FELIZ AÑO (ALGO) NUEVO (EMPIEZA) (General Rafael Dávila Álvarez)

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A_cCsj0CMAAUJ5PEste año que termina será un referente en la historia de España. Importantes acontecimientos y la sensación de que algo está cambiando, sin saber todavía si para bien o para mal, son su herencia.

Lo que en su día llamamos transición llegó a su fin. Ha sido un periodo largo, en ocasiones duro, jamás aburrido. Sin darnos cuenta, con o sin malicia, con o sin intención, hemos pasado de un modo de ser o estar a otro distinto. Percibimos que ha comenzado algo nuevo. Expectantes ante ello al no saber muy bien que es ese algo nuevo, seguimos en la incertidumbre. Todavía hoy se reconoce y conoce a España pero no sabemos si en unos años profundizaremos en el “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”. Con un poquito más de dejadez, que eso nos sobra, lo lograremos.

Este año que termina tendremos que recordarlo por muchas cosas trascendentes: la muerte del expresidente Suárez, la abdicación del Rey Juan Carlos, la convocatoria independentista catalana del 9N y, como no, la crisis que todo lo aglutina. A todo ello añadiría un elemento que forma parte del estudio de los factores que en la guerra se hace antes de tomar una decisión: el ambiente.

descargaLa muerte del expresidente Suárez, el presidente del cambio, en el mes de marzo parecía una premonición.

A los pocos meses, en junio, se producía la abdicación del Rey Juan Carlos tan imprevista como extraña. ¿La edad como factor de discriminación?30

El 19 de junio era proclamado Rey de España Felipe VI. Un nuevo Rey enfrentado a una tarea _felipevi_080275f9desconocida y que tendrá que ganarse la corona como él mismo dijo: día a día.

El 9 de noviembre se escenificó el fin de la integridad territorial de España y su ordenamiento constitucional. Nadie lo impidió. No fue un simulacro como alguno intenta hacer vernos. Fue un golpe de Estado por acción y omisión.noucamp

La crisis como elemento aglutinante y a la que indecentemente se recurre como chivo expiatorio de cualquier error y mal gobierno. Muchos no saben que la tarea de un jefe es llevar a cabo lo común en condiciones fuera de lo común. Han convertido con excusas banales lo común en extraordinario.España_Crissis

Y como les decía, no podemos olvidar el ambiente. La definición militar del término no difiere mucho de la académica: condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época y que influyen en el desarrollo de los acontecimientos. El aspecto humano del ambiente es determinante por su gran influencia en la moral del individuo. El ambiente está enrarecido. Sin referentes, sin líderes responsables y coherentes que den ejemplo con sus hechos y no con las palabras, son sustituidos por alborotadores y agitadores.

Solo es necesario algo de visión de conjunto, mirar aquí y allá, para ver que estamos en un cambio de época y no en una época de cambio. Lo importante ahora es adivinar el rumbo y elegir el camino adecuado. No se fíen de los agitadores. Por sus obras los conoceréis.

peticiones-excarcelacion-etarras-Audiencia-Nacional_EDIIMA20131024_0474_4 (1)No olvidemos el sufrimiento de las víctimas del terrorismo y de la gran mayoría de los españoles al ver las  incomprensibles y ofensivas excarcelaciones de etarras, ¿Pacto encubierto? No debemos mirar hacia otro lado y seguir muy atentos.

Y termino el año con un breve apunte de lo militar. Llevamos tiempo con una empanada mental de leyes que nos encorsetan y zarandean como si esto de la milicia fuese un invento nuevo. Un ejército no se guía a base de leyes y reglamentos sino por un sustento de virtudes que le impulsen a obrar siempre bien y a estar dispuesto a dar la vida por las causas justas que defiende. Tantas leyes nos desorientan, nos alejan de la esencia y corremos el peligro de quedar enredados y atascados en los trámites de la burocracia.PORTADA Ley carrera militar

Podría seguir hablando de los presupuestos de defensa, de deudas y escasez, misiones internacionales, industria militar, política de personal…En fin lo he hecho a lo largo de este año y seguiré haciéndolo el que viene.

Prefiero terminar el año con algo de lo que se habla poco y se conoce menos. La tropa, como siempre la gran olvidada, sigue sin resolver su futuro digno dentro de las Fuerzas Armadas o para su reinserción en la vida civil. La profesión de soldado sigue inmersa en una injusta situación sin que las leyes aprobadas dignifiquen el oficio ni cambien su temporalidad. Hoy en día un soldado no puede hacer previsiones de futuro ni mantener una estabilidad en el oficio. imagesNo vale estar recurriendo siempre a las virtudes del soldado y a su sacrificada misión y luego dar la espalda a su quehacer doméstico y a sus íntimas y justas aspiraciones. Debe evitarse la retórica del elogio y guardar los buenos deseos y las alabanzas para la hora de legislar. Procedimientos hay pero falta voluntad de acometer el problema. Es el momento, ahora que algo nuevo empieza.

