«TUIT DE MIL QUINIENTOS CARACTERES» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

1936.-Cartel de un requeté aragonés, del Tercio Carlista Almogávares.

El reciente, brillante y marcial artículo de nuestro general, sobre el «Saludo Militar», es lo que hoy me anima a escribir estas pequeñas reflexiones sobre el tema.

Y hablando de saludos… En la campaña de Guipúzcoa, concretamente en la Batalla de Irún (27 agosto 1936), de nuestra Guerra Civil, se llegó a la línea definida por unos montes, entre ellos el San Marcial, que domina Behobia y su centenario, internacional y peatonal «Puente Avenida», de 112 metros de longitud y 5 vados, que cruza el rio Bidasoa, y hace de frontera entre Irún (España) con Hendaya (Francia). Aquellas eran unidades con un fuerte componente de voluntarios carlistas, la mayoría navarros y aragoneses, que ocuparon Irún en septiembre del 36 después de un mes de duros combates. La tarde que siguió a la conquista de esa línea de San Marcial, el bizarro coronel Alfonso Beorlegui Canet, también navarro, natural de Estella, que había mandado la columna, de uniforme presenciaba complacido el pasar de sus improvisados guerreros, sentado en el pretil del citado puente.

El coronel Beorlegui, ingresó en la Academia de Infantería del Alcázar de Toledo en 1910, por entonces, su coronel director era el ferrolano Severiano Martínez Anido, y su profesor de equitación, según el libro de 1910 (X Promoción), el paisano D. Miguel Almeida Da Costa. En 1913, nuestro cadete Beorlegui, es promovido a segundo teniente y destinado como casi toda su promoción a Marruecos, iniciando un largo período de servicios en territorio africano. En 1919 ascendido a capitán fue destinado al Regimiento América número 14 de guarnición en Pamplona, y aquí es donde hoy le encontramos.

La milicia requeté siempre destacó por su españolismo y su religiosidad extrema, y ese día, este era el ambiente entre esos boinas rojas: Se oían ¡Vivas a Cristo Rey y a España!, acompañados de los himnos carlistas(1), mezclados con la Cruz de Cristo y la Bandera Nacional. También estaban algunas de sus madres con sus hijos pequeños los llamados «Pelayos», y sus novias, mujeres, hermanas, hijas… las llamadas «Margaritas» con sus boinas blancas y su flor bordadas a mano, en memoria de Dª Margarita de Borbón y de Borbón, conocida por el sobrenombre «El Ángel de la Caridad, esposa del Rey Carlos VII, que en pie de guerra los alentaban por la victoria de sus requetés, a la vez que colocaban en sus pechos «detentes» (2) del Sagrado Corazón de Jesús y medallas de la Virgen.

Al pasar los requetés después de haberse batido bravamente, saludaban sin la menor marcialidad a su coronel, pero mirándole a los ojos, con alegría y el mejor aire campechano. A Beorlegui le pareció que sería cosa de ir enseñándoles un buen gesto militar a esos valientes, y encarándose con uno de los que pasaban cerca le detuvo, diciéndole:

-Pero oye muchacho, ¿es que tú no sabes saludar bien?

El requeté, sorprendido por la pregunta, contestó sin vacilar.

―¡Sí señor!

―Pues anda, repuso su coronel, pasa otra vez y saluda como es debido.

Volvió atrás el mozo desembarazadamente, tomó de nuevo el camino con toda naturalidad, y al pasar delante del coronel le dirigió una mirada limpia, confiada, y con la mejor de las miradas y sonrisas exclamó:

―¡Adiós Beorlegui!

Yo no digo que esta práctica sea la más recomendable; pero entre un saludo anodino, frio y sin mirar a los ojos, y el desgarbado del bravo requeté de San Marcial realizado dentro de ese ambiente, me quedo con este segundo.(3).

Pero volvamos a nuestro mundo, donde me parece que, nunca como hoy hemos estado tan conectados, y sin embargo, a pesar de los saludos, nunca ha sido tan fácil sentirse solo. Con el móvil en la mano, o zapeando con el mando a distancia de la tele, saltando rápidamente de un canal a otro, respondiendo mensajes, reaccionando a historias, acumulando contactos, y últimamente con los perversos algoritmos y los dichosos «memes»(4) todo parece cercano, pero algo falla, y es que mientras las pantallas se llenan, el corazón, a veces, se vacía, y al no encontrar nada interesante, pones todo en «off» y te vas a dormir. Hasta hace poco, los mensajes de Twitter, ahora X, eran un homenaje al ingenio al tener que condensar una idea en un número de caracteres, pero eso duró poco, hoy el insulto y el porno se han hecho dueños de las redes, y la «nomofobia»(5), sobre todo en los jóvenes, aumenta día a día.

