EL TRAIDOR DE EUROPA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Rey don Sancho, rey don Sancho… Busca a Efialtes

«¿Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa».

Así se dirigía el señor Alberto Núñez Feijóo a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados. Quizá una de las acusaciones más graves que a un presidente de Gobierno se le puede dirigir. No es privado lo que se hace público en lugar tan emblemático. De alguien viene y algo busca el mensaje. Muy grave.

Traidor de Europa. A partir de ahí cualquier cosa es posible. En la historia  general títulos de este calibre es difícil alcanzarlos. No es para estar contento.

El presidente de una nación debería representar a todos los nacionales y no exclusivamente a él o a los suyos. No creo que haya nada más doloroso y execrable para un presidente de Gobierno que ser puesto bajo la sospecha de traición: «atentar contra la seguridad de la patria y si esta se comete contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado pasa a calificarse como alta traición».

No entro ni salgo, sino que reproduzo lo que todos los medios repiten. Cuando el río suena… traidores bajan por él.

Los hechos son de máxima gravedad. No pasa nada. En España nunca pasa nada hasta que un día pasa todo a la vez. Al menos eso dicen los libros de historia.

Lo de traidor, dice el opositor, viene de Europa, fue comentado según Feijóo por un homólogo de Sánchez mientras se reunían para estudiar un posible arreglo que abriese el estrecho de Ormuz. En el encuentro no contaron  con el presidente del Gobierno español, sino que de él contaban…

Es una constante en nuestra historia de España que las discrepancias, los enfrentamientos interiores, se reflejen en los escenarios internacionales. Dentro mal, fuera peor. Así nos luce más allá. Por eso no somos fiables y llevamos tiempo arrastrando los piés por el mundo.

Ahora dicen que la Transición culminó con la llegada del Guernica a España. No se lo crean, aunque aún pretendan encender la contienda.

La pieza clave de nuestra Transición, por tanto de nuestra política internacional, fue la Alianza Atlántica (OTAN) que además era  de hecho una condición previa a nuestra entrada en el Mercado Común, como muy bien sabía Leopolodo Calvo Sotelo.

España necesitaba dar ese paso para mostrarse militarmente del lado occidental. Existían dudas y no por nuestros militares, sino por los políticos precisamente de izquierdas que renegaban de las Fuerzas Armadas y de todo lo que de ellas emanase. Sin ese paso no culminaría la Transición.

España había encontrado engarce internacional a través de los Acuerdos de 1953 con los Estados Unidos. En ellos cobraba especial relevancia la parte militar que suponía modernizar nuestros ejércitos con material de guerra y sobre todo la presencia militar, facilidades, e instalaciones estadounidenses en territorio español: Bases Aéreas de Morón, Torrejón, Zaragoza y San Pablo además de la Base Naval de Rota. Hubo otras instalaciones de control y vigilancia y cierta cooperación militar en Doctrina y procedimientos. Todo ello abrió el camino a un mayor desarrollo económico y el reconocimiento de España como nación seria y de confianza.

Lo militar, la Defensa, fue la puerta de España al mundo y ahora, por su burda manipulación, las puede cerrar para siempre. Para lograr aquel acuerdo de 1953 cierto es que hubo mucho personal entre los generales Franco y Eisenhower. No fue fácil como no lo iba a ser entrar en la OTAN. Está demostrado que sin cañones no hay fábricas de mantequilla. Para cruzar ciertas puertas es necesario conocer el santo y seña que guardan los centinelas. España las cruzó. Temporalmente tuvimos en nuestro poder la clave de acceso.

Después de la muerte de Franco, en 1976 se reunía el PSOE en su XXVII Congreso  denunciando la renovación de los acuerdos militares de 1953 con los Estados Unidos, «…en aras de nuestra política de neutralidad», una postura intransigente y falsa, como más tarde se comprobó, en una exhibición de juegos malabares del PSOE con nuestra entrada en la OTAN.