¡Feliz Año! Y estén atentos porque creo que con el feliz año nuevo vendrán más novedades.BcO5YThCYAEP7pi

Rafael Dávila Álvarez

General de División (R)

 

 

 

 

 

10 pensamientos en “FELIZ AÑO (ALGO) NUEVO (EMPIEZA) (General Rafael Dávila Álvarez)

  1. Mi querido, admirado y respetado General: como bien dice “este año que termina será un referente en la historia de España. Importantes acontecimientos y la sensación de que algo está cambiando, sin saber todavía si para bien o para mal, son su herencia”; permítame que yo una lo que está ocurriendo en España a Europa, y para ello me pregunto ¿Se repite la historia?.
    Cuando el 4 de septiembre del año 476, Odoacro, rey de los hérulos, depuso al emperador Rómulo Augústulo, pocos debieron ser los ciudadanos que se resignaron a creer que el Imperio Romano de Occidente había muerto. Pues, desde comienzos de siglo, venían soportando sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que unas veces pasaban de largo, después de saquear Roma, y otras se retiraban al cabo de algún tiempo.
    Trece años más tarde, otro caudillo bárbaro, Teodorico, rey de los ostrogodos, invadía a su vez Italia, derrotaba a Odoacro y no parecía que estuviera de paso; venía decidido a quedarse, pues traía con él a todo su pueblo, más de cien mil familias dispuestas a asentarse en los fértiles valles de Umbría o de Toscaza…
    En este apasionante marco histórico; el fin de una civilización, de una cultura, y el alumbramiento, entre dolores de parto, de una nueva época; el ciudadano responsable vive intensamente su aventura humana en medio de un torbellino de intrigas y pasiones.
    Rodeado de un caos de acontecimientos, de una vorágine de pasiones, supo comprender que el Mundo Antiguo, clásico, podrido en sus raíces, se derrumbaba; que lo único que cabía hacer era tratar de salvar de la ruina lo que merecía ser salvado, para empezar a edificar, desde los cimientos, un mundo nuevo, más humano.
    A nosotros, por poco avisados que seamos, no se nos pasará por alto lo mucho que se parece a la nuestra la época descrita hasta ahora. Aunque siempre hay que ser sumamente cauto al establecer paralelismo histórico, pues la Historia nunca se repite, es indudable que los síntomas de descomposición, de podredumbre, que se advertían entonces en lo que hoy llamamos la Europa Occidental eran muy semejantes a los que se perciben actualmente en el mismo ámbito geográfico.
    Pero lo más parecido no es eso: es la actitud de aquellos hombres, como los europeos de hoy, que no querían reconocer su propia decadencia y menos aún analizar las causas. ¿Cuáles era esas causas? Muchas y muy variadas, pero, sobre todo, la pérdida de unos ideales y de unas virtudes que habían constituido el armazón, la sustancia misma del Imperio Romano; pérdida que había conducido al debilitamiento del principio de autoridad, a la corrupción de las costumbres, a la disolución de la unidad familiar, tan sólida en el Derecho Romano, a la proliferación del adulterio, del divorcio, del infanticidio y del aborto, y, como consecuencia de todo ello, a un descenso vertiginoso de la natalidad en todo el Imperio Romano, es decir, a una especie de suicidio colectivo de los “progres” de aquellos tiempos.
    En aquella época, los hijos de las mejores familias romanas eran “pacifistas”; no querían alistarse en las Legiones, ¡qué horror!, ni hacer carrera como soldados. Les bastaba con disfrutar de una vida muelle, ociosa, de placeres fáciles,…un Imperio cuya población, envejecida, era cada vez más escasa.
    Estamos ante un mundo nuevo. Dios quiera que sea un mundo mejor.
    La amplitud y la rapidez caracterizan la cultura de nuestra época, aunque no deberíamos pensar que tal fenómeno es una novedad. En todo tiempo, poco o mucho, la cultura nunca cesa de evolucionar.
    La tendencia en nuestros tiempos de exagerar el “Yo” o el “Nosotros” de formas sectarias es una verdadera crisis que amenaza la unidad.
    No se puede pensar en Europa olvidando su historia, renegando de los valores y principios; el abandono, el cortar con sus raíces, está precipitándola a la ruina, haciéndola débil y temerosa. La reciente crisis que azota a nuestro mundo está dejando en evidencia a los países, divididos y sin liderazgo, especialmente en Europa y concretamente en España. La principal causa de esa debilidad radica en el desierto en que se encuentra, debido a una falta de convicciones profundas.
    Nunca como hasta ahora la humanidad había caído tan bajo moralmente. Siempre ha habido abortos, atentados contra el hombre, etc., pero jamás hasta ahora se había intentado justificar lo injustificable y llamar bien al mal. Hoy día, no sólo se hace esto sino que se aplaude y se presenta como signo de libertad y de progreso.
    En nuestras comunidades hay muchos que están, de un modo u otro, cautivos del alcohol, de las drogas, de las aberraciones sexuales, etc.
    La reacción del parlamento podemos situarla dentro de las opciones “políticamente correctas” que llevan al gobierno a colocarse de parte de lo que piensa la mayoría, representando a una minoría, para atraerse el voto, el aplauso y los parabienes de los suyos. De seguir las cosas así, la libertad de expresión se verá recortada. No respetar la libertad es grave y peligroso, propio del más crudo de los totalitarismos.
    Los regímenes que actúan así no pueden persistir por mucho tiempo, caen bajo el peso de sus propias contradicciones. Esta cultura, que está llevando a la humanidad a su punto moral más bajo; caerá víctima de su incongruencia, y el juicio de la historia será severo contra este tiempo.
    Por eso necesitamos gobernantes que sean verdaderamente servidores del pueblo y de la verdad, y no de sus intereses electorales. Ello requiere capacidad para aceptar las críticas y hasta el rechazo de su gestión. La mayoría de nuestros gobernantes no están capacitados para gobernar porque no aman al pueblo sino a su cargo y por eso no legislan conforme a la verdad sino a los gustos de la gente, asesinando la verdad por lo políticamente correcto porque no saben amar ya que no pueden morir.
    Rogando perdone la extensión y el posible pesimismo de mis palabras, reciba mis más sincera felicitación y deseo de que el nuevo año 2015 sea lo mejor para usted y su familia.
    Un fuerte abrazo legionario.
    Pedro Motas

