EL PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN DEL SAHARA ESPAÑOL Y LA MARCHA VERDE (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

 

  • Imagen1El próximo día 6 de noviembre, se cumplirán 40 años del proceso de descolonización del Sahara Español, que tendría como punto álgido la llamada “Marcha Verde”, masivo movimiento de civiles organizado por Marruecos en apoyo de sus reivindicaciones sobre aquel territorio y que culminaría con el repliegue del Ejército español dos meses después.

Y aunque los aniversarios son como muros de contención contra el olvido, digo que “se cumplirán” y no que se “conmemorarán” porque desde la perspectiva española hay poco que conmemorar, que celebrar. Y no digamos desde la perspectiva saharaui. Un auténtico fiasco. Imagen2Marruecos ha sido de entre todos los actores de aquel conflicto el más beneficiado, aunque en su pecado lleva la penitencia: el enorme presupuesto, vidas humanas y recursos que lleva invertidos en la empresa sin que hasta la fecha se vislumbre una solución final al conflicto. De cualquier manera, el tiempo sin duda corre a su favor.

Para entender el papel jugado por cada uno de los actores que intervinieron en el proceso de descolonización del Sahara Español, habría que remontarse a mediados del siglo pasado. Durante la 2ª Guerra Mundial, el Marruecos Francés, bajo el Régimen de Vichi adquirió un gran protagonismo por el desembarco aliado en 1942 y la posterior Conferencia de Casablanca, celebrada un año después. Desde entonces Estados Unidos va a mantener unos lazos muy estrechos con Marruecos como firme aliado en el Magreb, especialmente tras la independencia de Argelia que pronto se decantó por el bloque socialista.

La idea imperante en el Marruecos en la época de su independencia era la del “Gran Marruecos” que, inspirada en el Imperio Almohade del siglo XII, Imagen3 era proclamada por Al-Lal El Fassi, fundador del partido Istiqlal (Libertad). Un territorio, limitado al este por una imprecisa línea, al norte por el Mediterráneo y al sur por el Río Senegal.

Por su parte, Argelia, uno de los exponentes del denominado “Socialismo Arabe” apoyaba al pueblo saharaui en sus deseos de independencia, constituyéndose en santuario de sus elementos armados y más tarde refugio de la población exilada. Todo ello siguiendo su discurso anticolonialista, pero con el decidido propósito estratégico de disponer de una salida al Atlántico bien per se o a través de un socio próximo.

Mauritania, consciente de su potencial e intereses y sin unos objetivos claros más allá del control total de la Península del Galgo (La Güera) jugó el papel de “pescar en río revuelto” merced a ciertos lazos  de parentesco con las tribus que habitaban el sur del Sahara.

Las Naciones Unidas, una joven organización sustentada en el desequilibrio de naciones independientes o emergentes  frente a una minoría de potencias colonizadoras pero con un gran poder de facto, estaba comprometida con su política de autodeterminación de los pueblos autóctonos en medio del tremendo reto que representaba la “Guerra Fría”

Y finalmente el pueblo saharaui, en el que se produjo una escisión. Por un lado los líderes tribales (chejs) tradicionales, personas de edad, partidarios de una transición ordenada, agrupados en torno a la Asamblea General del Sahara (Yemaa), órgano consultivo del gobierno del territorio bajo la administración española. Por el otro los más jóvenes. Elites intelectuales, muchos de ellos con estudios en España, Francia, Marruecos o Argelia, muy influenciados por las corrientes imperantes en la época y que tuvieron su mayor expresión en el Mayo del 68 parisino. Esta dualidad terminó siendo catastrófica para los intereses de la población saharaui en su conjunto.

¿Y España. Qué papel jugó en todo el proceso? Yo diría que, al menos inicialmente, el que le correspondía por su destino y su grandeza. Por su destino, como una potencia modesta en el concierto internacional, pero consciente de su glorioso pasado. Y por su grandeza también, por su generosidad, ya que se esforzó en invertir en el desarrollo, las comunicaciones, infraestructuras, escolarización, y desarrollo del territorio que administraba, y la preparación de la población para la autodeterminación. Y la mejor prueba de ello fue la respuesta que Francisco Franco, Jefe del Estado, dio a una petición de la Yemaa en la que  pedía al Gobierno de España que abriera un periodo para la preparación de su autodeterminación. El Generalísimo  respondió inequívocamente en estos términos:

  • el pueblo Saharaui es el único dueño de su destino
  • El estado Español defenderá su libertad y libre decisión y garantizará que la población determinará su futuro cuando lo solicite, de conformidad con la Asamblea General de la ONU.
  • Hasta entonces, todos los saharauis gozarán de los privilegios de la nacionalidad española.

Esta declaración, provocó una rabiosa campaña de información en Marruecos, ante la que el Gobierno Español reaccionó con decisión anunciando un referéndum para el mes de Julio de 1975.

