Parece elegido el día. Víspera del entierro de la sardina. Da comienzo la Cuaresma.
¿Saben ustedes lo que ayer se celebró en el Parlamento español? Algo fugaz, rápido, confuso y falso. ¿Una farsa?: no. Una intención malvada o una encerrona, otra más, a quién ustedes saben. Todos sabemos. Todos miramos en otra dirección. Todos tenemos la misma idea pero luchamos en frentes distintos. Todos queremos ser protagonistas cuando los que lo han sido deberían desaparecer de lo público y los que ahora están sufrir las penas que corresponden a quien no son debiendo ser. Traidores.
En fin. Una tomadura de pelo más en la que han participado los que ni son ni nos representan, unos por acción otros por omisión. Porque ya no hay nadie aquí. Digo bien: nadie. Se acabó.
Descubramos las cartas y que empiece el duelo. Elijan las armas antes del entierro. Sin padrinos.
Empecemos. Fiesta de la longevidad de nuestra Constitución. Conmemoran que «este 18 de febrero la Constitución de 1978 pasa a ser la más longeva de la historia de España por encima de la de 1876 en vigor hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923″. Las lecciones sobre el constitucionalismo español, dadas por quien nada sabe, están fuera de lugar.
Pues eso: el edadismo constitucional que nada bueno dice más allá de un guiño a su incumplimiento y desatención ¿Por vieja? ¿O porque la trajo el Rey Don Juan Carlos I? Que no nos la den con queso.
Este Gobierno se ha inventado un traje para tapar su desnudez constitucional. Constitución viene de constituirse bajo el fundamento único de la unidad de España y es por ello, quizá, que allí no estaban ni independentistas ni filoterroristas; sí había algún ilusionista y muchos funambulistas.
Entre muecas, y muchas náuseas, mostraban unos funcionarios una exposición de incumplimientos con la presencia como una ausencia del inconstitucional presidente que empezó a gobernar como un falso Epiménides cuando a su manera nos dijo que los españoles mienten y él es español. Así empezó todo este lío y por tanto todo acabará. Más pronto que tarde.
«Yo miento» es la palabra más constitucional que a este Gobierno se le conoce. Después de eso, ¿quién se fía? Eso es lo que se ayer se celebró bajo el palio de los más esperpéntico de nuestros últimos años.
Descubramos intenciones.
-Ante el incumplimiento: elevar a ley lo incumplido.
-Para romper su fundamento: alzarse en Gobierno con los independentistas.
-Para Gobernar sin Ley: una interpretación ad hoc.
-Para fomentar la desunión: elevar a la Administración a los que nacieron del terror.
-Para dividir: criminalizar el pasado y enfrentar el presente.
-Para acabar con ella y con todo: eliminar la figura de Don Juan Carlos I.
-En definitiva. Para seguir como inigualable bien gobernar: celebrar los incumplimientos y degradar la nación con un acto al que no asiste España ni los españoles en el que cuelan al Rey y del que expulsan al Rey que la trajo impulsó y firmó.
No he visto nunca nada tan inconstitucional.
Todo un despropósito que lleva un propósito clarísimo.
Esta debe considerarse una Constitución muerta cuando al que la firmó a título de Rey no se le invita y además no se le permite vivir en España. ¿Quién manda aquí?
Sí, muchos años había en el Congreso. Era todo tan viejo que olía a cieno e impedía el respirar. Muchos recelos. Muchas miradas que atravesaban como flechas. Mucha hipocresía. Muchos caraduras. Muchos ricos. Muchos condecorados sin condecoración.
¿Constitución?: ninguna.
Celebraban la edad, querían tapar al muerto: la Constitución. No de muerte natural. Un crimen. Era un entierro.
Y tuvo epitafio:
«La mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla«.
Pue eso.
Ayer fue la víspera. Hoy empieza la Cuaresma.
PD: Alguno me recrimina que firmando mis artículos como militar (General R.) no debería escribir sobre lo que no es de mi incumbencia directa; que lo haga exclusivamente sobre temas militares. No es que le de importancia a esos comentarios, pero quiero recordar que los militares algo hicieron por la Constitución ayer, hoy y mañana y que lo nuestro está en el Título Preliminar, artículo 8.1 de la Constitución. Que nos preocupa y ocupa que se desmilitarice a los militares cuando son ellos los garantes de la unidad de España y del cumplimiento constitucional.
Pue eso; se ha celebrado un funeral. El de la Constitución.
Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)
Blog: generaldavila.com
18 febrero 2026