LA CANCIÓN DEL SOLDADO Adolfo Coloma GB (R) del ET

Los soldados siempre hemos cantado. Siempre. Los legionarios más.

Recuerdo que, tras una parada militar del Tercio Don juan de Austria 3º de La Legión, allá por los años 70, ante los Agregados Militares de ejércitos amigos acreditados en Madrid, un coronel del British Army nos dijo a un grupo de oficiales Legionarios. –“He conocido a lo largo de mi vida militar muchas unidades, pero solo una en la que he apreciado que los soldados aprenden de los oficiales y los oficiales aprenden de la tropa: La Legión”

¡Rediez! Pensé yo en aquel ya lejano momento. Este tipo ha definido a La Legión mejor que cualquier oficial que haya podido pasar en sus unidades diez o quince años. Porque, en efecto, la Legión es una escuela de mando, de entender al legionario, meterte dentro de él, para conocerlo, para entenderlo, para motivarlo, para sacar lo mejor que tiene y ponerlo al servicio de la unidad. Pero en esa aventura, se produce una cierta simbiosis. Tú sacas mucho de ellos pero ellos sacan lo suyo de ti.

Así, les hemos enseñado táctica, empleo de las diferentes armas que utilizan, los hemos endurecido con la educación física y con marchas interminables. Les hemos acercado la educación militar, la cortesía,el buen trato, la verdad,la firmeza, la lealtad,el honor, la bizarría,el crédito, la opinión,la constancia, la paciencia,la humildad y la obediencia,el buen trato, y qué se yo cuantas cosas más.  Pero ellos también nos han enseñado. Nos han mostrado sus anhelos, sus carencias y aflicciones, sus sueños y sus pasiones, su pasado y sus amores. Y lo hacían en general, de una forma espontánea. Tras una dura jornada de adiestramiento o en la noche infinita, se juntaban alrededor de la lumbre preparada para calentar al centinela de turno y se dejaban ir. Una guitarra, a veces solo una armónica, o unas simples palmas batidas con sentimiento a todos traían la emoción y el recuerdo de la tierra que les vió nacer, la familia en que crecieron o la novia que les espera. O que ya no.

Y cantaban a su ritmo, de sus cosas, con sus medios y a su manera. Y cantaban. Y nosotros con ellos.

“A cantar a una niña, yo le ensañaba

Y un beso en cada nota ella me daba”

         Cantábamos los cadetes de las academias militares. Y más tarde en La Legión:

Pobrecitos maridos infelices

que tenéis la testuz como un carnero

viviréis contentos y felices

alistaros al  Tercio de Extranjeros

         ¡Dios mío! Que letras más políticamente incorrectas. Pero no eran solo letras de desgarrados legionarios.

Un conductor de montaña, en su testamento dejó

Tilín, tilón

que lo entierren con la mula, la cureña y el cañón

Tilín, tilón

¿Con la mula? ¿Por qué la mula y no el mulo?  Y ¿Por qué el conductor? ¿Es que no hay mujeres en las unidades de montaña?

¡Pues claro! Pero nunca se han sentido excluidas. Pregúnteles a ellas. Se han incorporado a las unidades, a los buques, a las bases con toda normalidad. No se sienten rechazadas. Abrazan la cultura, las expresiones, los modismos de sus compañeros varones simplemente porque son mayoría y por aquello de la tradición.

¿Y qué he de decirles de las COES? Hechas de soldados voluntarios que abrazaban la dureza de la instrucción cantando. Desafiando el rigor, la incertidumbre, la zozobra siempre cantando:

“De tanto paso ligero, tengo piernas de canguro.

A mi novia le ha gustado, dice que le va lo duro”

         Siempre me he preocupado de los que he tenido a mis órdenes, para que se expresaran correctamente. Les ha ayudado a redactar escritos en demanda de sus intereses. He participado en cursos para extranjeros, en clases de extensión cultural. He impartido teóricas de educación militar o de moral, pero nunca, nunca, se me ha ocurrido decirle a la tropa lo que debe y lo que no debe cantar. Todo lo más, he escuchado sus canciones y a partir de ellas les he hecho saber las que me gustaban y las que no, lo que aportaban y lo que podían valer.

No me imagino a un capataz diciéndole a sus obreros que canten esto o lo otro, sería como ponerles puertas al campo.