Se produjo entonces una doble conjunción en contra de la postura Española. Por una parte Marruecos dio un importante paso adelante, desplegando al sur del Rio Draa, próximo a la frontera del Sahara, su mejor unidad, La Brigada Golán, que había combatido junto a los sirios en la guerra del Yon Kippur, poniendo cierta presión a las autoridades españolas y a su ejército. Por otro lado, una parte de los jóvenes saharauis, encuadrados  ya en el F POLISARIO (Frente para la Liberación de la Saguia el Hamra y Rio de Oro)  apartándose  del ancestral  respeto tribal por sus mayores, se alineó con ideologías marxistas y  lejos de apoyar a España en su decidida voluntad de conceder la autodeterminación al territorio, se dedicó a hostigar a sus tropas, perpetrar atentados e infiltrar elementos entre las fuerzas indígenas españolas llegando  secuestrar  a dos patrullas de la Agrupación de Tropas Nómadas. España reaccionó, reforzando militarmente el territorio con un batallón de tanques, un grupo de artillería autopropulsada y otras unidades y reconduciendo el despliegue que había mantenido los quince últimos años hacia el norte, con el fin de hacer frente a esta nueva amenaza.

Ante el fracaso de los repetidos intentos de Hasan II de boicotear la voluntad española de llevar de llevar a cabo un referéndum, anunció que iba a llevar sus reivindicaciones ante el Tribunal Internacional de justicia de la Haya, para que se pronunciase si el “Sahara era terra nulius cuando España lo ocupó”. La Asamblea General de la ONU apoyó esta petición, solicitando a las partes contendientes que aportasen la documentación, solicitaba a España que retrasase el referendum al tiempo que anunciaba una”visiting misión” al territorio, con el fin de comprobar in situ el sentir de la población.

Esta misión, encabezada por el político de Costa de Marfil Simeón Ake, llegó al Aaiún el 12 de Mayo de 1975. Sorprendió inicialmente en la capital del Sahara, El Aaiún la entrada en la escena internacional del FPOLISARIO, Imagen4 con una gran movilización y manifestaciones civiles. Esta actitud se repitió en todas las localidades que visitó la delegación de la ONU sin ningún impedimento por parte del Gobierno Español. Se acabada de escenificar la ruptura de los cauces de la población saharaui hacia su autodeterminación.  Cuando se requirió a la fracción de esa población favorable a las tesis del trasvase de responsabilidades por parte de España de forma ordenada y que se agrupaba en torno al Partido de Unificación Nacional Saharaui (PUNS), se mostró remiso al principio manifestando que quería evitar  enfrentamientos con el FPOLISARIO, para acabar escapándose a Marruecos su Secretario General, Hali Hena Rachid, llevándose los caudales de la organización. No sería la última traición que España sufriría de parte de la población saharaui.

De esta manera, el ejército español en el Sahara tuvo que hacer frente a la amenaza creada por Marruecos en la frontera norte y las acciones irregulares llevadas a cabo por las partidas del F POLISARIO. Imagen5La imagen adjunta les dará una idea de las 25 agresiones  las que tuvieron que hacer frente las unidades españolas en los años 1974 – 75, y que le supusieron 19 muertos, 21 heridos de distinta consideración y el alevoso secuestro de los militares españoles de dos patrullas de Tropas Nómadas, por los soldados saharauis   que integraban dichas patrullas infiltrados por el FPOLISARIO.

Entramos ya en la fase decisiva de los acontecimientos. El 16 de Octubre de 1975, el Tribunal de la Haya hace público su dictamen concluyendo básicamente que: En el momento de la Colonización, El Sahara no era “terra nulius” ya que lo habitaban una poblaciones nómadas pero organizadas social y políticamente bajo la autoridad de “chej” locales, que no había ningún vinculo de soberanía territorial entre marruecos y el Sahara, pero si algunos vínculos de vasallaje entre el sultán y “algunas” tribus del territorio. Concluía que no había razones para modificar la Resolución de la Asamblea General de la ONU, por la que se requería a España que realizase un referéndum.

Esa misma tarde, el monarca marroquí se dirigió por TV a su pueblo para anunciar que el TIJ ha confirmado que “existían vínculos de vasallaje entre el Sahara y el Reino de Marruecos equiparables a la soberanía en derecho musulmán” y que, en consecuencia, se proponía recuperar el Sahara de forma pacífica mediante una marcha en la que participarían 350.000 marroquíes. Que la marcha sería pacifica y que sus participantes irían provistos únicamente del Corán.

Hay que decir que muchos países, especialmente los de la liga Árabe apoyaron la iniciativa. Entre los occidentales, cabe señalar, por su tibieza las posturas de Estados Unidos y Francia.

El Gobierno Español estaba a esas alturas muy comprometido por la grave enfermedad del Caudillo y las repercusiones internacionales del fusilamiento de cinco terroristas de ETA y del FRAP. El embajador Jaime de Piniés en la ONU, desplegó intensas gestiones y protestas que solo obtuvieron tímidas declaraciones: “toma nota…. exhorta…. deplora  la marcha… insta a Marruecos….” Incluso se desplazó el Secretario General de la organización a Madrid y Rabat con una propuesta para desbloquear el conflicto mediante una administración temporal del territorio por Naciones Unidas. Pero cuando el Sr Waldheim abandonaba Madrid el 28 de octubre, llegaban a la capital los ministros de exteriores de Marruecos y Mauritania para comenzar unas negociaciones tripartitas que culminarían el 14 de noviembre mediante la firma del denominado “Tratado de Madrid”. El gobierno comenzaba a dar señales de cambio en la postura mantenida hasta el momento.

