilidad y buen hacer. Gracias y felicitaciones al piloto y tripulación del Boeing.

Mi capitán: ¡Gracias!

Al Ejército del Aire: Respuesta adecuada. Impecable eficacia.

A todos: Una vez más, ¡Sin novedad! Estos son nuestros Ejércitos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 febrero 2020

SIN NOVEDAD O CUANDO SE PIERDE EL HONOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Waterloo: Mejor no explicar este momento y simplemente cumplir cada uno con su deber

Sin novedad”. Tranquiliza escuchar la breve sentencia que resume una jornada en paz y sin desasosiegos, sin que nada haya roto la habitual evolución de los hechos.

Lo escucho ahora en el lenguaje cotidiano, a diario, convertido en introductorio saludo.

-¿Qué tal estás?

-Sin novedad, que con la que está cayendo no es poco.

Muchos se extrañan de aquel famoso “Sin novedad” que dio el general Moscardó cuando se liberó El Alcázar toledano a comienzos de la Guerra Civil. Con una ruina detrás, un paisaje de escombros y desolación, el general se dirigió a Franco y mientras saludaba marcialmente dijo:

Sin novedad en el Alcázar mi general”. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. Mejor morir.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

El honor es cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Iba a dar comienzo la batalla de Waterloo. El general Uxbrideg, segundo de Wellington, fue a la tienda del general español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, persona de confianza de Wellington y miembro de su Estado Mayor, a preguntarle qué deberían hacer. Álava le acompañó a entrevistarse con el Duque que, después de mirar fíjamente y con complicidad al general español, puso la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo: “Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber”. Sonrió el vitoriano general español y se despidió de Wellington acompañando a Uxbridge hasta que se perdió su caballo entre las tropas. Todo estaba dicho. Las órdenes claras.

El general Álava

Se pierda o se gane, el honor se mide desde otros criterios más duros y exigentes.

La vida te sorprende con sus hábiles jugadas, casualidades o no, pero el caso es que volvemos a Waterloo, donde de nuevo se encuentra el enemigo, jefe y  Estado Mayor. Desde allí se ataca, se hacen los planes y dirige la ruptura de Cataluña con España.

No veo por ningún lado a Wellington ni al general Uxbrideg. Tampoco distingo entre los generales al vitoriano héroe español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel.

Es una batalla que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad.

Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 septiembre 2018

TOQUE DE RETRETA. 1.-LA BANDERA DE ESPAÑA YA NO LUCE EN TODO EL TERRITORIO NACIONAL (General Dávila-R.)

La Enseña Nacional

Acaba el día militar. Suena el toque de retreta; hay que recogerse y hacer balance. Una momentánea calma recorre las calles. Las notas del toque militar tienen algo de tristeza por la ausencia temporal de la actividad que trae el recuerdo de todo lo que dejamos en aras del servicio a la Patria. Silencio, balance, novedades del día. ¡Sin novedad! El honor sigue intacto.

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Hoy cuando estrenamos esta sección Toque de Retreta para hacer recuento, dar novedades de lo que cada día ocurre, debemos dar la primera y permanente novedad que día a día observamos y a la que nadie da respuesta. Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que deja de decir: ¡Sin novedad!

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La enseña Nacional

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Blog generaldavila.com

17 junio 2018