LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (17): “A todos los miembros de la gran familia legionaria”. Prof. Dr. Ángel Gómez Moreno Catedrático de Literatura Española Universidad Complutense de Madrid

El novio de la muerte

Con estas líneas, hago llegar una versión muy cuidada —pretendidamente definitiva— del himno El novio de la Muerte, cuya fuente primera se halla en un impreso validado con su firma por Juan Costa Casals (autor de la música) y Fidel Prado Duque (autor de la letra). Este documento, que fue mío por un tiempo, pertenece a la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Madrid desde el día en que hice pública entrega del mismo a su presidente, el coronel Ramón Moya, durante la presentación de mi librito El Novio de la Muerte” (Himno de la Legión): el texto y su contexto, Madrid: Sial-Fugger, 2012. En ese lugar, pongo de relieve el modo en que la tradición legionaria se ha impuesto a los autores del himno desde el inicio; por ello, se canta “Nadie en el Tercio sabía”, en lugar del “Nadie en el campo sabía” del original. Del mismo modo, la que denomino vulgata legionaria prefiere el giro agramatical “a la Legión se alistó” en lugar del correcto “en la Legión se alistó”, que es de nuevo la lección del original. No tengo duda de que, en ambos casos, hay que dejar de lado a Costa y a Prado para dar la razón a los legionarios, que,a lo largo de casi un siglo y sin tener conciencia de ello, han colaborado en la creación de su himno, reelaborándolo o, para ser más precisos, refundiéndolo. Estamos, por lo tanto, ante un caso singular de transmisión en un canal mixto, oral y escrito, como explico en el citado libro y en otro muy reciente:El Novio de la Muerte” (Himno de la Legión) y dos ensayos de tema afín, Madrid: Sial-Fugger, 2018. El que les ofrezco es el texto unificado (prefiero denominarlo así y no texto crítico) del himno de la Legión a sus muertos, que he fijado con el auxilio de la Filología, que lleva a consolidar algunas lecciones dudosas y eliminar otras equivocadas. Si en su día cedí públicamente los derechos de autor del primero de los libros citados a la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios de Madrid, ahora cedo los que pudieran derivar de su consideración como letra oficial que, en mi modesta opinión, merece. En todo caso, estoy dispuesto a justificar cada una de las lecciones por las que he optado ante cualquier experto o comisión de expertos. Espero que cuantos me lean estén de acuerdo conmigo en que el centenario de la Legión debería servir, entre otras cosas, para disponer de una versión definitiva —a ser posible, con carácter oficial— de una de las piezas más bellas del repertorio de la música militar española.

Prof. Dr. Ángel Gómez Moreno. Catedrático de Literatura Española

Universidad Complutense de Madrid

Nadie en el Tercio sabía

quién era aquel legionario

tan audaz y temerario

que a la Legión se alistó.


Nadie sabía su historia,

mas la Legión suponía

que un gran dolor le mordía,

como un lobo, el corazón.


Y si alguno quién era le preguntaba,

con dolor y rudeza le contestaba:


“Soy un hombre a quien la suerte

hirió con zarpa de fiera;

soy un novio de la muerte

que va a unirse en lazo fuerte

con tan leal compañera.”


Cuando más recio era el fuego

y la pelea más fiera,

defendiendo su bandera

el legionario avanzó.


Y sin temer al empuje

del enemigo exaltado,

supo morir como un bravo

y la enseña rescató.


Y al regar con su sangre la tierra ardiente,

murmuró el legionario con voz doliente:


“Soy un hombre a quien la suerte

hirió con zarpa de fiera;

soy un novio de la muerte,

que va a unirse en lazo fuerte

con tan leal compañera.


Cuando al fin le recogieron,

entre su pecho encontraron

una carta y el retrato

de una divina mujer.


Aquella carta decía:

“Si algún día Dios te llama,

para mí un puesto reclama,

que a buscarte pronto iré.”


Y en el último beso que le enviaba

su postrer despedida le consagraba.


“Por ir a tu lado a verte,

mi más leal compañera,

me hice novio de la muerte:

la estreché con lazo fuerte

y su amor fue mi bandera.” 

27 MARZO 2019

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.