Estas idas y venidas de políticos, plenipotenciarios y embajadores, con un Generalísimo agonizante, se contemplaban desde el Sahara con preocupación y escepticismo. Para hacer frente al desafío marroquí, el Estado Mayor del Sahara había puesto en marcha la “Operación Marabunta”. Consistía en un despliegue defensivo que con la finalidad de impedir que ningún elemento marroquí llegara al Aaiún,Imagen6 distante apenas 70 kms de la frontera norte, cerrando la dirección principal a lo largo de la carretera de Tah. Impedir el envolvimiento por Hagunía. Y hacer frente desde Smara a pequeños intentos de penetración que pudieran darse. Este despliegue, se articulaba en torno al 3º y 4º Tercios Saharianos de la Legión, completado con el despliegue de Tropas Nómadas, dos Banderas Paracaidistas, Artillería, Ingenieros y una potente reserva acorazada. Nada a lo que las fuerzas marroquíes pudieran cabalmente enfrentarse.

En el puesto fronterizo de Tah, un destacamento de Policía Territorial materializaba con su presencia el control fronterizo al tiempo que, militarmente ejercía de línea de vigilancia. Unos 10 kms a retaguardia, entre dos obstáculos naturales: La Sebja Um-Deboa y los Imagen7cortados del Lehdeiba se estableció un campo minado, señalizado y alambrado, protegido por el Grupo ligero de Caballería de la Legión. Algo más atrás, la VIII Bandera de la Legión, ocupaba posiciones defensivas en Aguil Tel-Li , a la altura de Dahora. Un despliegue similar se situó al este centrado sobre Hagunía. A retaguardia, las reservas, la artillería y los servicios

El licenciamiento de soldados nativos de la Policía Territorial y de Tropas Nómadas, disminuyó los efectivos de ambas unidades por lo que para hacer frente a la creciente inquietud en los barrios nativos del Aaiun y prevenir los actos terroristas que empezaron a producirse, hubo que desplegar a La Legión para mantener el control de la población. En estas circunstancias, se produjo la visita por sorpresa al Aaiún del Príncipe de España, quien había asumido interinamente la Jefatura del Estado por el agravamiento de la enfermedad de Franco. Imagen8 Tras presidir un formación en el acuartelamiento del 3º Tercio de La Legión de Sidi Buya ,en el Casino militar del Aaiun, El Príncipe de España, tras asegurar que España cumpliría sus compromisos, trataría de mantener la paz y protegería los derechos de la población civil saharaui, manifestó: “Quería daros personalmente la seguridad de que se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intacto su prestigio y el honor”.

Aquellas palabras disiparon el ambiente de escepticismo que menudeaba entre las unidades y con la moral intacta, Imagen9 el día 4 de Noviembre ocupaban sus posiciones en el dispositivo antes descrito. El despliegue coincidió con el repliegue del puesto fronterizo de Tah, signo inequívoco de que algo había cambiado, ya que dejaba una zona vacía entre la frontera y los campos de minas de unos 8 kms de profundidad. Allí se asentaría la Marcha Verde. Se trataba de una ingente concentración de personal trasladado desde Marrakech y Ksar el Suk en tren hasta Agadir y desde allí en unos 8.000 camiones al sur de Tarfaya, desde donde se dirigieron a pie hasta la frontera. Imagen10

Entre tanto, el Presidente de la Asamblea General del Sahara (La Yemaa), Jatri Uld Said Uld Yumani, y por tanto quien encarnaba la representación del pueblo saharaui,  después de un viaje a Madrid para asistir a una sesión de la cortes Españolas, de la que era procurador, el día 3 se presentó en Agadir para rendir vasallaje, en nombre de todos los saharauis a Hassan II. La traición se consumaba.

El día 6 de noviembre – hace 40 años- una multitud de unos 50.000 civiles, fuertemente encuadrados por miembros de la Gendarmería Marroquí, cruzaban la frontera,  penetraron en el Sahara y se establecieron durante unos días en campamentos improvisados a unos 4 kms de las fuerzas españolas. Una concentración menor se produjo por el extremo este de la Sebja de Tah, frente a Hagunía.  Pero ya el monarca marroquí no encabezó la marcha como había prometido. Aguardó en Agadir los resultados.

Imagen11La situación era crítica. Se nos había dicho que el Ejercito  conservaría su honor ¿qué hacíamos allí? Desde luego nuestra presencia frenó las aspiraciones del monarca de “tomar el te en el Aaiún”, al menos mientras estuviéramos enfrente. El Generalísimo agonizaba, Juan Carlos no podía iniciar su reinado con una guerra. Lejos de aquella frontera, lejos del Sahara, La solución negociada se impuso aun cuando era a todas luces muy negativa para los intereses de España y sobre todo, del pueblo saharaui al que ya dificilmente podíamos defender sus intereses legítimos cuando una parte nos traicionaba porque ya no confiaban en España. Antonio Carro Martínez, Ministro de la Presidencia viajó también Agadir, pero para llegar a un principio de acuerdo que más tarde se conocería como “Acuerdos de Madrid” parte de cuya documentación aún hoy en día permanece en secreto, pero que en definitiva manifestaba la voluntad del Gobierno español de poner fin a todas las responsabilidades y poderes sobre el territorio, que se abandonaría definitivamente antes del 28 de febrero de 1976, y establecer hasta entonces una administración temporal tripartita en el territorio, en la que participarían Marruecos y Mauritania y el pueblo saharaui  representado por la Yemaa.

El día 10 de noviembre, los peregrinos de la Marcha Verde abandonaron el Sahara. Francisco Franco moría en el hospital 10 días después. Una avanzadilla de las FAR marroquíes – a la que por cierto hubo de facilitar hasta el combustible – al mando del coronel D´Limi, coordinó con el Estado Mayor del Sector del Sahara el relevo progresivo de las guarniciones, que comenzó en Smara el 27 de Noviembre.

