TOLEDO
3.- POSTALES
Iglesia de San Ildefonso
Conocida en Toledo como “los jesuitas” porque a esta Orden pertenece, goza de las características propias de las levantadas bajo sus auspicios: gran nave central, dos naves laterales en las que se emplazan las capillas comunicadas entre sí, y sobre el crucero una enorme cúpula cuya presencia se debe a que la Iglesia, se dice, no podía permitir que ninguna torre se elevara por encima de la catedralicia; y los jesuitas -muy suyos, sabido es- recurrieron a aquellas tratando de acercarse “peligrosamente” a la altura prohibida.
Aunque con improntas más o menos localistas este templo es similar a los de Salamanca, Alcalá de H., Cuzco, Sevilla o Quito…Su fachada está claramente inspirada en la del Gesù de Roma, la principal de la Compañía, si bien añade dos poderosas de inspiración mudéjar.
Está edificado sobre los terrenos donde se asentaban unas casas pertenecientes al Conde de Orgaz (descendiente del Sr. del cuadro) entre las que posiblemente estaría aquella en la que nació S. Ildefonso, patrón de Toledo: de ahí la advocación del templo y el imponente bajorrelieve de su fachada con la ya conocida escena de María entregando la casulla al obispo, campeón de su virginidad. Las trazas (1629) posiblemente pertenecen a Monegro (lo volveremos a ver), si bien fue un jesuita, Pedro Sánchez (¡vaya por Dios!) el encargado de levantarlo con algunas variantes.
Otros lo sucedieron en los trabajos hasta su conclusión en 1765. Tan sólo un año lo disfrutaron los jesuitas, expulsados de España al año siguiente por Carlos III: hasta el siglo XX los jesuitas no volvieron a su templo.
Su interior, lejos de piedras mármoles renacentistas se llena, ya vamos en decadencia, de escayolas y trampantojos de un barroco (perla defectuosa, literalmente) todo apariencia, teatro y apariencias. Se salva el templete eucarístico del altar mayor, en bronces y mármoles polícromos.
Actualmente se pueden visitar las cubiertas y torres laterales desde donde se admira el espectáculo único e la aguja catedralicia que casi parece se pueda tocar con la mano, si bien se encuentra a unos cientos de metros.
CANON
(Soneto y tercetos)
Frente por frente al Templo de la Santa
María, Catedral grande y Primada,
orgullosa mantienes la mirada
de su aguja, que apenas te adelanta.
Tu cúpula, rotunda, se levanta
por dos sencillas torres flanqueada;
impresionante en granito tu fachada
que al romano barroco se decanta.
Mas, ¡ay!, no todo aquello que reluce,
-tus yesos, escayolas, trampantojos-
malos tiempos, lo sabes, es de oro.
Que en tus trazas y en tu obra se trasluce,
-al hereje candados y cerrojos-
el canon de la norma y del decoro.
… Y en mármol so el dintel se repitiera
el Prodigio: la Virgen descendiera
-acendrado en la entraña toledana-
y a Ildefonso el obispo le impusiera
su casulla; del Cielo la trajera,
con sus manos, en oro filigrana.
Recogimiento, reflexión, tranquilidad y paz. Todo eso le debo hoy a sus sonetos Coronel Torres.
Me hace mucha falta. Gracias
Afectuosos saludos
Margarita Alvarez-Ossorio
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Muy bonito lo de hoy, conozco la Catedral, al menos eso creía, hoy ya puedo presumir que la conozco con rimas.. gracias por hacernos olvidar la política.🇪🇸🇪🇸🇪🇸
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Muchas gracias Mi Coronel, siempre con esos sonetos tan bonitos que nos obsequia. Saludos.
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Grande, como todos los días, mi Coronel.
Además es que lo vive de lleno. Es como si le hiciera versos a una Dulcinea. Estos versos saben a miel.
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Queridísimo Felix, Generales, y amigos:
– Tus versos son un regalo para el alma.
– Bendito seas.
– Un respetuoso, pero entrañable, saludo de vuestra amiga
Esperanza González de Fonseca Marco
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A todos, muchas gracias.
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