No hace mucho un amable lector, comentando alguno de mis artículos, me decía que tenía la impresión de leer a alguien de otra época por empeñarme en defender valores y principios, no en boga hoy. Conceptos que, por otra parte, son los que de una u otra forma subyacen en todo cuanto se puede encontrar en este BLOG. Uno de ellos es el relativo a la defensa a ultranza que hacemos de nuestra Patria, España.
Comoquiera que la autocrítica es virtud, procedo hoy a preguntarme sobre lo que es y significa España. Durante 40 años a lo largo de mi vida activa militar no he tenido otra preocupación que imbuir en mis subordinados el concepto de Patria; no podía ser de otra manera toda vez que lo que se le pide a un soldado es que esté dispuesto a dar su vida si fuera necesario por ese concepto. Nada menos.
Responder a la pregunta que yo me hago no es nada novedoso. Ortega y Gasset, Américo Castro, Sánchez Albornoz, Ortega Rubio, Julián Marías y tantos otros filósofos e historiadores se hicieron en su momento la misma pregunta. Resulta clarividente el leerlos y, en ocasiones, hasta preocupante, en nuestros días, a la vista de lo que vemos.
Lo que escribe Ortega y Gasset en la “España invertebrada” en 1920 es de rabiosa actualidad y su referencia a la influencia de los particularismos en la posible desintegración histórica de España pareciera escrito hoy.
Decía Ortega que “la esencia del particularismo consiste en que cada grupo deja de verse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás “. Los particularismos o conflictos de intereses regionales, en nuestra España de hoy, tienen muchos y variados orígenes que la brevedad de estas líneas no permiten desarrollar, pero es un hecho real y si alguien lo duda que observe el intento secesionista que algunos pretenden en Cataluña. Por desgracia lo vamos a ver escenificado en el previsible espectáculo que algunos vascos y catalanes traidores nos van a dar en la próxima final de la copa del Rey, donde la presencia de SM el Rey y el himno nacional serán objeto, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores, de sonoros abucheos y pitadas ante la parsimonia de unos e indiferencia de otros.
Igual de preocupante es leer a Julián Marías cuando al escribir sobre la tragedia que supuso la guerra civil de 1936-39 decía que lo que sucedió en España en los primeros años de la década de los 30 fue debido a un estado de ánimo que él percibió como de “ horror ante la pérdida de la imagen habitual de España y que las causas de ese horror fueron, de una parte la amenaza de los regionalismos, nacionalismos y separatismos , de otra la pérdida de condición de país católico, aún cuando ni los propios católicos lo fueran de manera absoluta, y finalmente la perturbación violenta de los usos y costumbres en el entramado de la vida familiar y social , incluidos los lingüísticos” .
¿Les suena, verdad?
La España de hoy, afortunadamente, no es la de aquellos años de comienzo del siglo pasado, pero las similitudes empiezan a ser, por desgracia, demasiadas.
Probablemente la solución a este problema que acucia hoy otra vez a nuestra Patria pase irremediablemente por la educación desde la infancia en la verdad de nuestra historia. Cierto es que España es plural y diversa y ahí radica una de nuestras grandes riquezas, pero estoy con Juan Ortega Rubio cuando en su “Historia de los visigodos en España” establece bien claro que ya desde la época romana la conciencia histórica de España como pueblo estaba bien definida y que el devenir de nuestra nación se basó secularmente en la existencia de un proyecto común, ilusionante y en el que se creía.
Al relatar la larga y discontinua Reconquista de España, tras la invasión islámica, definía Ortega y Gasset que fue posible porque el concepto de patria perdida era simplemente porque el concepto de nación existió siempre en los diferentes reinos hispanos.
Hoy más que nunca la salida de la crisis en la que se encuentra España no puede ser otra que la vertebración de un sentimiento nacional unificador y no disgregador. El inicio de un sugestivo proyecto en común de todos los españoles con valentía y decisión en la acción política. Y esto sólo será posible a través de la educación de nuestros hijos y nietos en la verdad histórica.