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  2. No es pesimista contar la verdad, sino capacidad de leer los signos de los tiempos. Creo que es didactico y necesario leer sus palabras.
    Gracias y le deseo un Feliz Año 2015.

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  3. No, no es pesimismo lo que acabo de leer sino una realidad aplastante, tanto uno como
    otro han fotografiado la realidad actual de nuestra querida España.
    Una España prolífica en diferentes artes y tan decadente en buenos y decentes políticos.
    Les felicito por sus palabras certeras, dispensen no me extienda mas, pero temo no ser tan
    «certeramente político» como Vdes.
    Dios quiera que efectivamente el 2015 nos sea a todos los españoles de bien mas feliz.
    Un abrazo de un viejo Infante.
    Miguel Pinilla Garza.

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  4. Buenas noches, General Dávila. La situación es tal que pareciese que en algún momento nos hemos perdido y tratamos de agarrarnos a lo que surja, como si fuera un tanteo, de experimento. No es de extrañar que una sociedad ya no sepa quién es, después de que ha sido desarmada de sus referencias morales durante los últimos 30 años, incluyendo entre estas a su propia identidad nacional, que es asunto moral con referencia a su historia. Así, pues, esta sociedad, esta nación, no conoce ni su nombre, ni su historia, ni reconoce las bases morales que han cimentado su unión e impulsado sus aspiraciones, obrando en la actualidad como si fuera una nación de nuevo cuño, de esas cuyas solas referencias de unión y de proyecto es el espacio delimitado con regla y el cartabón, y acaban siendo un saco lleno de ratas que se devoran mutuamente. Por «deformación intelectual» creo que cuando una persona «se pierde», debe recapitular el camino hacia donde ha partido, y no desviarse de él buscando una u otra salida, a la desesperada, esperando que uno de esos tanteos le conduzca hacia donde deseaba llegar, con la dificultad de que el que no recuerda de dónde parte, habitualmente ya no sabe a dónde quería llegar. Esta nación no necesita inventarse, ni reinventarse, sino reconocerse a sí misma; por eso mismo, la solución a España, como he dicho en mi comentario a otro artículo, es España, España como problema, España como solución, como lo pensaban nuestros antepasados.
    La crisis… como si las generaciones anteriores no hubieran tenido crisis nunca, pues antes que crisis económica, y condición de la lucha contra la misma (y, seguramente, de su origen), es una crisis moral, y de esta no puede ser solución la de «sálvese quien pueda», pues no es otra la que se suele escuchar de tanto «ilusionista» que promete sin comprometer, y las naciones siempre han encontrado su camino a través del compromiso guiado por el ejemplo, no a través del regalo. Claro que antes hemos de recuperar el orgullo, que siempre ha caracterizado al español y que le ha ayudado a bregar sobre todo oleaje, y que no admite ni espera favor y que, por tanto, no se deja engañar por cualquier indocumentado que promete sin ofrecer ni solicitar ejemplo.
    Le deseo un muy feliz año 2015, que muchas ocasiones nos dará para reflexionar sobre las cosas que, siguiendo su artículo, lamentablemente, debiendo ser de lo común, tenemos que pensar como si fueran extraordinarias, que parecería que somos una Nación «en prácticas».
    Reciba un cordial abrazo.

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  5. La entrada del blog, como siempre, impoluta. Un placer y un honor leerle.
    Destacar también el comentario de D. Pedro Motas, una gran reflexión desde el conocimiento de la Historia, me recuerda aquella frase de Ruiz de Santayana «Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo».
    Muchas gracias por compartir sus entradas con nosotros y lo mejor para el 2015.

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