MI ABUELO ES COJONARIO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El peor efecto colateral de la crisis ha sido la pérdida del sentido del humor, tan necesario para vivir entre tanto ramplón y tramposo. Para conocer a los causantes de nuestra tristeza no es suficiente el nombre o apellido. Su auténtica personalidad y proceder se revela utilizando el transparente e irónico mote. Es un ejercicio de humor y rentabilidad comunicativa, síntesis de sabiduría popular, que deberíamos recuperar para desenmascarar  a muchos de los que pretenden ejemplarizar desde la vida pública. Las academias militares, centros de supervivencia, donde un profesor sin mote es un don nadie, siempre fueron escuelas en este difícil arte. Allí estaba el Culo con Botas, mote que no requiere explicación, junto a una pareja inseparable, el Masca y el Tanca; ya saben, intercambiables, tanca como el Masca, o masca que el Tanca. Grandiosos eran el Veraneante, que nada hacía ni sabía y el Bikini que enseñaba todo menos lo fundamental. Alguno se jactaba de su mote, lo que no es muy recomendable. «Me llaman el Remacho por mi porte y valentía»; un compañero le hizo ver la cruda realidad, «te llaman el Remache porque eres bajito y cabezón». Aquel día arrestó a más de media Compañía. Era muy amigo de el Mafeito, que solía decir, «Caballeros, mafeito (arresto) a seis a la vez».

Como les decía, deberíamos recuperar el ingenioso arte del mote. El Sacabuches, el Arrugas, el Combustible (de apellido Resino Grasa)… Pero nada como aquél mote, el Engañabaldosas, que identificaba a un curtido profesor del que se decía que «va como va, más no como debe». ¡Sublime!

Sobrenombres, apodos, motes, constituyen una precisión identificativa y una caricatura lingüística que estamos perdiendo y que sería muy útil, con el debido respeto, utilizar en las redes sociales. Es un discurso sintético muy rentable para la economía del lenguaje y que genera lazos convivenciales además de representar una de las producciones lingüísticas de más creatividad.

Me falta recordar algún mote… ¿Cómo llamábamos a aquel que decía una cosa y hacía la contraria? ¡Uf! me falla la memoria. Seguro que a ustedes se les ocurre enseguida porque lo sufren a diario.

Mandando la Legión, una de mis ingeniosas nietas dijo en el colegio que su abuelo era cojonario. Acertó aunque tuvimos que dar explicaciones escolares. A la hora de ponerte mote mejor es que te lo ponga alguien que te quiere.legiondibujo--644x724

General de División(R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 septiembre 2021

EL GORRILLO LEGIONARIO O “CHAPIRI”. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Termina el Centenario de la Legión. Hablaré en su momento de esta celebración de 100 años de sacrificio, de entrega sin límites a España, que han hecho que esta unidad sea respetada, querida y admirada por todos los que la conocen.

Su clásico gorrillo o Chapiri, una de sus prendas características, ha sido siempre motivo de polémica por las numerosas ocasiones en las que se ha intentado suprimir. Para conocer algo más sobre el gorrillo y su importancia en La Legión exponemos un breve relato de su historia.

El primer gorro de borla o “gorro de cuartel” utilizado por nuestro Ejército surge después de la Guerra de la Independencia y lo recogen los Reglamentos de 1822 y 1828; sustituía al gorro de manga, utilizado desde la llegada de los Borbones y de sus importantes reformas en el Ejército.

En 1876 el gorro de cuartel pasa a denominarse “Isabelino”, declarándose reglamentario para todo el Ejército. Se suprime en 1887 siendo sustituido por un gorro redondo para uso cuartelero que popularmente empezó a denominarse “queso” por su parecido con el mismo. Estuvo en vigor hasta 1926 en el que se vuelve al gorro de borla.

Como prenda de cabeza de “uso diario” se utilizaba desde 1884 la “teresiana” que fue sustituida por la gorra de plato en 1908.

En el Diario oficial del 29 de Enero de 1920 y por Real Decreto se crea el Tercio de Extranjeros, primera denominación que tuvo la Legión Española. La inesperada avalancha de aspirantes fue tal que dejó al Tercio sin prendas de vestuario por lo que hubo que usar el famoso gorro de “queso” como prenda de cabeza. Duró poco ya que el 4 de Septiembre de 1920 se estableció el uniforme de La Legión… “Práctico, cómodo, vistoso y económico”, decía su reglamentación. En cuanto a la prenda de cabeza se adoptó el gorro isabelino, algo más alto y sin vivos ni sutases. De él decía Millán Astray: “… tiene un especial atractivo, es gracioso y muy marcial. Es el clásico y castizo que usaron los militares españoles luengos años. Es, desde luego, infinitamente más estético que los bonetes circulares. Es el que caracteriza a los legionarios”.la foto

El gorrillo legionario y la camisa verde

El gorrillo, junto a la camisa, han sido desde entonces las prendas que más identifican a los legionarios. El gorrillo, “colocado gracioso y ligeramente ladeado a la derecha” siempre ha estado unido a la querida imagen del legionario. Su principal característica quizás sea la borla a la que también se llama “madroño”; de color rojo para la tropa, cascabillo de oro y resto de color rojo para los suboficiales, cascabillo de oro, cordón de oro alrededor del rojo para los oficiales y de oro para los jefes. El barbuquejo se añadió en 1938 en principio solo para las unidades motorizadas, aunque se hizo extensivo a todos y así ha continuado hasta nuestros días.

A pesar de los numerosos cambios en la uniformidad del Ejército, el gorrillo siempre permaneció como prenda de cabeza en La Legión. Al finalizar la guerra civil se inició el estudio de un nuevo reglamento de uniformidad en el Ejército; la Legión temió que desapareciesen sus prendas más características y queridas, el gorrillo y la camisa. Los Coroneles de los Tercios, preocupados, escribieron a Millán Astray para que intercediese con el Ministro del Ejército. Fue recibido por el ministro, general Asensio, al que transmitió la preocupación de los legionarios ante el posible cambio de uniformidad. La contestación del ministro fue clara: “Mi General, La Legión, no puede estar afligida por nada y menos por una cosa tan pequeña como esta para nosotros. Venga usted mañana y lo arreglamos todo”. Así fue y La Legión continuó con el gorrillo, la camisa, la teresiana y el emblema.

El Chapiri

El gorrillo es popularmente conocido como “Chapiri” aunque esta no es su denominación reglamentaria. Es una castiza forma de llamarlo muy extendida entre los legionarios, siendo un diminutivo del galicismo chaperot que era una prenda de cabeza en forma de capucha del siglo XVIII y que derivó más tarde en el gorro de cuartel isabelino.

Para su colocación, se coge con la mano derecha de manera que el extremo final de la parte superior del gorrillo quede entre la curvatura que forman el pulgar y el dedo índice, para a continuación llevarlo a la cabeza y colocarlo “graciosa y ligeramente ladeado a la derecha”.la foto (1).JP2

Símbolo y rituales en la Legión

Recientemente se ha pretendido hacer desaparecer símbolos y rituales legionarios.

El que esto intenta sabe muy bien la importancia que tienen en el espíritu de los legionarios. Henos entrado en el absurdo de pretender que todas las unidades sean iguales confundiendo la igualdad con la uniformidad y cayendo en una malintencionada monotonía. Son conscientes de que, ante la imposibilidad de suprimirla, se puede ir desfigurándola con pequeños y aparentes inofensivos cambios hasta llegar a dejarla sin su sustancial contenido, sin su fuerza moral y sin su contagioso sentimiento. Nos preguntamos el porqué. ilustracion-de-martin-olmos¿Por su saludo enérgico, por su mirada que brilla con fiebre, fija y recta a los ojos del mirado? ¿Por su modo de hablar, breve y enérgico? ¿Por su modo de marchar, marcial y con soltura, erguidos, resueltos, quizás provocadores? ¿Por distinguirse con sus clásicos y legendarios “gorrillos” con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados? ¿Por ser alegres y despreocupados mostrando bien a las claras que son hombres de guerra, emprendedores y valerosos? ¿Por cumplir con su deber y obedecer hasta morir? ¿Por rendir culto al honor, al valor, a la cortesía, culto a la Patria?… ¿Por qué?

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, dejó escrito: «¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; Pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

Y con el gorrillo terminamos que, tanto en la vida como en la muerte, así se termina en la Legión. Con una de sus más arraigadas tradiciones en las ceremonias y formaciones:

“Con el gorrillo en la mano izquierda y con el brazo en alto gritad conmigolegion-almeria-647x231

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva La Legión!”.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez (General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004)

” En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.
flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

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ZAPATERO Y SÁNCHEZ Rafael Dávila Álvarez

La guerra es la continuación de la política cuando cae en manos de incapacitados para el gobierno y negocios del Estado. Representan lo peor de cada familia.

Han conseguido enfrentar, de nuevo, a los españoles y cargarse de un plumazo (en principio fue un membrete que decía d´Ors) la Transición y cualquier vestigio de entendimiento. Ellos encabezan la III Guerra civil española. Les explico esto de la guerra de manera que puedan entenderlo y no haya malos entendidos, a mi manera claro. Estas guerras modernas atacan por dentro, penetran y se heredan.

Sin necesidad de recurrir a Sunzi o Clausewitz, sabemos que la guerra está en permanente evolución: la tecnología y el sentir de la gente. Para cada estado sentimental hay una guerra. Existió la de los caballeros y la otra, esa que unos se comían literalmente a los otros. Breda también, pero fue un gesto español histórico y nunca repetido. Al enemigo ni agua, aunque unas veces se publicite y otras no.

