Cuando el relevo de parte de la cúpula militar revela más incertidumbre que control
Hay decisiones que no necesitan explicación porque, en sí mismas, constituyen un mensaje. Y no siempre el mensaje coincide con el relato oficial que las acompaña.
Extrapolando términos, es como intentar convencer a la afición de un equipo de futbol que todo marcha bien en el vestuario y en la liga, tras haber cesado a su entrenador, artífice de la estrategia y táctica a seguir por los jugadores en el campo…de juego.
Cuando un presidente asegura que una campaña militar avanza conforme a lo previsto, que los objetivos se cumplen, que en unas semanas todo estará concluido y que la situación está bajo control, pero al mismo tiempo cesa a parte de su cúpula militar —incluyendo figuras clave del mando operativo—, lo que transmite no es serenidad, sino inquietud. No es dominio, sino duda.
La reciente decisión del presidente Donald Trump de relevar a altos mandos de las Fuerzas Armadas estadounidenses debe interpretarse en esa clave. No como un simple ajuste organizativo, sino como un síntoma. Y la historia, junto con la doctrina militar moderna, ofrece suficientes precedentes para entenderlo.
La lección de los clásicos: la estabilidad como arma estratégica
Desde las guerras del Peloponeso hasta las campañas de Roma, la continuidad del mando ha sido considerada un activo estratégico de primer orden.
Pericles, sometido a una presión política feroz durante la Guerra del Peloponeso, resistió la tentación de alterar constantemente la dirección militar ateniense. Sabía que la guerra, más que una sucesión de golpes de efecto es una prueba de resistencia, coherencia y visión a largo plazo.
Alejandro Magno llevó este principio a una dimensión casi personal. Su relación con sus generales no se basaba únicamente en la jerarquía, sino en la confianza. En los momentos más críticos —Issos, Gaugamela— no recurrió a relevos, sino a la reafirmación del mando. Entendía que la cohesión interna era tan decisiva como la disposición de las tropas.
Julio César, en la guerra de las Galias y durante la guerra civil, hizo de la lealtad operativa un pilar fundamental. Incluso en circunstancias adversas, evitó descomponer su estructura de mando. Sabía que un ejército que duda de sus mandos es un ejército que empieza a perder antes de combatir.
Siglos más tarde, Napoleón condensaría esta idea con precisión matemática:
“En la guerra, el factor moral es al físico como tres es a uno.”
Y ese factor moral descansa, en gran medida, en la estabilidad del mando.
El giro oscuro: cuando cesar es un síntoma de debilidad
La historia cambia de tono cuando los ceses dejan de ser excepcionales para convertirse en hábito.
En la Unión Soviética, las purgas de Stalin no solo eliminaron a posibles rivales políticos, sino que desarticularon la estructura profesional del Ejército Rojo. El resultado fue una fuerza debilitada, desconfiada y mal preparada para afrontar la invasión alemana de 1941.
En la Alemania nazi, el patrón fue diferente pero igualmente revelador. A medida que la guerra se tornaba desfavorable, Hitler incrementó su desconfianza hacia los mandos profesionales. Las destituciones se sucedieron: Rundstedt, Manstein, Rommel, Guderian… nombres clave apartados no tanto por incompetencia como por su discrepancia que, a algunos de ellos, les costó la vida, y no en el campo de batalla precisamente.
El problema no era solo el relevo, sino lo que lo motivaba: la incapacidad del liderazgo político para asumir errores propios.
Guderian lo expresó con crudeza:
“La interferencia constante del poder político en la conducción militar conduce inevitablemente al desastre.”
Mussolini, en menor escala, pero con igual lógica, recurrió al mismo mecanismo: buscar culpables en los escalones inferiores para ocultar deficiencias estructurales y estratégicas.
Pero, evidentemente, nos estábamos refiriendo a mandatarios de regímenes dictatoriales que ejercían su poder con manu militari, lejos de una democracia ejemplar como son los Estados Unidos de América.
De ahí que, para el primer mandatario del país más poderoso del mundo, el factor moral no sea un concepto abstracto. Se traduce en confianza: en el plan estratégico, en los mandos y en la solidez de la estructura que dirige la operación.
Hoy, ese principio sigue plenamente vigente. El manual de liderazgo del Ejército de Estados Unidos, estudiado en West Point, lo expresa sin ambigüedad:
“La confianza es el fundamento del mando efectivo.”
Cuando esa confianza se quiebra en la cúspide, el efecto no se limita a los despachos. Desciende por toda la estructura operativa de la cadena de mando y puede socavar la moral de soldado y marinero mejor adiestrado para la guerra.