Estamos acostumbrados a vivir con una postura y la contraria en función del interés del personaje que nos gobierne. Así ha sido nuestra izquierdosa historia con todo lo que huele a Estados Unidos. No era ni es un rechazo a la OTAN que por otro lado la mayoría de los políticos no saben para lo que está ni cómo funciona. Se trata de un rechazo a Estados Unidos y una clara renuncia a las indudables posibilidades de España en el mundo. Nuestra posición estratégica está desperdiciada porque la postura de las izquierdas es mentir sobre nuestra Defensa y ofrecer una imagen de victivismo ante el poder americano tachado de imperialismo y abuso de poder.

La tragedia es que esa postura (impostura) ha sido aprovechada  desde el exterior para su propio interés de manera que nuestra posición estratégica ha sido ocupada al asalto por Reino Unido y ahora está detrás de ello Marruecos. No hay espacio que no se ocupe ni debilidad que no se aproveche para atacar.

En cualquier caso en España el antimilitarismo siempre ha vendido, aunque entre nosotros seamos de lo más belicoso de Europa. Eso de la neutralidad solemos confundirlo con la tibieza, con ni frio ni calor que tanto recuerda a la Apocalípsis.

¿Neutralidad? El «No a la guerra» no es nada nuevo. Ya en 1914 podía usted comprar en la Puerta del Sol o en las Ramblas una insignia  de solapa que decía «No me hable usted de la guerra». Entonces se llegó a prohibir oficialmente la discusión sobre la guerra en lugares públicos. Neutralidades que matan. ¿Lo recuerdan?

Parece un milagro que estemos en la OTAN, aunque está claro como se las gastan los del «No a la guerra» con los artefactos de guerra, veáse INDRA y el control de la SEPI del que nadie sabe nada (es escandaloso ese nadie sabe nada… Mejor callarse). Para el negocio de las armas o mandar soldados a los lugares equivocados, baratos y disciplinados, siempre somos los primeros en estar dispuestos. Negociamos con la industria de Defensa y tapamos nuestra indecencia defensiva con tropas de las que disponemos sin mayor control que el ordeno y mando gubernamental olvidando el asesoramiento o control parlamentario. Las democracias se reflejan fundamentalmente en lo parlamentario, pero también, mucho, en lo diplomático, militar y judicial.

Como decíamos, gracias a nuestra entrada en la OTAN en 1982 se cerró la Transición que ahora un Gobierno extraño como el presidido por Pedro Sánchez  pretende revisar.

El año 1981 el Parlamento debatía la integración formal de España en la OTAN. Pocos eran los que sabían qué era aquello. Incluso en el mundo militar se veía con escepticismo y una gran parte de nuestros oficiales y suboficiales miraban con escepticismo aquella alianza que hablaba en inglés.

¿OTAN? De entrada no. Las encuestas demostraban que aquello no tenía interés alguno entre el público lo que en traducción política significaba que era fácil manipularlo. En el debate parlamentario la manipulación llegó a extremos tales que  un diputado canario dijo que la entrada en la OTAN sería para Canarias una auténtica declaración de guerra. Hasta el diputado de Alianza Popular, Sr. Fraga, tildó de vaguedad la propuesta de ingreso en la OTAN.

Al final llegamos en un arriesgado ejercicio político, al «Referéndum sobre la OTAN» del que Felipe González posteriormente reconoció que «A los ciudadanos no se les debe consultar si quieren o no estar en un pacto militar […] «Fue un error serio la convocatoria de ese referéndum, un grave error que cometí, de los más arriesgados, aunque saliera bien para nuestro país «.

Un referéndum, tras ganar el PSOE (Felipe González) las elecciones, precedido de un periodo de reflexión en el que se suspendieron las conversaciones sobre la integración en la estructura militar, mientras se adoctrinaba al «personal» para el sí a la OTAN (My way- A la suya).

Esta manera no podía alejarse de la demagogia:

-Seguiríamos en la Alianza, pero no en su estructura militar (lo militar les producía urticaria)

-Prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español (como si no supiesen que se podría hacer en Gibraltar).