Lo malo de la dedocracia es que cualquier tonto puede ser presidente del gobierno y hasta general en jefe. Las democracias tienen que soportarlo, pero ponen sus límites los dedócratas y así se salva algo el demócrata y el banquero.

Cuando la guerra empezó a enfrentarse con el buenismo, introducido por los peligrosos analfabetos que cada mañana consultan al espejito mágico, que no leen a Platón ni a Mortadelo y Filemón, tuvo que adaptarse al nuevo eslogan de Sí se puede, de cuyo resultado se confirma que cualquier tonto hace relojes, hasta de sol.

Hemos entrado en una de las eras más penosas de la historia de España (y parte del extranjero) y como borregos sin pastor seguimos a los sofistas errantes mientras alguien con precisión matemática establece los planes que le conduzcan a la victoria de la forma más mediática, es decir más económica, y de mayor apariencia noble y humana, endiabladamente humana. Confusos: «hay que desorientar a los que dirigen al enemigo, extraviarlos y, si es posible, hacerles perder la razón», decía un Mao Tse Tung discípulo de Sunzi.

Sé que ni uno ni otro de los protagonistas entienden nada ni piensan en nada que no sea su imagen externa y vacía de contenido. Así siguen una pauta que se extiende en estos confundidos tiempos por el mundo más mundial y menos unido que hasta ahora hemos conocido.

Mires a donde mires solo la solidez de las ideas, buenas, malas o regulares, se extiende por Oriente mientras Occidente se pierde sin pensamiento y sin otra idea que no sea vivir en rebaño balando sin entenderse más que para alimentarse de pasto; gratis.

Ha regido durante siglos, una eternidad, el racionalismo o la mística como corrientes del pensamiento.

Hoy se impone otra más fuerte que se alza en España como pionera y descubridora: el «pensamiento Alicia», que bautizó Gustavo Bueno en la triste figura ya conocida por todos, junto al «pensamiento Narciso», el de Ovidio en la Metamorfosis, más conocido, por actual.

Es una corriente en sus dos caras o formas de expresión que difícilmente pueden superarse en un futuro, aunque uno ya está curado de espantos.

Por si hay alguna duda, voy a terminar como empezaba: Zapatero y Sánchez.

Si alguno no me entiende puede que esté ya en el camino acertado de la nueva corriente filosófica que mueve el mundo; al menos el de España: Alicia o Narciso.

Puro y duro enfrentamiento entre lobos con piel de oveja y aguijón de escorpión. Los otros somos eso: los otros.

Un enfrentamiento endiabladamente humano: la guerra. La continuación de la política cuando cae en manos de incapacitados para el gobierno y negocios del Estado

Rafael Dávila Álvarez

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7 septiembre 2021

 

«Y SI VOY A SANTIAGO, VOY A SANTIAGO PERO NO A ESPAÑA, QUE QUEDE CLARO» Rafael Dávila Álvarez

Son palabras de Su Santidad el Papa Francisco sobre su posible visita a Santiago de Compostela. Que tampoco. Porque de lo que dice se deduce que no va a Galicia, ni a la ciudad de nombre Santiago de Compostela, sino a su feudo, la Catedral, a la tumba del Apóstol y no más. Así lo entiendo, aunque sin entender el resto.

¿España?

¿Es esto lo que debe quedar claro? No sé.

La elegancia de un filósofo está en la sencillez para que todos le entendamos. La de un Papa en amar y enseñar a amar, de acuerdo con una única fórmula: a Dios y al prójimo como a ti mismo. Un Papa no debe utilizar la ironía para dejar una incógnita abierta y más si esta puede causar malestar. ¿Es infalible el Papa al tratar un tema de tanta sensibilidad para un pueblo como lo es su unidad y más en tiempos recios?

Viene a Santiago, pero no viene a España. Puede ser un milagro de Su Santidad, pero me llega el recuerdo de Pascal:

«Dios no hace milagros en la guía ordinaria de su Iglesia. Sería uno extraño si la infalibilidad estuviera en uno; pero estar en la multitud parece tan natural que la guía de Dios está oculta bajo la naturaleza, como en todas sus obras» (Pascal Pensamientos en obra de Gabriel Albiac). Lo que me lleva a pensar que la infalibilidad en este caso exige un sacrificio tan grande como el de mantenerse en silencio. El milagro es de la multitud que clama sin pastor que la conduzca.

Una vez que coges a Pascal no puedes dejarlo:

«Los milagros no son ya necesarios, a causa de que ya los tenemos. Pero cuando ya no se escucha a la tradición, cuando no se propone más que al Papa, cuando se le ha engañado y, habiendo excluido la verdadera fuente de la verdad, que es la tradición, y como a pesar de haber prevenido al Papa, que es su depositario, la verdad no tiene ya la libertad para aparecer, entonces los hombres no hablan ya de la verdad. La verdad debe hablar por sí misma a los hombres. Es lo que sucedió en el tiempo de Arrio».

Espero que las palabras del Papa no sean firmadas como infalibles; en este caso.

Recordaba Gabriel Albiac: «El gran Francesco Guicciardini lo formulaba en el siglo XVI con una perfección pasmosa: todas las cosas se derrumban un día, también los hombres, también los ciudades, las naciones, los mundos; lo duro es estar debajo cuando caen».

Me siento así; sin más. Estar debajo. Irremediablemente. Se cae el sustento de una civilización, de, casi podríamos decir, la civilización. Me (nos) pilla debajo.

«Mirad, que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres…» (San Pablo, Colosenses, 2-8).

«Muéstrenme la moneda para el impuesto. Y se la enseñaron. –¿De quién son esta imagen y esta inscripción? –les preguntó. –Del César

–respondieron. –Entonces denle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22: 19-21).

A pesar de estar debajo de los escombros espirituales de occidente aún es posible, casi seguro, que interpreto mal; también las palabras del Papa.

No ha querido decir lo que ha dicho. Ha sido sin querer queriendo.

«Sancte Socrates,ora pro nobis» (Erasmo de Rotterdam).

Rafael Dávila Álvarez

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6 septiembre 2021

AFGANISTÁN (3): UN MORTAL VIDEOJUEGO Rafael Dávila Álvarez

La batalla de Alejandro en Issos, 1529, pintura al temple y al óleo sobre madera, 158,4 x 120,3 cm, Alte Pinakothek, München.

Ahora los chinos limitan el tiempo que los niños pueden jugar a los videojuegos porque piensan que es una droga que perjudica la concentración y el desarrollo de sus jóvenes. Prohibirán a los menores de 18 años jugar en línea durante más de tres horas a la semana y así luchar contra la adicción a las pantallas. ¿Será eso o lo otro? Eso está claro y lo otro es la invisible invasión ideológica que temen desde occidente.

Alejandro Magno galopa en su caballo Bucéfalo a través de los juegos en línea. Darío ve juegos peligrosos que presentan batalla, algo así como Gaugamela: «…pues lo que se jugaban en esta batalla no era, como en ocasiones anteriores, ni Celesiria, ni Fenicia ni Egipto, sino Asia entera, cuyos dueños iban a ser designados en aquel momento» (Flavio Arriano, Historia de Alejandro).

Alguien comparaba la guerra de guerrillas como el tábano que picó a Pegaso, el caballo de Belerofonte, y provocó su caída y final.

Todo está escrito. Solo es necesario interpretar.

Parece que la lección aprendida está en el tábano mitológico, el que Zeus utiliza contra la soberbia del poderoso.

Ante este mundo que vela por la vida y mata sin publicidad hay que dar la imagen de quitarse los tábanos sin dar batalla.

Empieza una nueva guerra. El mayor Ejército del mundo contrata a sus pilotos entre jóvenes que manejan en línea los mismos artilugios que conducen un misil o un avión. Les da lo mismo lo que sientan o piensen. En cualquier caso no padecen. Se les paga por ser eficaces, no por servir a su patria. Luego ya veremos.

Todo es cuestión de mover una palanca de mando (joystick) igual que la del videojuego y llevar el dron hasta el objetivo final. Nadie dispara, nadie ensangrienta su hoja de servicios, nadie es acusado, y los resultados crean incertidumbre entre los nuevos ejércitos de desuniformados que se mezclan y conforman batallones de mujeres y niños.

No hay mucho interés en occidente por defender nada intangible y los ejércitos se llenan de dirigentes burócratas, incluso uniformados, bien adiestrados, que no ven más allá de la rentabilidad de una carrera (¿militar?) a base de operaciones invisibles. Las derrotas también se hacen invisibles y se rentabilizan a base de desinformación. Caemos en el gran pecado del mundo: la desinformación como información.

Así asistimos a esta cosa nueva que no sé definir: ¿guerra? ¿contraguerra? ¿mitología?

Soy más partidario de lo que debería ser y no es.

Debería ser: «La muerte no es nada, pero vivir vencido y sin gloria es morir todos los días», parece que dijo Napoleón. Está más claro en el Credo de la Legión: «El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde».

No veo por ningún sitio el honor, el valor, la gloria y el espíritu de sufrimiento y dureza. Veo mucho paisano con el joystick en las manos.

Los chinos educan, en cualquier cosa, pero educan (en instrucción militar práctica sin duda), mientras nosotros vamos a lomos de un Pegaso desbocado esperando a que el tábano nos pique en semejante parte.

No será un videojuego. Nos toparemos con la cruda realidad.

Se irá olvidando Afganistán. No lo olvidará la venganza.

