LA GUARDIA CIVIL Y LA ESPAÑA DEL SILENCIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Conmovida España. El dolor es inabarcable, ¡tan injusto tener que padecerlo!
David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez son dos Guardias Civiles que acaban de dejarse la vida por usted y por mi, por todos nosotros. Murieron en el cumplimiento de su deber, aunque bueno sería abrir una seria y rigurosa investigación sobre todo lo que rodea a este execrable crimen; pero hecha con todos los pronunciamientos y sin mediaciones políticas y que el que tenga que hablar que lo haga o se retire para siempre.
Ahora hay que hacer tiempo para todo. Apartar las sucias manos políticas y que hable el interior honor de la Guardia Civil. Un ataque de estas características a nuestra Guardia Civil en un tema de tanta gravedad para la sociedad y nuestra seguridad que no puede dejarse de lado. Con el aumento del narcotráfico se están dando pasos en una dirección peligrosa que se extiende cada día más. «Esto iba a ocurrir y algo más» es el comentario generalizado por esos lugares donde el delito está a la vista tanto al sol como a la sombra.
Hoy el recuerdo está con sus familias. ¿Quién sufrirá con ellas? ¿Quién se acordará pasado el tiempo? ¡Dios mío!, ¡cuantas cosas deberíamos recordar!, ¡cuántos nombres…!
Forman parte de la España del silencio, la entregada hasta la muerte y olvidados hasta sus nombres. ¿Sus asesinos…? No se han borrado aún sus  huellas.
Los narcotraficantes seguirán enriqueciéndose y generando víctimas de su mercancía y de su impunidad.
Esta tierra nuestra es mucho de clamar un día y olvidar al siguiente.
Mañana volverá el consabido «aquí paz y después gloria». El ministro volverá a su despacho rodeado de generales y comisarios que darán soluciones urgentes porque el ambiente social está que arde. Habrá muchos reproches e informes, también algún «sálvese quien pueda», muchos dedos acusadores y casi ningún acusado.
Entre nuestros olvidos este será uno más, porque habrá un interminable proceso judicial que puede alcanzar años con unos buenos abogados, que dinero no les falta a los que trafican con nosotros.
Un día más. Una tragedia más. No nueva. Se lleva avisando hace demasiado tiempo.
Porque demasiado tiempo y demasiada gente sirve a su patria sin pedir nada a cambio, sino respeto. Es algo que no se mide con buenas palabras y con inútiles promesas baldías. El respeto consiste en hechos y sin tintes políticos.
Por cierto la fiscalía bien podría ordenar una investigación para comprobar quienes eran los que jaleaban y agitaban a los narcotraficantes en su criminal ataque contra la guardia civil. ¿Quién manda en la Fiscalía?
Hay muchas cosas oscuras en estos hechos, pero lo que está muy claro es que el ministro del Interior mejor es que interiorice que la Guardia Civil no es una Institución suya, sino nuestra, de todos los españoles y donde se le espera es en su despacho trabajando y no en otros lugares donde su presencia al menos incomoda, después de conocerse algunos detalles de la lucha contra ese delito del narcotráfico que deberían aclararnos. Tener un mínimo de sensibilidad también se le exige a su cargo. A su presidente no es necesario; ya sabemos que de eso no entiende.
Una vez más muere un trozo de la España del servicio y del silencio.
Honrados y nunca olvidados sean.
Nuestro Guardias Civiles David Pérez Carracero y Miguel Ángel González Gómez sirvieron con honor y murieron por ello. Por nosotros.
¡Presentes!
A sus familias es duro dirigirse. Un «lo siento» ya no vale. Es tarde.
Solo una esperanza: la de miles y miles de compañeros guardias civiles, policías y soldados, ciudadanos, que sienten que se les va un trozo de ellos mismos. Es la sufrida España del silencio. Demasiado silencio.
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
12 febrero 2024
Blog: generaldavila.com