Bases fuera, que de eslógan pasó a ser una apuesta electoral y la necesaria vaselina para pasar el mal trago: «Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de Estados Unidos en España». Este era el punto fuerte.

No fue hasta 1996 cuando España entró, con otro partido político en el poder, en la estructura militar. Claro que, todo hay que decirlo, un año antes había sido elegido secretario general de la OTAN el que fue ministro de Exteriores de España, Javier Solana Madariaga; y es que no hay nada más exitoso que tener entrada en el cielo y el infierno. Así en 1999 fue definitivamente la integración plena.

España siempre ha estado en su lugar y nuestros soldados han demostrado ser los mejores del mundo. Hemos abierto rutas y corazones alli donde otros se han estrellado con otras fuerzas u otras mentalidades. La capacidad del soldado español está demostrada.

Hemos sido más fuertes y seguros gracias a la Alianza Atlántica y podríamos ser referencia como nación y líderes estratégicos si no fuese por nuestra incierta y dudosa acción política, francamente mejorable y a la que habría que pedir continuidad y claridad con lo que deseamos y defendemos.

Da cierta tristeza tener que reconocer que también Europa ha perdido el paso que le llevaba al liderazgo. Olvidó su Defensa, menospreció a la Alianza y señaló con arrogancia a los Estados Unidos hasta que se vió a las puertas de una guerra, la invasión de Ucrania. Parece que nada le importó y siguió soberbia e impertinente. El señor Borrell, alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad lo dejó bien claro al comienzo de la invasión: «Confiamos nuestra seguridad a los Estados Unidos y nuestra comodidad y bienestar a Rusia y China, y ese mundo ya no existe».

Pero el caso de España es aún más peligroso y ahora se posiciona de manera frontal contra los Estados Unidos que es hacerlo contra la OTAN.

La Alianza sin Estados Unidos podrá ser, pero no lo mismo, será otra cosa que habrá que inventar. No de un día para otro, pero bueno sería que Europa empiece dar los primeros pasos. Para ello tendrían que ponerse de acuerdo los de siempre: Francia, Reino Unido, Alemania (caso especial), quizá Italia, aún cuando la presencia de nuevos socios y el peso de Turquía y Polonia pone las cosas más complicadas si cabe. Hay demasiados gallos en este corral en el que hay alguna gallina.

El Gobierno socialista de España en cuanto vio la ocasión propicia torpedeó nuestra presencia en la Alianza. Sería con la excusa de la guerra de Irak, pero podría haber sido otra cualquiera. Un vendaval de tiempos pasados retornó a España con la venganza, la tración y el enfrentamniento entre españoles. ¿Europa? ¿OTAN? Siempre y cuando sirviese para colocarse y manejar los fondos.

Las ofensas a los Estados Unidos no se hicieron esperar desde el momento en que el señor Rodríguez Zapatero apareció en la escena política española con la traición en Irak y su sediciosa prédica en Túnez ademas de otras graves ofensas a los Estados Unidos. A pesar de ello intentó que un general español presidiese el Comité Militar de la Alianza. No pasó ni la primera votación. Nos conocían. Ni Europa ni Estados Unidos se fiaban de nosotros. La ministra de Defensa todavía ahora se extraña de que nuestras propuestas para ocupar determinados puestos en la OTAN no sean atendidas. ¿De qué se extraña?

El error del referéndum del que hablaba Felipe González era una forma de hablar porque en el fondo no querían saber nada de Fuerzas Armadas ni de la Defensa, sino del negocio de las armas. La prueba está en cómo han evolucionado para dominar el poder  tecnológico y armamentístico.

