VIRGILIO SAÑUDO. LA HUELLA DE UN BRILLANTE SOLDADO. César Muro Benayas Teniente general del ET (r)

 

 

Desde que se nace, unas luces potentes, a modo de luceros, van iluminando el camino de la vida. Empiezan siéndolo los padres y hermanos. Luego, aparecen los amigos y profesores.

Más tarde, los compañeros con quienes compartes trabajo. Llegas a un cenit donde, por todos lados, te ves iluminado. Y feliz, por ello. Sin embargo, poco a poco, los luceros empiezan a apagarse y conforme ganas en edad pierdes a quienes te alumbraron. Al final, solo algunos amigos y la familia; ahora, hijos y nietos. Hasta que dejas de ser lucero.

Los militares tenemos la suerte de, por los diferentes cambios de destino, conocer a muchas personas y esto conlleva ganar en amigos y referentes, tanto de superiores, como de compañeros y subordinados. Con el transcurrir de los años, tejemos una amplia red, que allá donde mires, encuentras una luz que te ilumine. Pero, cuando empiezan a apagarse estos luceros el sentimiento de pérdida se agudiza y los mensajes de malas noticias se multiplican.

Lo mucho que tuviste se transforma en lo mucho que estás perdiendo.

Desde que comencé mi largo camino profesional me hice con un lema, que ha sido la esencia de mi vida: “lo bueno, a imitar; lo malo, a evitar”. Afortunadamente, he tenido a grandes profesionales de quien aprender. Han sido mis luceros. Por citar algunos lo haría con Agustín Muñoz-Grandes, Luis Carvajal Raggio y Virgilio Sañudo Alonso de Celis; los tres, en diferentes épocas y cargos, destinados en Sevilla como generales. Desgraciadamente, fallecidos.

Al último, Virgilio Sañudo, le despediremos el próximo 13 de enero, en la Catedral Castrense de Madrid. Para él van estas letras, a modo de merecido homenaje, de muchos que recibimos su luz.

Con él, compartí mi vida militar en la Brigada paracaidista, durante 25 años. Desde que me acogió, junto a otros, como teniente más antiguo en la II Bandera Paracaidista hasta que, como coroneles, salimos a otros destinos. Más tarde, como generales, volví a disfrutarle como Jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército.

Pensando en él, me vienen cientos de recuerdos de su personalidad. Siempre número uno, en cursos nacionales o extranjeros y en el escalafón de su promoción, destacaba entre muchas cualidades, por su brillante inteligencia, su infatigable capacidad de trabajo y su visión organizativa. Otros valores más ocultos, que pocos conocieron, fueron su sentido de la justicia, su austeridad, su humanidad y su pasión por la táctica militar. Me referiré a ellos. Siendo capitanes, aquellos soldados inculpados en un proceso judicial de la jurisdicción militar, podían elegir como defensor a un abogado, o a un oficial. Era frecuente que los paracaidistas se decantasen por alguien a quien conocieran. Virgilio, que de “blando” tenía poco, solía tener su particular clientela, siempre a dos o tres a quien defender ante un consejo de guerra. Recuerdo sus visitas a la prisión militar y cómo  ominaba el Código de Justicia Militar, un libraco de pastas negras, con más de mil páginas, que tenía lleno de subrayados y anotaciones. Cuando me tocó alguna defensa le pedí su parecer y descubrí que los asuntos jurídicos, de los que sabía una barbaridad, no le gustaban nada y lo hacía por un profundo sentido de la justicia. Con el paso del tiempo, cuando la responsabilidad de imponer sanciones graves, o dar parte por un posible delito, caía dentro de su ámbito de responsabilidad, siempre disfruté conociendo su directa y gran implicación en estos asuntos. Sabiendo que no era un tema que le gustase, fue un motivo más para admirarle, e imitarle.

¿Cómo una persona tan generosa con su hija y amigos, que nunca escatimaba en pagar comidas o copas y vestir con mucho gusto, podría ser tan austero consigo mismo? Vivió en la residencia militar de Alcalá, hasta que el destino de general se lo llevó a Valencia. Su habitación, cama-silla- mesilla- mesa- flexo- estantería- perchero y armario, con un cuarto de  baño de mínima expresión, era digna de un cartujo. Limpiada por él, con un orden cartesiano, suponía el mejor ejemplo de su austero carácter. Siempre le critiqué que viviese así, pero nunca me hizo caso; era una batalla perdida para todos sus amigos, que nunca le faltaron.