Se desarrolló entonces la “Operación Golondrina”: el relevo organizado y traslado de Unidades militares con todos sus pertrechos y bienes útiles susceptibles de ser transportados a Canarias y a la Península antes de la fecha establecida. Como no podía ser de otra forma, hasta los restos de españoles de los cementerios fueron evacuados.

Con los dientes apretados y la sensación de tener que dejar aquel territorio con el que estábamos comprometidos, a pesar de las traiciones que habíamos sufrido , una a una se fueron arriando las banderas de los diferentes cuarteles y destacamentos hasta la última, en Villa Cisneros, el día anterior a lo estipulado en los acuerdos de Madrid

Hoy en día todavía se duda de la legitimidad de estos acuerdos, pero en definitiva supusieron la decisión pura y dura de abandonar el Sahara. Como sabemos, Mauritania renunció a sus responsabilidades en 1979, y Marruecos nunca cumplió las cláusulas que establecidas en lo relativo a explotación de los yacimientos de fosfato de Bu-Craa ni del banco pesquero.

Imagen12Cuarenta años después, sigue sin haber una solución justa para la población autóctona del Sahara. Pudo haber sucedido de manera diferente si se hubiera mantenido unida al amparo de España. Marruecos, a un enorme coste sigue manteniendo el territorio del Sahara, desafiando a las Naciones Unidas y los diferentes planes de paz que se han establecido. Finalmente España y sobre todo su ejército, no olvida las circunstancias en las que se produjo la salida del territorio, a pesar de las traiciones y engaños que sufrió.

Si han llegado hasta el final de este relato, les invito a que contemplen la foto con la que comenzó. Los soldados de España arrían en solitario su bandera. Símbolo de su legendaria grandeza. Pero que, agredida en el peor momento por quien se dice su amigo- que nos volverá a engañar- ignorada y abandonada por todos ordenó “firmes” a su ejército y los soldados que allí estábamos sosteniendo y amparando a esa bandera tuvimos que cumplir la orden más difícil tal vez de nuestras vidas: No el tener que hacer frente al ejército marroquí, al que nunca temimos, ni por supuesto a la marcha verde, sino tener que  arriar la bandera del mástil que había hollado  el último vestigio del imperio español.Imagen13

Adolfo Coloma Contreras

General de Brigada (R) del ET.

28 pensamientos en “EL PROCESO DE DESCOLONIZACIÓN DEL SAHARA ESPAÑOL Y LA MARCHA VERDE (General de Brigada Adolfo Coloma Contreras)

  1. Mi querido General Coloma, como siempre está usted brillante en su artículo, no sólo porque lo conoce de primera mano, sino porque lo ha resumido de forma magistral; y ello me da pié para que, humildemente, pueda dar mi opinión al respecto.

    Con respecto a Marruecos, la actual posición es que la unidad de su reino es inamovible y en consecuencia la permanencia del Sahara en su territorio no tiene vuelta atrás.

    Con respecto a los saharauis, se han mantenido unidos y con dignidad agradeciendo el apoyo internacional de las asociaciones y ONG. La esperanza es la única arma de que disponen conscientes de que el derecho internacional y la razón están de su lado, en un mundo donde la fuerza y los hechos consumados pesan mucho más.

    Con respecto a España, la actual situación del Sahara es una vergüenza, lo miremos por donde lo miremos. Destacando el descaro y la desvergüenza de los dos partidos mayoritarios. Destacaría la actuación de los socialistas españoles que causan sonrojo con su actuación pues nunca han denunciado la falta de derechos humanos siendo pro marroquíes. Una vez más vemos que una cosa son las palabras y otras son los hechos de estos socialistas de salón. Esperamos que un día podamos visitar el Sahara como un país libre y se acabe con esta ignominia que avergüenza a millones de españoles

    Con respecto al territorio Saharaui, lo cierto es que, deseosa de ser reconocida, existe una gran cantidad de fosfatos enterrados (allí se encuentra la mayor mina de este mineral tan extendido en las industrias), y que las aguas que bañan al país tienen unos de los caladeros más ricos del Atlántico. Eso se traduce en dinero, y explica en buena parte que, Marruecos quisiera ocuparlo. Con un ambiente cargado por algunos saharauis que ya pidieran la independencia (de España), el abandono del territorio por los militares españoles, el fin de la dictadura franquista, fue la perfecta coyuntura para que Marruecos maquillase con su “pacífica” marcha verde la invasión y colonización de este territorio, como muy bien queda reflejado en su artículo.

    Y con respecto a Estados Unidos, tiene en la dinastía alahuí, gobernante de Marruecos, su principal aliado islámico. Francia, amén de explotar los citados bancos de pesca y fosfatos, fue colonizadora de todos los países del Noroeste africano, y si bien sobre el papel no lo es ya, la realidad es que la influencia que tienen sobre éstos no es siquiera discutible. Por ello, ver todo el territorio que controlan interrumpido por el fragmento que representa el país saharaui les supone un “grano en el culo” tanto comercial como geopolítico. Estos son algunos de los motivos que les hacen respaldar notablemente la invasión marroquí al Sáhara Occidental, y por los que envían fondos económicos (camuflados como ayuda para cooperación) para sufragar costes, así como material bélico. Muchas de las armas, minas, helicópteros, tanques y aviación han sido y son los excedentes y “sobras” de la guerra de Vietnam y otros conflictos, cedidos a Marruecos por Estados Unidos.