En cuanto se les presentó la primera ocasión ofendieron a los Estados Unidos moral y materialmente, nos dejaron fuera de la Defensa occidental con la retirada de Irak sin aviso y con traición. No habíamos ido a combatir, pero les daba igual, habíamos ido con los estadounidenses y eso era intolerable. Fue el primer paso. Una nueva era daba comienzo. Sabían que ir contra lo militar, contra aquello que sonara a imperialismo americano les daba votos. Carentes de cultura internacional, llenos de soberbia y belicismo pacifista, asesorados por antimilitares uniformados, dieron comienzo a la ruptura con las alianzas. Las alianzas no son solo una firma en un papel, más bien una posición ideológica, unos valores que compartir, rigor y disposición. La disuasión si no es creible es una pantomima. La credibilidad la dan los arsenales. Los de España están vacíos.

Desde entonces hasta hoy todo ha ido encaminado al antimilitarismo con gran dosis de antiamericanismo bajo el objetivo de desmilitarizar lo militar, pero hacer buen negocio con su instrumentalización.

«Hoy por hoy el país no quiere escuadra, no quiere Ejército, no quiere instrucción pública. El país no se interesa más que por las cuestiones materiales y lo que quiere es no pagar contribuciones y que le dejen vivir en paz» (Francisco Silvela, Sin pulso, agosto 1898 Diaro El Tiempo).

Repetimos la historia.

El profesor Víctor Pérez Díaz dice de la Unión Europea: «Un signo revelador de la debilidad del orden político europeo es la timidez de su política exterior y de defensa. La cuestión fundamental de la soberanía se dirime en el momento de la guerra, cuando se aclaran cuáles son las relaciones entre la comunidad y su entorno, sus enemigos y sus aliados, y todos deben definirse en la acción asumiendo los riesgos y los costes correspondientes».

No se puede resumir mejor nuestra postura que va más allá de la europea porque la impresión que damos no es la de estar con los aliados, sino con sus enemigos. La neutralidad es muy peligrosa cuando se muestran relaciones sospechosas. No son fiables los que firman una cosa y hacen la contraria ni los que tapan su debilidad política con acciones propagandísticas y manipulan la verdad.

«Toman antes al mentiroso que al que coxquea» (La Celestina XVII). España vive un auténtico «teatro político» al más puro estilo que enseña Maquiavelo en El Príncipe. Así se cubren con un velo de honestidad las mayores pasiones criminales y entre ellas, tanto militar como políticamente, no hay mayor pasión criminal que la traición.

Es conocida la de Efialtes de Tesalia que mostró a los persas  un sendero secreto en las Termópilas, lo que permitió a las tropas de Jerjes flanquear y masacrar al rey Leónidas y a sus 300 espartanos, traicionando la defensa griega. Su nombre, Efialtes, se ha convertido en el término «pesadilla» debido a la infamia de su traición. Según Heródoto los propios griegos marcaron a Efialtes como traidor y pusieron precio a su cabeza.

No debemos olvidar que la alianza griega en Troya estuvo constantemente al borde del fracaso no por falta de habilidad, sino porque sus líderes estaban más motivados por la búsqueda de su propia gloria inmortal que por el éxito colectivo de la misión. La búsqueda de la kléos (gloria) personal es conducir al fracaso a los que van detrás.

Hacer política personal es un riesgo evidente, pero fracasar en la política exterior y traicionar las alianzas es imperdonable. Además de valerte un calificativo histórico. El mismo que ha pasado a la historia con el nombre de Efialtes.

Recuérdese el refrán: «Para ser mentiroso hay que ser memorioso».

«¿Sabe cómo le llama en privado algún homólogo suyo? El traidor de Europa».

La historia de España temblaba en el recuerdo, sus muros se agrietaban cuando a la lista de traidores que figuraba a ambos lados del pórtico de entrada se añadía un nombre nuevo; aun no había sitio para seguir rellenando.

