TRES REYES. TRES ESPAÑAS

50369902Es el momento oportuno para recordar la figura del Conde de Barcelona, padre del todavía Rey y Abuelo del que pronto lo será. Hoy cobra plena actualidad para la política de Estado lejos del oportunismo y ramplonería de los discursos de partido.

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el Príncipe leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Pocos lo vieron  y menos entendieron aquél simbolismo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, el Rey de España y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y cedió definitivamente el futuro; lo hizo en este caso en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente buscando el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada; tres historias en tres reyes para España, tan distintas que parecían tres Españas._leyre_dc525fcb

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

donjuan11Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.tres generac

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

El Rey captó de inmediato el mensaje y consciente de la gravedad de las palabras de su padre repitió incansablemente el mensaje de unidad. He repasado los discursos de Navidad y Pascua Militar desde aquél año noventa y tres; nunca ha dejado de apelar a la unidad de España. Pero sabe el Rey que por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que acabará ahogando a las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.abdicacion-congreso-fotojuancarlos-padre-hijo

La transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

El futuro Rey es ya presente. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora…aunque la incertidumbre no ha desaparecido.FelipeVI-Rey-de-EspañaLo avisó Don Juan, lo cultivó el Rey y será la preocupación del Rey Felipe VI, la unidad de España. Historias hay muchas, España una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia. Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

General de División (R)

12 pensamientos en “TRES REYES. TRES ESPAÑAS

  1. Muchas gracias por traernos a la memoria, en estos momentos de confusión y desencanto, la preocupación sentida por D. Juan y por el Rey, sobre la unidad de España.
    Creo que ahora es el momento de manifestar que el auténtico freno para la recuperación económica y regeneración social que España necesita, no es el futuro Rey D. Felipe VI; el lastre para devolver la alegría y las ganas de seguir viviendo en paz, está en esos deseos de secesión que aparecen de vez en cuando y que responden a modelos que han demostrado, sobradamente, su ineficacia allá donde se establecieron.
    Santiago Santos

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  2. Muy agradecido por su comentario y por acceder a mi blog.
    Efectivamente las preocupaciones se acumulan y todas responden a una insolidaridad incomprensible.
    Un abrazo.General Dávila

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  3. Pasado, presente, futuro… ¿tres Españas o dos Españas, como siempre…? ¿confusión, desencanto, preocupación, incertidumbre,…? Qué daría yo, mi querido General, por tener las ideas algo claras sobre todo ello. Los que hemos tenido la suerte de llegar hasta nuestros días, aun viendo todo lo que hemos visto y estamos viendo, y pasando todo lo que hemos pasado y estamos pasando, solo deseamos que el futuro que les espera a nuestros hijos y nietos sea mejor que lo que estamos viviendo en la actualidad; no soy pesimista ni optimista, solo soy realista… y permítame que, esta vez, no haga un comentario más acorde con su espléndida exposición ya que como lo que más me preocupa es el futuro, me veo impotente ante tal expectativa.
    Como siempre, un fuerte abrazo legionario de
    Un Caballero Legionario Guerrillero Paracaidista Español

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  4. Preocupación que comparto, querido Pedro. Sólo hay una cosa que podemos hacer y predicar bajo mi punto de vista.
    Leer, estudiar, prepararse con rigurosidad y esfuerzo …y no rendirse.
    Estamos en un momento en el que lo más valioso es el esfuerzo y la preparación aunque a simple vista parezca que lo chabacano y superficial triunfa.
    Un fuerte abrazo y ¡Gracias!
    G.Dávila

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  5. Mi querido General, por mis intervenciones anteriores ya sabe que hago asiduamente labor didáctica sobre valores con mis alumnos, con mis compañeros,… y siempre predicando con el ejemplo. Y esa es la satisfacción que me queda, pero a veces pienso que ello es una gota de agua en un cubo de varios litros… pero tiene razón no hay que desfallecer, hay que motivarse continuamente con ese espíritu legionario que es el que nos anima a luchar contra viento y marea, cueste lo que cueste y superando todos los obstáculos.
    Gracias y un fuerte abrazo.

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  6. Buenos días, General Dávila. Recordar a D. Juan es de lo más oportuno. D. Juan representó la sabiduría alargada desde el pasado, en el que él mismo fué testigo de aciertos y errores, transmitida a su hijo. D. Juan es el símbolo del diseño de modernización de la monarquía española,
    Todos sabemos que el anterior Régimen mantuvo la simbología monárquica, así como la mirada hacia Estoril pensando en el futuro, como si fuera una etapa de regencia (yo diría, «de reflexión» sobre los fracasos de regímenes anteriores, y su coste, que parece que estamos olvidando). No me cabe duda de que el reconocimiento de D. Juan Carlos como futuro Jefe del Estado tenía en cuenta la Institución monárquica como la más idónea para representar y defender la unidad de España, junto a las tradiciones que son símbolos identitarios de una Nación y, al mismo tiempo, tenía en cuenta que el futuro Jefe del Estado hallaría como inspiración a su padre.
    No es cierto que se hubiera planteado un reinado «tutelado», una Jefatura del Estado «amordazada», no hubo «trampa ni cartón». La sucesión a la Jefatura del Estado concedió a D. Juan Carlos todos los poderes que le correspondían como tal, incluso el poder de modificarlos y no se articuló ningún sistema de partido único ni de militancia (ambos, eran prácticamente simbólicos) cuyo poder se elevase sobre él o lo controlase, en la confianza de que el tiempo pasado, el desarrollo económico y social del país, nuestra situación geopolítica y la preparación de las nuevas generaciones de españoles, hiciesen reconocer a todos la necesidad de apoyar al Rey en su proyecto que, en el caso de D. Juan Carlos, no podría ser otro que de modernización y homologación con los países más avanzados de nuestro entorno. ¡Aquellos tiempos, tan diferentes a los de ahora, de desmemoriados, oportunistas y desagradecidos!.
    Finalizo recordando las palabras que le dirigió D. Juan a su hijo, en el acto de renuncia a sus derechos dinásticos: «¡Majestad, por España, todo por España, viva España, viva el Rey!», las mismas que, seguro, habrá transmitido D. Juan Carlos a su hijo. Espero que esa proclama se acabe alzando sobre los gritos altisonantes de sus enemigos. Tres Españas, pero siempre Una.
    Un abrazo.

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  7. Tiene razón y la cantidad de cosas que se desconocen y no se aprenden por vagancia y falta de esfuerzo.
    El aprendizaje y el conocimiento solo se logran con esfuerzo.
    Un abrazo y gracias amigo.

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  8. Es la primera vez que entro en su blog y quería felicitarle por su articulo. Cuando leía su escrito me vino a la memoria esta sentencia:
    Al poder se sube casi siempre de rodillas. Los que suben de pie son los que tienen derecho a él.
    Saludos

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