El 7 de octubre de 2023 parece olvidado cuando es más necesario que nunca recordar aquella fecha. Embriagados de odio una masa guerrillera dirigida y fanatizada cometía una de las más horribles matanzas que el ser humano recuerda. No había ningún ataque militar gazatí ni un orden de combate, se trataba solo de asesinar, mientras más y con mayor violencia mejor. La orden dada desde Qom dejó al mundo sobrecogido; solo por un tiempo. Luego se impuso el relato del aullido que quería recomponer la manada, alistar a todos para ganar aquella batalla que era solo la del tiempo para imponer su voluntad más allá de Gaza, incluso más allá del pueblo de Israel al que daban por muerto y desaparecido.
Desde Gaza se cumplió la orden de los que mandaban en Irán. Como en Líbano o Siria, como todo, que lo impregnaba el mensaje de Qom: lo que tenían que decir, relatar, por lo que luchar, por lo que morir. El camino estaba decidido y la orden dada: ¡En marcha! Mientras, en los subterráneos de muerte escondían el objetivo: alcanzar el poder con el arma nuclear. Eso era todo. Gaza un paso más, como Hamas, las Brigadas de Al Qasam, Hezbolá. Eran un ejército del tiempo para ganar a la postre el espacio absoluto en la zona.
Supimos que la guerra no estaba en Gaza y el mundo se dividió entre los incrédulos y los que se arrodillan sumisos a las órdenes de una ideología de imposición. Gaza fue una trampa, un combate sangriento para traicionar al pueblo gazatí, una retórica del engaño, un asesinato indescriptible. La guerra era por el poder absoluto en la zona, un objetivo a medio o largo plazo, sin prisas, con engaño y continuidad. Todo lo que, o el que, se opusiese a sus planes nucleares debería ser aniquilado. Todo por el poder, religioso dicen, ¿¡qué van a decir!?, guerra a todos los que no fuesen sumisos a la ceremonia santa. Irán quemaba naves ajenas mientras recorría el camino nuclear, al 83%. Abran el mapa. Dos grandes bloques aparecen ante sus ojos: Irán y Arabia Saudita. ¿Quién manda aquí? Pérsico, Rojo, Mediterráneo, Estrechos… Sunníes, chiíes. Guerra por la hegemonía que en estos momentos solo da el arma nuclear. Hegemonía religiosa, económica, ¿qué más da?
Lo nuclear estaba allí. Tarde o temprano tenía que aflorar.
Justo en el momento en el que amanecía.
Antes las guerras estaban sometidas a la fricción, al azar, y casi todos los planes caían ante la realidad de factores imprevisibles. Hoy las cosas son distintas. Se sabe casi todo y la solución surge antes que la ejecución se inicie. Se conoce el resultado de cada movimiento; y el final.
“No lo hacemos por ahora. Lo hacemos por el futuro”. Estaba en camino.
Estados Unidos e Israel tiene una predicción científica del resultado de los ataques. La guerra no es una ciencia, pero cada vez se le acerca más. Irán desde el punto de vista bélico está en un buen lío.
Lo inesperado es algo que se parece al imperdible. Se pierde y aparece o no.
Está por saber si la ciencia, y la sabiduría, espera no perder esta guerra. Sería el final.
PD. Francia, Reino Unido y Alemania han avisado este domingo de que considerarán tomar medidas para destruir la capacidad de Irán de lanzar misiles y drones, para defender sus intereses y los de sus aliados en Oriente Próximo, cuestión en la que colaborarán con Estados Unidos. El Reino Unido autoriza a EE UU el uso de sus bases para atacar almacenes de misiles iraníes.
El presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez dice que la acción unilateral de Donald Trump y Benjamín Netanyahu es inaceptable y muestra su condena además de hacerle frente. ¿De qué lado estamos? ¿Nos representa o nos enfrenta?
General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Blog: generaldavila.com
2 marzo 2026