Vencida de la edad sentí mi espada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

09 abril 2026

 

 

 

 

 

¿SÁNCHEZ SECRETARIO GENERAL DE LA OTAN? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos días se habla de la posibilidad de que Sánchez sea el próximo Secretario General de la OTAN. Podría ser en los sueños de Sánchez, pero o Europa está en plena metamorfosis identitaria y los Estados Unidos desaparecidos o jamás la OTAN se pondrá en manos de quien podría llevarla a su pronta desaparición, en manos de quien tiene como mayor virtud la capacidad de enfrentar a unos contra otros y un vocabulario basado en el insulto y la grosería. La OTAN (creemos) es otra cosa.

A estos argumentos habría que añadir lo de sus pactos en España, pero al menos a Europa parece no importarle ya que ha dado cobijo en sus tiempos a los terroristas de la ETA y ahora a los fugados de la justicia española por sus delitos contra la unidad de España.

Claro que más poder tienen los argumentos puramente militares y que conviene recordar.

12 de octubre 2003. Todo empezó ese año cuando un aspirante a llevar a España a su destrucción ofendía de manera pública y ostentosa, algo que no haría ni el dirigente de Corea del Norte, a todo el pueblo estadounidense al no mostrar el debido respeto a su bandera. Internacionalmente una ofensa inadmisible; no hay otra más grave. La bandera representa a todos, repito, a todos, y no hay nada ni nadie que pueda sustituir su significado. José Luis Rodríguez Zapatero lo hizo. No se levantó al paso de la bandera de los Estados Unidos en el desfile del Día de la Fiesta Nacional de España, un insulto del que hoy sigue presumiendo.

11 de marzo 2004. Ocurre una de las mayores tragedias de la historia de España. Casi 200 muertos. Que si un Gobierno que no nos mienta, que si caminito de Jerez… Un pueblo sumiso que aún no sabe lo que pasó ni por qué. Pero era el momento y llegó lo de Irak. Sin previo aviso se retiró a las tropas españolas de su lugar pactado con nuestros aliados y se hizo con grave riesgo de muerte para ellas mismas y para las tropas americanas que debían ocupar su hueco. Humillante para nosotros, arriesgado e inolvidable para ellos. Empezaron las ofensas contra el Gobierno de los Estados Unidos.

Las relaciones bilaterales quedaron peor que en punto muerto y el peso internacional de España era el de una pluma de ganso. A los militares españoles nos ha costado grandes esfuerzos recobrar el prestigio perdido en aquella retirada.

14 noviembre 2007. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero decide proponer al jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Feliz Sanz Roldán, como presidente del Comité Militar de la Alianza Atlántica. El íntimo de Bono, también de Zapatero, se lo cree, está en todo.

Se elige al general italiano. ¡Premio! La noticia era así: «El almirante Giampaolo di Paola, jefe del Estado Mayor de la Defensa italiana, fue elegido presidente del Comité Militar de la OTAN, en detrimento de la candidatura española, el JEMAD Félix Sanz Roldán, que se cayó en la primera votación»…, ¡en la primera votación!

Una cosa tienen buena estos socialistas y es que saben premiar fidelidades. El JEMAD debía ser mejorable y fue sustituido por José Julio Rodríguez Fernández (Julio el de Podemos…) y el ex fue nombrado por Zapatero alto representante para temas de defensa de la presidencia española de la Unión Europea, con rango de Secretario de Estado, un extraño cargo, premio de consolación a su fracaso.

23 marzo 2009. Zapatero, con su acusado síndrome de Alicia, piensa que el presidente americano debe recibirle y postrase ante él. Bernardino León, Secretario General de la Presidencia del Gobierno, su asesor personal en política exterior y el general del Ejército de Tierra Félix Sanz Roldán (luego fue Jefe del Centro Nacional de Inteligencia CNI y ahora se sienta en el Consejo de Administración de Iberdrola) viajan a Washington para reunirse con el consejero de Seguridad Nacional, James Jones, en una reunión concertada hacía tiempo. Se trataba, acompañados por el embajador Dezcallar, de arañar algo más que una foto de Zapatero con Obama, unos minutos de conversación de contenido político.