Escribía con pluma Parker de tinta azul, de tintero Pelikán, regalo de uno de sus hermanos, nunca lo olvidaré, hasta que en un salto en paracaídas se le rompió manchándole el uniforme. De aquello, se pasó al lápiz y goma. Más tarde a un portaminas de émbolo, que se compró en Francia cuando hizo allí el curso de Estado Mayor, ¡y le duró más de diez años! Se pasó, finalmente, siendo general, al boli Bic azul, máximo ejemplo de austeridad de quien mandaba toda la fuerza del Ejército. En un cajón decenas de plumas regaladas, sin estrenar.

Verle escribir era un espectáculo. Su letra era preciosa y siempre nos quedábamos embobados viéndole hacerlo, admirados de la pulcritud y claridad de sus “TO FROM”, documentos que repartía con profusión a primera hora de la mañana, orientando nuestro trabajo, ¡por supuesto en papel reciclado! Si en todo era un ejemplo, más lo fue en austeridad.

Una de los momentos más intensos que vivimos juntos fue en 1996, en Bosnia Hercegovina. Desplegamos parte de la Brigada Paracaidista con un contingente de Infantería de Marina, en el marco de la OTAN. Nuestra misión era imponer la paz, de acuerdo al tratado de Dayton, recién firmado por las partes. Nuestro general Carvajal al frente, Virgilio como segundo jefe y yo como jefe de estado mayor. ¡Qué gran experiencia y cuanto aprendí de los dos!

Después de resolver los último asuntos del día, tras la cena y bien entrada la noche, nos reuníamos en el despacho del general para tomar una infusión. Un buen segundo jefe es el que cubre aquellos aspectos a los que no puede llegar el jefe, por falta de tiempo. Nuestro general había tenido una experiencia similar, años antes, y le preocupaba que se mantuviera la moral alta en un esfuerzo tan demandante como era esta misión. Virgilio se encargaba de ello, a base de hablar y hablar mucho, con todo el mundo. Su empuje contagiaba cuando, con su media sonrisa, se interesaba por detalles de la vida de alguno de tus subordinados o compañeros. Ante sus preguntas, haciéndonos ver lo mucho que deberíamos saber del otro nos contagiaba la necesidad de ser empático. Nunca disfruté de mejor ambiente y cohesión en una unidad militar. Allí descubrí su gran corazón, que bien lo había ocultado. Cuando pasadas, así un par de horas, el Bonichico, también qepd, secretario del jefe, entraba para decirnos Ya va siendo hora de que nos vayamos a la cama, era la peor noticia del día. Nunca disfruté tanto de su escondida humanidad.

Aunque parezca chocante, no a todos los militares les gusta la táctica. A él, le encantaba. Se sabía todos los reglamentos militares; no exagero. Todos los leía y muchos los tenía llenos de subrayados. Su librería estaba plena de ellos, varios metidos en cajones. No había nada más entretenido para el que resolver o redactar un tema táctico. Para ir al curso de comandante y luego al de estado mayor nos preparaba dando clase a quienes nos tocaba asistir. Era feliz enseñando táctica. Gran profesor y gran compañero regalando su tiempo libre. Sus resultados, apabullantes.

Siendo ambos comandantes coincidimos en Francia. Él, en París, como alumno en su escuela de estado mayor, curso de gran prestigio. Yo, en Toulouse, disfrutando de un intercambio de seis meses en el estado mayor de la División Paracaidista. Un fin de semana al mes iba a verle. Vivía fenomenal en un estudio junto al Campo de Marte, en pleno centro. Quería dar ante sus compañeros una buena imagen social como oficial español, por encima de su austeridad. Tanto el sábado como el domingo por la mañana acudían a recibir ayuda compañeros franceses, o de otros países. Como no tenía dónde ir, me quedaba escuchando, embobado y disfrutando de su superioridad intelectual. Su sabiduría táctica había roto el chovinismo francés y humildemente acudían a él.

Acabo. Un gran maestre de campo general de nuestros tercios, Cristóbal de Mondragón, que su espada corona la catedral de Luxemburgo, dejó escrito Entre soldados solo miramos al que más avanza. Virgilio, nos ha encantado mirarte y aprender de ti. Muchas gracias, de corazón.

En los Campos Elíseos, allí donde los griegos ubicaban a los guerreros elegidos por los dioses, tu alma merecerá su descanso.

¡GENERAL SAÑUDO, SIEMPRE CON NOSOTROS!

César Muro Benayas. Teniente general del ET (r)

Blog: generaldavila.com

10 enero 2024

15 pensamientos en “VIRGILIO SAÑUDO. LA HUELLA DE UN BRILLANTE SOLDADO. César Muro Benayas Teniente general del ET (r)

  1. Buenos días mi General.

    Es usted un ejemplo a seguir, que relatos y que recuerdos más bonitos .Me da mucha rabia que ya no queden hombres como usted que lucharon por España dando hasta la ultima gota de sangre por éste gran país.