Clemenceau y Foch: el equilibrio que funciona
Conviene recordar, en este contexto, uno de los ejemplos más citados —y a menudo malinterpretados— de la relación entre poder político y mando militar.
Georges Clemenceau, en 1917, asumió el liderazgo de Francia en uno de los momentos más críticos de la Primera Guerra Mundial. Su célebre frase —“La guerra es un asunto demasiado serio como para dejárselo en manos de los militares”— no significó una invasión del terreno militar, sino la afirmación de una responsabilidad política: sostener la voluntad nacional hasta la victoria.
Clemenceau no se dedicó a cesar generales ni a dirigir operaciones desde el despacho. Hizo lo contrario: reforzó el frente interior y depositó su confianza en la conducción estratégica en el mariscal Ferdinand Foch, sin interferencias.
Ese equilibrio —dirección política firme, ejecución militar profesional— es el que la doctrina de la OTAN sigue considerando óptimo. La política fija los objetivos; el mando militar decide cómo alcanzarlos.
Cuando esa frontera se difumina, comienzan los problemas.
Cuando la política invade la estrategia
El relevo de mandos en plena operación, especialmente si no responde a causas operativas claras, introduce una duda difícil de disipar:
¿estamos ante una decisión técnica o ante una decisión política?
La doctrina aliada es clara: el mando militar debe operar dentro de la dirección política, pero con autonomía profesional propia. Cuando esa autonomía se percibe comprometida, el sistema pierde eficacia y consistencia.
Y esa percepción es clave.
Un oficial formado en West Point, Annapolis o en la Academia de Colorado Springs ha sido instruido con el rigor del mission command: iniciativa, responsabilidad y adaptación al medio. Pero ese modelo solo funciona si existe confianza en que las decisiones no serán alteradas por impulsos políticos.
Cuando esa confianza desaparece, brota lo contrario: prudencia excesiva, falta de iniciativa y obediencia mecánica. En términos operativos, es un deterioro silencioso pero profundo.
La moral: el frente que no aparece en los mapas
Las guerras modernas no se ganan solo con tecnología o superioridad material. Se ganan también en el terreno invisible de la moral.
El propio Ejército estadounidense lo reconoce en su doctrina: los líderes son responsables de generar cohesión y compromiso. Sin ellos, la unidad pierde eficacia.
Cuando los mandos son cesados en momentos críticos, el mensaje que perciben las tropas es inmediato: algo no funciona.
Pero cuando, además, ese relevo se interpreta como una injerencia política en decisiones profesionales, el efecto es aún más dañino. Se instala una duda esencial: ¿se combate con un plan coherente o bajo impulsos cambiantes?
El general alemán Helmuth von Moltke, artífice de la modernización del ejército prusiano, advirtió que ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Pero para adaptarse, los mandos necesitan autonomía, confianza y respaldo. Sin ellos, la capacidad de reacción se paraliza.
Una señal al mundo
Estados Unidos no es una potencia más. Es el eje de un sistema de alianzas y equilibrios globales que lidera la OTAN.
Cuando su cúpula militar es objeto de relevos en plena operación, el impacto trasciende lo interno:
- Los aliados cuestionan la previsibilidad
- Los adversarios detectan posibles fisuras
- Los mercados reaccionan ante la incertidumbre
- La credibilidad estratégica se resiente
La OTAN lo expresa con claridad: la coherencia en el liderazgo es fundamental para la confianza entre aliados.
Y la confianza, en geopolítica, es tan valiosa como la capacidad militar.
Entre Clemenceau y el reflejo de la duda
La historia ofrece dos caminos.
El de Clemenceau: liderazgo político firme, confianza en el mando militar y claridad en los roles.
Y el de quienes, ante la dificultad, optaron por buscar responsables a sus incapacidades, chivos expiatorios, en lugar de confiar en las estrategias diseñadas por sus militares.
La decisión de Trump parece acercarse más a este segundo modelo. No encaja con un escenario de control absoluto ni con una campaña sin dificultades. Más bien sugiere tensiones, discrepancias o una insatisfacción que no se reconoce públicamente.
Como en el fútbol, cambiar al entrenador puede ofrecer la ilusión de que se actúa. Pero si el problema es estructural, el resultado no cambia. El entrenador no marca goles.
Con una diferencia esencial.
En el deporte se pierde una temporada.
En la guerra, se pone en riesgo a soldados y marineros y se puede romper el orden y equilibrio internacional.
Epílogo: la fragilidad de la confianza
Napoleón advirtió que el mayor peligro puede aparecer en el momento de la victoria. Pero la historia demuestra que también surge cuando el liderazgo empieza a dudar de su propio sistema de mando.
Porque la guerra, en última instancia, no es sólo una cuestión de fuerza.
Es una cuestión de confianza.
