LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (47) ¿Dónde está la Laureada del Tercio? Javier Martí. Legionario de Honor

Riffien 1920

España está en deuda con la Legión, con el Tercio de extranjeros, con aquellos valerosos soldados que entregaron generosamente su vida para salvar las columnas que se replegaban de Xauen a finales de 1924, con todos los que murieron en tierra africana, con todos los que lucharon para defender a nuestra nación.

España le debe una Cruz Laureada de San Fernando con carácter colectivo a la Legión entera, a todas sus Banderas, a todos sus legionarios, a  aquellos que sirvieron en la campaña de Marruecos en los años 20, a los valientes amantísimos (y hago hincapié en el superlativo) hijos de España, que supieron cumplir al límite todos los credos legionarios y llevaron como mortaja el uniforme verde.

No es nueva esta historia. Tiene su raíz, su origen, en la solicitud que realizó el Alto Comisario en 1928 para iniciar el proceso del juicio contradictorio para analizar si el Tercio como Cuerpo alcanzaba méritos suficientes para que se le fuese otorgada la Cruz de San Fernando.

Quienes me conocen saben de mi interés por investigar la historia de la Legión. A lo largo de los últimos 25 años, he tenido oportunidad de encontrar numerosas vivencias personales a través de diversas fuentes. De tal manera que he podido compartirlas con todos los interesados por medio de conferencias, charlas, artículos de prensa y publicación de libros.

En el año 2000, repasando documentos encontré el boletín del Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de 1928 que recogía el inicio del expediente del juicio contradictorio para analizar si el Tercio como unidad completa merecía la Cruz Laureada con carácter colectivo por su actuación en la campaña de Marruecos, basándose en los numerosos méritos que existían para ello.

Con los permisos oportunos, pude investigar y consultar los primitivos partes de guerra del Tercio de Extranjeros, centrándome en las fechas en que se basaba el expediente.

El fundador de la Legión Millán-Astray

Fruto de ello es el libro titulado “Juicio para una laureada colectiva” que conseguí editar en el año 2004. Además, después de muchos contactos y pedir favores a unos y otros, está prologado por el ministro de Defensa de aquella época, Federico Trillo, persona que mostró gran interés por esta causa de recuperar y rescatar del olvido ese expediente. Ha sido el único ministro de Defensa que ha apoyado esta causa.

Las elecciones de marzo de 2004 cambiaron el gobierno de España y todo se desvaneció. Recuerdo cuando presenté el libro en el Centro Cultural de los Ejércitos ese mismo año, al general de División D. Luis Gómez Hortigüela (oficial de la Legión en su juventud) emocionado y agradecido por el trabajo realizado.

Posteriormente, con el transcurso de los años, coincidí como ponente en octubre de 2013 con el teniente coronel José Pérez Recena en las II Jornadas de Tradición Legionaria, y de allí surgió que posteriormente el año siguiente me solicitara permiso para utilizar mi libro como base para dar una conferencia sobre el expediente de la laureada. Por supuesto que se lo di, a él y a quien quiera estudiar la historia legionaria.

Desde entonces, tengo que agradecerle con intensidad que  retomara esa reivindicación. Sus contactos dentro del ejército, su peso como militar de larga trayectoria y experiencia, le permitían llegar más lejos que a mí y alcanzar a más personas que yo.

Pérez Recena recorrió España hablando de la laureada pendiente, movió hilos y consiguió con éxito que se encontraran documentos perdidos. Tanto es así que se recogieron más de 20.000 firmas apoyando la iniciativa, llegando incluso hasta la Casa Real.

La reapertura permite recuperar tanto material que la Real y Militar Orden de San Fernando, emite dictamen positivo de su Asamblea en septiembre de 2015 y dando traslado al Consejo de Ministros para su aprobación definitiva.

Ahí termina de nuevo la historia, una que comienza en 1920, hace ya un siglo, cuando nacía el Tercio de Extranjeros dando cobijo bajo la Bandera de España a soldados de muchas nacionalidades que venían a luchar bajo su amparo. Muchos de ellos murieron defendiendo nuestra Bandera y se convirtieron en amantísimos hijos de España. “La Legión, por su espíritu de sacrificio y heroísmo, será el arca santa en la que se guardarán las esencias del heroísmo para el día en que la Patria necesite de ella” , dijo el General Primo de Rivera.

Entre septiembre de 1920 y julio de 1927, se alistaron al Tercio 19.400 hombres. Aproximadamente combatieron entre 12.000 y 14.000 en esa época. Las bajas en combate fueron más de 8.000, bastante más del cincuenta por ciento de los efectivos.

Desde julio de 1921, la Legión ocupó los lugares de mayor riesgo en las operaciones. Fue decisiva su intervención en el socorro a Melilla y la reconquista del territorio de su Comandancia General. Actuó en el repliegue de Xauen con una heroica y nunca superada hazaña de resistencia y sacrificio de compañías completas. La conquista de Alhucemas se convirtió en una brillantísima parte de la historia legionaria, donde comenzó el fin victorioso de la campaña.

Las Banderas del Tercio actuaron en todos los territorios formando parte de las columnas de choque y fueron empleadas en las ocasiones que era necesario contar con tropas de mayor seguridad y confianza.

Por la memoria y reconocimiento de todos aquellos que dieron todo lo que tenían vistiendo el uniforme legionario para mayor gloria de España, ¿dónde está la Laureada del Tercio?

Javier Martí. Legionario de Honor

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

10 julio 2019