Rafael Dávila Álvarez

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5 septiembre 2021

Desde su atalaya cordobesa, f. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO EL RETABLO DE MAESE PEDRO, SÁNCHEZ Entrega tricentésima nonagésima séptima

 

Cuando nuestros ancestros rupestres y cavernícolas empezaron a comunicarse mediante el uso de la palabra, lo primero que hicieron es poner nombre a las cosas que les rodeaban; primero -les iba la vida en ello- a las fundamentales que tenían que ver con el sustento y la seguridad, para después ir ampliando su forzosamente rudimentario léxico.

De ahí la importancia de la palabra, porque en las relaciones humanas no existe lo que no tiene nombre; de ahí el objetivo fundamental, siempre logrado e imitado, de la izquierda en usarla en su propio beneficio sea el que sea: Todo consiste en usar una palabra que suene bien y aplicarla a lo que suena muy mal. ¿Ejemplos?: por cientos: basurero, “punto limpio”; aborto, “interrupción – irrecuperable, por cierto- del embarazo”, IVE en su acrónimo con lo cual quitamos de la escena el hecho criminal; matar al anciano no productor pero sí consumidor, “eutanasia”, muerte buena o muerte digna…¿Los hechos?, malísimos; las palabras ya ven , eufónicas, bien sonantes.

Y si es para ensalzar sus ideas y eliminar las del adversario, o incluso al mismo adversario  lo deshumaniza, lo “deshominiza” y si lo considera como rata o gusano (Lenin) será mucho más fácil suprimirlo sin cargo alguno de conciencia: en esto unos auténticos maestros; v. la Historia.

Pues en este orden de cosas, rebajado ese listón, de momento, y como paradigma de la pijo progrez “nos vino de Galicia” una representante de las “mareas” comunistas; las que lucían como logotipo el de la Mahou, la conocida cerveza madrileña, la ministra de no sé qué, Yolanda Díaz.

Leo por ahí que  como “curta” o “curtivada” que se cree, se encuentra con este deber moral (¿?) y se ha auto constituido como la gurú del neo lenguaje orvelliano con, cada uno da lo que tiene,  un éxito más bien escasito; antológica su intervención en la defensa de su término “matria”, que comentado y aclarado por el bueno de Ozores circula por las redes; si no lo conocen búsquenlo. Me lo agradecerán.

Y en el tema que nos ocupa, ayuna de conocimiento como en todos los que toca, ha acuñado para el SOLDADO, la persona que más da – la vida- y menos pide –nada- un nuevo término, el de trabajador público, rebajando el ya poco afortunado de servidor de público de su jefe de Gabinete y enemigo del alma; y así, trabajadores públicos ha tildado la ínclita dama a ese “pelotón de soldados”, que llevó a cabo la expatriación y que en definitiva será el que , éste u otro, salve el Mundo (Spengler): ya lo hecho unas cuantas veces. Claro que de esto, como de todo, tampoco su compañera -la de los hijos sin padre- (Iglesias dixit) anda muy sobrada de históricos conocimientos. Pero volvamos a lo nuestro.

¿Objetivo de la ministra?¿Del gobierno que ya apuntó y abogó por su desaparición?: Eliminar la Institución más valorada por el pueblo al que dicen -no les oí bien- servir o servirse de…Primera medida, suprimir el nombre de su pieza esencial, EL SOLDADO, y llamarle equis; qué sé yo…Y es que si no hay SOLDADOS no habrá EJÉRCITO, naturalmente; lo que haya será otra cosa, que es lo que se pretende y  ante lo que, aun sea como retórico deseo, uno se rebela.

Y  no tengo nada contra los trabajadores públicos que cumplen la función que les ha sido asignada; pero es de Justicia el “dar a cada uno lo suyo” del Catecismo Ripalda que lo toma de Ulpiano y Sto. Tomás.

“Comunicado” de la ministra Yolanda Díaz

 Don Eufemio, ago. 21

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LOS VERSOS DEL CORONEL

 El amable lector tal vez los conozca; pero por si acaso le llega este escrito a la eximia dama gallega de las letras (a aquella, no; a ésta) se los brindo para que vaya aprendiendo de la vida de la Milicia. Lo que a través de su más genuino representante, el infante, hace, es, sufre, goza y aguanta la indiferencia cuando no la declarada animadversión de unos y de otros, de aquí y de allá. Lo que en definitiva siente un SOLDADO en palabras de uno, ya veterano.

 Son cinco sonetos entresacados de SONETOS DEL ARMA MÍA (Ediciones Alymar. S.L. Madrid 2018). El soldado es bastante más de lo que usted piensa, señora. Lea y aprenda, repito. ¡Va por usted!

 

 

 

 

 

 Félix Torres Murillo

Coronel de Infantería, DEM. (R)

 

LA PERVERSIÓN DE LAS CAUSAS JUSTAS, LA MANIPULACIÓN Objetivos de la Agenda 2030 en el Nuevo Orden Mundial La izquierda heredera del totalitarismo Pedro Motas

A la búsqueda de nuevas causas justas

El totalitarismo actual se sienta a la mesa y ojea la carta de causas justas. ¿Qué nos queda en el menú? feminismo y ecologismo como platos fuertes, y quizá alguna causa más de guarnición (indigenismo, orientación sexual, sufrimiento terminal, animalismo…). No rebajo un ápice el vigor y la justicia de cada una de estas causas. Son los actuales herederos del totalitarismo quienes lo hacen, quienes las toman a título meramente instrumental. A ellos se sigue sumando buena parte de la intelectualidad y del mundo del arte, con la (vana) esperanza de poder fijar su impronta sobre el mundo. Y, desde que la causa social ha decaído y no supone ya amenaza para las grandes fortunas, también se añaden a esta partida algunos de los mega-ricos del planeta, quienes buscan, después del dinero, el poder de configurar el mundo de la vida.

Todas las señaladas más arriba son causas justas. No obstante, cada una de ellas puede ser pervertida y puesta al servicio de un designio totalitario, especialmente en territorios donde aun tiembla a lo lejos el eco de alguna campana. El feminismo nació como una reivindicación de voto y de acceso a la enseñanza y, en el fondo, de igualdad ante la ley para todas las personas, sin discriminación de sexo. La causa no puede ser más razonable e imperiosa, pues, todos nacemos libres e iguales. Es decir, es una reivindicación que se apoya en la naturaleza humana y en la ley natural.

El cambio de la causa feminista

El aroma del primer feminismo era nítidamente liberal. Sin embargo, se dan hoy intentos de secuestro de dicha causa por parte de grupos de inspiración totalitaria. De este modo, una causa justa está siendo convertida en un vector de dominación. Se esgrime para ejercer la censura en los medios y en la academia, para establecer y financiar estructuras clientelares de vigilancia y control, para repartir salvoconductos culturales, para expulsar de las manifestaciones feministas incluso a las mujeres que discrepan de la nueva ortodoxia.

La apelación a esta causa, en principio justa, puede resultar interesada y acabar perjudicando precisamente a las mujeres, del mismo modo que fue hipócrita en su día el ardor obrerista de Lenin, que acabó con la libertad y la vida de tantos obreros, o la lucha campesina de Mao que a tantos paisanos mató de hambre. Sucede así, por ejemplo, cuando ciertos grupos de poder se fijan más en minucias gramaticales de las lenguas europeas que en la desigualdad sin cuento que sufren las mujeres en algunas dictaduras islámicas.

Y es que aquí, sobre los rescoldos de una civilización cristiana, todavía se puede manipular una causa justa como herramienta de poder. Es en estos territorios en los que un feminismo mal entendido, transformado en ideología de género, podría servir para acabar con la presunción de inocencia, con la igualdad ante la ley, con la división de poderes, con el derecho a un juicio justo, con la libertad de cátedra y con el derecho que tienen los padres (o sea, las madres y los padres) a orientar la educación de sus hijos. Podría valer, en suma, para pavimentar el camino al totalitarismo.

Ecologismo

Algo análogo habría que decir del ecologismo. El ecosistema que nos alberga y nutre merece cuidado y reparación. Las primeras voces de alerta en este sentido partieron de algunos pensadores y activistas norteamericanos que podríamos muy bien situar en las antípodas de cualquier tentación totalitaria, algunos de ellos inspirados incluso por la idea cristiana de creación. El mundo, como obra de Dios y causa de admiración, habría de ser respetado. Se trataba, en principio, de poner cierta cordura y moderación en el afán de progreso que cundió durante el siglo XIX y comienzos del XX. Se buscaba la conservación del medio ambiente, la preservación de ciertos espacios en estado natural, la limpieza de las aguas, los suelos y la atmósfera.

A pasar de estos nobles antecedentes, la causa ecologista, tan legítima en su origen, corre hoy el riesgo de caer en manos de algunos grupos totalitarios. Algunos la emplean sin rubor para instar las subidas de impuestos y las normativas más minuciosas de control. Apelan de nuevo a grandes estrategias de planificación estatal -o incluso mundial- a largo plazo, contrarias a la iniciativa social y privada, ajenas a toda idea de humildad intelectual. Se entrometen hasta el extremo en la vida cotidiana de las gentes usando como coartada la salud de la Tierra. Pocos de ellos quieren recordar Chernóbil o el mar de Aral, por citar tan solo un par de casos en los que la planificación totalitaria condujo al desastre ecológico.