    Un saludo

    Jose lerenas campoy

    Viva ESPAÑA

    Viva El Rey

    Viva la Legión

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  2. Mi respetado y muy querido TENIENTE GENERAL,

    Creo que fue martes 10.XII.2024 cuando a los 77 años el TG D. LUIS FERNANDO SAÑUDO EN MANOS ANGELICALES VOLO HASTA LOS BRAZOS ABIERTOS DE SASTRE VALLE también PRIMERACO en todo. ES EL REZO LA FLOR MAS BELLA DE SU RECUERDO . LOS OTROS TAMBIEN GOZAN DE LA INMORTALIDAD POR MERITOS PATRIOS.

    TRECEÑOL (VALDALIGA) de CANTABRIA ERA SU PUEBLO Y NO LE OLVIDA.

    LA FRASE DEL TG. SAÑUDO : «AMOR A LARESPONSABILIDAD, COMPROMISO, LA DISCIPLINA , LA LEALTAD, Y EL CODIGO MILITAR » ERAN SU ESENCIA VITAL EN SU CAMINAR.

    ALGUN DETALLE PARA EL TG. MUÑOZ-GRANDES GALILEA

    A L  TENIENTE GENERAL MUÑOZ-GRANDES

    Segontía victoriosa, Dulce nombre de María,

    ilustre guadalajareño y muy noble seguntino,

    a gala siempre, ejemplar en el servicio y tino,

    toledano de adopción por la Fiel Infantería.

    Estado Mayor, Regulares y arriesga destino,

    Helicópteros, Ifni y en Smara se la ganaría,

    Gabinete, Zarzuela, y casi en  guerra estaría,

    Guadarrama, y en Ceuta su discurso divino.

     Claridad, verdad,  muerte con honor y valor,

     Vitruvio, Jefatura de la División Acorazada,

     Fuerzas de Acción Rápida, con preciso ardor.

    Torre de la Sirena Sevillana, tan esperanzada,

     rutila emoción sin tristeza, académico cóndor,

      es Muñoz –Grandes con la Bandera abrazada

    !Oh, PEDRO Y LOLI!, amor patrio asegurado,,

    jamás miedo al poder, sola desnuda verdad,

    ejemplos con ingenio, dura , pura realidad,

     discretos defensores de orden legislado.

    Acreditada imagen llena de humildad

    parcos en palabra con su hecho esperado,

    religión de honrados y el valor sagrado,

    el campo de batalla en su mente con lealtad..

    En todo los primeros, con denuedo y amor,

    Loli, en forma de acomodo atómico,

    Pedro, sonriente Chelo ante tan alto honor.

    Guerrilleros, sacrificio y nombre sónico,

    en los gozosos brazos de María vuestro ardor

    !total entrega patria y ejemplo heroico!

    A L   TENIENTE GENERAL  LUIS CARVAJAL RAGGIO

    Recogida alma que la Patria entiende,

    heroico malagueño con toledana luna,

    “valeroso y abnegado” por leal cuna,

    y dando al camarada cuanto pretende.

    Resolutivo espejo discreto por fortuna,

    maestro preciso que al servicio extiende,

    ágil mente, para aquello que transciende,

    en irreprochable entrega fiel y oportuna.

    Legionario primero, luego paracaidista,

    Sáez , Paredes y Rey eran incomparables,

    el breviario del alma , casi pasaba revista.

    Desde Mingote a los mosteros inolvidables,

    el Piloto divino te presenta su Santa Madre :

    ¡Luís por tu bondad, con los más adorables!

    AL HEROICO LAUREADO TG. D. ADOLFO ESTEBAN ASCENSIÓN

    Era su cielo azul, prestigio efectivo,
    imán virtuoso a España entregado,
    jinete valeroso del Vitoria cambiado,
    por el dichoso Numancia ejecutivo..

    En segundo año triunfal fue destinado,

    al mando del escuadrón muy positivo,

    posición de Urízar en un mayo fugitivo,
    por batallones del adversario atacado.

    Ante inminente perdida posicional, altivo
    Esteban Asunción se lanza fuera del nido

    lucha con arma blanca e ímpetu decisivo.

    Le siguió  tan fiel escuadrón enardecido,
    ¡Clarines, Honor y Gloria!, su imperativo;
    en Pascua abrazo y el Rivera concedido.

    Mi TG.MURO BENAYAS, somos toledanos V.E (TALAVERA DE LA REINA), quien subscribe MÉNTRIDA. Creo que cuando mandaba LA UME le felicité por NAVIDAD alguna vez.

    Por suerte tengo buenos amigos PARACAS y he gozado de todo afecto siempre que por razones del destino visitaba LA BRIPAC. En concreto, con el GRAL. FONTELA BALLESTA ETC.