    En definitiva, el moro marroquí nunca ha sido de fiar, siempre está a la expectativa de cualquier debilidad en el seno de España para aprovecharse de la circunstancia, tras el Sáhara su vista no solo está puesta en Ceuta y Melilla sino que también, de reojo, la tiene en las Islas Canarias; el ejemplo del Islote Perejil, es evidente. Por otro lado, el gobierno español siempre actúa con temor, complejo e indecisión ante cualquier actuación de Marruecos (hay que entenderse, se está condenado a ello), la colaboración con los recientes accidentes nunca ha sido de fiar, pero nuestro gobierno no solo lo disculpa sino que alaba la colaboración. Marruecos sólo actúa cuando no le queda más remedio y a costa de no se sabe qué. En fin, creo que no exagero si manifiesto que más que amigos, son enemigos en potencia, siempre lo han sido, lo son y lo serán.

    Y, como siempre, perdón por la extensión y un fuerte abrazo de este caballero legionario paracaidista y viejo guerrillero.
    Pedro Motas

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  2. Magnífica síntesis de aquellos tristes sucesos que culminaron con el arriado da la última bandera de España en el Sahara. Aunque no esté todo dicho, los que allí estuvimos nos quedamos con las magníficas palabras que el general Coloma plasmó en este mismo blog el 27 de abril pasado: «Con nuestras botas roturamos hamadas, sahias, gueltas, seghbas y dunas, sintiendo la inmensidad de aquel territorio….simplemente porque en él, y sobre él, ondeaba la Bandera de España.
    La misma filosofía que subyace en la dedicatoria de Pérez Reverte al soldado español y que escribió, de su puño y letra, al dorso del cuadro «La Patrulla» de Ferrer Dalmau: DURANTE SIGLOS, EN CADA UNA DE SUS HUELLAS, ESTUVO ESPAÑA

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  3. Don Pedro:
    gracias por aportar su propia perspectiva, con la que ampliamente coincido, a modo de epílogo a mi entrada. Como soldados siempre hemos escrutado al potencial adversario, sus capacidades e intenciones, tratando de establecer las hipótesis mas probable y mas peligrosa sobre sus futuras acciones. cita vd. unos escenarios que aun cuando nos pongan los pelos de punta, no podemos, no debemos ignorar.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  4. Don Manuel:
    En mi artículo he tratado de analizar los comportamientos de los actores y las circunstancias que rodearon aquellos acontecimientos. Vd lo simplifica: una vergüenza. No le quito la razón. Ojalá que reflexionando sobre ellos, nos ayude a esa regeneración tan necesaria en estos tiempos, encarar nuestro destino como nación y comprometernos con él.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  5. Mi coronel, querido Lorenzo
    Gracias por tu intervención. He querido trazar este relato ciñéndome a los hechos desde la perspectiva de los sentimientos que compartimos de jóvenes oficiales del ejercito español testigos de aquellos acontecimientos, enmarcándolos en la reflexión y madurez que nos dan las canas. Pero tienes razón no todo está dicho. Razones ocultas, intereses, promesas incumplidas. Tampoco el ejemplar comportamiento de nuestros soldados, la mayoría soldados de reemplazo.
    Celebro que desde la Hermandad de Veteranos de Tropas Nómadas del Sahara, sin intereses partidistas os sigáis ocupando y preocupando por los soldados saharauis que sirvieron bajo la Bandera de España, y se comportaron con toda decencia la mayoría, como expresión de la deuda que España tiene con ellos.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  6. Enhorabuena, de las mejores exposiciones sobre el tema que he leído. Sobre todo por el empleo de los adjetivos, apartados de todo odio, desprecio y menosprecio. Momentos muy difíciles e incomprendidos, de ahí los calificativos aplicados a los que llevaron las riendas -en todos los ámbitos- en aquellos momentos. ¿Se podía haber actuado de otra forma?, desde la perspectiva actual sería fácil contestar a esta pregunta, había que actuar, y se hizo, que la historia lo juzgue.

    Habría que hacer más pedagogía sobre el tema, nuestra población lo desconoce y mi duda está en si ¿le interesa?.

    Un saludo mi General

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  7. Mi General: gracias por tu trabajo que, como dices, sirve para evitar que nos olvidemos de aquella experiencia. Aunque no me dio tiempo a deshacer la maleta -sólo viví los cuatro últimos meses- sí me dejó una huella profunda aquel abandono.
    Eso sí, jamás he tenido el más mínimo sentimiento de derrota, como militar; por el contrario, me siento muy orgulloso de haber tenido la oportunidad de vivir aquellos difíciles momentos.
    Quedo a tus órdenes. Un fuerte abrazo legionario.
    Juan A. Díaz

