LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (52). LOS VERSOS DEL CORONEL. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (DEM) EL CREDO DE LA LEGIÓN

EL CREDO DE LA LEGIÓN

1.- El Espíritu del legionario

 Es único y sin igual, de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

VICTORIA

(Soneto)

Es la “ciega y feroz” acometida

que busca al enemigo cara a cara;

¡“Santiago y cierra España”!que gritara

la hueste en el pasado, enardecida.

 

Llegar a ese momento en que la vida,

por cumplir lo mandado se jugara;

y guerrero el ardor, audaz llevara,

a lograr la victoria, merecida,

 

en la acción, la suprema y decisiva

por recoger los frutos, la del choque,

ocasión, la suprema del combate.

 

Do tomando la propia iniciativa

la de todos será, cerrado un bloque,

como un solo corazón que unido late.

 

2.- El Espíritu de compañerismo

 Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

PALABRA

(Soneto)

Un voto, una promesa, un juramento,

compromiso, lealtad, pacto sincero:

no dejar en el campo un compañero,

efecto principal, fiel argumento.

 

Mucho más que un deber, un sentimiento,

que pone por delante, por entero

la palabra de honor de un caballero

el de entregar, el último su aliento,

 

por cumplir, indeleble, el protocolo;

y el momento al llegar, de todos modos,

no escatimar coraje ni denuedo.

 

Y pues todos no son, sino uno solo,

todos perecerán, o saldrán todos,

porque así lo recitan en su Credo.

 

3.- El Espíritu de amistad

 De juramento entre cada dos hombres.

DISPUESTO

(Soneto)

Aquí la afinidad, aquí el afecto,

es la fidelidad, la confianza;

es aquí la amistad, es la alianza

el modo, natural y más directo

 

por lograr, ensalzado ese el efecto

de solidaridad; una balanza

la que equilibra esfuerzos y afianza

los lazos, los de un vínculo perfecto.

 

Son dos almas, dos seres entregados,

al mismo su mismo ideal,que tienen claro

velar por el amigo sin medida.

 

Un binomio, dos seres concienciados,

do el uno por el otro, sin reparo,

dispuesto está a ofrendar su propia vida.

 

4.- El Espíritu de unión y socorro

 A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

BASTA

(Soneto)

“Con razón o sin ella”, a toda prisa

acude La Legión, ninguna duda

albergarán sus mentes, si la ayuda

de alguno de los suyos es precisa.

 

Y asientan, previamente la premisa,

pues que basta una voz; y así, desnuda

la consigna se muestra, testaruda,

tal como ellos la entienden, llana y lisa.

 

A la llamada irán de un compañero,

y en su auxilio actuarán; ¿cómo?, no importa:

tampoco la razón o el escenario.

 

Que indeleble, su espíritu de acero

-y es así La Legión y se comporta-

el que juzgan primero y prioritario.

 

5.- El Espíritu de marcha

 Jamás un legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado. Será el cuerpo más veloz y resistente.

SU ESENCIA

(Soneto)

Cuando el límite parece haber llegado

y agotada la humana resistencia;

cuando llega, se piensa, la impotencia,

tras el último paso que se ha dado…

 

otro más queda aún, y una vez dado,

el volver a empezar está en su esencia;

que, por dar lo imposible en su exigencia,

el legionario hará, lo hubo jurado.

 

Con su instrucción tenaz, su entrenamiento.

cualquier dificultad será zanjada,

a punto siempre puestos, cuerpo y mente.

 

Así es que se cumpliera el mandamiento

de hacer de La Legión, nunca cansada,

“el Cuerpo más veloz y resistente”.

 

6.- El Espíritu de sufrimiento y dureza

 No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño, hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden.

NI UNO

(Soneto)

Ante arduas y exigentes situaciones,

las órdenes estrictas y severas;

que son así los modos y maneras

allí, do no hay lugar a discusiones.

 

Allí donde mostradas las misiones,

en su orgullo de ser almas guerreras

a cabo llevarán, no habrá barreras

al latir de sus nobles corazones.

 

De soldados de espíritu sufrido,

que ante el recio trabajo y al agobio

no dejan a la queja ni un resquicio.

 

Y el orgullo de ser un elegido

-la indolencia y la incuria, un gran oprobio-

¡Qué es dura La legión, como el silicio!

