Academia General Militar. Doble aniversario. 1ª Época (1882-1893) Alcázar de Toledo 20 Febrero 1882. 2ª Época (1927-1931) Zaragoza 20 Febrero 1927. 3ª Época (1931-36 Cierre, período republicano) (1940-42 -…) Reapertura. Zaragoza. Y SU ESCULTURA ECUESTRE (1948-2006)

58 años presidiendo los desfiles de los cadetes, y dando la bienvenida a todos los visitantes.

Marco Porcio Catón Uticense, también conocido como Catón el Joven o Catón de Útica (provincia romana del actual Túnez donde murió arrancándose las entrañas por no rendirse a Julio César ), es recordado en Roma como un filósofo estoico y uno de los más activos defensores de la República.

Por negarse a vivir en el  mundo fantasioso gobernado por César, era el único de toda la familia Catón que no tenía  estatua en la capital del Lacio.

Cuando iban los extranjeros  a visitar la Ciudad Eterna y veían  las estatuas de tantos y tantos hombres famosos,  todos preguntaban por la de Catón, por eso, si  a los otros las estatuas se la puso el Senado, a Catón el Joven,  la estatua imaginaria se la puso el pueblo.

En febrero de 1925 el rey regresó  por segunda vez al Campo de Tiro y Maniobras Alfonso XIII de Zaragoza, con el tiempo llamado de San Gregorio. Ahora acompañado por el  general aragonés Antonio Mayandía Gómez  en su calidad de valedor del rey, ingeniero militar, ingeniero civil,  arquitecto y verdadero pozo sin fondo de la ciencia militar.

Al final de la visita el rey  preguntó al jefe del Gobierno Miguel Primo de Rivera y Orbaneja.  

¿Qué podríamos hacer aquí, Miguel?

―¡La Academia General Militar!, Majestad.

El entonces ministro de la Guerra Juan O´Donnell y Vargas,  duque de Tetuán, Grande de España,  y gentilhombre de Cámara, presentó al rey el decreto, y  el 28 de octubre de 1927 se aprobó el concurso para su construcción por un valor de 5,789.360  pesetas.

La Ciudad de Zaragoza y su Ayuntamiento  se apresuraron a presentar su candidatura y ser sede de la nueva Academia, para reemplazar a la del Alcázar de Toledo, totalmente en ruinas como consecuencia del tercero y último incendio sufrido  en 1887. (El primero fue en el siglo XVIII, concretamente en 1710, en plena Guerra de Sucesión;  el segundo, durante la Guerra de Independencia en 1810, y el tercero y último causado por el asedio en 1936).

Los ingenieros militares, teniente coronel Vicente Rodríguez Rodríguez y  comandante  Antonio Parellada García, diseñaron el edificio principal de estilo neomudéjar, tomando como modelo la distribución típica de las conventos cistercienses, cambiando el claustro central por el hoy Patio de Armas, llamado en su día Patio del Rey.

Y mientras vigilaba su construcción, Franco se dedicó a la selección del profesorado, escogiendo a 79 militares experimentados de todas las Armas y Cuerpos, entre ellos 34 eran de Infantería y 11 de la Legión. Como subdirector y jefe de estudios al coronel Campins veterano de Alhucemas. Entre los profesores, figuraban los tenientes coroneles: Monasterio, Suerio y Esteban Infantes; los comandantes  Camilo Alonso Vega, y Franco Salgado; y entre los capitanes: Ángel Losada,  Manuel Vicario, Ramón Gotarredona.

Mientras su familia permanecía en Zaragoza, Franco visitaba centros extranjeros como: la Ecole Militaire de Saint Cyre a la salida de Versalles, o la que sería su favorita, Escuela Militar de Infantería de Dresde, la capital de Sajonia, en Alemania.

En una entrevista que mantuvo con el barón de Mora en 1928 en Zaragoza, comentó que  junto a la AGM, sus otras tres grandes  alegrías fueron: el 8 de septiembre de 1925, el día en que desembarcó el Ejército Español en Alhucemas; el 4 de febrero de 1926 en el momento de leer que su hermano Ramón había llegado a Recife (Pernanbuco Brasil) con el hidroavión Plus Ultra, y la mañana de su boda en Oviedo el 16 de octubre de 1923.

Y así fue como la  «General», comenzó su andadura en la Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal Zaragoza. Crisol de la unión y lazo del compañerismo entre  las distintas Armas y Cuerpos del Ejército, imprescindible para mantener  el conocido «Espíritu de la General», que hoy se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació.

Fue el mismo Franco quien propuso a Primo de Rivera, la candidatura de  Millán Astray el  fundador de la Legión, para dirigirla, pero  la respuesta del jefe del Gobierno fue tajante:―«Nadie admira tanto a Millán como yo, pero mi candidato para dirigir la Academia es usted, Franco, y le advierto que es también el candidato del Rey».

El trienio 1927-1931, fue uno de los más importantes en la vida del primer director:

cuando en 1927 la creó, y cuando la dirigió hasta el 30 de junio de 1931. (Cuando la Segunda República, con Manuel Azaña al frente del Ministerio de la Guerra, impulsó una reestructuración del Ejército, que incluía la disolución de la Academia).

Después de ese parón, el 27 de septiembre de 1940, se volvió a inaugurar y en 1942 ingresan en Zaragoza los primeros 170 alumnos de la primera  promoción, dando comienzo a la actual 3ª Época de la General, siempre al otro lado del Ebro bajo la atenta mirada del Pilar, unida a Zaragoza por las siete arcadas del puente Viejo o puente de piedra y la desaparecida pasarela rígida y metálica, donde,  cuando íbamos en grupo, no  podíamos marcar el paso para evitar las vibraciones, pero sí quitarnos la gorra, para que no se nos fuera al Ebro, debido a la fuerza del cierzo que por allí soplaba), situada donde hoy se encuentra  el puente de Santiago, lo que hace posible  que la Academia a partir de ese día no se separe nunca de la capital maña.