“El avión de lejos que bonito parecía

Pero el hideputa que alto que subía

Corre, salta.

 ¡Que de putamadre me lo voy a pasar!”

Cantan los paracas que voluntariamente han escogido algo que les atrae, algo con lo que se miden, pero algo que están deseando que pase cuanto antes. Yo lo he oído cantando a coro en el área de embarque a los integrantes de una patrulla de salto en la que no se discriminaba a hombres ni a mujeres. Todos enganchaban en el mismo cable, todos saltaban al vacío y todos cantaban la misma canción.

Ya sé que los tiempos cambian  ¿Pero qué pensarían de una canción que reza?:

“A las armas, ciudadanos

Formemos los batallones

Marchemos, marchemos

Que una sangre impura

Inunda nuestras tierras”

No se trata pues canciones parroquiales ni de colegios de pago. Son expresiones de la vida azarosa del soldado a las que se le pone ritmo, rima y un cierto sentido musical, a veces con aires más serios, como el conocido “Tango legionario”:

“Cantando un tango en un burdel de Barcelona

Un legionario a una corista conoció

Y fue tan grande el amor del legionario

Que al poco tiempo con la bella se casó”

Seguramente, pensarán que se trata de una canción militarista y desfasada que incita a los pacíficos ciudadanos a la violencia. Pues no, es ni más ni menos, el Himno Nacional de la República Francesa, “La Marsellaise”, escrito hace más de dos siglos, cuando ni la mujer formaba parte de los ejércitos ni a nadie le extrañaba que la sangre, el tributo de una generación, formara parte del devenir de la historia.

Al paso que vamos se va a cuestionar “el Novio de la Muerte”  esa elegía heroica del Tercio se cuestione por aquello de estereotipar al novio, pareja o amante, o simplemente por el hecho de que también formen parte de la Legión un buen número de mujeres, que no se sienten excluidas cuando entonan con voz propia aquél himno legionario, canción de lucha, de amor y de muerte, sin necesidad de recordar que la Real Academia española de la Lengua considera  como “masculino inclusivo”.

Esto se lo cuenta este viejo soldado a quien nunca ha gustado poner las canciones de la tropa por escrito, para evitar la censura o el que se apoderen de ellas gentes ajenas al sentir y al palpitar de quienes las cantan.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

23 diciembre 2017

 

14 pensamientos en “LA CANCIÓN DEL SOLDADO Adolfo Coloma GB (R) del ET

  1. Es tan certero y cierto cuanto has escrito mi general, que no es necesario añadir nada; sólo suscribirlo. Y aplaudir. Pero posiblemente para muchos lectores del blog -como es mi caso- les surgirá una duda: ¿Qué habrá llevado al general Coloma a escribir sobre el asunto? Yo, personalmente, lo he relacionado con algunos comentarios leídos en las redes, de donde parece desprenderse que el MINISDEF ha vetado alguna o algunas canciones en el ET o en los Ejércitos. Sin conocer exactamente el trasfondo de la cuestión, me abstego de airear el primer comentatario que me viene a la cabeza: En España ya no cabía un tonto más…. y ver ahora que la pandemia haya llegado al MINISDEF resulta, además de ridículo, de extrema gavedad…. pues estamos hablando de la defensa militar de España. ¿Editará el MINISDEF un “cancionero para las FAS” políticamente muy correcto con las canciones que deben cantarse obligatoriamente y las terminantemente prohibidas? Es de suponer que la relación de las recomendadas se iniciará con aquella de “Que buenos son los mandos y las mandas, que buenas y buenos son que nos llevan de excursión”. Has hecho referencia mi general a la Marsellesa. Y yo sugiero a los políticos -o militares politizados- que dejen en paz al Ejército o a lo quede de él y opinen sobre la conveniencia de modificar la letra de “els segadors”. El asunto no dejaría de ser una ópera bufa, una “coña”, sino fuera porque en el fondo de la cuestión se evideūncia en que manos, (enguantadas, perfumadas) parece estar algo tan serio, como la defensa militar de España.

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  2. Gracias por tu intervención, Lorenzo.
    A lo que he escrito sólo me falta añadir:
    – ¡Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir!
    Un abrazo.
    Adolfo

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  3. Que venga el MINISDEF y me diga que lo que canto es políticamente incorrecto o que ofendo al feminismo… porque yo me lo paso por el arco del triunfo.

