Les ofrecía este lunes día 19 la carta que me remitía un joven catalán en la que exponía sus graves dificultades para cumplir con su vocación: ser militar, siendo catalán y allí viviendo. Tengo que decirles que han sido miles los testimonios de ayuda y apoyo, entre ellos me ha dado enorme alegría recibir los de muchos jóvenes, incluso alguno de Caballeros Cadetes ahora formándose en las academias militares.
También he de decirles que la carta y lo que de ella se deriva se la he hecho llegar a la Cúpula Militar. Seguro que son conocedores del tema en profundidad pero nunca está de más recordárselo.
Siendo en general más elevado el número de respuestas positivas a lo publicado y de apoyo al joven aludido, no por ello debemos esconder la parte negativa y analizar los comentarios recibidos en el otro sentido. Estos además llevan una connotación que de ninguna manera se ve en los de apoyo. Los que se muestran en contra de lo militar y de España van cargados de malas intenciones y de algo que si no es odio lo parece.
Como pequeña muestra les ofrezco alguno de ellos. Juzguen ustedes.
La inmensa mayoría son de catalanes y algún vasco y en ellos se ve cómo responden orgullosos de lo que ocurre y partidarios de que simples jóvenes como el que nos escribió tengan que estar en todo momento escondidos:
«Y que sigáis así por mucho tiempo, al enemigo ni agua».
«Los encargados de reprimir a un país nunca seréis bien recibidos».
«suele ocurrir con las ‘fuerzas de ocupación'»
«Tu defiende a Israel que España te la s*da».
«Nunca viviréis en paz ni en Cataluña ni en Euskadi, sois ocupadores, sois violentos, queréis imponer vuestra lengua en otro país. ¿Cómo queréis que os dejemos en paz?»
Numerosos insultos, muchas palabras no reproducibles…
En Afganistán alguna oenegé nos llamaba «Mili-KK» `para luego pedir que les acompañásemos. Claro que lo hacíamos. Seguiremos prestando apoyo y ayuda donde sea necesaria. A unos y a los que nos señalan: «Mili-KK«.
Leo la crónica de un soldado español que me escribía desde Qala i Naw:
«Veo a un varón que circula unos pasos por delante de mujer añosa cargada con un fardo de leña de 12-15 kg? a la espalda. En un momento dado la mujer cae al suelo de rodillas, el varón retrocede, le da una patada y le increpa para que se levante y continúe. La escena se repite, el varón se adelanta de nuevo y la mujer le sigue cargada con la leña».
No imponemos nada a nadie. Solo pasamos de la violencia al orden, respeto y convivencia. Enseñamos a vivir en paz. Un matiz que algunos desconocen porque nunca lo hicieron.
Blog: generaldavila.com
21 enero 2026