La madre Tierra

En su versión contemporánea, el totalitarismo ha encontrado en la sensibilidad ecológica de nuestra población una disculpa perfecta para la restricción de libertades. La maniobra ahora consiste en poner todo el peso ontológico, no en las personas, sino en la totalidad de la naturaleza. Así, por ejemplo, los regímenes populistas que mandaban hasta hace poco en Ecuador y en Bolivia empleaban como señuelo la idea panteísta de la Pachamama. Dado que la naturaleza en su conjunto (o el ecosistema o la Tierra o Gaia o como se quiera llamar) no puede representarse a sí misma, no sabe hacer valer en foro público y mediante la palabra sus recién recibidos derechos, alguien tiene que hacerlo en su nombre. Y ese alguien, esa especie de tutor de la biosfera -sea comisión o cargo unipersonal-, ha de ser elegido, por supuesto, entre el comisariado del régimen.

Indigenismo

Podemos observar una estructura análoga en otros muchos tópicos. Así, la causa de los indígenas es perfectamente justa, como estableció hace siglos Bartolomé de las Casas en la llamada Controversia de Valladolid. De ahí, a través de la Escuela de Salamanca, nacen las bases filosóficas de los derechos humanos. Se puede, por supuesto, torcer esta causa justa al servicio de las intenciones totalitarias. No hay más que diluir a la persona en la tribu, asignando derechos solo a los colectivos.

Igualdad

Hay justicia y razón también en reclamar igualdad para todas las personas, al margen de la orientación sexual de cada cual. Pero hay quien pretende convertir esta reivindicación justa en una cuña para debilitar la institución familiar, que históricamente ha funcionado como lugar de resistencia frente a los abusos del poder político. De nuevo, cabe temer que las personas más vulnerables, una vez utilizadas para la campaña totalitaria, sean olvidadas y acaben resultando damnificadas.

La lucha contra la crueldad con los animales

La evitación de la crueldad para con los animales también resulta ser una causa justa. San Francisco de Asís constituye un precedente señero de la misma. Otros pensadores cristianos, como Tomás de Aquino e Immanuel Kant, también escribieron con tino contra este tipo de crueldad. Ahora bien, la justa indignación moral que suscita un trato cruel puede ser manipulada para acabar borrando toda diferencia entre las personas y el resto de los animales, para hacernos olvidar la dignidad de los seres humanos y así ponerlos con mayor facilidad a los pies de cualquier poder totalitario. Los ejemplos podrían seguir, ahora bien, con lo dicho es suficiente para ilustrar el esquema de comportamiento de las diferentes oleadas totalitarias.

¿Qué hacer? Palomas y serpientes

Muchas personas quisiéramos ponernos al servicio de las causas justas sin sacrificar por ello nuestras libertades a ningún designio totalitario. De hecho, el intento de erradicar el mal por imposición totalitaria produce un mal mayor, la ausencia de libertad y, con ello, la anulación de la posibilidad de todo bien.

Muchos preferimos vivir en sociedades abiertas, con división de poderes, en países que respeten la vida de las personas y su dignidad como bienes intocables, sagrados. Queremos habitar allá donde se proteja a las familias, donde rija la seguridad jurídica y la igualdad ante la ley, donde la propiedad privada quede a salvo de la arbitrariedad política y donde todo el mundo tenga derecho a un juicio justo. Digámoslo en clave ontológica: queremos vivir allá donde cada uno reconozca a los demás como personas y sea reconocido en esos mismos términos por todos los demás y por los diversos poderes; donde los seres humanos no sean tomados como meras pieza de una entidad mayor. Entonces, ¿qué podemos hacer? Si quisiéramos volver al principio, podríamos decir, en términos de Popper, que tenemos que evitar la estupidez para así proteger la genuina bondad.

Defender las verdaderas causas justas y denunciar su manipulación

En primer lugar, es crucial la cuestión de la iniciativa. Hay que tomar la iniciativa en la defensa de las causas justas desde un espíritu de libertad, como en su día lo hicieron Santo Tomás de Aquino, San Francisco, Bartolomé de las Casas, la Escuela de Salamanca, Immanuel Kant, Martin Luther King o Ghandi, las primeras feministas o los primeros conservacionistas…

En segundo término, es importante no dejarse llevar del ronzal y denunciar el uso torticero de las causas justas siempre que este se produzca. Y es importante, sobre todo, porque de dicho uso torcido se siguen siempre los mayores males para los más vulnerables.

Lo que hay que hacer tal vez se podría resumir en la fórmula magistral que aporta el propio Evangelio: “prudentes como serpientes, sencillos como palomas” (Mt 10, 16). No se trata de que uno haya de ser astuto como sierpe para manipular a los demás. Obviamente, no es eso. Lo que indica el texto es que uno ha de ser sencillo, inocente, y al mismo tiempo prudente, para que nadie pueda manipularle con facilidad en su inocencia. La prudencia, aquí, está para proteger la inocencia. Quien detecta y denuncia prudentemente la manipulación totalitaria de las causas justas está ya poniendo su grano de arena a favor de una buena resolución de las mismas.

Pedro Motas. Veterano de España

Blog: generaldavila.com

3 septiembre 2021

AFGANISTÁN (2) LA CAÍDA DEL IMPERIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Andaban los tiempos recios» (V 33, 5) dice Santa Teresa, que en ella es hablar de lo relevante y no de la vulgaridad con la que nos acosan (y no es delito). Inefable: misterio. Todo lo grande está rodeado de lo incomprensible. El vulgo por tanto se aburre de pensar porque pensar «pa na» no merece la pena. Es la crisis mayor del avance tecnológico acompañado de la pereza intelectual. Que sean otros los que piensen y decidan por mí. Al ser humano siempre le apasionó ser mandado y hasta goza con el servilismo.

Las tropas cobran, y hacen bien, como se hacía en Flandes. La diferencia la marca la fe y el Señor: «que buen vasallo…» que la fe se ha perdido; que bajo el sol no hay quien devuelva la mirada caliente, que no hay señores a los que merezca la pena; que hay mucho servilismo.

Cualquier sacrificio es inútil y sin embargo quedan sacrificados que aun viendo este desierto de ideales y de ideas dan su vida por aquellos que no saben o no pueden defenderse.

Siento la necesidad de decir algo, ahora, cuando no sé qué decir ante la abundancia de palabras que nada dicen.

Está la guerra entre nosotros y no es cosa de hacer de la nación un inmenso campamento. Vamos camino de una derrota sin precedentes.

Dice Villamartín (Nociones del Arte militar) que «no es más fuerte la nación que más presupuesto de guerra consume, que más soldados cuenta en la paz, sino la que sabe levantar a poca costa, sobre una base permanente bien constituida, ejércitos formidables el día del peligro».

Ese día ha llegado. El ejército poderoso ha sido derrotado. La culpa no ha sido suya, sino de quienes la sostienen con premisas hundidas en las arenas del vacío moral.

Los ejércitos formidables se constituyeron sin moral, sin prestigio ante la sociedad a la que sirven, sin razones que los empujen más allá de sus fronteras, sin cultura de algo tan viejo y fundamental como qué son y para qué sirven sus hombres de armas.

No.

No han sido derrotados los ejércitos, ni siquiera el más formidable y mejor armado del mundo. Ha sido derrotada la moral que hace dar la vida por un ideal. Ni se piensa ni se siente. Es el desierto moral de occidente.

No son razones de índole material las que llevan al sacrificio. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir, solo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Camaradería y fraternidad, disciplina, instrucción, adiestramiento, pero sobre todo mando, acción de mando. Concebir, decidir, preparar y dirigir. Decidir: exclusiva responsabilidad del mando. Sus consecuencias también.

Así termina Villamartín su capítulo dedicado a los ejércitos permanentes diciendo:

«¡Desgraciado país aquel que hace odiosa la carrera de las armas, aquel que alquila los ejércitos en los días de peligro, aquel que los degrada nutriendo sus filas de hombres sin virtudes ni patriotismo, aquel que con su menosprecio mata el honor militar y ahoga las nobles ambiciones! Repasad la caída de todos los grandes Imperios y veréis que el primer síntoma de ella ha sido la desorganización moral de las tropas, el rompimiento del lazo que debe unir al ejército y al país, el desprecio o el odio del ciudadano al soldado».

Son tiempos recios cuando se huye y no se defiende, cuando los ejércitos sirven para cerrar la comitiva que no se bate ni en la retirada, cuando aceptas la derrota y te matan sin plantar cara. Cuando abandonas el fusil porque la sociedad demanda unas flores. Para las tumbas de los que mantuvieron el honor que otros mancillaron.

Andan los tiempos recios y en mi opinión sin remedio.

<<Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida>> (Borges).

Termino con ese recuerdo terrible de Mozart. Quizá dicho con música penetre mejor en las nebulosas de los que todos los que creen ser el poder: <<Si el emperador me quiere, que me pague, pues sólo el honor de estar con él no me alcanza>>.

El Imperio a punto. Los tiempos cambian; para el honor y la honra también.

Es la caída del Imperio. Mientras con ello, abatidos los soldados, los que creían que el honor y el valor era su oficio, el mejor del mundo, nada ni nadie queda para defender todo aquello por lo que dispuestos a morir estamos; y dudo de lo que venga. Vaya por ellos nuestra oración.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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3 septiembre 2021

Rafael Dávila Álvarez presenta en Santander su libro ‘La Guerra Civil en el norte’ – La Esfera de los Libros

El general de división (rtdo.) Rafael Dávila Álvarez presentará en Santander su libro La Guerra Civil en el norte, del que La Esfera ha publicado 2 ediciones
— Leer en www.esferalibros.com/agenda/rafael-davila-alvarez-presenta-en-santander-su-libro-la-guerra-civil-en-el-norte/

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AFGANISTÁN (1) AL ABANDONAR LA POSICIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A mí esto de Afganistán me recuerda mucho a Annual cien años ha. Con matices como no puede ser de otra manera.