    “Que es aquello que reluce, en lo alto de aquel cerro.

    Un Tabor de Regulares, y una Bandera del Tercio.
    A la derecha va el Tercio, y a la izquierda Regulares,
    y los que vienen detrás, son los que ganan dos reales.

    En lo alto el Gurugú, una morita decía,
    vale más un legionario, que toda la morería.
    Caballero legionario, ven a romperme este virgo,
    porque Regulares cuatro, lo ha intentado y no ha podido.

    Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero,
    en el frente de Melilla, primera línea de fuego.

    Los del Tercio son de oro, los de Regulares de plata,
    y los que vienen detrás son recortes de hojalata”

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  4. Me ha gustado mucho, mi General, desde CIR 1, los míos cantaban ” La Cirila” que era muy simpática y retrataba a los pícaros de antaño con las técnicas modernas.
    Con tu permiso lo voy a compartir en mi muro y de paso te deseo unas Felices Pascuas.
    Con mis mejores deseos y siempre a tus órdenes.

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  5. TOTALMENTE MI GENERAL.
    CHAPEAU.
    Siempre cantamos aquella versión de la Madelon,.
    “Para gozar de un descanso en la pelea,el militar siempre debe disponer de un cabaret donde beba y se recrea….
    Nunca se cantó con animo de molestar a nadie,y menos a las mujeres,que las adoramos.
    Pero no quiero calificar la época que vivimos,que es verdaderamente un caldo de cultivo para hacer crecer a los idiotas..
    Saludo con taconazo.y Feliz Navidad a todos los soldados y familia.

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  6. Todos los soldados cantaron. En todos los países. En todos los tiempos. Siempre fue una seña de identidad. De Unidad. De procedencia.
    Fomenta la Unión, combate el Esfuerzo, estimula el Espíritu, aumenta el Compañerismo. Siempre me gustó y, al igual que tú expresas, mi General, no intervenía excepto en el mal gusto.
    Que canten siempre nuestros buenos soldados. Claro que sí!!
    Para ellos y para todos vosotros:
    ¡¡ Feliz Navidad!!

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  7. Buenas tardes mi General:

    Me ha parecido genial, aunque reconozco que desconocía casi todo..solo las tradicionales, como “el novio de la muerte..” y alguna mas.. pero entiendo que es lógico, todo ello entre soldados militares, y ha sido interesante conocer las canciones .Opino lo mismo que todos,no entiendo porqué defensa debe censurar eso. Hay otras cosas mas importantes a las que debe atender, y no lo hace.. me refiero a defensa.

    Todos los días aprendo algo nuevo.. gracias a todos
    .
    felices fiestas de Navidad y año nuevo 2018, que deseo sea mejor..

    Un afectuoso saludo mi General

    Josefa Lopez del Moral Beltran.

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  8. Pondran intentar todo lo que quieran, Mi General, incluso “intentar poner puertas al campo”, pero jamas podrá nadie doblegar el espiritu de un soldado Español, y mucho mebos dictarle la letra de sus canciones. ¡Anda y que le den a quien lo merezca!

    Feliz Navidad a todos.

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  9. siempre a sus ordenes mi General. Por los siglos de los siglos y por diferentes etapas de esta nuestra España, y por mucho que se conjuren ciertos elementos de la sociedad.¡JAMAS! podrán cambiar ni el mas minimo apice del espiruto legionario.pues para poder cambiar ese espíritu tendrían que pasar por encima de lo que llevamos en la sangre,y (felices fiestas a todos/as).¡¡VIVA ESPAÑA!!.¡¡VIVA EL REY!! Y¡¡¡¡VIVA LA LEGION!!!

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  10. Mi General; es universal en el espacio y desde los tiempos más remotos que tanto la música como las canciones han sido un estimulante en la moral de las tropas. Cuentan que durante el ataque de una unidad de “highlanders”, el capitán se encuentra agazapado a uno de sus buenos soldados. Éste, todavía asustado, intenta justificarse: mi capitán es que ha caído el bombo.