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  8. Gracias, Andrés:
    Tu que eres un gran conocedor de todas estas «arenas ardientes, desde la vieja «Santa Cruz de Mar Pequeña» (Sidi Ifni), Villa Bens (Tarfaya) y todo el antiguo Sahara Español, sobre todo conocedor de sus pobladores, nos podrías hablar mucho de ellos, de sus frustraciones y aspiraciones, de qué piensan de nosotros. Tal vez seamos más de los que tu supones a los que nos interesa conocerlas.
    Un abrazo
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  9. Querido Juan, mi coronel
    Gracias por tu comentario. ¿Sentimiento de derrota?, ninguno. ¿Sentimiento de abandono o frustración? Desde luego.
    Vivimos los dos aquella experiencia y la revivimos años después desde Melilla -siempre en La Legión- con ocasión del incidente del Perejil. entonces la situación era diferente. Habíamos aprendido la lección del Sahara Español. los dos tenemos, me consta porque lo compartimos, diferentes sensaciones en ambos casos.
    Otro abrazo legionario y guerrillero para ti
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  10. Buenas noches, General Dávila y General Coloma. Muchísimas gracias por este artículo. Tengo suficiente edad para recordar esa época «desde aquí», y coetáneo -incluso algo mayor- de muchos de los que estaban como tropas allá, así que este tema fué de gran interés para mí, aunque cada vez menos en cuanto al destino de los saharauis y tanto o más en cuanto a las actuaciones españolas en ese territorio. Pocos años antes de estos hechos, tuve tres amigos saharauis que, al menos un verano, acompañaron a mi «pandilla» (supongo que habrían venido a veranear en régimen residencial -puede que en la residencia de Gandarío-, detalle que ya no recuerdo). Mi recuerdo de ellos es de que eran más tímidos o reservados de lo habitual en otros españoles, lo que considero normal para su caso y, sobre todo, recuerdo la «ruptura» de la habitual expresión hierática del que (por edad, por dignidad dentro de su clase…) «oficiaba» como «jefe» de los otros dos, conseguida cuando le manifesté mi convencimiento de que España acabaría por conceder la independencia a esa tierra. Mi impresión, pues (con sólo ese «test», así que me someto a cualquier desmentido) es que muchos saharauis nunca creyeron que España les concedería la independencia y, por lo que creo entender, otros estaban esperando la ocasión para rendir pleitesía al Sultán (prefiero llamarle de ese modo), por simpatía tribal o por disposición a dejarse comprar.
    Los vericuetos en España tuvieron que ser «de órdago». No se sabrá nunca cómo se hubiera comportado el Caudillo, claro está que probablemente esta crisis no se hubiera declarado con él «en plena forma». Creo que fué sensato el abandono del Sáhara, pero a los españoles no nos gusta que nos empujen, y creo que ese es el principal origen del mal recuerdo. Lo que también me parece es que todavía hay políticos españoles que viajan «de más» a Marruecos.
    Todavía conozco gente que dedica su tiempo y su dinero en favor de los refugiados saharauis, incluso a veces con riesgo propio (en contra de la policía o agentes marroquíes). La verdad, me alegro de ver a los niños y niñas saharauis que pasan algunos días en España, lejos de las miserias de sus campamentos, pero no estoy seguro de que sea razonable alimentar las esperanzas de que ese pueblo pueda volver a un territorio independiente y, por tanto, alimentar los campamentos de refugiados es ayudar a alimentar la perpetuación de la miseria.
    No soy de los que tienen la sensación de que «España traicionó al pueblo saharaui»; en mi opinión, ese pueblo nunca quiso a España, nunca fué leal a España y nunca aceptó ni agradeció la lealtad de España, ni siquiera ahora; así que, por lo que a mí respecta, cada uno en su casa, y Dios en la de todos. Lo siento, ya sé que las generalizaciones tienen el peligro de ser injustas, pero soy de los que «llevan dentro» la desconfianza hacia el «moro», al que nunca se ha de dar la espalda.
    Así, lo que me interesa del Sáhara son las gestas de los españoles en ese territorio, las bélicas, las industriales y, en definitiva, las del empeño en civilizar aquellas tierras, siguiendo lo dicho: lo único que me interesa es LA HUELLA DE ESPAÑA.
    Reciban un cordial saludo y, por supuesto, cuenten con mi atención hacia todo lo que quieran informar sobre este tema.

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  11. Mi General, leer su magnífico me traslada a esa época, días y días de vigilia, de puesto en puesto, en constante movimiento, esa fecha en que tras varios días rodando por el desierto un telegrama, pasa de una patrulla a otra hasta que llega a mis manos en Echdeiría, es mi Capitán DEP. Rubio, quien me lo entrega abierto “Tienes una hija, se llama Verónica, besos Petri”, por supuesto me ordeno que me fuera con esa patrulla al Aaiún y marchara a Ceuta para conocer a mi hija, no estaba el patio para dejar mi puesto, teníamos claro la prioridad y el convencimiento que debíamos estar en el lugar, ya habría tiempo de conocer a mi hija.

    Ese era el espíritu que anidaba en todos los que servíamos a nuestro Ejercito en aquellos momentos, se dé casos que dejan el mío en simple anécdota, no siento vergüenza por el abandono, ni la sentí entonces, pero una rabia infinita sí que me roía interiormente, aun recuerdo como pegados a una radio escuchamos ”España defenderá al pueblo saharaui si es preciso con las armas……..” eso nos movía y llenaba de orgullo, pensar que se nos apoyaba desde España, que desencanto no haber resuelto el problema sobre el terreno, que mal nos sentó que se hiciera políticamente, con que ganas nos quedamos de medirnos en serio, y no solo con escaramuzas traicioneras y por supuesto a distancia que por la cuenta mantenían los marroquíes.