Y termino recordando las palabras de un hombre joven, José Antonio Primo de Rivera, cuando con sus palabras, rescatadas, hoy, del oportunismo y de la deformación, alzó la voz reclamando una sola bandera: la de la justicia, la libertad, la afirmación nacional, el impulso por construir un destino común. “Yo creo que está alzada la bandera. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en la vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas”.
Sí. Creo que todavía somos muchos los que no queremos ser cómplices de lo que puede estar por venir y siquiera sea mediante la palabra lucharemos para mantener la España unida que nos legaron nuestros padres y abuelos.
Ni vamos a ser indiferentes ni nos vamos a callar.
General de División de Infantería de Marina Juan Chicharro Ortega (R)
Magistral exposición de lo que lejos de servir para disgregarnos, debiera ser el único punto de partida y encuentro.
España, además de territorio, es ese sentimiento que debiera circular por nuestras venas igual que circula nuestra propia sangre.
Como bien decía ese lector, hoy día es difícil encontrar textos que sean capaces de despertar en entrañas propias sentimientos que dignifican a las personas.
Gracias por mantener esa llama Mi General.
Con permiso de V.E. comparto.
Me gustaMe gusta
Mi querido General, en primer lugar felicitarle por su extraordinario artículo, que me ha emocionado; y si ese amable lector le ha dicho que lee a alguien de otra época por defender valores y principios, no le digo nada si lee el comentario que a este su artículo, en este Blog, le hago a usted:
Creo que el primer elemento de la organización política de la comunidad es la Patria (término que irrita mucho a los “progres”) o la Nación. Y es el sano amor a nuestra Patria, a nuestro País, a pesar de sus defectos, lo que nos mueve a sentirnos orgullosos de su historia. Y creo que debe ser así.
También creo que la Patria es esa gran sociedad, nuestra sociedad, a la que pertenecen hombres y mujeres en base a particulares vínculos culturales e históricos. Por eso la idea de nación se liga también a la idea de cultura, de valores de ideales.
Nos iría mucho mejor en la España de nuestros días si todos defendiéramos estas ideas sobre la Patria y el Estado que parecen tan básicas y en muchos casos obvias. Y por eso, aunque a ese amable lector le asombre, manifestaré mi idea sobre España, mi Patria, y mi Bandera sin ningún complejo.
¿Qué decir de España?
Oh España, tierra eres, tierra solo,
pero con tu cálida, insondable entraña
el sol corre por dentro y te ilumina,
y te arrebata.
El sol te empuja brutalmente,
El enterrado sol que llevas, canta,
Ebria vuelas. Vas ya por las estrellas.
Vas pura, iluminada.
Mas llevas en tu seno
a los solemnes muertos que en ti braman,
que, como yo, con furia
te devoran y abrasan.
Oh España, ya por las estrellas,
oh estrella sola y clara:
te quiero con el llanto, España mía:
llanto tú brillador de luces altas.
¿Adónde vas, España grave?
Mis manos te levantan.
¿Adónde vas por el azul espacio?
Altísima navegas solitaria.
Y yo te veo tierra,
tierra sólo y herida por el hacha
de Dios, y vas sangrando, y cae
toda tu sangre por mi cara.
Ay, España querida.
Entiérrame en tu sangre roja. Arranca
a tu hijo del mundo. Llévame
contigo por la noche negra, España.
Vas alta y dolorosa.
Gimes, deliras, bramas.
Vas firme y pura por el firmamiento
a hundirte en Dios como una espada.
¿Y qué decir de mi bandera?
Bandera mía y de mi Patria
Con tu sombra nos cobijas
Tienes sitio para todos
Sin rencor ni envidia
Nos acoges
Gualda y roja eres
Y en mi corazón te llevo
Quiero tenerte sobre mi cuerpo
Tus colores que me cubran
A la hora de mi muerte.
Bandera mía y de mi Patria
Te saludo y te respeto
Tu imagen está en mi alma
Tan profunda
Bandera mía
España mi Patria
Gualda y roja
Esa eres tú
Bandera mía.