Claro que aquello fue una cosa local y ni la nación España lo recuerda o no quiere recordarlo, aunque algo dicen que preparan para octubre en Melilla. Estaremos pendientes.

Como de Afganistán, dónde nadie sabe cómo ha sido ni quién ha sido. Decir los talibanes es no decir nada.

Ahora tras la humillante derrota, entre las ruinas de la tragedia, se buscan héroes que levanten la moral de los derrotados, que somos todos.

De donde venimos ni a donde vamos. No hay respuesta.

¡Qué bien lo hemos hecho! Se atreven a decir las retaguardias que acuden con meliflua sonrisa a recibir a aquellos que no saben por qué fueron ni por qué se vienen deprisa y con vergüenza. ¿Qué hemos hecho mal?

Desde su hogar la rabia corroe sus pensamientos sin entender nada de lo que sucede. Sin explicaciones recogió su fusil, una munición ya inservible, sus cuatro cosas que le señalaban como soldado, hasta que dejó de serlo según su código de honor: nunca abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos. Mañana tendrá que acudir a la burocracia cuartelera a emitir informes y experiencias que de nada valdrán, pero rellenarán los vacíos cascos del despacho.

Hay que tapar la cobardía de los que emiten órdenes muy elaboradas y con todos los riesgos calculados. Ellos los conocen y ocultan. Siempre me llamó la atención que cuando comenzaban unas maniobras con los anglosajones, de sus aviones siempre descargaban unos féretros calculados estadísticamente, en un frío cálculo, para las posibles muertes en los ejercicios. No fallaba la cruel estadística, Quiero decir que la inteligencia (debe ser artificial) da mucho de sí en estos conflictos y nada se deja al azar. La cobardía no puntúa ni se deja ver en las arengas.

¿Qué decir ahora del valor y del honor? Silencio memorable. Los cobardes han callado y han puesto en grave riesgo las vidas de los valientes. Han muerto y ellos, cobardes, viven mejor y a salvo. Solo han dado una orden: abandonar la posición. Queda vendida la vida, el honor y el valor. Calderilla de tropa.

Estados Unidos de América dijo: me voy. ¿Nadie se dio cuenta? El resto dijo: ¿Qué hacer? Confusión. Que fea es la frase y peor la actitud: maricón el último.

Ni héroes ni villanos. Un caos de responsabilidades, unas órdenes inciertas y malvadas. Han dejado a las tropas en un cobarde abandono. No hay otra. ¿Quién dará cuenta de las muertes? El deshonor no se tapa con dinero ni con arengas al sentimiento de los inocentes. Los que mueven los hilos de Biden —dudo que él sepa nada— sabrán qué delito han cometido.

¿En ningún momento el CNI ha sabido algo? No pagamos este servicio para que nunca responda nada ni ante nadie.

Ahora se buscan héroes mientras asistimos al espectáculo de la ¿repatriación? Esa palabra no es aplicable a un soldado. Él sabe cuál.

El espectáculo de Torrejón es equivalente al bochorno de Kabul. En ambas partes se evitan en lo posible los uniformes. Está a la vista.

Todos los gobiernos quieren pasar página y borrar las imágenes lo antes posible. Pero saben que esto solo ha sido el comienzo. Habrá mucha muerte.

Europa se queda cada día más sola y desamparada. La OTAN avergüenza. Sin mando, sin acción ni reacción, juega a justificar su elevado presupuesto en la frontera con Rusia. ¿A qué jugamos?

Más nos vale estar preparados.

La debilidad se paga y cuesta vidas y hacienda. El próximo empujón puede ser fatal, hasta que lleve a quién menos se espera a bañarse en las costas atlánticas mientras la OTAN le pone la sombrilla y le sirve Coca Cola con hielo y limón.

La puerta está abierta y los soldados en retirada. Los héroes ahora los buscan en el ciberespacio y en la inteligencia. Por eso no nos hemos enterado de nada.

«¡Non fuyáis, gente cobarde, gente cautiva, atended que no por culpa mía, sino de mi caballo, estoy aquí tendido!».

Dice la Inteligencia que aún estamos a tiempo. Puede que la culpa sea del caballo y nos quede el recurso de siempre: echar la culpa al otro.

Sin duda que aquí alguien sobra y no es el ministerio de Defensa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 septiembre 2021

TERRORISTAS Y TALIBANES Rafael Dávila Álvarez

Sé que este artículo, como tantos sobre el tema escritos en este blog, pasará desapercibido; incluso en esos lugares donde se supone debería asumirse. Es todo muy extraño y aquí el sufrimiento después de haber sido asesinados tantos y tantos se lleva en la más absoluta de las soledades y olvidado por la sociedad. Casi todas las víctimas sufren este abandono.

En España, con tristeza y dolor, el término víctimas es muy amplio y las hay con orígenes distintos, según datos oficiales, aunque en mi creencia está en que toda la violencia en España tiene un único origen, conocido y harto denunciado; pero como el que predica en el desierto.

Que en una nación europea, democrática, con más historia que cualquier otra, pionera en hablar de Derechos Humanos, y de tantas cosas reivindicativa, la primera, podamos decir que se homenajea a los asesinos llamados terroristas es al menos algo inaudito.

Terroristas por allí, terroristas por allá, cuando la mayoría de los anunciadores y sabios del terrorismo nada saben:

1.- Dominación por el terror.

2.-Sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror.

3.-Actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.

Pueden elegir cualquiera de las acepciones del Diccionario de la RAE. Acertarán.

Especialmente cuando vemos que una vez conseguidos los fines políticos de los que habla se convierten en hombres de paz y se sientan en las Instituciones.

Hoy este artículo no va dirigido a esos asesinos de la ETA por mucho que ahora sean hombres ilustres y de paz. En España eso es un insulto para los hombres ilustres y de paz. Estas indignadas palabras van contra esos (podría decir que son todos) los que han permitido la proclama más vergonzosa que Europa admite: España clama contra el terrorismo cuando admite a los terroristas y los define como hombres de paz (a alguno de sus dirigentes) y les ofrece mesa y mantel en la vergonzosa tarta política del conchabeo que se traen entre unos y otros.

Miran a Afganistán y temen a los talibanes por sus posibles consecuencias en Europa, y eso ocurre cuando olvidamos las cerca de 1000 víctimas, asesinatos de la ETA, que hemos admitido legalizando sus ideas y sus proclamas asesinas. ¿Era por el bien de España, de Europa, del mundo civilizado?

Aquellos tiempos olvidados. También el Ejército español tuvo que desplegar en la frontera con Francia porque se temía que etarras organizados y armados ocupasen una localidad española y allí izasen la bandera del terrorismo e independencia. Lo contaré en mi próximo libro.

No sé si a este paso veremos a los talibanes sentados en el Capitolio y amparados por Naciones Unidas.

Si hay dudas pregunten en España. Aquí sabemos mucho de eso, hasta en el más alto tribunal.

Si usted quiere un homenaje hágase terrorista. No le faltará de nada.

Alguno debería meditar antes de pronunciar la palabra terrorista. O la de talibán.

Rafal Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 septiembre 2021

 

 

 

 

DON PIJOTE Y SANCHO CHANCLAS Rafael Dávila Álvarez

Don Pijote no era rico, pero al menos alto, hidalgo de cuna, tanto que casi no cabía en sí. Sancho, que luego surgió lo de Chanclas, no era pobre, pero al menos de poca comida desde su nacimiento. Eso les hacía, siendo iguales, distintos, como el caballo y el burro, de cuadra y pesebre. Distintos por dentro, esa diferencia que se nota en cosas, no todas, ya que la gordura o la finura no distinguen ni siempre significan, ni dignifica comer más o menos, ni de más o de menos. Quizá sea cuestión de comer mejor o peor.

Sancho Chanclas quería mandar porque le había oído a D. Pijote «que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado». Así él llegó al paraíso donde la luz y la gasolina eran gratis, y te seguía una cohorte de pelotas sin futuro. Todo era divino, pero aburrido porque ocurre que la luz nunca encontró a la oscuridad ni el agua al alcohol; el día nunca recibió en sus salones a la noche y la caverna no escuchó los gritos de la taberna. No había redes porque los peces y las aves no conocían más allá de su momento y nunca sabían si era ayer o mañana, solo entonces.

Un día de esos de ensoñación, el Sol amenazante y la noche como siempre, Sancho Chanclas tuvo una iluminación y llegó a decir: «Lo elegíaco, lo ceremonial, no rigen para los inmortales» lo que a don Pijote hizo sudar por tener que entregarse al pensamiento. Uno llevaba ese día un lacoste, el del cocodrilo, y el otro una camiseta blanca de tirantes y entre sí había envidia por querer ser y usar lo contrario.

Cambió el mundo en esos arrebatos de temporada, por el cambio climático, y llegaron olas desconocidas y murieron los dinosaurios —otros aparecieron— y Madrid hubo que ocuparla por la Moncloa y Guadalajara; en el Jarama no había puentes para cruzarlo y fue un lugar de veraneo a la italiana. Ese Madrid que nunca está en lucha, pero contra él todos.