    Mi General toda una lección de hechos históricos resumida en este articulo, valiosísimo por cierto y debería ser de obligada lectura para quienes se manifiestan sobre el tema, tratando solo el aspecto humanitario o de tintes políticos. Gracias por quitarnos 40 años y trasladarnos a esa época de “Siroquera” y grandes espacios para las correrías con nuestros Land Rover.

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  12. Mi general, querido amigo Adolfo, la historia de los pueblos está jalonada de momentos excepcionales. Y son estos momentos excepcionales, a veces brillantes y otras no tanto, los que vienen a recordarnos que somos humanos y no estamos libres de miserias y virtudes.
    Esa serenidad que, dices bien, dan los años y la particular empírica, me llevan a situarme en una distancia intermedia en esta onomástica. Algo hay que celebrar y dar a conocer.
    Han pasado cuarenta años de aquello… casi una vida. Los que lo vivimos tenemos cicatrices, sin duda. Éramos jóvenes Oficiales subalternos; entendíamos poco o nada; sufríamos la perdida de compañeros y subordinados, nos sentíamos exasperadamente retenidos envainando, a veces, la espada ante navajas; pero nuestro cometido era cumplir las órdenes y hacerlas cumplir a nuestros subordinados. Y lo hicimos. Y en ese hacer, vivimos ejemplos de dignidad y entrega en grado superlativo. Cumplimos las ordenes con firmeza y seguramente todos hubiéramos deseado otro desenlace, pero el ascendiente entre mandos inmediatos y subordinados brilló y ha propiciado que si bien ese momento excepcional, nos dejó huérfanos del hombre excepcional que siempre debe aparecer en esas circunstancias para que la página de la historia nacional se hubiera escrito de otra forma, doy gracias a Dios por haber vivido in situ ese momento como soldado.
    Fue un momento excepcional que no estuvo huérfano de virtudes y estas virtudes no deben quedar ocultas por las miserias que siempre acompañan a los arribistas, que de estos, los hubo tanto en un lado como en el otro y también entre terceros instigadores de unos y de otros. Al momento excepcional no le acompañó el hombre excepcional que hubiera sido necesario… y eso lo sabían unos y otros.
    Aquello pasó y no hay que olvidarlo, de ahí el mérito de tu excelente escrito, pero la historia patria sigue en proceso con no pocas incertidumbres porque las virtudes y las miserias, siguen en la mochila del ser humano.
    Una brazo y a tus ordenes.

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  13. Sr Carassius Auratus:
    Gracias una vez más por su intervención en este blog. Aunque siempre es una tentación jugar a lo que pudo haber sido y no fue. Creo que da Vd. con una de las claves del asunto cuando afirma: No se sabrá nunca cómo se hubiera comportado el Caudillo, claro está que probablemente esta crisis no se hubiera declarado con él “en plena forma”
    Por lo demás. Estoy conforme con Vd., aunque solo en parte. Decía que el tiempo juega a favor de Marruecos. Ya ha nacido una generación de Saharauis (y marroquíes que residen en aquel territorio) desde que los españoles lo dejamos. Las circunstancias pueden cambiar. Piense Vd. por ejemplo en Namibia que estuvo a punto de ser “fagocitada” por Sudáfrica. La ONU sigue empeñada – con escaso éxito, es verdad – . Lo que queda, en mi opinión es el recuerdo y la obligación moral de no dejar a aquel pueblo solo. Sin arrugarnos.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET.

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  14. Querido Pepe:
    ¡Cuantas historias humanas, como la que tu relatas se podrían contar! Y qué razón tienes cuando afirmas: “….Ese era el espíritu que anidaba en todos los que servíamos a nuestro Ejercito en aquellos momentos…” admirable el comportamiento de nuestros soldados. Mayoritariamente eran soldados de reemplazo, que fieles a su juramento siguieron a sus jefes. También compartimos esa rabia infinita de la que hablas. ¡Que no tengamos que volver a sentirla nunca más!
    Un abrazo legionario
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  15. Coronel Alonso, querido Enrique
    Tu comentario me da pie a abordar un aspecto que había renunciado en mi relato por estar escrito en primera persona. Porque mucho más que eso. Más que una reflexión es una lección. Tú -y también algunos de los que te han antecedido en los comentarios- pones de manifiesto una de las claves de los momentos álgidos del proceso de descolonización: El Ejercito (entiéndase Fuerzas Armadas) se mantuvo unido en aquel momento trascendental de nuestra historia reciente. Unidos por el amor a España y lealtad a quien regía sus destinos y leales también a quien por su voluntad tomaba el testigo. Por encima de los sentimientos y frustraciones que bien reflejan en tus palabras.
    El Ejército se mantuvo unido., fiel al juramento empeñado. Que magnifica lección para afrontar los problemas que en futuro nos puedan llegar.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  16. Gracias por su escrito histórico y emotivo.
    Veo que líderes del pueblo saharaui traicionaron a España. Pero eso les hace indignos a esos líderes, no al pueblo. El pueblo eran nuestros hermanos. Y ahora ellos y sus descendientes siguen sufriendo los abusos del gobierno dictatorial de Marruecos.
    No podemos dejar que prevalezca la fuerza y la política de hechos consumados sobre la razón y la justicia.