Hoy los cadetes, al bajar en sus coches o en taxi a Zaragoza, que ya no en aquellos vetustos tranvías que tanto añoro, y de paisano, pues ahora esta prohibido salir de uniforme, espero que sigan la tradición y  que no dejen de hacer una corta y ferviente visita a la Virgen Capitana, antes de perderse entre las bellas y ruidosas calles de la ciudad.

Siendo alcalde D. José María Sánchez Ventura y Gastón, la ciudad promueve y financia por suscripción popular, una estatua ecuestre de su primer director para ser instalada a la entrada de la misma.  El 24 de julio de 1943 se publica en el Boletín Provincial la convocatoria del concurso, la escultura se modela en el Palacio de Cristal de Madrid a lo largo de los años 1946 y 1947 por el artista vallisoletano Moisés de Huerta y Ayuso.

En dos partes se traslada a Zaragoza, en octubre de 1948 y una vez recompuesta, en acto presidido por el entonces  ministro del Ejército el teniente general Fidel Dávila Arrondo, primer marqués de Dávila y Grande de España, se inaugura el 15 de diciembre de ese año.

El caballo era la estampa viva de un PRE (Pura Raza Española), recio, nervioso y barroco con el maslo de la cola ligeramente  levantado en trompa, dispuesto en posición rampante, pero además el escultor inclina y rebaja la base en la zona posterior para reafirmar el apoyo de los pies y propiciar una sensación de impulso  hacia delante, el caballo levanta la mano izquierda como iniciando el passage de  Alta Escuela. (Estatua ecuestre semejante a las que se encuentran en Madrid: la de Felipe III en la Plaza Mayor, Felipe IV en la Plaza de Oriente, Carlos III en la Puerta del Sol, y en la zona Retiro las de los generales Espartero y Martínez Campos.

Nuestro caballo, recio y nervioso, se disponía en posición rampante, y apostaba  por una línea vigorosa y expresiva, con las mínimas guarniciones y las crines recogidas. La flexión de la nuca, sujeta por las riendas, crea cierta tensión, a la par que da prestancia al animal, mientras la cola en trompa ofrece un cierto impulso hacia delante.

Antes de emprender la ejecución a escala definitiva, el escultor realizó un segundo boceto en yeso, con Franco ataviado con capote militar y casco y un caballo de factura más enérgica y naturalista, que ofreció como alternativa a la comisión, pero no fue aceptado. (Me recordaba a las fotos de Patton con un  caballo de la Escuela Española de Viena, con su casco y las  tres  estrellas de cinco puntas, que entonces tenía  cuando estaba al mando del Tercer Ejército de EE.UU, que tras desembarcar en Normandía, avanzó rápidamente por Francia, liberó el asedio en la Batalla de las Ardenas y cruzó el Rin, siendo fundamental en la derrota final alemana).

Desde el punto de vista artístico era una de las estatuas ecuestres más importantes de la escultura española moderna y su retirada  supuso una pérdida relevante de patrimonio en este sentido.

Según un mito,  en toda  escultura ecuestre: si el caballo tiene las dos manos en el aire, significa que su jinete murió en combate, si solo tiene una, la persona puede haber muerto posteriormente a la batalla por las heridas recibidas, y si el caballo tiene las manos y los pies en el suelo, la persona murió por causas naturales; pero lo que está claro es que  todos esos jinetes  tuvieron mujer o mujeres que les amaron, hombres que les confiaron sus vidas, amigos que apreciaron su amistad, momentos de gloria y de fracaso, y alguno hasta convirtió su apellido en adjetivo.

Pero a lo largo de la mañana del jueves 24 de agosto de 2006, se procedió a retirar la estatua ecuestre de Franco de la entrada principal de la Academia, después de 58 años presidiendo los desfiles de los cadetes y dando la bienvenida a todos los visitantes.

Corrían los años de gobierno socialista con el Presidente Zapatero al frente y José Antonio Alonso como Ministro de Defensa. El grupo socialista encuadró la actuación del Ministerio de Defensa dentro de la “normalidad democrática” que respondía a una proposición no de Ley aprobada el 9 de febrero de 2005 en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, a la que ningún grupo parlamentario mostró su oposición, incluido el PP que se abstuvo.

Al igual que los romanos cuando visitaban el Capitolio, el Foro Imperial, o el Foro Romano al no encontrar la estatua de Catón se extrañaban, hoy dejemos que los visitantes veteranos cuando lleguen a la Academia y pregunten por la estatua ecuestre desaparecida, también se sorprendan  al no verla, pero como dijo Séneca: ―«Mal evalúan sus acciones quienes piensen que las puedan pagar los hombres».

Desde el inicio de esta 3ª Época,  han pasado 84 años de feliz convivencia entre los zaragozanos y la AGM, y un año más, este 20 de febrero se cumplen años de su fundación: en 1882 en Toledo, y de esta su tercera época en 1938 en Zaragoza.

Aunque no hago bandera de la nostalgia lo cierto es que el  imponente caballo del esplendoroso monumento ecuestre, me dio en su día, una callada  pero maravillosa bienvenida a la Academia General Militar de Zaragoza, hace ya… 68                         años.  Ahora me doy cuenta que el tiempo pasa y voy cumpliendo primaveras.

¡Que escultura!

¡Todo un caballo!

¡Toda una vida !

Ángel Cerdido Peñalver. Coronel de Caballería (R.)

Zaragoza 20 de febrero 2026.

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