A D. Pijote le gustaba repetir «y, y…», que no dejaba de añadir «y», porque así tomaba aire, que no tenía más oxígeno que el de un cerebro necrosado de tomar tanto el sol en las alturas, más de los tres mil metros de altitud, y con la bacinilla puesta que no le cubría apenas. Además como saltaba para encestar subía aún más.  Sancho era distinto, siendo el mismo, porque era bajito y se cubría con sombrero de paja que compartía con su burro, que no subía más de cien metros, con lo que nunca pudo llegar a nada. Además Chanclas se ponía muy nervioso porque él andaba despacio y Pijote hablaba sin hablar porque hablaba para él y se escuchaba él. Así que no había manera de subir ni bajar que solo subía Pijote; y Sancho nada. Nada, de nada se enteraba. Nada decía una y otra vez. Otra vez nada; repetía.

Como D. Pijote era de familia de siempre, muy amplia y mundial, de partido con muchos hijos repartidos por los mundos, por las rusias y las alemanias, las de agosto del día 23 de 1939 de no agresión, decía, a Sancho —que este nunca escuchaba más de un minuto seguido, y hacía bien—, que él castigaba con obras no con palabras, pues no era suficiente al desdichado la pena del suplicio y había que añadir las malas razones. Perdonar nunca y siempre escribir, los que saben, la historia, para que sea tan alta como nuestras miras, porque el patio de nuestra casa no es particular y cuando llueve no se moja como los demás. Para eso hay que estar siempre en vigilancia y que nadie se cuele, que enseguida se nota porque huele a los ajos que come, y a cebolla, con ribera del Duero; también a solomillos veganos. La morcilla ya dijo D. Ángel que se repite; como la guerra.

La justicia del Pijote era él, aguantarle a él, su altura (de miras) y cambiarle el colchón porque le olían los pieses cuando jugaba al baloncesto.

Tenía un espejito en un lugar escondido y oculto llamado Moncloa, con un bosque repleto de lobos y manadas de hienas, y todas las mañanas consultaba con el espejito, pero Chanclas desde que supo que se llamaba así, que fue de siempre, le decía que Gilgamesh también buscó la inmortalidad y nada. Que le habían hablado de un tal Borges que tampoco, y que a Sócrates no le gustaba preguntar a otros, sino que se preguntaba y respondía él solo. Así que Pijote no escuchaba. Solo miraba al espejo. «Existe un rio cuyas aguas dan la inmortalidad; en alguna región habrá otro río cuyas aguas la borren», dijo un día Sancho, que lo traía escrito de un amigo que se lo regaló. Pijote dijo: Eso no va con nosotros, somos el río primero, somos socios, y una cuerda nos une a unos y a otros hasta el fin que para nosotros nunca será.

Chanclas estuvo a punto de apuntarse a ese grupo o partido, que no sabía que era eterno, pero pensó en su burro que no era caballo, y decidió echar los papeles para notaría o fiscalía, así podría vivir eternamente mientras aprobaba que sería nunca jamás. Le esperaba el ejecutivo que sonaba muy bien, aunque mejor sonoridad tenía el judicial para presumir en su pueblo ante el juez de paz que se las traía tiesas con él.

Esto que les cuento sucedió con Homero, que fue una odisea que vino después de una Ilíada o liada, que no se sabe muy bien la que se armó allí en Troya por una mujer que debía ser muy guapa ¿o fueron varias?

Que mejor dejarlo porque las flechas volaban y hasta el Escamandro un día se salió de su sitio y aquello aún se recuerda. Ulises era muy listo y relata lo de don Pijote, pero el que más aprendió fue Calzas ya que fue inmortal, del que uno se acuerda. Don Pijote murió de un ataque de pijo cuando alcanzó el palacio y se lo encontró lleno de esos lobos, hienas y cuervos y empezó a subir la luz, y el gas, y el agua, y el vino, y la gasolina, y las hamburguesas de tréboles y sobre todo cuando a una manifestación de vacas que querían ser comidas le sucedíó otra de toros que querían embestir; y se dejó.

Todo fue y nada quedó; excepto Sancho Chanclas que sigue cada mañana madrugadora en un tren que nunca llega, y será eterno porque ni sabe de dónde viene ni a donde va. Se pregunta, ¿y qué más da si cuando llegue ya se habrá acabado todo y tendré que empezar de nuevo?

Pijote hace tiempo que dejó de interesar porque no sabe otra cosa que mirarse al espejo y creer que él son todos; y a todos, nadie se lo ha explicado, lo que les importa es lo del tren, que llegue pronto y la espera sea entretenida mientras lee eso de Homero, o de Diógenes.

Desnudos vinieron los dos, uno se prendó del mundo y el otro lo aborreció. Los dos querían ser inmortales, pero el tren, dicen de la vida, se los llevará a los dos.

Ninguno dijo nada para la posteridad ni nada buscaba Chanclas dejar en el monumento que se alza a la vulgaridad que está lleno y esparcido por las calles y museos.

¡Vaya usted a saber! ¡Velay!, y no me hagan mucho caso. Es el final de agosto y ya se sabe lo que viene después.

Rafael Dávila Álvarez

31 de agosto 2021

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La Sanidad Militar hoy… ¿y mañana? Luis Manuel Ruiz Lorenzo