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  17. Gracias por su comentario, D. Pedro.
    En mi relato no he tratado de juzgar, sino de exponer. He tratado de describir desde la perspectiva de un oficial que vivió aquellos hechos, concienciado con la dignidad de los saharauis y con el compromiso de su autodeterminación decidido por el gobierno, cómo tuvimos que hacer frente al ejercito marroquí en la frontera y a las agresiones e inseguridad que nos ocasionaba el FPOLISARIO en la retaguardia. sume las defecciones de sus líderes. A pesar de todos cumplimos e hicimos cumplir las órdenes que recibimos.
    Desde luego, España tiene algo que decir sobre el futuro del pueblo saharaui. Esperemos como Vd. dice que prevalezca la razón y la justicia sobre intereses domésticos, partidistas y de corto recorrido.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  18. El ambiente y la vida de este Aaiún ya hacia varias semanas que había desaparecido. Ya no se veía alegría por las calles.
    La ceremonia más importante que era el Piquete diario, dejó de hacerse por motivos de seguridad.
    El arriado de Bandera en el Gobierno General, empezaron a hacerlo los propios soldados destinados allí, de forma sencilla y protocolaria.
    Aunque nadie informaba absolutamente de nada de lo que ocurría, o de lo que pudiera ocurrir, ese detalle evidenciaba la situación.
    Se salía a la calle vestidos de faena, con las trinchas puestas y dos granadas de mano preparadas. Se solía ir al Parador Nacional, era caro, pero era un sitio que gustaba por la tranquilidad que había en su patio…

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  19. Magnifico documento video que además nos lleva a otros enlaces sobre el tema que nos ocupa.
    Gracias nuevamente, Don Pedro, por sus magníficas aportaciones.
    Adolfo Coloma
    GB (R) del ET

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  20. Interesantísimo artículo. Sólo albergo una duda. Realmente todo fue tan pacífico? No hubo ni una sola pérdida humana española? Me cuesta creer que entre tanta confusión y con tantos saharauis masacrados (españoles al fin y al cabo), ningún español » tradicional» se dejara allí la vida.

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  21. RPK:
    Gracias por su interés sobre el tema que describe esta entrada.
    Si ha reparado en el mapa que figura en ella con el título ACCIONES ARMADAS» , en el recuadro de mencionan 19 muertos, 21 heridos y 18 secuestrados. Estos son según mis investigaciones, las bajas entre los que entiendo Vd. denomina «españoles tradicionales» entre los años 1974 y 1975.
    Atentamente
    Adolfo Coloma

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  22. General: Ha sido un placer leer una exposición de hechos tan sintética como precisa, sobre un asunto que sigue pesando como losa sobre la política exterior española. Lo que es indudable es que Uds. cumplieron con su deber en todo momento, aunque múltiples circunstancias incidieran en desviar los propósitos nobles que los españoles teníamos sobre los destinos de las tierras del Sahara.
    Un cordial saludo.

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  23. Gracias por su comentario, peesbe.
    Creo que lo importante es conocer el pasado para estar en las mejores condiciones de afrontar el futuro.
    ¿Habremos aprendido algo de nuestros amigos, de nuestros adversarios y lo que es más importante, de nosotros mismos?
    Atentamente
    Adolfo Coloma

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  24. General Coloma,
    En su comentario del día de ayer, lanza Ud. una azorante pregunta;

    ¿Habremos aprendido algo de nuestros amigos, de nuestros adversarios y lo que es más importante, de nosotros mismos?

    De “nuestros amigos”, no hemos aprendido que delegar la defensa, comporta efectos desastrosos en el orden económico y tecnológico, elimina la posibilidad de una política exterior propia, y, lo más grave de todo, potencia el irenismo pasivo e inerme en las poblaciones. Esto último, el irenismo, es el plasma sobre el que se escribe la cultura decadente de la Europa y España actual.
    De “nuestros adversarios”, nos resulta imposible aprender, pues creemos que la superioridad económica y material, nos regala automáticamente la superioridad política, e infravaloramos al adversario, sin tener en cuenta su voluntad de lucha. De otro lado, el irenismo, presenta una cara activista de superioridad moral, basada en las abstracciones de los derechos humanos, de las emancipaciones a gogó, de las libertades individuales, de la democracia panacea, etc. Aunque carece de voluntad de dominación, intenta infeccionar misionalmente a otros pueblos, generando rechazo y antagonismo.
    De “nosotros mismos” aprendemos a negar nuestra propia historia, olvidando que es imposible construir sin un anclaje en la Historia y las tradiciones. El mito del hombre nuevo preside la época; un hombre que surgirá de la Nada, viviendo en mundos políticos quiméricos. Decía Maquiavelo que el que “para gobernar a los hombres, abandona el estudio de lo que se hace, para estudiar lo que sería más conveniente hacerse, aprende más bien lo que debe obrar su ruina que lo que debe preservarle de ella”.

    La patografía respondiendo a su pregunta es pesimista. Pero para no cerrar en negro, tengo la impresión de que los rasgos expuestos sobre la época actual, aparentemente vigentes, han entrado ya en un ocaso acelerado: El pronóstico de Maquiavelo. ¿Una nueva aurora? Solamente gobiernos y políticos tardígrados como los de España, siguen anclados – como un percebe a su roca- a lo que ya está yéndose empujado por la realidad: Tremenda enemiga mortal de las quimeras.

    Un cordial saludo.

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  25. Gracias por su jugoso e interesantísimo punto de vista, Peesbe
    Se lo aseguro. Yo no podría haberla expresado mejor.
    Dios le de a vd (ya a todos los españoles) la lucidez que muestra en su respuesta.
    Atentamente
    Adolfo Coloma

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