Lo que hoy se inyecta en vena a la juventud desde su tierna infancia, por los influencers y al compás del reguetón, es como un cóctel molotov de consecuencias insospechadas, y todo esto, con palabras del político republicano Indalecio Prieto y Tuero:

―«Me parece más peligroso, que un requeté en el campo de batalla recién confesado».

La soledad es triste, pero la compañía de quienes nada tienen que decir, lo es más todavía, porque a la pena de no recibir se une el trabajo de tener que dar. La sensación de sentirse en soledad es una realidad, aunque hoy las nuevas formas de comunicación han aliviado mucho los lutos, ya que se está en continuo contacto con familiares y amigos, por eso hay que ¡hablar con los mayores antes que sea tarde!.

Pero…«En estos tiempos si deseas moverte por la vida, debes abrirte paso en una maraña de aplicaciones; un mundo virtual de mensajes, claves y dependencias, pero…

¿Qué pasa con la gente mayor? sin sobrinos, hijos o nietos que puedan ayudarlos. ¿Qué hay de quienes no pueden o no les apetece adaptarse a esa forma de vida? Nos tenéis acorralados, cabrones» (sic). (Arturo Pérez-Reverte) A partir de ahora cuando estéis con una persona que peine canas, debéis: primero preguntarle, y después escucharle atentamente. Escuchar a vuestros abuelos es esencial:

―«Que os cuenten el maravilloso equipaje que una vida lleva consigo». Las redes sociales, internet, la inteligencia artificial y los dispositivos digitales, han abierto posibilidades extraordinarias para comunicarnos al instante a larga distancia, informarnos, incluso para ayudar y acompañar. Pero el problema no está en las pantallas, sino cuando estas sustituyen al encuentro. Vivimos integrados en este mundo digital, pero corremos el riesgo de desconectarnos de lo esencial: la mirada del otro, la conversación sin prisas, incluso, el silencio compartido. Damos con frecuencia y rápidamente al «me gusta», pero nos cuesta mucho más saludar como es debido, y sobre todo «dar tiempo». El tú a tú permite notar cómo mira el otro cuando no habla, como ocupa el espacio, como huele…, en las pantallas todo es plano, genera dudas, y parece que no nos cansamos del «scrolling» (6). Estas pueden ser una de las revelaciones silenciosas de nuestro tiempo: no hacen ruido, no provocan titulares, pero nos erosionan las entrañas sobre todo a las personas mayores, que no sabemos manejar bien la tecnología y vemos con envidia como los demás nos adelantan dejándonos un poco al margen…, estamos rodeadas de mensajes sí, pero necesitados de una voz cercana, y es que ningún avance tecnológico podrá sustituir a cualquier gesto de cercanía, a una palabra dicha a tiempo, a una mano tendida… «a un buen saludo». Pero no nos olvidemos de lo esencial, que la verdadera conexión sigue estando con en el otro, pero para esto tendríamos que apartar la vista del móvil. Termino con la graduación justa de los amores de todos aquellos bravos requetés y margaritas que con sus boinas rojas y blancas, pasando ante su coronel por el «Puente Avenida», y que debido a su españolismo y su religiosidad extrema, seguro estoy que sus ideas coincidían con el orden jerárquico de los amores de San Agustín de Hipona, el primer doctor de la Iglesia Cristiana: ―«Ama siempre a tus prójimos, y más a que a tus prójimos, a tus padres; y más que a tus padres, a tu Patria; y más que a tu Patria, a Dios». Ante Beorlegui me cuadro, y en el primer tiempo del saludo me despido. ¡Bravo mi coronel!

(1).-(La Marcha de Oriamendi, himno oficial…Por Dios, por la patria y el Rey lucharon nuestros padres…. )

(2).-(El «detente» era un escapulario de tela, habitualmente con forma ovalada, que tenía bordado el Sagrado Corazón de Jesús y, el lema «Detente, el Corazón de Jesús está conmigo. Venga a nos tu reino»).

(3).-(Del libro «Estampa de Capitanes» de Jorge Vigón)

(4).- ( Frases graciosas para poner en WhatsApp)

(5).-(Nombre que dan los jóvenes a la inquietud insoportable de quedarse sin el móvil).

(6).-El acto de pasar y pasar noticias, publicaciones o vídeos de forma repetitiva y continua en el móvil se conoce principalmente como hacer scroll o scrolling.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza 23 de febrero 2026.

Blog: generaldavila.com

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