Dándole las gracias por su magistral exposición, reciba un abrazo.
Pedro Motas
Me gustaMe gusta
Felicidades por su artículo, soy un seguidor de su blog, sólo decir que hasta la vida entregaríamos muchos de nosotros llegado el momento por lo que nos pertenece, ¡¡VIVA ESPAÑA!!.
Date: Fri, 10 Apr 2015 19:12:30 +0000 To: josejuliobazalo@hotmail.com
Me gustaMe gusta
Don Pedro aunque supongo tendrá respuesta del General Chicharro permítame que me adelante para felicitarle y darle las gracias. Es usted un ejemplo… además de un magnífico escritor.
Me gustaMe gusta
Buenas noches, General Dávila y General Chicharro. Un sentido artículo que conmueve las conciencias y el alma de los que compartimos el amor y el dolor de compatriotas. España, en efecto, no corresponde a la «razón política» (en la que cualquier capricho es posible), sino a la «razón histórica», que es razón moral, de conciencia de identidad ligada a un territorio (la casa propia) y a un destino, dirección que viene señalada por las obras y afanes de nuestros antepasados (de ahí viene la «razón histórica»), que obraron en conciencia del proyecto común. Así, esta Nación se ha construido en base a ejes políticos (en general, ligados a la historia de las diversas monarquías, que acabaron en una sola), pero fundamentalmente en base a ejes de conciencia, en el pasado señalados por el catolicismo, por la conciencia del límite territorial hispano, por un habla común y por el enfrentamiento en contra de otras naciones o de otros pueblos, todos los cuales son epifenómenos del propio reconocimiento como «españoles». Es por ello que los enemigos de España no pierden la oportunidad de atacar a España a través del ataque a sus ejes de conciencia, y no sólo políticos, que aglutinaron a los españoles en torno a una bandera y en torno a unas creencias y tradiciones, y no en deseo de reforma, sino en deseo de sustitución de esos ejes por los suyos propios, por sus nuevas religiones paganas, (aunque no se denominen como tales), en base a supercherías históricas y «étnicas», por el aislamiento a través de romper la ligazón común a través del idioma (convirtiendo los idiomas de implantación regional, que eran riqueza de todos, como el paisaje de cada región o provincia, en proyectiles contra la Nación) y, sobre todo, a través del dominio sobre la formación de las conciencias, enseñando y premiando el odio a España. Ese fué el gran error: dejar la educación en manos de sus enemigos, o de los contemporizadores con sus enemigos, y esto no tiene solución sin firmeza. No quisiera que se me entendiera mal. No es mejor español el español católico, ni es mejor español el que sólo habla castellano, pero seguramente el que persigue lo católico lo hace en contra de lo español, y el que persigue el habla castellana, lo hace siempre en contra de España. En cuanto a lo político, la institución monárquica, los que la defendemos lo hacemos por lo mismo que por lo que otros la atacan: porque representa la tradición histórica de la Unidad de España.
Así, pues, suele presentarse como «razón política» lo que es «razón histórica», cuando las separa un aspecto esencial: de la primera todo se puede negociar; la segunda no es negociable, porque sólo somos usufructuarios de ella, no propietarios. No se puede hacer pactos con el demonio, este siempre saldrá ganando. España no será la del primer tercio del siglo pasado, pero está sometida a las mismas amenazas.
Coincido, pues, literalmente, con lo que expresa en su último párrafo,
Reciban los dos un cordial saludo.
Me gustaMe gusta
Un fuerte abrazo con todo mi afecto y agradecimiento. General Dávila.
Me gustaMe gusta
Mi querido General Dávila, es para mi un honor, un placer y una satisfacción recibir de usted tan generosas palabras hacia mi humilde persona; sinceramente creo que el entusiasmo y la emoción tienen mucho que ver en mis expresiones a la hora de transmitir, y son los que motivan mi amor a España, a su Himno y a su Bandera.