En la escala que hacen en las Azores, B. León y Félix Sanz Roldán (el general de Ejército Consejero de Iberdrola) les llega la noticia de que la ministra de Defensa Carme Chacón acaba de anunciar, durante su visita a las tropas allí desplegadas, la retirada de Kosovo, algo de lo que nadie había sido avisado. El desaguisado es monumental. Las graves consecuencias de la declaración de la ministra de Defensa no se hacen esperar. El lenguaje más suave de los dirigentes americanos es: «profundamente decepcionados». Se utilizan términos durísimos contra España, más allá de los diplomáticos. En lo militar, el país más crítico es Italia, a cuyo mando aún están las tropas en Kosovo. Los italianos temen que España se retire de la misma manera de Bosnia. Saben y recuerdan Irak.

15 mayo 2019. Salta la noticia: «La Embajada de Estados Unidos en Madrid trasladó informalmente al Ministerio de Exteriores su malestar por no haber sido informada de la decisión de retirar temporalmente la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaaviones Abraham Lincolnante la escalada de tensión con Irán. El departamento dirigido por Josep Borrell dio explicaciones, pero tardías: la decisión, adoptada por Defensa, fue comunicada al Pentágono a través de los canales militares, pero no circuló por vía diplomática. Ni la Embajada de EE UU en Madrid ni la de España en Washington estaban al corriente».

Enero 2020. Aparece en Madrid, Aeropuerto de Barajas, sala VIP; recibida por el ministro Ábalos, amparada por la policía, escondiendo nadie sabe qué, Delcy Rodríguez, y la diplomacia norteamericana pide explicaciones al ejecutivo español por recibir a la vicepresidenta venezolana rompiendo los acuerdos europeos e internacionales. De la misma manera que presentó su queja: «lamentable que el presidente Sánchez no haya aceptado reunirse con Guaidó».

Abril 2020. «El astillero público militar español, que pujaba en alianza con la división de astilleros militares de General Dynamics, ha perdido el gran contrato de casi seis mil millones de euros para construir una decena de fragatas para la Armada de EEUU (US Navy). Así lo comunicó el Ejército americano, que adjudicó la fabricación de la primera de esa decena de nuevas fragatas al grupo italiano Fincantieri. Las necesidades de la Navy llegan a la veintena de buques de este tipo en el largo plazo, lo que da idea de la magnitud de la oportunidad perdida para el grupo controlado por la Sepi».

Josep Borrell afirmó en noviembre de 2018 que Estados Unidos, a diferencia de Europa, tiene más integración porque «hicieron la independencia prácticamente sin tener historia», ya que “lo único que habían hecho es matar a cuatro indios”.

The New York Times y The Washington Post, han denunciado que desde Bruselas Borrell se ha doblegado ante las presiones del gobierno de China para corregir un informe oficial de la Unión Europea y eliminar las acusaciones que había en él de que Pekín tiene en pie una campaña de desinformación global».

Las cosas no mejoran y Sánchez es el perfecto jefe de la OTAN. Pactaría con el diablo.

¿Son suficientes razones que lo avalan como el futuro Secretario General de la OTAN?

Ánimo. Es más que posible.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

«SI QUIEREN CHOCAR, ESTAMOS LISTOS. SI QUIEREN COOPERAR, ESTAREMOS ENCANTADOS» Rafael Dávila Álvarez

¿Dónde hay que firmar?

El noruego Jens Stoltenberg no es un general, no sé ni siquiera cómo le fue el Servicio Militar, que en Noruega es obligatorio entre los 19 y hasta los 44 años, con una duración mínima de 12 meses. Lo que sabemos es que el noruego desde hace ya unos cuantos años (2014) es Secretario General de la Alianza Atlántica (OTAN), la mayor y eficaz organización defensiva mundial hasta ahora conocida y experimentada. Su mandato ha pasado por momentos muy difíciles en los que el mismísimo presidente de los Estados Unidos de América le ha puesto alguna zancadilla. Él, impertérrito, ha seguido su camino orientado por las estrellas (militares) ya que no dispone del sol mediterráneo. Si algo le ha caracterizado, y aupado casi a ser un líder para las Fuerzas de la OTAN, ha sido su firmeza.