Y cuando esa confianza se quiebra desde arriba, reconstruirla es mucho más difícil que perderla.
Julio Serrano Carranza
Coronel de Aviación (Ret.)
Ejército del Aire y del Espacio
Muchas gracias Mi Coronel por tan sabias palabras. pero hay que remontarnos a día de hoy, Los poderes están en manos de gentes ineptas y más bien diría que dictatoriales, así que poco o nada se puede esperar de un presidente americano que por la mañana dice una cosa y por la tarde otra. El gran problema es que el mundo está ardiendo por los cuatro costados y que está en manos de ineptos narcisistas y ególatras……………….Véase al mandatario español. peor imposible.Saludos para todos.
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Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
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No se puede describir mejor la situación que estamos viviendo, cuando alguien que sabe del tema habla se nota con absoluta claridad, Trump está creando una incertideumbre absoluta en todos sus frentes, tanto militares, como políticos, como económicos, como sociales, tanto con aliados como con enemigos, tanto interior como exterior, nada termina de lo que empieza, USA ha dejado de ser un socio de confianza, es un adolescente jugando con escenarios gigantescos, y en los enemigos más importantes solo inspira regocijo. Parece un matón de taberna. Es un perfecto ejemplo del estrambote cervantino versión matón gilipollas de colegio americano
A un valentón metido a pordiosero
Un valentón de espátula y gregüesco,
que a la muerte mil vidas sacrifica,
cansado del oficio de la pica,
mas no del ejercicio picaresco,
Y luego, encontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.
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Siento discrepar;lo que es bueno. Yo miraría en otra dirección y a otro valentón que aterriza en Rota de vacaciones. Me gustaría que España fuese un valor en alza.
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no discrepamos, muy por el contrario, lo que pasa que es muy difícil mirar a las sociedades humanas sin sentir compasión y repugnancia, comprobar la realidad del pensamiento que dice que «La prueba de la degradación de las sociedades humanas es que cada vez nos engañan gentes con menos talento», y con menos verguenza, y comprobar unas sociedades acríticas capaces de soportar cualquier mentira, cualquier corrupción y cualquier abuso, personalmente me parece increible el nivel de degradación moral e intelectual, y de incompetencia y corrupción, de la gente que nos gobierna y el dejar hacer del sumiso y aborregado pueblo español. Mejor ya no mirar los muros de la Patria ni mirar ya su fecha de caducidad. Las Naciones y las civilizaciones no se destruyen desde fuera, se hace desde dentro. Y en ello estamos, muy diligentemente
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MIRESPETADO Y MUY QUERIDO CORONEL DEL AIRE Y DEL ESPACIO SERRANO CARRANZA,TENGO DELANTE DE MI !LA INFANTERIA AL ATAQUE! DE ERWIN ROMMEL!.AL LEER SU BRILLANTE : ! LA FURIA ÉPICA : DESTITUIR EN PLENA TORMENTA!, ME DOY CUENTA QUE EL MODELO SUBVERSIVO DEL EQUIPO DEFUTBOL SIGUE FUNCIONANDO A LA PERFECCION.
Cuando el relevo de elementos de la cúpula militar se realiza REVELA más INCERTIDUMBRE QUE CONTROL.
CLARO QUE HAY DECISIONES CUYO RELATO NO COINCIDE CON EL MENSAJE QUE ACOMPAÑA.
QUITAR AL ENTRENADOR ES INQUIETANTE Y NO SOLO FALTA DE DOMINIO SINO DUDA.
A LO LARGO DE 8 HITOS BÁSICOS SE OBSERVA QUE CONOCE MUY BIEN LA DOCTRINA DE COLORADO SPRING ETC.
ME HA ENCANTADO , COMO TODAS LAS EXPOSICIONES QUE RALIZA.
SOLAMENTE SINTETIZARÉ LOS HITOS ALUDIDOS:
HI) LECCIÓN CLASICOS : ESTABILIDAD COMO ARMA ESTRATEGICA
-DESDE EL PELOPONESO A LAS CAMPAÑAS ROMANAS: la continuidad del mando fue un ACTIVO ESTRATTENIA EGICO DE PRIMER ORDEN
–PERICLES NO ALTERABA CONSTANTEMENTE LA DIRECCION MILITAR ATENIENSE PORQUE ERA DECISIVA la resistencia , la coherencia y la visión a largo plazo.
-PARA EL GRAN ALEJANDRO TENÍA EN SU ACREDITADA DIMENSION PERSONAL QUE LA RELACIÓN CON SUS GENERALES ERA LA CONFIANZA EL ARMA MÁS POTENTE. YA FUESE EN ISSOS, GAUGAMELA ETC. REAFIRMABA EL MANDO SIN RELEVOS. Además sabia que la COHESION INTERNA ERA TAN DECISIVA COMO la disposición de las tropas.