 

7.- El Espíritu de acudir al fuego

La Legión desde el hombre solo hasta La Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.

AL FUEGO

(Soneto)

Siempre al fuego acudir, el gran mandato,

que lleva La Legión como bandera;

en la línea de fuego, la primera,

una razón de ser, un rasgo innato.

 

En su Credo está firme el alegato,

exigente, imperioso; no se espera

ni es posible el obrar de otra manera,

en reflejo veloz, presto, inmediato.

 

Impronta de conducta, decidida,

que le legionario asume en el momento,

deseoso en demostrar su compromiso

 

Que en la misma palabra repetida,

“siempre, siempre”, se cifra el sentimiento

del que su fundador dotarla quiso.

8.- El Espíritu de disciplina

Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

CUMPLIR

(Soneto)

Un precepto obligado, imperativo,

que fusiona obediencia y disciplina,

una y otra, la imagen genuina,

del palmario, en Milicia distintivo.

 

Las que obligan a un juicio reflexivo,

cuando en cada interior tal se examina;

y la entrega total que determina

hasta la vida dar, si afirmativo.

 

Espíritu el que da significado,

a aquella, veces mil malentendida,

siendo clara cual agua cristalina.

 

Sin mérito, si es grato lo mandado,

“nunca bien definida y comprendida”:

lo intuyo, lo sabéis: ¡La disciplina!

 

9.- El Espíritu de combate

 La Legión pedirá siempre, siempre, combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años.

SIEMPRE

(Soneto)

“Siempre, siempre”, expresión que se repite,

la línea de conducta de su Credo;

luchará el legionario con denuedo,

por siempre lo estará, por siempre al quite.

 

Estar presto, el primero en el envite,

de frente, sin engaño y sin remedo,

la zozobra aguantar, tragarse el miedo

importarle la vida ni un ardite.

 

Estar siempre de guardia, vigilante,

sin tregua ni favor, siempre en la brega;

siempre para el combate preparado.

 

Del tiempo no echar cuentas, y su aguante

si a prueba ha de ponerse, con su entrega

se dará por, seguro, bien pagado.

10.- El Espíritu de la muerte

 El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

VALIENTE

(Soneto)

Al momento supremo, que enfrentado,

si la muerte llegó-su novio fuera-

la acepta el legionario, ya a la espera

fuerte ellazo, estrecharla enamorado.

 

Cuántas las veces fueron, lo ha cantado:

es tan sólo una vez que ella viniera.

Tan horrible no es cual lo pareciera

para aquel que juró lo que ha jurado.

 

Pues grande es el honor si en el combate

el momento llegara; ni un lamento

saliera ante tal trance de su boca.

 

Y el morir por la Patria, un acicate:

como valiente dar su último aliento.

¡De la muerte, este espíritu lo invoca!

 

11.- La Bandera de La Legión

Es la más gloriosa porque está teñida con la sangre de sus legionarios.

GLORIOSA

(Soneto)

Los nobles, sangre y oro, los colores

de la Enseña de España ondeando al viento

en todo hombre de bien, un sentimiento

 evoca de patrióticos fervores.

 

La Historia, ahí está de sus mayores,

de epopeyas, trabajo y sufrimiento,

laureles y amarguras, mil, sin cuento;

de villanos, de honrados y señores.

 

Valientes y esforzados legionarios

tiñeron las dos franjas, generosos,

con la sangre que, bravos, ofrendaron.

 

Y en tantos los guerreros escenarios

gloriosa la enarbolan, orgullosos,

  aquella, su Bandera que juraron.

12.- Todos los hombres legionarios son bravos

Cada Nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente

VIRTUDES

(Soneto)

El brío, la fiereza, la bravura,

el ardor, el carácter, la osadía,

el esfuerzo, el arrojo, la energía,

el riesgo no rehuir, ni la aventura.

 

El buscar el contacto con premura:

coraje, intrepidez y bizarría,

el ímpetu, el vigor y la osadía;

jamás un paso atrás en su andadura.

 

Virtudes las que tiene el legionario,

heredadas del peso de esa Historia

que hizo a España, del Mundo la señora.

 

Y el ánimo por siglos legendario

eterna mantendrá la trayectoria

que el Tercio, cada día corrobora.

 

Coronel de Infantería (DEM) Félix Torres Murillo

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

27 JULIO 2019