UNA PROVOCACIÓN DESDE DEFENSA CON LA DIRECTORA GENERAL DE LA GUARDIA CIVIL. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Veo con asombro que desde el Cuartel General del Ejército se ha politizado el acto de entrega de la Gran Cruz de la Orden Militar de San Hermenegildo y la Gran Cruz de la Orden del Mérito Militar. Una vez más quien está para servir se sirve en un acto que debería ser de exclusividad militar, aunque solo sea porque no parece justo, equitativo ni saludable que alguien que no tiene esa condecoración y que jamás podrá acceder a ella, como es la Orden de San Hermenegildo, se permita el lujo de imponerla. Pero eso sería una minucia al lado de lo que realmente nos provoca asombro y rechazo.

La Real y Militar Orden de San Hermenegildo es una distinción militar y una orden de caballería española creada por Fernando VII al terminar la guerra de la Independencia, en 1814, con el fin de recompensar y distinguir a los oficiales generales, oficiales y suboficiales del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, por su constancia e intachable conducta en el servicio a tenor de lo que establecen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas.

El Rey es el soberano de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo y, como tal, cada dos años preside la reunión del Capítulo que tiene lugar en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. La Asamblea vela por el cumplimineto del Reglamento y analiza la conducta intachable en el servicio. En este caso allí no estaba ninguno de su miembros.

Pero vayamos al fondo de lo escenificado en el acto. El asombro, que denunciamos, no es porque la Real Orden de San Hermenegildo haya estado ausente en el acto, sino por la presencia de la Directora General de la Guardia Civil que convierte el acto en una pura parodia de blanqueamiento a la Directora imputada por un delito continuado de prevaricación y otro de obstrucción a la Justicia.

El acto entra en la línea de la provocación cuando esta condecoración se entrega a los militares «por su constancia e intachable conducta en el servicio a tenor de lo que establecen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas». La Directora General de la Guardia Civil no es la condecorada ni creemos que haya tenido la osadía de imponer ninguna de las condecoraciones, pero su presencia crea inquietud al ser una invitada «tan especial» imputada en delitos muy graves que no tiene la humildad, ejemplaridad y vergüenza de apartarse de estos actos mientras esté bajo sospecha ¿O es precisamente por ello la exhibición «por qué aquí la que mando soy yo y vosotros a tragrar?

Inquietud y malestar ha provocado este acto que parece un show en el que la ministra de Defensa rodea -¿arropa?- de generales y almirantes a la Directora General de la Guardia Civil imputada por graves delitos. Buena protección que nunca debería escenificarse.

Nuestra pregunta es si estando imputado un general, por ejemplo, le sería concedida la Gran Cruz de San Hermenegildo, o la Gran Cruz del Mérito Militar. Porque la alarma social existiría; muy sonora. Tomen nota y ejemplaricen. Todos y todas. La ley de la Carrera Militar en su artículo 111. dice claramente que se puede acordar la suspensión de funciones por la alarma social producida.

Aquí no se suspende en funciones a nadie ni nadie se aparta, sino que a los imputados se les exhibe allí donde se premia «la constancia e intachable conducta en el servicio». No es una tomadura de pelo. Es una ofensa y  grave provocación.

Un poco de decoro es exigible en un acto como este a no ser que haya sido preparado con la astucia que Saavedra Fajardo indicaba: «Su actitud imita el curso de la culebra torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza; señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje».

Faltaba el DAO.

No se puede dirigir y menos mandar desde la sospecha. Alarma social no; algo más: presuntamente…

No solo serlo, sino también parecerlo con una conducta ejemplar digna de imitación. «Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita» (Francisco de Quevedo).

No sé por qué me viene a la cabeza cuando estaba encima de la mesa, en discusión socialista, la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara por su acción heroica en la retirada de Annual (1921). El ministerio de Defensa socialista dijo: ¡No! Siempre es igual, meterse en lo que no es suyo para mostrar que todo es suyo. Tuvo que cambiar el Gobierno para lograrlo. Siempre es igual, desmilitarizar lo militar y que todo sea socialista. Los militares no somos suyos, sino de España para servir a los españoles y no al partido del Gobierno. No nos debemos a quién nos nombra, sino al juramento que hicimos y a nuestra misión clara y rotunda en la Constitución.

Somos fáciles de engañar con estrellas, fajas, fajines y bandas cruzadas.