Parte I
Este parece un buen momento, espero, para aportar algunas ideas, pensando en el debate que resulta
necesario abrir en estos momentos, para que la Sanidad Militar despeje su futuro y ocupe la posición que le
corresponde, por su historia y capacidad operativa y asistencial demostrada.
No es buena noticia, los resultados conocidos de la convocatoria 2021 para médicos militares. 46 plazas
convocadas, 66 aspirantes y finalmente 20 plazas cubiertas, o lo que es lo mismo, 26 plazas no cubiertas, lo
que unido a las 23 plazas en la misma situación en la convocatoria de 2020, suman un total de 49 plazas de
médicos militares sin ocupar en las 2 últimas convocatorias.
El sistema de concurso/oposición está, en principio, bien planteado. El problema se da en la fase de
concurso. No parece razonable, en los tiempos actuales, valorar para acceso directo solo los méritos
académicos y no tener en cuenta otros méritos que buena parte de los aspirantes a “Militares Sanitarios”
pueden aportar. No lo es.
Y no lo es, porque no es lo mismo, un expediente académico, cualquiera que sea su nota, que un CV que
incluye artículos publicados en revistas científicas, trabajos presentados en congresos, cursos de
emergencias y otros.
No es lo mismo, haber realizado prácticas curriculares y voluntarias en una infraestructura sanitaria militar,
que en una asociación, sin que esto signifique desmerecimiento.
No puede ser que para acceso directo, por ejemplo, los másteres habilitantes puntúen más en el caso de los
Ingenieros Militares que en el caso de los Psicólogos Militares.
Todo esto no ayuda. Y no ayuda porque el mérito no es valorado como es debido. Y si no es valorado, no
hay motivación y la consecuencia inmediata no es otra, que la pérdida de aspirantes vocacionales con CV
impresionantes.
Las prácticas curriculares, forman parte del itinerario formativo de un estudiante universitario por lo tanto
tienen, lógicamente, la correspondiente calificación en el expediente académico.
Teniendo en cuenta que estas prácticas están tutorizadas y calificadas, tanto por el tutor académico como
por el tutor profesional, parece razonable pensar en el posibilidad de tener en cuenta la nota conseguida
durante las prácticas, puesto que no solo incluyen la puesta en práctica de los conocimientos académicos,
también incluyen la valoración que realiza el tutor profesional (militar en este caso), que supone el 50% de la
nota correspondiente.
Dicho de otra forma, las prácticas curriculares de grado universitario de Ciencias de la Salud (medicina,
psicología, farmacia, enfermería, veterinaria, odontología), realizadas en las infraestructuras sanitarias de
Defensa, deberían ser consideradas y valoradas como mérito, para el acceso directo a la profesión de
“Militar Sanitario”
Esta posibilidad, no cabe duda, animaría a los estudiantes universitarios en general y a los interesados en
particular, a decidirse por la profesión militar.
El acceso a la profesión militar, valorando como es debido la trayectoria de los interesados y de los no
interesados, solo puede tener efectos positivos para la Sanidad Militar. Cambiaría, y no poco el perfil y el
interés de los estudiantes universitarias.
En definitiva, se trata de actualizar la forma y el fondo de los convenios que Defensa tiene firmados con
distintas universidades españolas, adaptando las posibilidades que el Ministerio tiene (medios humanos y de
infraestructura sanitaria e incluso operativa) a los tiempos actuales, incluyendo, si es necesario, que lo es, la
modificación de la normativa actual.
Ampliar, mejorar y definir las relaciones con las universidades y los estudiantes de la Rama del Conocimiento
de Ciencias de la Salud (medicina, psicología, farmacia, enfermería, veterinaria, odontología), buscando el
“efecto llamada”, de forma que la realización de prácticas curriculares sea objeto de interés para estudiantes
universitarios, con o sin intención previa de ingresar en las Fuerzas Armadas, debería ser como mínimo,
objeto de estudio por parte de Defensa.
La situación actual, no deja de ser paradójica. No se cubren plazas de médicos militares y resulta que
nuestros graduados en medicina como los psicólogos, farmacéuticos, enfermeros, veterinarios, odontólogos
están solicitadísimos por la calidad de su formación en multitud de países, de la y no solo, Unión Europea.
Formación que como es sabido, nos cuesta un montón de dinero además de la importante pérdida de
talento que supone para nuestro país, la salida de España de estos egresados. Algo está fallando y hay que
encontrar la solución al problema.
Y la paradoja termina, de momento, con la idea lanzada por el Ministerio de Defensa de crear una Sanidad
Militar europea. Esto de poner el carro delante de los bueyes es muy nuestro.
Así que, llegados a este punto, que tal si guardamos los carros, encerramos los bueyes y ponemos en marcha
un debate sobre lo que queremos que sea nuestra Sanidad Militar, contando con el Congreso, el Ministerio y
sobre todo, los profesionales que forman el CMS.
Y a la vez y en paralelo, se actúa para dar a conocer las posibilidades que ofrece la Sanidad Militar a
estudiantes universitarios, utilizando medios, formatos novedosos e incluso vocabulario actualizado,
teniendo en cuenta la edad de los estudiantes. Y esta misión, la tienen que realizar profesionales en activo
de las diferentes especialidades sanitarias que conforman el CMS con una edad, lo más cercana posible a los
estudiantes, de forma que unos y otros puedan:
A- Hacer llegar el mensaje.
B- Recibir y entender el mensaje.
C- Hablar el mismo lenguaje.
Un ejemplo perfectamente válido en la actualidad, hace años el ejército de tierra tenía un mensaje claro y
efectivo para captar a aspirantes a militares profesionales de la época. Decía el mensaje, “Ven y salta con
nosotros”.
El espíritu del mensaje sigue siendo válido, solo hay que “currárselo” hasta conseguir que entre en las
universidades.
Los hombres y mujeres que no saben que quieren ser “militares sanitarios”, están esperando en las
universidades españolas. Están esperando la visita de alguien que les diga que su sitio está en la Sanidad
Militar. Están esperando que alguien les diga que en la Sanidad Militar van a poder desarrollar una carrera
profesional con muchas satisfacciones y alguna que otra pena.
Parte II
En las circunstancias actuales, sería razonable dotarse de una suerte de reserva sanitaria activa, compuesta
por gente joven. Ofrecer a los aspirantes que han aprobado la oposición al CMS y no han obtenido plaza en
la convocatoria, la opción de ser reservistas voluntarios de sus respectivas especialidades sanitarias en
cualquiera de los tres ejércitos, podría ser una decisión inteligente.
Contar con jóvenes formados, preparados, ilusionados y motivados, es una oportunidad que no se puede
dejar pasar. Que mayor mérito puede haber para ser reservista voluntario que aprobar una oposición, como
la que han superado este año 2021. La convocatoria de reservistas voluntarios de 2021, incluye plazas de
distintas especialidades sanitarias, no solo, desde luego, entre las 250 plazas autorizadas.
Las relaciones complementarias están ahí, solo hay que cruzar los datos. Son médicos, psicólogos,
farmacéuticos, enfermeros, veterinarios, odontólogos que quieren ser “militares sanitarios”. Seguro que
más de uno y de una de estos opositores estarían dispuestos, de conocer la existencia de la reserva
voluntaria, a aceptar una solución como esta que en ningún caso, les impediría opositar en futuras
convocatorias. Las plazas existen y el presupuesto también. ¿Qué tal si pensamos en esta opción?
Los mimbres los tenemos así que no debería ser difícil hacer el cesto.
Y qué decir de las docenas de jóvenes que están sirviendo en los tres ejércitos como soldados, buena parte
de ellos por no decir todos han participado en la convocatoria del CMS de 2021. Unos han aprobado la
oposición y no han obtenido plaza, otros se han quedado en el camino. El resultado final no cambia las cosas,
siguen siendo médicos, psicólogos, farmacéuticos, enfermeros, veterinarios, odontólogos. Y siguen
pensando convertirse en oficiales de carrera.
Docenas si, aunque tampoco son tantos. ¿Y si preguntamos a estos soldados y marineros si quieren ser
reservistas voluntarios con empleo de Alférez, para trabajar en su profesión en el ejército de origen?
Todos están habilitados para ejercer su profesión y por poner un ejemplo: en los tres ejércitos hay psicólogos
sanitarios que con los psicólogos clínicos, son los profesionales sanitarios legalmente habilitados en España
para tratar la salud mental de las personas. Circunstancia esta que tiene en estos momentos y en el futuro
próximo, las condiciones para convertirse en un problema muy serio.
Y solo tienen que colegiarse para ejercer su profesión, no necesitan formación militar, conocen el estado de
ánimo, las necesidades y los problemas de los soldados y marineros y serían por lo tanto un activo con gran
peso y capacidad, para gestionar situaciones y solucionar problemas antes incluso de su nacimiento. Contar
con estos jóvenes soldados ya profesionales en posiciones relacionadas con su formación universitaria,
aunque sea necesario en algunos casos ampliar su formación en Sanidad Militar Operativa, solo puede traer
beneficios a los tres ejércitos.
Lo dicho, buscar soluciones imaginativas es una obligación, no es necesario modificar el espíritu de fondo,
solo hay que pensar en prestar el mejor servicio posible dentro y fuera de las FAS.
En definitiva Sanidad Militar Operativa con otra perspectiva.
Agosto de 2021
Luis Manuel Ruiz Lorenzo (Un asiduo lector del blog)

Blog: generaldavila.com

28 agosto 2021

MADRID – TOKIO – PARÍS Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver (Olímpico en Seúl´88)

Con mis mejores deseos para el policía nacional Saúl Cravioto, de la Unidad de Prevención y Reacción de la Brigada de Seguridad Ciudadana de Gijón, y para el soldado Carlos Arévalo del Regimiento de Infantería «Príncipe Núm.3» del acuartelamiento «Cabo Noval» de Asturias, componentes de la tripulación del K-4, 500m, que tan brillantemente consiguieron la medalla de plata.