    En los años veinte, un imbécil propuso en el parlamento suprimir las bandas y músicas del Ejército. Wenceslao Fernández Flórez, a la sazón cronista parlamentario, irónicamente, no contradice al bobo de turno. Se limita describir el embarque de un batallón: explica como se pasa de ” ¡Cuántos jóvenes cuerpos se quedarán en tierra lejana!, ¡ Qué cruel y qué inútil es la guerra! a , cuando la banda ha roto a tocar el pasodoble “JOSELITO”. Todo ha cambiado. Los espíritus se levantan. De pronto estalla un VIVA y muchos VIVAS. Patria, Bandera, y triunfo…
    Y este milagro lo hicieron unos trombones, unos pífanos, el tambor, las flautas, los platillos…

    Ahora, cuando oigo el toque de Oración en homenaje a nuestros caídos por España, a través de una “vibrante” cinta magnetofónica, siento que hasta las culebras lloran de bochorno. Sería más digno encargarles unas misas en la parroquia más próxima.

    ¡ FELICES PASCUAS! A TUS ÓRDENES Y UN FUERTE ABRAZO

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  11. A las órdenes de V.E., mi General.

    Es para mí en estos momentos, particular y especialmente emotivo el canto que hace con su magnífico artículo a algo tan consubstancial con el Soldado, como es la costumbre de cantar. Y digo que en “estos momentos”, por estar recién salido de un gravísimo riesgo de muerte que me surgió de pronto y sin avisar el pasado Viernes, día 22 mientras esperaba que saliera el gordo de la lotería por si había suerte. Tuve que acudir a Urgencias mientras sentía que me desangraba, y he tenido que estar hospitalizado hasta anoche mismo. Todo se ha resuelto, y se ha podido descartar que el origen del accidente haya sido de tipo maligno.

    Y en los momentos de mayor incertidumbre, afrontaba la situación estoicamente repasando mi vida en el Ejército y cantando mentalmente El Novio de la Muerte. No me cupo la gloria de pertenecer a la Legión, pero sus canciones y el sentimiento místico con que las cantan, siempre me han embargado. Bueno, de ésta hemos escapado, gracias a Dios, pero la próxima vez me gustaría morir presenciando un Sábado Legionario. Sería una muerte plena y envidiable..

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA Y SUS EJERCITOS!!!

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  12. Perdón, mi General, y con la autorización de V.E.

    Es que hoy tengo en los oídos el soniquete de dos canciones que le cantábamos en mis tiempos de alumno a un Capitán “muy militar” que teníamos como Jefe de la Escuadrilla o Compañía. Era este Capitán muy duro y nos sometía a una instrucción exhaustiva, así como a ejercicios físicos como para competir en olimpiadas. Sus dos castigos favoritos eran los “pasos ligeros” hasta caer reventados, y la posición de “cubrirse” sin poder descansar la punta de los dedos en el hombro del de delante, y así permanecer hasta que se nos caía el brazo. Por lo demás, era un buen Capitán que nos trataba como un padre teniendo en cuenta que éramos críos que no llegábamos a los dieciocho años, y en ese sentido hemos conservado un magnífico recuerdo de él.

    Pues bien, como también tenía la costumbre de tomar el nombre a los tres últimos que llegaran a formación y mandarles a dormir con sólo una manta esa noche a la prevención, cuando íbamos desfilando las tres secciones en columna de a tres, le cantábamos eso de la Semana Santa que dice: “Perdona a tu pueblo, Señor, perdona a tu pueblo, perdónale, Señor. No estés eternamente enojado, etc., etc.”. Y eso, por la sonrisa que se dibujaba en su rostro, parecía no disgustarle, y no nos mandaba callar.

    Pero como también, en su celo paternal por cuidar además de nuestro desarrollo físico, del espiritual, y nos daba charlas un poco ya más comprometidas, y teníamos constancia por los cocineros de que se preocupaba, cuando ´hacía “cocina”, de aderezar la comida con determinada especie, entonces le cantábamos otra canción más festiva y no tan pía y de buen gusto como la mencionada en el párrafo precedente, con partitura de La Madelón.

    Esta, con el permiso de V.E. y la comprensión de los ilustres lectores, decía (que no “rezaba” precisamente) así:

    “¿Qué le pasó al mosquetón,
    que ya no puedo ponerlo en posición?.
    La culpa es, sin discusión,
    de la gimnasia, el bromuro y la instrucción”.

    Y así sucesivamente se iban repitiendo machaconamente los pareados como un estribillo. Esto lo ponía de mil diablos, nos mandaba callar inmediatamente, y nos hacía andar a paso legionario.

    En fin, recuerdos de una juventud que ya no volverá.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!.

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