-EN LAS GALIAS JULIO CESAR HARÍA DE LA LEALTAD OPERATIVA UN PILAR FUNDAMENTAL: Todo ejercito que duda de los mandos pierde antes de combatir.
-NAPOLEÓN CONDENSA ASI: En la Guerra el factor moral es al físico como trés a uno.
HII) EL GIRO OSCURO : CUANDO CESAR ES SÍNTOMA DE DEBILIDAD
-STALIN CON SUS PURGAS DEBILITO EL EJÉRCITO ROJO
-EN GERMANIA : DESTITUIR A : Rundstedt, Manstein, Rommel, Guderian
!!la interferencia constante del poder político e n la conducción militar nos lleva al desastre.
EN USA WEST POINT : LA CONFIANZA ES EL FUNDAMENTO DEL MANDO EFECTIVO.
HIII)CLEMENCEAU Y FOCH: EQUILIBRIO QUE FUNCIONA
-LA POLITICA FIJA OBJETIVOS EL MANDO MILITAR DECIDE COMO ALCANZARLOS
EN ESPAÑA EL PEC LO MANDA EL PRESIDENTE DEL GOBIERNO EN VEZ DEL JEFE DEL ESTADO Y DE LAS FUERZAS ARMADAS QUE ES S.M EL REY.
HIV)CUANDO LA POLITICA INVADE LA ESTRATEGIA
SIEMPRE HA SIDO: EFECTIVIDAD : EFICACIA Y EFICIENCIA
DONDE, LA EFICACIA ES LA OBTENCION DE RESULTADOS Y LA EFICIENCIA LA OPTIMIZACION DE RECURSOS.
HV)LA MORAL :EL FRENTE QUE NO APARECE EN MAPAS
SE GANA LA GUERRA EN EL TERRENO INVISIBLE DE LA MORAL..LA COHESION Y EL COMPROMISO SON DECISIVOS. Para Helmuth von Moke son la autonomía, la confianza y el respaldo básicos.
HVI):UNA SEÑAL AL MUNDO
LA OTAN HA ESTADO Y ESTA LIDERADA POR USA. LOS ALIADOS PODRAN CUESTIONAR PREVISIVILIDADES/LOS ADVERSARIOS DETECTAR FISURAS /LOS MERCADOS REACCIONARAN Y SE PODRA RESENTIR LA CREDIBILIDAD ESTRATEGICA.. SIN EMBARGO LA CONFIANZA EN GEOPOLITICA ES MAS VALIOSA QUE LA CAPACIDAD MILITAR.
HVII)ENTRE CLEMENCAOU Y EL REFLEJO DE LA DUDA
LA HISTORIA OFRECE DOS CAMINOS :
-LIDERAZGO POLITICO FIRME CONFIANDO EN MANDO MILITAR
-CHIVOS EXPIATORIOS /Buscar en otros generalmente subordinados las culpas.
HVIII)EPILOGO :LA FRAGILIDAD DE LA CONFIANZA. ES MUCHO MÁS FACIL PERDERLA QUE RECONSTRUIRLA. EL MAYOR PELIGRO PUEDE APARECER EN EL MOMENTO DE LA VICTORIA
ROMMEL TERMINA :AL ESTE, OESTE Y SUR PUEDEN ENCONTRARSE LOS LUGARES DEL ÚLTIMO REPOSO DE AQUELLOS SOLDADOS ALEMANES……SON UN RECORDATORIO CONSTANTE PARA AQUELLOS QUE SEGUIMOS AQUÍ Y PARA LAS GENERACIONES FUTURAS DE QUE NO DEBEMOS FALLARLES CUANDO DE HACER SACRIFICIOS POR ESPAÑA SE TRATE
ENHORABUENA Y GRACIAS MI CORONEL
A LA ORDEN DE V.I
A LA ORDEN DE V.E
VIVA EL REY
VIVA EL EJERCITO DEL AIRE Y EL ESPACIO
VIVA Y ARRIBA ESPAÑA
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A las órdenes de V. I., mi Coronel.
Excelente análisis, real en todas sus facetas. Pero la triste realidad actual, en lo que a España se refiere, es que este caos es la consecuencia de una clase política con una calidad intelectual muy pobre, que se aferra al poder desesperadamente porque, soberbia aparte, sabe que el día que se le acabe pasará a la nada más absoluta.
Si esto es así con respecto a lo meramente popular y civil, qué decir al contemplar cómo tratan los asuntos militares, si la inmensa mayoría de ellos no ha visto un acuartelamiento ni en un reportaje fotográfico en toda su miserable vida.
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