Como hablaremos de medallas, lo primero que quiero decir es que no me gusta que otros se las pongan a costa de mi decisión meditada y responsable de vacunarme. Los hay que no lo hacen, dicen que no son cobayas. Yo sí. Los aborregados confiamos en la ciencia, a no ser que ahora los sabios estén en las redes sociales… Pero eso sí, una vez que nos hemos vacunado, ellos se benefician de nosotros. Los negacionistas de la vacuna o de cualquier otro asunto, tienen sin duda derecho a pensar como quieran, siempre que no causen daño al resto. Por Montesquieu sabemos, que el límite de la libertad propia es el daño ajeno. Quédese, pues, el negacionista aislado en casa o donde le parezca, avise de su condición contagiosa y sepárese de los que creemos en la ciencia y queremos sobrevivir a la pandemia.
Analfabetos ha habido siempre, pero nunca habían salido de las Universidades.
Lo bueno que tiene cumplir años con serenidad, es que ya no me afectan los desprecios que seguro recibiré por algunas de estas ideas , ni los elogios en serie aunque sean en serio.
Gracián dijo que:
― «Todos deseamos llegar a viejos y, en siéndolo, no queremos parecerlo». Pues bien, a mí no me importa serlo y parecerlo, y es que al llegar a una edad avanzada uno siente, con la cabeza gacha y el alma hundida, que se acerca la hora de esclarecer los grandes misterios de la existencia, mientras tanto, me distraigo recordando el presente y el pasado.
Lo primero que veo es que hoy España está condicionada a padecer aberraciones como las que pudiera exigir el diputado de Teruel Existe, para que Teruel sea la capital de España.
Tenemos un gobierno al que le es imposible gobernar, primero por no saber, y entre otras cosas porque diecisiete autonomías van a lo suyo y continuamente están haciendo la misma pregunta cuando llegan a Madrid: ¿que hay de lo mio?, y ahí estamos.
Sería una peligrosa injusticia gravar a Madrid, como algunos quieren, por el hecho de ser la capital de España. Con sus ventajas e inconvenientes, se podría alentar una querella importante y absurda si se siguiera por ese camino. No hay que meterse en charcos y disputas territoriales estériles que hacen perder de vista el proyecto de desarrollo de territorio, de nación.
Madrid aparte de ser una comunidad autónoma, para España es un símbolo. A Madrid vienen los políticos a asaltar los cielos y, si la cosa les sale mal y las criticas les llueven, se dedican a asaltar el Congreso.
Bien lo sabía el general Narváez, político criticado e ingenioso, cuando dio una orden tajante a su jefe de policía:
― «Mientras me injurien en prosa, déjelo usted pasar. Pero si los ataques se me dirigen en verso, tome las medidas necesarias, las más duras, porque los versitos quedan…»
(El sacerdote que le asistió en el momento de su muerte le preguntó si perdonaba a sus enemigos y Ramón María Narváez y Campos, el Espadón de Loja y I duque de Valencia dijo:«No tengo enemigos, los he fusilado a todos)
Y mientras escribo esto, Tokio despidió con algo de pena los mal llamados «Juegos de la esperanza», pero contentos porque siempre nos quedará París.
Japón ya tuvo otros Juegos en 1964 y en plena guerra fría, donde quiso mostrar al mundo que superados aquellos horrores, habían sido capaces de hacer realidad el milagro económico japones . El tren bala se hizo para esos Juegos, y el elegido para llevar el último relevo de la antorcha olímpica, como símbolo de la paz, fue el atleta Sakai Yoshinori nacido el 6 de agosto de 1945 en Hiroshima, el mismo día que se produjo el bombardeo atómico durante la Segunda Guerra Mundial.
Pero la pandemia borró de un plumazo las promesas que los líderes japoneses hicieron en 2013, cuando la capital del país del sol naciente se impuso sobre Estambul y Madrid (Roma ya había retirado su candidatura) en la carrera por ganar la sede de los 32º Juegos Olímpicos de la Era Moderna. Juegos que no pasarán a los anales del olimpismo como los «Juegos de la recuperación» del país anfitrión, tratando de celebrar su resurgir tras el tsunami y el accidente de la central nuclear, sino que serán recordados como los primeros pospuestos, sin público en las gradas y como los más caros hasta la fecha.
También se han caracterizado por ser los Juegos en que nos dimos cuenta de la salud mental del deportista, gracias a la gimnasta Simone Biles; y por si fuera poco sirvieron para mostrar la existencia a estas alturas, de regímenes totalitarios de la Europa del este, con los casos de una atleta bielorrusa o de un halterófilo ugandés, para escapar de la pobreza y condiciones de vida penosas que tienen en sus países de origen; también donde se reavivó la polémica de la participación de deportistas transgénero, como la neozelanseda Laurel Hubbard que pasará a la historia olímpica, y no por sus resultados, pues no logró ningún éxito en la categoría de más de 87 kilos en halterofilia femenina.
Han sido los Juegos en que se han introducido nuevas modalidades deportivas para atraer al público más joven como: karate, surf, skateboarding, la escalada deportiva y el baloncesto 3X3.
Japón al sentirse menos protegida por Estados Unidos y tener cerca la competencia de China y a Corea del Norte armada, intenta ir con pies de plomo. Técnicamente no tiene ejército ni puede entrar en guerra.
Y hablando de Juegos Olímpicos, conviene recordar que tanto en la vida como en el deporte, triunfar no es ser mejor que tus rivales, sino superar las dificultades que las diferentes disciplinas imponen, como la vida misma, sin compararnos con nadie, pues todos somos diferentes. No se trata de apabullar a otros ni de ganar siempre , sino de participar en el campo de juego y en el campo de la vida diaria.
El ejemplo a seguir es Italia, noveno país en el medallero de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021. La delegación italiana ha ganado 39 medallas en total, de las cuales 10 son de Oro, 10 de plata y 19 de bronce. (más del doble que España), igualada con Francia, Holanda y Alemania, y por detrás de Estados Unidos, China, Japón, Reino Unido,el Comité Olímpico Ruso y Australia.
Todos estos campeones italianos tienen una peculiaridad y es que el 70% de ellos forman parte de la Policía, del Ejército (Carabineros y Guardia de Finanza), de la Aeronáutica Militar o del Cuerpo de Bomberos de su país, (i vigili del fuoco).
Son conocidos como los «Atletas militares», aunque se les suele denominar también «Atletas de Estado», puesto que es un sistema que recuerda al que se usaba en los países del Pacto de Varsovia.
Una vez superadas las pruebas de selección, los atletas italianos entran con contratos públicos de cuatro años, desde lo más bajo del cuerpo policial o del Ejército. Estos contratos son prorrogables y pueden ser ascendidos por méritos deportivos. Cuando acaban sus carreras deportivas pueden quedarse en los cuerpos a los que pertenecen. Bien sea como entrenadores o trabajadores en sus instalaciones deportivas, o bien reactivados dentro del trabajo habitual policial o militar.
Y todo esto sin tener que esconderse en las competiciones, y mostrando sin complejos en sus camisetas los anagramas del Ejército, la Policía , la Guardia di Finanza o la de los Bomberos de su país.
Aquí en España estamos a años luz de todo esto.
Una de las mayores vergüenzas deportivas que sufrí hace unos años, fue en una competición de Mountain bike en el Parque Primo de Rivera de Zaragoza (Hoy llamado Parque Grande de José Antonio Labordeta). Participaba un equipo de la Policía Nacional, y todo el circuito estaba plagado de carteles con letreros. «Policía terrorista, aunque sea deportista».
La alergia a denominar a nuestros deportistas por lo que son, es decir, españoles, es algo tan bochornosos como ridículo. Oímos hablar de los alemanes, de los checos, de los franceses… , y cuando toca hablar de los españoles, ahora la moda es llamarlos, por ejemplo «hispanos».
A España la llaman también «la Selección», así sin apellido, mientras que las demás se denominan selección inglesa, francesa, alemana… Y con lo de «la Roja», no quiero pensar que la memoria histórica pretendiera retrotraernos al pasado.
Entre: «los de la Roja» del futbol, los «hispanos y guerreras» del balonmano, los «chicos de la ÑBA» del baloncesto, y la «Armada Invencible» que lidera Nadal en la Copa Davis, anda el juego.
La cuestión es que la palabra España solo ha quedado para la marca España, menos mal, para todo lo demás es tabú.
En lo que atañe a las ayudas que los estados dan al deporte, solo decirles que mientras nuestro COE (Comité Olímpico Español) recibe de nuestro Gobierno 9 millones de euros al año, el CONI (Comité Olímpico Nacional Italiano) 75.
Sea como fuese, la medalla más deseada, aunque me pille un poco mayor, nos la ponemos nosotros mismos. La mejor victoria es participar, el que lucha ya ha vencido. No se trata de apabullar a otros ni de ganar siempre, sino de tomar parte en el terreno de juego y en el campo de la vida diaria. Hace años que caí en la cuenta de que, no compiten cuerpos, sino personas, y lo que estamos admirando en los Juegos son precisamente la adecuación entre el cuerpo y el espíritu, y es que el espíritu olímpico tiene «alma», no es solo cuerpo.

Que bien nos lo advirtió el Teniente General D. Francisco Girón Ezpeleta las Casas y Enrile, II Duque de Ahumada y fundador de la Guardia Civil, insigne militar prudente sin debilidad, firme sin violencia y político sin bajeza, que supo conservar sin mancha su principal divisa: ¡el Honor!.

El hombre debe tener
un proyecto bajo el brazo,
un sueño siempre en la mente,
y actitud en el trabajo.
El hombre debe tener
dos virtudes por si acaso,
la sencillez
para el triunfo
y el valor para el fracaso.

Zaragoza agosto 2021

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver (Olímpico en Seúl´88)

Blog: generaldavila.com

29 agosto 2021

Desde su atalaya cordobesa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO EL RETABLO DE MAESE PEDRO, SÁNCHEZ Entrega tricentésima nonagésima sexta

Vuelvo hoy al  bíblico pensamiento, ése tan repetido de que el número de tontos es infinito el cual tiene en el espacio carpetovetónico un dicho con semejante significado: En España no cabe un tonto más; y si uno más viniera, otro se iría al agua.

Y cada día nos encontramos con algún invento que demuestra la veracidad de ambos asertos en los ambientes político-progre-oficiales; éste es de traca. Parece que se le olvidó incluir lo del lenguaje inclusivo en un texto del BOE… Pero no quisiera destripar el argumento.  Mejor dejar al lector que lo lea detenidamente; y se carcajee como yo. El soneto, al uso, me lo han puesto a h…¡Y que tengamos que pagarle el sueldo a semejantes especímenes!

(Es posible que en la instantánea del BOE sea dificultosa su lectura; así que les transcribo el contenido de la Disposición adicional única del RD. que verán más abajo. Lean y disfruten, repito)

“Disposición adicional única. Uso del lenguaje no sexista.

 La referencias que en el texto de este real decreto se hacen a instalador, reparador, conservador, los trabajadores, los operarios cualificados, un técnico titulado universitario, el responsable técnico, los socios, operador de grúa, el médico, un profesional habilitado, el fabricante, el titular de la empresa o al representante legal, así como al interesado, deben entenderse hechas respectivamente a instalador o instaladora, reparador o reparadora, conservador o conservadora, las personas trabajadoras, las personas operarias cualificadas, un técnico o una técnica con titulación universitaria, el personal responsable técnico, las personas socias, operador u operadora de grúa, el médico o la médica, un o una profesional habilitada, la o el fabricante, la persona titular de la empresa, la o el representante legal de la empresa, así como la interesada o el interesado.”

De la prensa

EL BOE CONSAGRA LA DOCTRINA DE IRENE MONTERO EN UNA DISPARATADA DISPOSICIÓN ADICIONAL

 

Don Eufemio, ago. 21

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LOS VERSOS DEL CORONEL

El maestro (Cont.)

En el estrambote de “Velázquez 12. PETRIFICADO” ya les apuntaba de la venganza que Vulcano iba fraguando, y nunca mejor dicho, desde que Apolo le fue con el cuento de aquel lío que Marte tenía con Venus, su señora (de Vulcano)

Efectivamente, el herrero pergeñó un artilugio en forma de malla de hierro mediante el cual en presencia de todos los dioses del Olimpo pudo sorprender a los ilícitos amantes en plena faena.

Todo esto ya ha ocurrido y Marte, aturdido y derrotado, reflexiona sobre todo ello en este cuadro que  podría representar el final de los amores de Marte con Venus, por la cara de resignación y tristeza que observamos en el dios. El gesto ha sido perfectamente captado por el pintor, demostrándonos su facilidad para enseñar el alma de sus modelos.

Hay quien piensa que se trataría de una imagen alusiva a la perdida hegemónica de los ejércitos españoles en los Países Bajos, al contemplar al dios de la guerra derrotado. Pero resulta un poco extraño que Velázquez, siempre respetuoso hacia su señor y deseoso de obtener el ennoblecimiento, pudiera realizar una imagen en la que el honor de los temidos y famosos tercios españoles quedara dañado.

Hay otros que se inclinan por que la obra sería una alegoría, y buenas pistas da el genio, del declive y la decadencia del hombre, llegado a cierta edad.

… Y porfa, no se coman la coma del octavo verso.

Félix Torres.

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