    ENHORABUENA Y GRACIAS MI GENERAL.

    A la orden de V.E

    TENIENTE GENERAL SAÑUDO : ¡PRESENTE! ¡D.E.P!

    VIVA EL REY

    VIVA LA BRIPAC

    VIVA Y ARRIBA ESPAÑA

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  3. Mi General, magnífico panegírico de nuestro queridísimo amigo Virgilio, paisano mío y con quien he coincidido en Santander los últimos años. El y Carmen y mi esposa y yo hemos compartido actividades, cenas y vinos muchas veces A él le debo el destino que más me ha marcado.

    TG VIRGILIO SAÑUDO

    ¡¡ PRESENTE !!

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  4. A la orden mi general,

    Me ha encantado, y emocionado, tu artículo sobre el TG Sañudo. Gracias por escribirlo.
    Los que hemos tenido la oportunidad de aprovechar vuestras enseñanzas desde que éramos muy jóvenes, sabemos apreciar la herencia recibida.
    Gracias. Gracias por todo. Sabes lo que te aprecio, admiro y respeto, y desde estas convicciones no puedo más que mostraros mi agradecimiento a todos los Grandes.

    Un fuerte abrazo paracaidista mi general y siempre a tus órdenes.

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  5. La mejor definición que he leído del Gal Sañudo. Doy gracias a Dios por haber vivido muchos momentos de los relatados.

    Gracias Gal Muro

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  6. Gracias César por este sentido y precioso texto.

    Gracias a todos por palabras con tanto cariño, y respeto.

    DEP mi querido y admirado padre.

    María.

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  7. Gracias, mi General, por rendir este homenaje a Don Virgilio Sañudo, inmenso militar y gran persona. Nunca escatimó tiempo ni esfuerzo en cumplir la misión, dando ejemplo y respetando a cuantos en algún momento estuvimos cerca de él. Su inteligencia y austeridad nunca estuvieron reñidas con la gratitud que mostraba a cuantos tenía cerca. Le echaremos de menos.

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  8. Muchas gracias a mis, nuestros, Generales Muro, Dávila y Casteleiro,, al primero por escribir tan bello y emocionante recuerdo de nuestro querido Teniente General Virgilio Sañudo Alonso de Celis («Virgil», para sus compañeros de la XXV Promoción de la AGM, entre los que gustosamente me encuentro), al segundo por plasmarlo en su blog y al tercero cuasi familiar mío, por enviarlo a nuestro correo de la XXV Prom. de la AGM.
    El próximo día 13, habrá un funeral en la tarde por nuestro querido General Sañudo en la Iglesia Castrense, unto a Capitanía. Descanse en Paz.
    Como decía el General Mac Arthur los militares no mueren nunca, solo se desvanecen.

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  9. Mi general, como siempre te honran tus palabras. No conocí al general pero después de leer tu comentario sé que era un grandísimo militar al que me hubiera gustado mucho conocer.

    Siempre a tus órdenes con un fuerte abrazo Carlos

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  10. A las órdenes de V. E., mi General.

    Al leer tan emotivo y entrañable artículo, es inevitable que los recuerdos propios de una vida dedicada a la Patria, y las vivencias en compañía de tantos camaradas extraordinarios vayan aflorando, e inundando de emoción el alma hasta lo más profundo. Un privilegio excepcional haber podido vivir para ahora recordar.

    Somos nuestra memoria, y ahora vivimos de eso, de nuestros recuerdos. Y del recuerdo de todos aquellos de los que aprendimos, sobre todo, lo que significa amar la profesión, la perfección en el hacer, la generosidad y empatía para con los demás, y en suma, actuar en todo momento, hasta en lo más insignificante, con la Patria y su mejor servicio en la mente y en nuestro anhelo.

    Un servidor siempre estuvo convencido, y así lo sintió para sí, que la profesión Militar era un sacerdocio, a tiempo completo y sin horarios.

    Lo triste es que los grandes capitanes también tengan que morir. Aunque siempre nos quedará su ejemplo y su legado.

    ¡¡¡Viva España!!!

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  11. Muchísimas gracias, mi querido General, por este magnífico recordatorio de nuestro muy querido y por todos admirado General Sañudo. Los que tuvimos la fortuna de disfrutar de sus innumerables enseñanzas y su insuperable ejemplo, le mantendremos siempre en nuestro emocionado y agradecido recuerdo. Gracias a ambos TG Sañudo y TG Muro por haber sido y continuar siendo ejemplo y referentes de todos los profesionales que han tenido la inmensa suerte de compartir intensas experiencias profesionales con ambos. Siempre a vuestras órdenes. Un subordinado agradecido.

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