El pasado martes día 16 el diario El Mundo nos ofrecía una entrevista con Jens Stoltenberg en calidad de Secretario General de la OTAN que debe ser meditada y que, si fuésemos razonables, debería ocupar lugar preferente —y referente— en la actualidad. Breve, pero contundente. Clarificadora de algo tan simple como las amenazas a las que nos enfrentamos: «Ahora tenemos ciberamenazas, terrorismo, campañas híbridas, desinformación, poder chino y ruso y, además, pandemias».

Hecha la recomendación voy a prestarme a la pirueta literaria y aprovechar sus palabras frente a la amenaza, para lo que ha desplegado la OTAN sus tropas frente a Rusia. Un despliegue militar se efectúa ante una posible agresión y desde ese momento en el argot militar el amenazador es el enemigo. En ese periodo amenazante se puede hablar, dialogar y hasta llegar a acuerdos, aunque siempre sin bajar la guardia. La OTAN despliega frente a Rusia.

Eso es lo que Stoltenberg nos explica:

– El diálogo con Rusia tiene que basarse en la fuerza, en la firmeza. No podemos ser inocentes, nunca hay que ser naifs sobre las intenciones de Rusia. Pero, dicho eso, tenemos que hablar con Rusia.

Queda claro. Al menos en mi pirueta solo cambio Rusia por la amenaza a la unidad de España y le recomiendo al que es presidente del Gobierno, por imperativo legal, que tome nota y aprenda cómo hay que responder a los que intenten romper con la unidad de España, a los que amenacen a España: «Si quieren chocar, estamos listos. Si quieren cooperar, estaremos encantados».

No hay ninguna contradicción entre disuasión y diálogo. Creo en la necesidad de mandar un mensaje claro. […] Pero no debe haber el menor resquicio para el error, para los malentendidos, para las dudas, los errores de cálculo: estamos listos y con las capacidades, la voluntad, la fuerza para proteger y defender a España y su unidad. Esa es la mejor forma de mantener la paz. No podemos permitir el menor error, que se subestime. Y sobre esa base podemos hablar y con suerte mejorar nuestras relaciones. Ligeros cambios que introduzco, y ustedes entenderán, en las palabras de Stoltenberg.

Más claro no se puede ser. Es la ley y la fuerza. Debería tomar nota ese a quien le están traicionando y rompiendo la nación que preside. ¿O es que se ha dejado abierta la puerta sin querer queriendo?

No había más forma de combatir: con leyes o con la fuerza. El equilibrio entre ambas mantiene la armonía. Política y Milicia deben seguir el mismo camino, se necesitan, si se repelen se obligan a estar siempre vigilantes una de la otra.

¿Diálogo? Siempre; mucho; constructivo. Presidido por la Ley; y el centinela en la puerta.

El Secretario General de la OTAN da la clave del futuro: lo inesperado.

Cualquier cosa puede pasar, sobre todo la que menos esperas. Dentro de la OTAN, muy dentro, también.

Si quieren chocar, estamos listos. Si quieren cooperar, estaremos encantados.

Hago mías sus palabras.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2021

GUERRA FRÍA EN EL ÁRTICO General de División de Infantería de Marina (R.) Juan Chicharro Ortega

Ártico

El pasado mes de noviembre en un Foro de Seguridad habido en Halifax (Canadá) el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha abogado por la creación de un Mando de la Alianza con responsabilidades en el Océano Glacial Ártico con la finalidad de vigilar y monitorizar las acciones militares de inteligencia rusas así como contrarrestar las acciones de control de las líneas marítimas y comunicaciones por parte de Rusia. La administración Trump ha acogido esta iniciativa con agrado e incluso prevé aportar al efecto barcos, aviones y submarinos así como la ubicación del cuartel general de este Mando en suelo norteamericano.

