de niño jugabas tú:
¿Sabías o no sabías,
que eras el Niño Jesús?”
Hace ya algún tiempo oí recitar estos versos a un “paisano” míoque tiene a gala considerarse cordobés, admirado por muchas cosas (su manejo imposible de las palabras) y… no tanto por otras. Sencillos versos en los que con una indudable carga teológica se expone respetuosamente la duda de un (no sé si) no creyente; duda que-quién no las tiene-salvamos los creyentes con el asidero graciosamente otorgado de la Fe; aunque algunos la tengamos “de carbonero”.
Pero hay otros ateos de conveniencia; otros que en esas aguas interesadas del ateísmo nadan y medran, y en qué forma: incrédulos que consideran guay y progre que el faltar gratuitamente a las creencias de otros, no de todos, ¡por Dios!, son muescas en las cachas del revólver de su nauseabundoy artificioso currículo; he aquí una muestra, en la que el personaje utiliza sillas, tan vacías como su mente.
De la prensa, diciembre 2108
Colau insulta a los católicos con un belén en el que el Niño Jesús y la Virgen son sillas vacías.
TEMPLADO
(Décimas y quintillas)
No le hablen de dulzura,
ni le hablen de tradición;
no le hablen de ternura.
¿Qué va a entender, de cultura,
si no llegó ni al Catón?
Por un Belén presentar
una aprendiz de señora
alcaldesa, la que otrora
una pancarta en llevar
ocupaba su currar,
depone ese cagajón
y pues me siento ultrajado
también yo usaré, templado,
mi libertad de expresión.
De currículo brillante,
inculta e incompetente,
que ayuna tiene la mente:
sólo un megáfono andante;
pancarta vociferante
que, con áureos estribillos,
pareados, chascarrillos,
escribió el su doctorado,
y con otro paniaguado
hoy se llena los bolsillos.
Que por Las Ramblas pasea
con sentir republicano,
ese su cuerpo serrano
que al andar se bambolea
y cuya presencia asquea;
un adefesio ambulante,
por supuesto intolerante,
impresentable, harapienta,
de inefable vestimenta,
repulsiva y repugnante.
Pues el odio es su sustento,
y el rencor y la ojeriza,
es con lo que se realiza
a falta de otro argumento.
Con tirria y resentimiento,
aversión, malevolencia,
con encono y malquerencia,
propia de una malnacida,
amargada y resentida,
de la caspa referencia.
Y creo el momento llegado,
justa la correspondencia,
que ante tanta su indecencia,
puesto que a mi Fe ha insultado
le diga -me ha cabreado
hiriendo mis sentimientos-
que se meta sus inventos
por do le entren en concreto;
y por faltarme al respeto,
yo la mande a tomar… vientos.
¿Agravio, ofensa, baldón,
escarnio, pulla o denuesto,
oprobio, provocación?
No los busquen, sólo es esto,
una mera descripción.
Don Eufemio, 27 dic. 18
(Continuará, Dm.)

No ha fallado ni una, mi Coronel.
Un servidor añadiría por, cuenta propia, que ese espantapájaros no es una mujer, es otra cosa.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!
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