Como anuncié en la primera entrega nos centraremos en las siguientes en cada uno de los trabajos dedicados a cada genio, empezando por glosar la obra y vidade Doménikos Theotokópoulos (Candía, 1541-Toledo, 1614)
Compuse este soneto in situ, en la ciudad de Heraclión (isla de Creta) Candía entonces, patria de nuestro personaje y centro de la civilización desarrollada unos 3500 años antes de su existencia.
Después anduvimos por las mismas calles, plazas, iglesias y palacios por donde él trataría de «colocar su mercancía», presumo que sin mucho éxito porque no tardó en emigrar, incitado además por las nuevas corrientes que se iban desarrollando en Venecia y Roma, centros y referencias culturales del momento.
Pero ésa será otra historia que iremos viendo, y por si a alguien le pica el gusanillo y por si quiere «ampliar por libre” iré dando una pequeña reseña de cada cuadro para mejor entender (con El Greco, a veces no fácil) la obra de nuestro singular pintor.
SU PATRIA
(Soneto)
La cándida, por blanca, te llamaron;
Candía la de obras imposibles,
con palacios de trazas increíbles
donde héroes y dioses habitaron.
Las artes que tus hombres alumbraron,
que más propias de eras futuribles,
por mano de otros hombres, invencibles,
cenizas de un volcán las sepultaron.
Y si el mito en el tiempo trascendía
de Ariadnes, laberintos y de ovillos
y un toro muerto a manos de un atleta,
otro mito en Toledo plasmaría
de esta tierra un pintor, oros y brillos,
en el pasmo simpar de su paleta.
Heraklion, Creta; 17 jun. 09
Del Greco y de su estancia en Creta donde fue un apreciado maestro de iconos en el estilo posbizantino vigente en la isla conocemos algunas de sus creaciones, digamos más ceñidas a dicha corriente, tales como “La dormición de la Virgen”, o “San Lucas pintor”.
En la obra cumbre de este periodo juvenil, “El tríptico de Módena”, por un lado se aprecia una evidente influencia de elementos bizantinos pero ya incorpora las novedades procedentes del Renacimiento italiano. Este «bilingüismo» afectó a todos los artistas que trabajaron en la isla durante la segunda mitad del siglo XVI y Doménikos no sería una excepción.
Y aunque en “Piedad con tres ángeles” sigue manteniendo su vinculación al mundo de los iconos (dorados, texturas, materiales) es en este cuadro donde la influencia renacentista más claramente se manifiesta y donde se pone de relieve que ya conocía (grabados, pinturas) la obra de los maestros del estilo renaciente tanto en el motivo, como en la composición y el tratamiento de los cuerpos y vestiduras, en un adelanto a lo que sería su obra posterior.
En el toledano Museo de Santa Cruz hace algunos años tuve la suerte de poder admirar el original de este icono en una exposición itinerante; me impactó, y acometí la osadía de hacer una copia. Más recientemente volví a encontrarme con él en una escena de la controvertida película “EL GRECO», donde aparece como el regalo que un padre hace a su joven hija con motivo de su boda.
PIEDAD CON TRES ÁNGELES 1566 (Colección de Emílios Velimezis).
Copia al temple del autor, en tabla sobre estuco y pan de oro.
Fotografía de Belisario Pérez
INICIOS
(Soneto)
Bizantina la pátina en dorados
enmarca impresionante el escenario,
de blancos imposibles de un sudario
que acogen con pudor, desmadejados,
los lívidos, inermes, traspasados,
sus despojos cumplido su Calvario;
ausente ya su alma de su almario,
ya todos los presagios consumados.
Hundido sobre el pecho su mentón,
a un lado suavemente se reclina
su cabeza de oro coronada;
y de ángeles, congoja y aflicción,
las lágrimas de un trío que culmina
la Piedad, de su arte adelantada
En vida del Greco, Creta pertenecía a la República de Venecia, lo que haría normal que el joven pintor se desplazara a la pujante capital política, económica y cultural.
Allí se iniciaría en los secretos de la pintura veneciana con las obras de Tiziano, Tintoretto, Veronese o Bassano; conocimientos que llevó a sus cuadros incorporando el dibujo, la forma de iluminar, los fondos arquitectónicos, la profundidad en las composiciones…
CURACIÓN DEL NACIDO CIEGO (1567-70)
VENECIA
(Soneto)
En un lienzo de lino inmaculado,
póngase de pintura religiosa
lo aprendido en una isla luminosa,
donde fuera el icono sublimado.
Piénsese en un pintor no conformado
con esa su labor, que aunque honrosa,
el color, los espacios, y la airosa
composición que hubiera asimilado
de tizianos, bassanos, tintorettos,
sobre aquella la tela desparrama.
Y pendiente la impronta de Castilla,
resuelto este el primero de sus retos,
llamando ya a las puertas de la fama
nos asombra con esta maravilla.


Magníficos sonetos,enhorabuena
Me gustaMe gusta
Querido Félix:
Después de muchos años de no saber de ti, me encuentro con tus preciosos versos.
Te felicito. Demuestras tu sensibilidad y dominio de ese difícil mundo de la poesía.
Enhorabuena y un abrazo
Luis Palacios Z
Me gustaMe gusta