La razón de este interés radica en el sentir norteamericano de que Putin va más allá de lo deseable en el control estratégico del Ártico que a modo de ver de los EEUU utiliza  fundamentalmente como santuario de sus submarinos nucleares y a tal efecto está creando una importante estructura militar de apoyo; cierto es que en el 2015 Rusia creó un Mando Ártico al que ha dotado de medios como campos de aviación e infraestructuras consecuentes. En definitiva, a los EEUU no les gusta nada esta aparente hegemonía de Rusia en el control de una zona considerada de interés estratégico que se acrecienta con la disminución real de la capa de hielo.

Reivindicaciones en el Ártico

Lo que está pasando es que como consecuencia del calentamiento global el deshielo se está produciendo a mayor velocidad de la inicialmente prevista. Así es, la superficie actual helada abarca unos 4,2 millones de kilómetros cuadrados lo que supone nada menos que el 50% de la que había en 1972. Tremendo. Si se mantiene este ritmo de deshielo los científicos calculan que en el año 2100 ya no habrá hielo. Esta situación pone sobre el tapete problemas relacionados con la libertad de navegación pero sobre todo por los recursos naturales que allí hay. En efecto, sucede que, conforme a datos existentes, bajo las aguas del Océano Ártico se encuentran el 22% de las reservas de hidrocarburos mundiales. Ahí es nada.

El océano glacial Ártico es el más pequeño y más septentrional de los océanos del planeta. Rodea al Polo Norte y se extiende al norte de Europa, Asia y América. En la actualidad está considerado territorio neutral y puesto bajo el control de la ONU desde 1996. Para ejercer ese control existe un Consejo Ártico cuyos miembros son Rusia, Canadá, Estados Unidos, Dinamarca y Noruega que tienen costas limítrofes con dichas aguas. Islandia, Suecia y Finlandia, pese a no tener costas implicadas, forman también parte de ese Consejo dado que son países árticos. Así mismo en calidad de Observador junto con Francia, Reino Unido, Alemania y Polonia está también España.

La Estrategia para el Ártico del Departamento de Defensa norteamericano establece en sus conclusiones que colaborará estrechamente con aliados y socios para mantener la zona estable y segura; claro que siempre desde la perspectiva de su seguridad nacional y preservando sus intereses. Especial atención merece la dedicada al mantenimiento de la libertad del entorno marítimo y aeroespacial en la zona recalcando que los EEUU preservarán la capacidad de movilidad global de sus fuerzas militares y civiles frente a las incipientes retos de otros protagonistas. Una cita subliminal respecto a Rusia.

Y es que sucede, para la desgracia o mala suerte de los EEUU, que la mayoría de las reservas de hidrocarburos antes citadas se encuentran en el sector ruso del océano. Incluso el servicio geológico de los EEUU reconoce que el 20% de las reservas mundiales de crudo y gas natural no descubiertos se encuentran en la plataforma continental rusa del Ártico. Se calcula que ese potencial de recursos asciende a 100.000 millones de toneladas de gas y de crudo lo que supondría mantener el nivel actual de extracción durante 100 años. Nada menos.

Interese en el ÁRTICO

Putin ha sido claro y vehemente manifestando que no aceptará cualquier acción que suponga poner bajo control internacional la parte rusa del océano. Y aún más, considera que la cordillera submarina Lomonosov que cruza el Ártico forma parte de la plataforma continental rusa; lo tiene tan claro que hasta ha pedido al Consejo Ártico que dictamine claramente a su favor sobre este hecho.

Y es en este contexto cuando nos encontramos con las intenciones de la OTAN citadas al principio de estas líneas.

Nos encontramos, por lo tanto, ante un serio problema. Analistas especializados prevén un posible conflicto global. Lo mejor que podría suceder, y sería lo deseable, es que se frenara el deshielo y se postergara el conflicto.

General de División de Infantería de Marina (R.) Juan Chicharro Ortega

Blog: generaldavila.com

16 enero 2018