Nada que esperar del favor ni temer de la arbitraridad: «Propiciará, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad» (Artículo 18 de las Reales Ordenazas para las Fuerzas Armadas).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 julio 2026

 

 

EL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS. LA REPÚBLICA DEL RIF. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas se escriben, pero se olvidan o incumplen. Por algún lado dicen: «Conservará y transmitirá el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes».

Pues todo lo contrario. Un documento editado por el Estado Mayor del Ejército de Tierra dice al hablar de «Tradición» para este año 2025:

  • El Ejército de Tierra heredero y depositario de una gloriosa tradición militar que se preserva y fortalece.
  • Efeméride principal 2025, «De Pavía a Breda (1525-1625), cien años de preeminencia de los Tercios españoles en Europa».

Asombrado cuando en 2025 en mi opinión no es esa la efeméride principal. Hay tres efemérides este año que es necesario preservar y fortalecer. Brillan por su ausencia en el citado documento. Me cuesta mucho trabajo pensar que ha habido un olvido. Imposible. Más bien será eso que todos pensamos y haya sido imposición política. ¿Es que no son importantes estas efemérides?:

Batalla de Pavía (24 de febrero de 1525). V Centenario. Ni una palabra. Fue hecho prisionero el rey francés Francisco I, aquel que exclama cuando llega trasladado a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>. <<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>.

Desembarco de Alhucemas (8 de septiembre de 1925). Centenario que ni se menciona.

Cincuenta Aniversario de la Proclamación del Rey Juan Carlos I que ya les adelanto que no se celebrará.

Fechas imprescindibles por destacar militarmente sobre otros acontecimientos militares de menor calado histórico. Pavía fue el inicio de la maniobra de la infantería española cuyo arte ha llegado hasta nuestros días: fuego y movimiento.

Alhucemas fue una primicia táctica de la maniobra conjunta de fuerzas de Tierra, Armada y Aire, y combinada con fuerzas francesas.

Se nos abre el pensamiento a varias razones que podrían ser incómodas: Francia y Marruecos. Claro que eso sería cosa de la política Exterior y aquí el de la cosa «Exterior» solo hace enemigos.

Hay días que hay que sobreponerse al paisaje de derrota que intentan mostrarnos. Siempre creí que para conmemorar un acto militar, practicar una tradición, recordar a los muertos en combate o mantener el espíritu, el valor y el honor, no era necesario contar con la autorización política y la Cúpula Militar gozaba de la libertad que le da su historial y servicio a España. No lo parece y aquí todo es partidismo, sumisión y ruptura con la historia.

Gracias al Desembarco de Alhucemas, operación conjunta y combinada con Francia, España logró pacificar la zona del Protectorado de Marruecos y poner fin a los largos enfrentamientos que culminaron en el conocido como desastre de Annual. Después del desembarco tuvieron que pasar dos largos años de enfrentamiento hasta el fin del conflicto que además suponía un gran alivio para el Sultán de Marruecos, Mulay Yúsuf, que no tendría que enfrentarse a  la República del Rif encabezada por el rebelde Mohammed Abd-el-Krim.

¿Por qué prohíbe el Gobierno español esta celebración?

No distraigamos la atención con argumentos tan peregrinos como el de evitar hacer propaganda a la dormida República del Rif y a los aún seguidores de Abd-el-Krim. No hay más razón que un acuerdo secreto con Marruecos del que no conocemos los detalles, algo inaudito en una nación libre. Sin olvidar que esta prohibición de celebrar el Centenario le viene muy bien al Gobierno ya que en la historia del exitoso desembarco el que iba en vanguardia de las tropas era el entonces coronel Francisco Franco Bahamonde del que el Gobierno  celebra los 50 años de su muerte. Franco llevó el peso de la acción en la vanguardia del desembarco encuadrado en la Brigada del General Saro con dos banderas de la Legión, un Grupo de Regulares y varias Mehalas (soldados marroquíes).

Ahora se comprende. Eclipse de Luna. Este mismo mes lo habrá de Sol. Mal augurio.

El 20 de septiembre creemos se celebrará el 105 aniversario de la creación de la Legión española. No se entiende que se celebre sin conmemorar el Desembarco de Alhucemas. Claro que aún está pendiente de celebrarse su Centenario (2020) que no lo fue alegando la COVID, pero la realidad fue una floja e intrascendente puesta en escena para evitar darle a la Legión el lugar que le corresponde. No hubo celebración del Centenario fundacional de la Legión y eso deben saberlo y sentirlo los responsables de aquel desaguisado.

Ni historial ni tradiciones, espero que aún queden virtudes militares para sostenerse en un desembarco.  Las repúblicas no solo empujan con peligro por el Rif.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 septiembre 2025