Agradeciéndole su amabilidad, reciba un entusiasta y fuerte abrazo Legionario.
Pedro Motas
Me gustaMe gusta
MI General, aquí escribe un médico (Alférez de Complemento del Aire), ya vetusto, que se ha emocionado como un paciente al que le hablan de los males suyos y los de su familia. Y que le proponen un tratamiento coherente y eficaz. Es tan palmatorio lo que comenta, que no necesita ninguna apostilla, La convergencia reside en no separarse nunca de principios genéticos hispanos. Llevamos la bitácora en nuestra memoria genética, dormida desgraciadamente, en un porcentaje elevado de población; pero todo mal tiene que tener directrices de tratamiento, que brillan ausentes por… particularismos o interpretaciones lamentables, cuando no denigrantes.
En ese digno concepto de Patria para todos, se esconde la piedra basilar, El inicio de la terapia que necesita esta CRISIS DE VALORES E IDEALES, manantial del crecimiento material y espiritual de toda individualidad o colectivo.
JAMÁS hemos de dejar, de permitir que se mustie el fulcro de «UNIDAD» Y «PATRIA» . Dicho sea cordial, generosa y respetuosamente. Para tirios y troyanos, Hay que saber decirlo para que nos entiendan. Para hacer despertar de esta incertidumbre.
Me gustaMe gusta
QUERER SER «UNA» ESPAÑA
11 de abril de 2015 a la(s) 22:11
«Saltando de palo in frasca», que dicen los italianos cuando cambian de conversación,, vuelvo a mis reflexiones sobre nuestras cosas, en este caso sobre UNIDAD hispana, con mi más cordial y decidido deseo. Seamos de bandera roja y gualda o de bandera tricolor.El logro de esa constante propuesta “victoriana” (amigo Victoriano Fernández) de TRABAJO, EDUCACIÓN Y SANIDAD, tripieiro básico humanista universal, debe unir a todo hispano, sea de “gozo o sombra”que sea.
Traigo aquí un fragmento de una exposición de un General de la Marina Española, («Algo sobre España») que ni tiene visos de imposición ni dogmatismo. Un español recio, antiguo – que no viejo –, que ama el concepto de “Patria” y a su profesión, sin pudor:
“Responder a la pregunta que yo me hago (qué es y significa España) no es nada novedoso. Ortega y Gasset, Américo Castro, Sánchez Albornoz,Ortega Rubio, Julián Marías y tantos otros filósofos e historiadores, se hicieron en su momento la misma pregunta. Resulta clarividente el leerlos y, en ocasiones, hasta preocupante, en nuestros días, a la vista de lo que vemos.
Lo que escribe Ortega y Gasset en la “España invertebrada” en 1920 es de rabiosa actualidad y su referencia a la influencia de los particularismos en la posible desintegración histórica de España pareciera escrito hoy.
Decía Ortega que “la esencia del particularismo consiste en que cada grupo deja de verse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás“. Los particularismos o conflictos de intereses regionales, en nuestra España de hoy, tienen muchos y variados orígenes que la brevedad de estas líneas no permiten desarrollar, pero es un hecho real y si alguien lo duda que observe el intento secesionista que algunos pretenden en Cataluña.
Por desgracia lo vamos a ver escenificado en el previsible espectáculo que algunos vascos y catalanes traidores nos van a dar en la próxima final de la copa del Rey, donde la presencia de SM el Rey y el himno nacional serán objeto, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores, de sonoros abucheos y pitadas ante la parsimonia de unos e indiferencia de otros.»
Efectivamente esa falta intolerable de respeto al Jefe del Estado y al Himno Español, mostrará – si se permite – el uso terrorista de la libertad, y un ejemplo más de un Gobierno indiferente, más atento al voto que a la dignidad de «una» España.
Me gustaMe gusta
En esa bandera estamos muchos, mi general. España está muy por encima de la mediocridad de su clase política. Gracias por defender su nombre y su dignidad. Un abrazo
Me gustaMe gusta